Vatikan: Kardinal skeptisch über Medjugorje
Mar 02, 2010
Der portugiesische Kardinal Jose Saraiva Martins ist skeptisch, was die angeblichen Marienerscheinungen im kroatisch-bosnischen Medjugorje betrifft. „Kein Zweifel – solange die Kirche die Erscheinungen durch den Papst nicht offiziell positiv beurteilt, soll man sie nicht als echt ansehen.“ Das sagte frühere Präfekt der vatikanischen Heiligenkongregation jetzt dem Internetdienst „petrus online“ in einem Interview. Berichte über Bekehrungen oder gar Heilungen in Medjugorje bedeuteten „absolut keinen Beweis“ für die Echtheit der Erscheinungen: „Nur weil sich dort jemand bekehrt, heißt das noch lange nicht, dass die Madonna dort erscheint.“ Bekehrungen seien „auch in einer kleinen Landpfarre möglich“, so Saraiva Martins pointiert. Ob die Seher „diese Erscheinungen erfunden haben oder ob sie wirtschaftliche Interessen verfolgen“, wisse er nicht: „Aber mit Sicherheit kann hinter solchen Fällen der Teufel stecken“. Gott sei allerdings „so groß, dass er sich auch des Bösen zum Wohl der Menschheit zu bedienen weiß“ – das erkläre vielleicht „die Wohltaten, die viele in Medjugorje empfangen“.
Der Kardinal scheint sich schon darüber zu wundern, dass keiner der Seher das geweihte Leben gewählt hat: „Das wäre ein schönes Zeugnis gewesen“. Er sehe überhaupt „einen großen Unterschied zu Fatima“, wo Maria 1917 drei Hirtenkindern erschien. Saraiva Martins war mit einer der Seherinnen, Schwester Lucia, eng befreundet und gilt als guter Fatima-Kenner: „In Fatima waren die Seherkinder sehr demütig und zogen es vor, zu schweigen; in Medjugorje sehe ich so etwas überhaupt nicht.“ Außerdem habe Schwester Lucia die Botschaften Mariens schriftlich niedergelegt, „während sie die in Medjugorje für sich behalten“. Auch wenn die Erscheinung in Medjugorje offenbar die Seher in einigen Fällen aufgefordert habe, ihrem Bischof nicht zu gehorchen, „dann ist das ein Element, das zu denken gibt“. Saraiva Martins will nicht die Tatsache kommentieren, dass der Wiener Kardinal Christoph Schönborn um den Jahreswechsel herum Medjugorje besucht hat, „aber ich hätte erst einmal mit Monsignor Peric“, also dem Ortsbischof, „gesprochen“. Dies tue er jedesmal, wenn er ein Bistum besuche, und dies gelte erst recht „angesichts der krankhaften Aufmerksamkeit, die sich auf Medjugorje konzentriert“.
"No hay puntos en común entre Medjugorje y Fátima"
Jan 27, 2010
Ofrecemos nuestra traducción de una entrevista que el Cardenal José Saraiva Martins ha concedido a Petrus sobre el fenómeno de las presuntas apariciones de Medjugorje.
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Continúan provocando debate y suscitando polémicas, dentro y fuera de la Iglesia, las presuntas apariciones de Medjugorje. La presencia, a principio de año, del cardenal Christoph Schonborn, Arzobispo de Viena, en la pequeña localidad de Bosnia-Herzegovina, ha sido sólo la última ocasión en orden cronológico para verificar la tensión existente en los lugares en que, desde el inicio de los años ’80, se aparecería la Virgen a seis videntes.
El purpurado austríaco, de hecho, celebró Misa para los fieles provenientes de todo el mundo pero no avisó de su presencia al Obispo diocesano, mons. Ratko Peric, desde siempre (como su predecesor) no convencido de la veracidad de tales fenómenos. El obispo local, por su parte, ha manifestado públicamente el propio desacuerdo frente a lo que, evidentemente, ha considerado una ofensa. Todo esto mientras el Papa Benedicto XVI, que ha debido ocuparse de Medjugorje desde que era Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, habría decidido (pero no hay aún confirmación oficial al respecto) confiar al cardenal Camillo Ruini la coordinación de una Comisión que asegure definitivamente la verdad sobre la autenticidad o no de las apariciones en el pequeño país de la ex Yugoslavia.
Pero, ¿cuáles son, entonces, los frutos de Medjugorje? Quien cree a los videntes, habla de curaciones milagrosas, liberaciones del maligno, conversiones; es indudable que, en ese lugar, son muchos los que rezan, comulgan y se confiesan. Pero los “escépticos”, aquellos que no creen en la veracidad de las apariciones, subrayan precisamente las divisiones dentro del pueblo de Dios entre favorables y contrarios para demostrar que se trata de un engaño. “Diablo”, por otro lado, significa “aquel que divide”.
De este complejo asunto hemos hablado con el cardenal portugués José Saraiva Martins, colaborador cercano y de confianza del Venerable Juan Pablo II y, luego, del Sumo Pontífice Benedicto XVI, rector de la Universidad Urbaniana muy apreciado por Pablo VI, fino teólogo, ex-Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, amigo personal de Sor Lucía dos Santos y gran experto en las apariciones marianas (reconocidas oficialmente por la Iglesia) de Fátima.
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Eminencia, en su opinión, las presuntas apariciones de Medjugorje ¿han de considerarse verdaderas o falsas?
No hay dudas: las apariciones no deben ser consideradas auténticas hasta que no sean oficialmente aprobadas por la Iglesia en la persona del Santo Padre.
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Se dice que la Santa Sede quiere esperar lo más posible antes de pronunciarse.
Me parece el mejor comportamiento. La Iglesia hace muy bien en ser prudente frente a asuntos tan delicados que, inevitablemente, involucran la sensibilidad de millones de fieles.
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¿Cómo debe comportarse el fiel que quiere ir en peregrinación a Medjugorje?
No debe dar por descontado y no debe estar convencido de que las apariciones son auténticas: debe, por lo tanto, dirigirse a ese lugar para rezar pero no para reconocer con su presencia la veracidad de fenómenos cuya aprobación depende sólo y exclusivamente de la Iglesia y que, de todos modos, no quita ni añade nada a la Revelación que se ha completado en Cristo.
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Mientras tanto, ¿bastan las conversiones para creer en Medjugorje?
Absolutamente no. El de las conversiones, pero también el de las sanaciones, no es un argumento suficiente para justificar la tesis de la autenticidad de las apariciones. Sólo porque en ese lugar hay gente que se convierte, no está dicho que se aparezca la Virgen. La conversión es posible también en una pequeña parroquia de pueblo.
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Vayamos a los “videntes”. Está quien los acusa de haber inventado todo y de tener intereses económicos. Y está quien piensa que, en realidad, se les aparece el demonio con el aspecto de la Virgen para llevar división a la Iglesia, aún a costa de algunas conversiones . ¿Usted qué piensa?
No sé si estas apariciones han sido inventadas o si tienen intereses económicos; seguramente, en este tipo de casos, puede estar la mano del demonio. Pero Dios es tan grande que sabe servirse del maligno para el bien de la humanidad: podrían explicarse así los beneficios que muchos afirman recibir en Medjugorje.
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Siempre en referencia a los “videntes”, ninguno de ellos, al contrario de la gran mayoría de los otros videntes reconocidos oficialmente por Iglesia, ha elegido la vida consagrada. Entre ellos, está quien incluso se ha casado con una modelo americana y vive en los Estados Unidos en una mega-villa con piscina.
La vida consagrada habría sido un bello testimonio por parte de estas personas pero veo que hay una gran diferencia con Fátima, donde los tres pastorcitos eligieron ser aún más pequeños y humildes de lo que eran antes para vivir en plenitud el gran don de las apariciones.
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A propósito: los “videntes” sostienen que las apariciones de Medjugorje son la prosecución natural de las de Fátima.
Yo no creo que lo sean. Veo demasiadas diferencias. Como decía antes, los pastorcitos de Fátima se hicieron humildes y eligieron el silencio; no sé si en Medjugorje está ocurriendo esto. Sor Lucía entro en la clausura; en Medjugorje ninguno ha elegido la vida consagrada. La misma Sor Lucía puso por escrito los secretos confiados por la Virgen, mientras que en Medjugorje continúan guardándolos para sí. No, no veo puntos en común entre Fátima y Medjugorje.
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Eminencia, en algunas apariciones la Virgen pediría a los seis “videntes” de Medjugorje no obedecer las prohibiciones del Obispo diocesano como, por ejemplo, la de no hablar más públicamente de las presuntas visiones.
La Virgen no podría, en ningún caso, ser anti-jerárquica e incitar a la desobediencia, incluso si el Obispo de Mostar estuviese equivocado. Este es otro elemento sobre el cual reflexionar.
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El Obispo de Mostar, recientemente, ha manifestado su malestar por no haber sido avisado de la presencia del Cardenal Schonborn en Medjugorje. Una presencia “pesada”, que alguno podría valorar erróneamente como un reconocimiento de las apariciones por parte de la Santa Sede.
Lejos de mí la intención de juzgar el comportamiento del Cardenal Schonborn… Pero yo, considerando la atención morbosa que está concentrada en Medjugorje, habría hablado antes con Monseñor Peric, como hago por otro lado cada vez que voy fuera de Roma. Cuando nosotros, los cardenales, vamos a una diócesis, entramos en la “casa” del Obispo del lugar y debemos tener la educación y el buen sentido de anunciarnos.
Kardinal Saraiva: Johannes Paul II. sollte Patron der Sportler werden
Jan 18, 2010
In rund 120 Ansprachen des polnischen Papstes ging es um das Thema Sport
ROM, 8. Januar 2010 (ZENIT.org).- Papst Johannes Paul II. (1978-2005) sollte nach einem Vorschlag von Kardinal José Saraiva Martins CMF, Präfekt Emeritus der Kongregation für die Selig- und Heiligsprechungsprozesse, zum Patron des Sports ernannt werden. "Johannes Paul II. ist ein positives Vorbild eines Sportlers. Er repräsentiert den menschlichen und christlichen Aspekt des Sports", erklärte Kardinal Saraiva Martins gestern im Lokalprogramm von Radio Vatikan.
Schon vor zwei Jahren wurde von Bischof Carlo Mazza, Fidenza/Italien, die Johannes Paul II. Sportstiftung gegründet. Bischof Mazza bestätigte, das Johannes Paul II. in rund 120 Ansprachen das Thema Sport behandelt habe.
„Johannes Paul II. hatte eine reiche, vielseitige Persönlichkeit. Er war ein echter Sportler, der die tiefe Bedeutung des Sports begriff. Sollte er heiliggesprochen werden, sollte er zum Schutzpatron der Sportler ernannt werden“, sagte der 78-jährige Kardinal aus Portugal, der selbst als ein bekennender Fußballfan gilt.
Dieser Papst repräsentiere in menschlicher und christlicher Sicht den "wahren Sportbegriff", führte der portugiesische Kurienkardinal aus. Er räumte jedoch ein, dass er mit Johannes Paul II. jedoch nie über das Thema geredet habe.
So hatte Johannes Paul II. im Jahr 2002 die Fußballmannschaft und den damaligen Europameister Real Madrid in Audienz empfangen (ZENIT berichtete). Der Papst war in seiner Jugend ein passionierter Fußballspieler. Die Kirche, so sagte er damals, "betrachtet den Sport als ein Erziehungsinstrument, wenn er hohe menschliche und geistige Ideale fördert, auf ganzheitliche Weise den jungen Menschen Werte wie Fairness, Beharrlichkeit, Freundschaft, Solidarität und Friedensgeist vermittelt".
"Indem der Sport die Verschiedenheit der Kulturen und Ideologien überwindet, bietet er eine gute Gelegenheit zum Dialog und zur Völkerverständigung, damit die ersehnte Kultur der Liebe geschaffen werden kann".
Benedikt XVI., hatte vor drei Wochen Johannes Paul II. den heroischen Tugendgrad zuerkannt. Damit ist das Seligsprechungsverfahren für den Papst einen entscheidenden Schritt weitergegangen. Vor einer Seligsprechung ist jedoch noch der Nachweis einer Wunderheilung erforderlich.
Il cardinale Saraiva Martins: necessaria un'ecologia dello sport
Dec 28, 2009
“Possa il gioco del calcio essere sempre più veicolo di educazione ai valori dell’onestà, della solidarietà e della fraternità, specialmente fra le giovani generazioni”: queste parole di Benedetto XVI sono state al centro dell’incontro “Calcio, valori in gioco” promosso nei giorni scorsi a Roma. Presente, tra gli altri, il cardinale José Saraiva Martins, prefetto emerito della Congregazione delle Cause dei Santi, appassionato di calcio. Luca Collodi gli ha chiesto se l’etica sia ancora praticabile nelle attività sportive oggi:
R. – Non soltanto è possibile ma è anche necessario perché lo richiede la stessa natura dello sport, di ogni sport. Io penso che si possa anche parlare di un’ecologia sportiva, cioè il rispetto dei vari valori etici richiesti dallo sport. Si guarda più al commercio nello sport che non all’etica dello sport. Quest’ecologia sportiva, naturalmente, avrebbe come scopo eliminare certi difetti, ad esempio il doping o anche lo scandalo delle scommesse, che pongono seri interrogativi sulla realtà sportiva. Io direi che doping e scandali non sono solo episodi collaterali; al contrario, hanno la capacità di deformare la natura e la finalità della pratica sportiva, riducendola a puro interesse economico o a episodi di violenza.
D. – C’è il rischio che il giornalismo sportivo veicoli un certo individualismo?
R. – C’è certamente il rischio, molto forte, di cadere in un certo individualismo, guardare più ai singoli giocatori che al gruppo come tale. Questo è concepire il calcio e lo sport in generale in un modo totalmente contrario alla sua natura, perché – parliamo adesso del calcio – è chiaro che ci sono 11 giocatori, però c’è soprattutto un gruppo. Le unità, i singoli, sono in funzione del gruppo ed una squadra vince o perde se agisce, lavora e gioca come un gruppo e non come singoli. Il calcio – e lo sport in generale – è un’ottima occasione d’incontro e di dialogo, ha un grande potere educativo: giocando come gruppo i giovani imparano a considerarsi veramente come parte di un gruppo e non soltanto come singole persone. Poi ovviamente hanno anche una grande responsabilità i mezzi d’informazione, direi in particolare la tv, che oggi si trova in tutte le case: essere fedeli ai fatti, non dare un’interpretazione soggettiva che è la negazione della vera realtà dello sport. Questa è perciò una grande, immensa responsabilità della televisione e degli altri mezzi di comunicazione. Il loro compito è quello di informare.
D. – Eminenza, il calcio può essere uno strumento di unione tra i popoli?
R. – Certamente. Il calcio dev’essere un’ottima occasione d’incontro e di dialogo, al di là di ogni barriera di lingua, razza e cultura. Lo sport può e deve recare un valido apporto alla pacifica intesa fra i popoli e contribuire all’affermarsi nel mondo della nuova civiltà dell’amore. Giovanni Paolo II ha espresso questo concetto molte volte durante il suo Pontificato.
D. – Lei ha citato Giovanni Paolo II che era un grande amante dello sport…
R. – Lui è stato un vero sportivo. Ha capito in profondità il valore dello sport e lo ha praticato. E’ un bel modello di sportivo. Chissà se un giorno, magari, diventerà il patrono degli sportivi.
D. – Quindi, Giovanni Paolo II protettore del mondo dello sport…
R. – Dico soltanto che lui, come amante dello sport, rappresenta il vero concetto di sport dal punto di vista umano e cristiano, e per questo potrebbe eventualmente diventare - se Dio così volesse - patrono dello sport. (Montaggio a cura di Maria Brigini)
Nouveaux bienheureux, interview du cardinal Saraiva Martins
Mar 02, 2009
JAPON. Béatification de 188 martyrs du XVIIe siècle
Parmi eux, de nombreux enfants tués in odium fidei
Le 27 février 2009 - Eucharistie Sacrement de la Miséricorde - Interview du cardinal José Saraiva Martins, préfet émérite de la Congrégation pour les Causes des Saints, sur la cérémonie de béatification qui s’est déroulée à Nagasaki, en novembre dernier
Interview du cardinal José Saraiva Martins par Gianni Cardinale
La plupart (183 sur 188) étaient des laïcs et un bon nombre (18) étaient des enfants de moins de cinq ans. Ils furent tous tués in odium fidei dans le Japon du XVIIe siècle. L’Église leur a reconnu le martyre et la cérémonie de béatification s’est déroulée à Nagasaki, le 24 novembre dernier. Conformément à la nouvelle pratique introduite par Benoît XVI, la célébration a été organisée par l’Église locale en présence d’un représentant du Pape. En l’occurrence, c’est le cardinal José Saraiva Martins, préfet émérite de la Congrégation pour les Causes des Saints, qui est venu de Rome pour la cérémonie. 30Jours lui a posé quelques questions.
Éminence, qui étaient les 188 nouveaux bienheureux japonais?
JOSÉ SARAIVA MARTINS: Il s’agit de martyrs qui ont été tués in odium fidei entre 1603 et 1639 en seize épisodes et dans des lieux différents, au cours d’une persécution religieuse organisée par le shogun Tokugawa. À partir de cette persécution, a commencé au Japon une longue période de fermeture totale à l’Occident et à sa culture, y compris à la religion catholique.
S’est-il agi de martyrs de la foi catholique ou de la culture occidentale?
SARAIVA MARTINS: Ces martyrs n’ont pas été tués en raison d’une hostilité générale envers les Européens, envers surtout les Portugais et les Espagnols, et leurs activités commerciales. À la lumière des documents historiques et des souvenirs des chrétiens, on comprend que ces martyrs ont été tués selon des modalités spectaculaires et particulièrement cruelles, précisément par haine de leur foi en Jésus-Christ et non pour d’autres raisons.
Beaucoup des 188 personnes béatifiées étaient des enfants qui n’avaient même pas l’âge de raison. Comment a-t-il été possible de les reconnaître comme martyrs?
SARAIVA MARTINS: Ce n’est pas la première fois que cela arrive. La Congrégation a désormais pour critère d’accepter comme martyrs des enfants tués dans un contexte de persécution religieuse et appartenant à une communauté chrétienne qui comprend des personnes adultes, clairement conscientes de la raison pour laquelle elles meurent. En outre, il y a parmi les personnes béatifiées non seulement des enfants mais des familles chrétiennes au complet, ce qui montre bien que la foi était vécue en profondeur dans ces foyers. C’est un bel exemple pour beaucoup de familles de notre temps.
Comment la société japonaise a-t-elle accueilli cette cérémonie?
SARAIVA MARTINS: J’ai d’abord plaisir à rappeler la persistance de la mémoire de ces martyrs parmi les chrétiens japonais d’aujourd’hui. Cette mémoire se trouve concrétisée par de nombreux monuments funéraires, par des pèlerinages et par des cérémonies commémoratives. Beaucoup de gens ont participé à la cérémonie de Nagasaki et elle a eu un large écho dans la presse, surtout si l’on pense au poids effectif des catholiques, qui sont indéniablement une toute petite minorité au Japon. L’ambassadeur du Japon près le Saint-Siège représentait d’ailleurs le premier ministre Taro Aso qui – pour la première fois dans l’histoire du Japon – est un catholique.
CUBA. La première cérémonie de béatification dans la Perle des Caraïbes
Un don pour tous les gens de l’île
C’est ainsi que les media cubains ont défini la béatification de José Olallo Valdés, membre de l’ordre hospitalier de saint Jean de Dieu. Le récit du cardinal José Saraiva Martins, envoyé par le Pape Benoît XVI pour le représenter à la célébration
Interview du cardinal José Saraiva Martins par Gianni Cardinale
« Je dois dire que l’idée de Benoît XVI de décentraliser, pour ainsi dire, les cérémonies de béatification, s’est révélée vraiment prophétique et d’une grande valeur ecclésiale et ecclésiologique. En effet, il est bon que la communauté locale tout entière, et pas seulement ceux qui auraient pu se rendre à Rome, se réunisse et célèbre la béatification de l’un de ses membres. C’est une occasion privilégiée de catéchèse ». Le cardinal portugais José Saraiva Martins est le préfet émérite de la Congrégation pour les Causes des Saints, dicastère qu’il a dirigé de 1998 au mois de juillet 2008. Il a été envoyé par le Pape pour le représenter à la béatification des 188 martyrs japonais, célébrée à Nagasaki, le 24 novembre dernier, et à celle de José Olallo Valdés, membre de l’ordre hospitalier de saint Jean de Dieu, qui s’est déroulée à Cuba le 29 novembre. Un petit tour du monde en moins d’une semaine, pour un prélat qui ne semble pas souffrir de la dyschronie circadienne, plus communément connue sous le nom de jet lag. La cérémonie qui s’est déroulée à Cuba a eu une saveur historique tout à fait particulière, encore relevée par la présence du président Raúl Castro, et par son baisemain inédit au représentant du Pape.
Éminence, que pouvez-vous nous dire de la personnalité de frère Olallo Valdés?
JOSÉ SARAIVA MARTINS: C’est une figure splendide qui, dans la Cuba du XIXe siècle, a vécu la charité sans peur, de manière audacieuse et créative. Pendant plus d’un demi-siècle d’une activité infatigable, le nouveau bienheureux a consacré sa vie et son énergie physique et morale à aider et à soigner les pauvres – « ses frères préférés », comme il les appelait –, les esclaves et les blessés de l’interminable et sanglante guerre d’indépendance contre la Couronne espagnole. C’est pour cette raison que frère Olallo Valdés a été qualifié par ses contemporains de «champion de la charité chrétienne» et de « père des pauvres », et c’est aussi pour cela que l’Église l’a inscrit dans l’album des bienheureux.
Il s’est agi de la première cérémonie de béatification en terre cubaine…
SARAIVA MARTINS: Frère Olallo est le deuxième bienheureux cubain mais il est bien le premier à avoir été béatifié sur l’île. Je dois d’ailleurs dire que cet événement a été fortement senti par la population tout entière, par les catholiques et même par les autorités. À la cérémonie, qui s’est déroulée dans la ville de Camagüey, ont participé trente mille fidèles provenant de toutes les régions du pays. Les media eux-mêmes ont parlé à ce propos d’“un don pour tous les gens de l’île”, d’un “tournant significatif”, d’une “étape mémorable”, d’un “événement historique”.
Le chef de l’État, Raúl Castro, était lui aussi présent à la messe.
SARAIVA MARTINS: Il était au premier rang de la foule et, à côté de lui, se trouvaient le vice-président du Conseil d’État, Estéban Lazo, et Madame Caridad Diego, responsable du Bureau des Affaires religieuses du Parti communiste cubain, laquelle m’a gentiment accompagné pendant tout mon séjour à Cuba. La présence de Raúl, aussi brève qu’elle a été, a représenté un événement historique: c’est la première fois que le président a assisté à un rite catholique depuis qu’il a remplacé son frère Fidel. Bien que la cérémonie ait eu lieu au cours du séjour du président russe Dimitri Medvedev à La Havane, Raúl a décidé de venir à Camagüey, qui se trouve à plus de cinq cents kilomètres de la capitale. Et puis, au début de la cérémonie, un diacre a remis une Bible au président Raúl avec la discrétion qui s’imposait, un geste très significatif qui a surpris un bon nombre de participants.
Certains ont jugé que la présence de Raúl indiquait une détente dans les rapports entre l’Église et le gouvernement…
SARAIVA MARTINS: Il ne m’appartient pas de faire ce genre d’appréciation que je laisse à l’Église locale, même si, que je sache, il n’y a pas eu de tensions particulières ces derniers temps. Je dois cependant souligner, avec gratitude, que les autorités publiques se sont montrées extrêmement disponibles pour collaborer avec l’Église dans la préparation de la béatification.
Avez-vous eu la possibilité de parler avec Raúl Castro?
SARAIVA MARTINS: Nous avons eu l’occasion d’échanger quelques mots avant et après la cérémonie. Le président a été très aimable avec moi, et il a conclu notre brève conversation en me disant, avant de prendre congé et en me baisant la main: «Je vous prie de transmettre mes salutations les plus cordiales au Saint-Père», chose que j’ai faite le matin du 22 décembre, à l’occasion de l’audience du Pape à la Curie romaine pour les vœux de Noël.
Vous parliez de l’écho de la cérémonie dans les media locaux…
SARAIVA MARTINS: Oui, c’est vrai: Granma, l’organe officiel du Comité central du Parti communiste, a fait une large place au nouveau bienheureux la veille de la béatification, comme d’ailleurs le journal Juventud rebelde. De plus, la télévision cubaine a transmis en direct toute la cérémonie de béatification, et deux autres fois en différé. Et n’oublions pas la présence des caméras de la CNN et d’autres télévisions internationales.
Et pourtant, les media cubains, étroitement contrôlés par le pouvoir politique, n’accordent habituellement pas de place aux évènements ecclésiaux…
SARAIVA MARTINS: Je connais ce problème, nous espérons et nous prions pour que la couverture médiatique offerte pour la béatification soit de bon augure pour l’avenir, et que frère Olallo fasse aussi ce miracle…
Et en ce qui concerne le problème d’un accès plus libre des prêtres et des religieux étrangers à Cuba?
SARAIVA MARTINS: Je dois dire qu’un grand nombre de prêtres ont participé à la cérémonie de béatification, ne serait-ce que parce que Camagüey est l’une des régions les plus profondément catholiques du pays. Les autorités civiles ont pu voir qu’il s’agissait de personnes que le peuple aimait et qu’elles n’avaient pas à redouter. J’espère que le problème auquel vous faites allusion – qui, certes, existe – sera résolu le plus tôt possible, y compris par une floraison de nouvelles vocations dans les rangs du peuple cubain.
Que pouvez-vous dire à propos de la situation des droits civils et politiques dans l’île et du problème de l’embargo américain?
SARAIVA MARTINS: Je répète que sur ces questions, je préfère m’abstenir de répondre et vous renvoyer à ce qu’ont déclaré l’Église cubaine et la Secrétairerie d’État, qui se sont clairement exprimées sur ce point.
Kardinal Saraiva Martins wird Kardinalbischof
Feb 25, 2009
Benedikt XVI. erhebt außerdem den Vikar der Diözese Rom zum Kardinalpriester
ROM, 24. Februar 2009 (ZENIT.org).- Am heutigen Dienstag wurde die Erhebung des portugiesischen Kurienkardinals und emeritierten Präfekten der Kongregation für die Selig- und Heiligsprechungsprozesse José Saraiva Martins zum Kardinalbischof bekannt gegeben. Wie das Pressebüro des Heiligen Stuhls berichtete, erhob Papst Benedikt XVI. auch den Vikar für die Diözese Rom, Kardinal Agostino Vallini, zum Kardinalpriester.
Zu den Kardinalbischöfen gehören sechs Purpurträger. Neben Saraiva Martins und den Italienern Angelo Sodano (Dekan des Kardinalkollegiums), Giovanni Battista Re (Kongregation für die Bischöfe) und Tarcisio Bertone (Kardinalstaatssekretär) sind dies der Franzose Roger Etchegaray und der Nigerianer und emeritierte Präfekt der Kongregation für den Gottesdienst und die Sakramentenordnung Francis Arinze.
Das Kardinalskollegium besteht aus drei Rängen („ordines“). Den Kardinalbischöfen sind als Titel die suburbikarischen Diözesen zugeordnet. Die „suburbikarischen“ Diözesen gehen auf die ersten Diözesen zurück, die in der Zeit des frühen Christentums „um Rom herum“ entstanden waren. Kardinal José Saraiva Martins wurde der Titel der suburbikarischen Diözese von Palästrina zugewiesen.
Dem „ordo“ der Kardinalpriester sind jene Bischöfe zugeordnet, denen eine Titelkirche in Rom zugewiesen ist. Kardinaldiakone sind Bischöfe, denen der Titel einer römischen Diakonie zugewiesen ist.
Nach frühestens zehn Jahren hat ein Kardinaldiakon das Recht, den Papst um die Erhebung in den Stand der Kardinalpriester zu bitten. Der Papst kann dies auch aus eigener Initiative heraus tun, wenn dies durch das Amt des Kardinals geboten ist. Um die einst dem Kardinaldiakon zugewiesene Titelkirche einer römischen Diakonie beizubehalten, können sie vom Papst „pro hac vice“ – das heißt „für diesen Fall“ – zum Kardinalpriester ihrer Diakonie-Titelkirche ernannt werden. Im Falle des neuen Kardinalpriesters Vallini handelt es sich dabei um die Diakonie „San Pier Damiani ai Monti di San Paolo“ (Titeldiakonie seit dem 5. März 1973).
Der ranghöchste, sprich dienstälteste Kardinaldiakon trägt den Titel „Kardinalprotodiakon“ oder „Kardinalerzdiakon“.
Addio a Eluana Englaro - L’atto d’accusa del Cardinale José Saraiva Martins: “E’ stato un omicidio, ora una Legge che eviti la morte per fame e sete di altre persone”
Feb 23, 2009
CITTA’ DEL VATICANO - “E’ stato un omicidio”. Il Cardinale José Saraiva Martins intervistato in esclusiva dal nostro giornale, commenta così la tragica morte di Eluana Englaro.
Eminenza, quali sentimenti pervadono il Suo animo ora che Eluana non c’è più?
“Provo un grandissimo, immenso dolore davanti alla violenza con cui è stata soppressa questa vita umana”.
A cosa ha pensato non appena appresa la notizia?
“Che all’amore caritatevole delle Suore ‘Misericordine’ di Lecco, che per tanti anni si erano amorevolmente prese cura di Eluana con una grande testimonianza cristiana, è stata contrapposta la logica senza pietà dell’orrore e della morte”.
Quali parole sente di rivolgere al padre Beppino, agli altri familiari, ai medici, ai politici e a tutti quei rappresentanti istituzionali che si sono schierati per la morte di Eluana?
“Che hanno ucciso una persona innocente e incapace di difendersi! Che la vita è un dono di Dio e loro non avevano alcun diritto di appropriarsi di quella di Eluana! Che nessuna Legge umana può prevalere rispetto a quella divina dell’amore e della carità! Che si sono appropriati indebitamente dell’esistenza di Eluana!”.
C’è chi, come Monsignor Albert Malcolm Ranjith, Segretario del Culto Divino e della Disciplina dei Sacramenti, ha detto che non avrebbe mai amministrato la Comunione a tutti coloro che sono stati coinvolti a vario titolo nell’uccisione di Eluana Englaro. Lei è d’accordo?
“Il ragionamento di Monsignor Ranjith è logico e coerente”.
Eminenza, Eluana cosa lascia all’Italia e al mondo?
“Una grande testimonianza cristiana, perché dimora in ogni cristiano. Possiamo così essere certi che Eluana, ora, purificata dal dolore, è al cospetto di Dio; tuttavia, ciò non giustifica l’assassinio di cui è rimasta vittima”.
Cardinale Saraiva, si poteva fare di più per salvare Eluana?
“Certamente. Ma quando le ideologie politiche prevalgono sull’umanità, è purtroppo frequente che il Male prenda il sopravvento sul Bene”.
A questo punto, qual è il Suo auspicio?
“Spero vivamente che si continui a lavorare al Disegno di Legge presentato in Parlamento dal Governo in modo che Eluana possa essere davvero l’ultima persona fatta appositamente morire in Italia per disidratazione e denutrizione. Davanti al bene indisponbile della vita, che è proprietà solo ed esclusivamente di Dio, le forze politiche e tutte le altre parti in causa dovrebbero superare le proprie ideologie preconcette e dire un sì vero alla sacralità della vita. Non è, si badi, solo una questione religiosa, ma anche umana: uccidere, non importa con quali sentimenti, non è mai un atto di carità. Come ha brillantemente spiegato il Santo Padre Benedetto XVI recentemente, l’eutanasia non è la soluzione ma solo una tragica e falsa risposta al dolore umano. Bisogna mettere tutto ai piedi del Signore: come ha ricordato il Papa, nessuna lacrima va perduta davanti a Dio”.
Entrevista al cardenal José Saravia Martins
Dec 05, 2008
Un ejército de amigos... en el Paraíso
Entrevista al cardenal José Saravia Martins, desde 1998 hasta el pasado mes de julio prefecto de la Congregación para las Causas de los santos. Diez años en los que han sido proclamados 1108 beatos y 217 santos
El pasado 9 de julio el purpurado portugués José Saraiva Martins dejó el cargo de prefecto de la Congregación para las Causas de los santos y en su lugar fue nombrado el salesiano Angelo Amato, que hasta entonces era secretario de la Congregación para la Doctrina de la fe. El cardenal Saraiva, que cumplió 76 años en enero, ha desempeñado el cargo durante algo más de diez años y ha aceptado con gusto hacer para 30Días un balance de su "prefectura" en uno de los dicasterios más importantes y delicados de la El cardenalJosé Saraiva Martins Curia romana.
El 30 de mayo de 1998 usted fue el primer no cardenal en ser nombrado enseguida prefecto, y no pro-prefecto, de una Congregación romana.
JOSE SARAIVA MARTINS: Efectivamente, así fue. Me acuerdo que alguien me llamó ese día diciéndome que L 'Osservatore Romano se había equivocado al publicar la noticia de mi nombramiento, cometiendo una sonora gaffe ... Porque, en efecto, hasta entonces si un no cardenal era nombrado para dirigir un dicasterio romano asumía el cargo de proprefecto y el "pro" desaparecía sólo después de que el interesado era creado cardenal. En cambio no se trataba de ningún error, evidentemente la Santa Sede había decidido que era hora de simplificar el método de los nombramientos. Porque de hecho los poderes de un pro-prefecto eran los mismos que los de un prefecto.
¿ Cuántos beatos y santos ha "ayudado" a subir al honor de los altares en estos diez años a la cabeza del dicasterio?
SARAIVA MARTINS: Puedo responder porque mis ex colaboradores se han tomado la molestia de hacer este tipo de cálculos. Ante todo, he de decir que mi nombramiento lo hizo Juan Pablo I1, que, durante su pontificado, ha reconocido más santos y beatos que todos sus predecesores juntos, por lo menos desde que la Sede apostólica avocó a sí este tipo de decisiones. Antes del papa Wojtyla en efecto -desde 1588, año de nacimiento de la Congregación, hasta 1978- habían sido elevados a los honores de los altares en total 808 beatos y 296 santos. Con Juan Pablo n, desde 1978 a 2005, han sido proclamados 1.353 beatos y 482 santos; y, de estos, durante mi "prefectura", han sido elevados 553 beatos en 39 ceremonias y 203 santos en 17 ceremonias. A estos se han de añadir los santos (14) y los beatos (555) reconocidos durante el pontificado de Benedicto XVI hasta el pasado julio. En total, por tanto, en diez años he tenido el privilegio de "ayudar" a subir a los honores de los altares a 1.108 beatos y 217 santos. Un ejército más que regular, no cabe duda ... Esperemos que por lo menos alguno de ellos se acuerde de mí en el Cielo.
Usted además, en virtud del procedimiento adoptado al comienzo del nuevo pontificado, ha presidido también las ceremonias de beatificación ...
SARAIVA MARTINS: En efecto, según el nuevo procedimiento, estas ceremonias, que antes estaban presididas por el Papa, ahora en cambio las preside un cardenal, que normalmente es el prefecto de la Congregación. Así que he tenido el privilegio de presidir 41 ceremonias de beatificación de las 49 que se han celebrado durante la fase, por así decir, "ratzingeriana" de mi prefectura.
¿Cuál ha sido la ceremonia de estas 41 que más le ha llamado la atención?
SARAIVA MARTINS: Todas han sido muy hermosas, pero me conmovió especialmente la que se celebró en México para la beatificación de los mártires de la persecución del siglo pasado. Tuvo lugar en el estadio de Guadalajara ante ochenta mil fieles. Allí comprendí aún mejor la sensatez del nuevo procedimiento que prevé que las ceremonias de beatificación se hagan en las Iglesias locales y no en Roma. Si esta ceremonia se hubiera hecho en Roma muy pocas de esas personas habrían podido pagarse el viaje ... Además, en el estadio de Guadalajara se colocó una lápida para recordar la ceremonia. Algo impensable aquí en la vieja Europa.
Y del ejército de santos y beatos que usted ha ayudado aquí en la tierra... ¿hay alguno que le haya tocado especialmente el corazón?
SARAIVA MARTINS: Aunque obviamente los santos y los beatos son todos iguales ante el Señor, no puedo negar que algunos de ellos me han tocado más de cerca. Empezando por la beatificación del papa Juan XXIII felizmente unida a la del papa Pío IX, que había tenido algunos problemas. Luego la de los pastorcillos de Fátima: desde niño mi madre había comenzado a hablarme de ellos, invitándome a invocarios, rezaries, imagínese mi alegría al acompañarlos al honor de los altares. y después la beata Madre Teresa y san Pío de Pietrelcina: dos figuras espléndidas, muy queridas e invocadas por los fieles más sencillos. Estos son, por decir así, mis preferidos. Espero que los demás santos y beatos comprendan esta debilidad mía.
¿No existe el peligro de que la proclamación de un número elevado de santos y beatos, como ha ocurrido durante los últimos treinta años, provoque cierta "inflación"?
SARAIVA MARTINS: Juan Pablo 11, que conocía muy bien este tipo de objeción, no opinaba lo mismo. y respondía, muy bien, dando toda una serie de razones: los santos los hace Dios y si hay santos la Iglesia debe reconocerlos y proponerlos; el Concilio Vaticano 11 habló de la vocación universal a la santidad; la multiplicación de las Iglesias locales comporta la multiplicación de los modelos de santidad; la santidad es el camino más fácil para la unidad de la Iglesia y, por tanto, tiene grandes repercusiones ecuménicas. Creemos, nos recuerda el Símbolo apostólico que rezamos en la misa, en la "Ecclesiam unam, sanctam...". Razones que comparto plenamente y que han inspirado los trabajos de la Congregación.
Con la elección de Benedicto XVI algunos pensaron que se podía volver a lo antiguo ...
SARAIVA MARTINS: Como demuestran claramente las estadísticas no ha sucedido nada de eso. El nuevo Pontífice no ha dado ninguna indicación contraria respecto al anterior. El ritmo no ha disminuido. Por lo contrario, la decisión de descentrar a nivel local las ceremonias de beatificación no ha hecho más que multiplicar este tipo de celebraciones.
¿Ha dejado el cargo con nostalgia?
SARAIVA MARTINS: No, estoy contento porque han sido años muy fecundos para mí y para el dicasterio. Además de las causas, he tenido la satisfacción de ver aprobar, por ejemplo, el nuevo reglamento de la Congregación, o, últimamente, la instrucción Sanctorum Mater que me interesaba especialmente. Se trata de un instrumento importante para ayudar a los obispos a encauzar bien los procesos a nivel diocesano. Un instrumento del que se sentía la falta. Por no hablar de una serie de iniciativas, como por ejemplo el Simposio de 1999 sobre "Eucaristía, santidad y santificación". Un acontecimiento gozoso fue la hermosa audiencia que Benedicto XVI concedió a los postuladores. Era la prima vez que sucedía.
Y, sin embargo, ha sucedido que una ceremonia de beatificación, la del padre Leone Dehon, cuya fecha estaba fijada, haya sido aplazada sinedie ...
SARAIVA MARTINS: Se tomó esta decisión para estudiar mejor la cuestión, debido a las polémicas que se habían desencadenado res-
peto al presunto antisemitismo del padre Leone. Personalmente, creo que se trata de acusaciones injustas y anacrónicas, y espero que cuanto antes Dehon llegue al honor de los altares.
Decía usted antes que también hubo problemas para la beatificación de Pío IX ...
SARAIVA MARTINS: En este caso fue una cuestión de oportunidad ligada a evaluaciones de tipo político. Había corrientes historiográficas singularmente contrarias al papa Mastai y por eso el decreto relativo al milagro permaneció bloqueado durante un cierto número de años. Pero luego, tras pedir un parecer a la Conferencia episcopal italiana, que resultó positivo, se decidió que estas reservas ya no tenían sentido. Porque además, y esto vale para Pío IX aunque no sólo para él, cuando se "beatifica" a un siervo de Dio no se beatifican sus ideas políticas, fueran justas o equivocadas.
Nuestro director se ha preguntado en el pasado si no sería el caso de esperar no cinco sino cincuenta años después de la muerte para comenzar las causas de beatificación relativas a los pontífices ...
SARAIVA MARTINS: La disciplina eclesiástica sobre este punto ha cambiado en el pasado varias veces. Así que nada impide que pueda cambiar de nuevo. Es verdad que las causas relativas a los pontífices son especialmente delicadas, entre otras cosas porque es sabido que sus archivos son accesibles por entero sólo después de decenios. De todos modos, lo que me parece importante es que en este tipo de causas no haya interferencias externas, positivas ni negativas, por parte de personas o instituciones ajenas al proceso. Hay que rechazar estas tentativas. No cabe duda de que si un proceso comienza después de diez o veinte años de la muerte es más fácil que este tipo de influencias sean menores o incluso inexistentes. Esto vale para los papas pero también para los demás.
Así que usted, en principio, no sería contrario a prolongar el límite actual de cinco años ...
SARAIVA MARTINS: Pienso que una decisión de este tipo, si se toma, podría ayudar a evitar formas indebidas de presión.
Juan XXIII ha sido beatificado a pesar de que sus archivos aún no son accesibles. ¿No es extraño?
SARAIVA MARTINS: Espero que quien estudió la causa haya podido evaluar atentamente todos los documentos útiles, prescindiendo de que aún no fueran accesibles.
Si miramos la lista de los pontífices del último siglo tenemos un santo (Pío X), un beato (Juan XXIII), y cuatro siervos de Dios (Pío XII, Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo 11). Prácticamente solo dos pontífices del mismo periodo no están en la lista ...
SARAIVA MARTINS: Si existe la fama de santidad la Congregación no puede impedir que se comience el proceso. Esto no quiere decir que los papas para los cuales no se ha manifestado esta fama no puedan ser considerados como grandes pontífices. Benedicto XV y Pío XI han sido desde luego dignísimos sucesores de Pedro.
Durante una rueda de prensa el padre Lombardi aludió al hecho de que, por lo que concierne a la causa de beatificación de Pío XII, la Congregación ha hecho su trabajo y que ahora le corresponde al Papa decidir sobre la publicación del decreto sobre las virtudes heroicas ...
SARAIVA MARTINS: Efectivamente la Congregación ha llevado a cabo un trabajo excelente. El Papa por su parte ha mandado profundizar en algunos aspectos. Esperamos confiados en posteriores desarrollos. Las palabras del Papa a los participantes en un congreso y sobre todo las que pronunció con ocasión del quincuagésimo aniversario de la muerte del papa Pacelli, además de la prefación escrita por el cardenal secretario de Estado a un libro de sor Marchione nos dan motivos de esperanza.
Eminencia, la opinión teológica predominante es que el papa al canonizar un santo cumple un acto de magisterio infalible. Aunque hay prestigiosos teólogos que no piensan lo mismo. ¿Qué opina usted?
SARAIVA MARTINS: Estoy firmemente convencido de que la canonización es un hecho dogmático en el que está implicado el magisterio infalible del papa. Una canonización, en efecto, concierne al cuIta universal y, por tanto, a la fe de la Iglesia. El papa, al reconocer a un nuevo santo, en efecto, no permite su culto sólo a nivel local, como sucede en el caso de los beatos, sino que lo prescribe a toda la Iglesia universal.
Perdóneme la irreverencia de la pregunta. ¿No se corre el peligro de que en el futuro haya sorpresas debido al gran número de santos que han sido proclamados durante los últimos decenios?
SARAIVA MARTINS: Lo excluyo. La Congregación trabaja muy escrupulosamente y por tanto excluyo sorpresas en el futuro. Pero sobre todo creo firmemente que en este caso el Señor no dejará nunca incurrir en error a su Iglesia ya su Vicario en la tierra.
Eminencia, permítame una pregunta algo maliciosa. Hace unos años un postulador cuantificó en torno a los 750.000 euros el costo del proceso de beatificación de un candidato suyo. ¿No se corre el peligro de que alguien pueda caer en tentación ante cifras tan altas?
SARA IV A MARTINS: Entiendo a lo que alude usted. Pero he de puntualizar que los gastos de cada beatificación son gastos, por así decir, vivos, que conciernen a los costes de impresión de las Positio, las justas, y por lo demás modestas, remuneraciones de los teólogos y de los médicos que in-
tervienen, los gastos de las ceremonias. De modo que ni un céntimo va a parar a la caja de la Congregación. La Congregación se limita a informar a los postuladores, que tienen los cordones de la bolsa, sobre a quién y qué hay que pagar. Punto.
Eminencia, la última pregunta. ¿No se siente ahora un poco como un desempleado?
SARAIVA MARTINS: ¿Desempleado? No mucho. Si Dios quiere hasta los 80 años seguiré siendo miembro de algunos dicasterios y oficinas de la Curia romana: la Congregación para el Culto y la de los Obispos, el Consejo Pontificio para los Agentes sanitarios, la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano. y además, el Santo Padre me ha pedido, como prefecto emérito, que presida algunas ceremonias de beatificación.
¿ Dónde?
SARAIVA MARTINS: EI4 de octubre en Vigevano la del padre Francesco Pianzola, fundador de las Hermanas misioneras de la Inmaculada Reina de la Paz y de los Oblatos diocesanos de la Inmaculada. El 19 de octubre en Lisieux la del matrimonio Luis y Celia Martin, los padres de santa Teresita. El 24 de noviembre en Nagasaki, Japón, la de los 188 mártires del siglo XVII. El 29 de noviembre en Camagüey, Cuba, la de fray José Olallo Valdés, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Como ve no me falta el trabajo.
Portugués de nacimiento, romano de adopción
El cardenal José Saraiva Martins nace el6 de enero de 1932 en Gagos do Jarmelo, Portugal, de padres profundamente cristianos, Antonio Saraiva y Maria da Natividade Martins. Es el sexto de ocho hijos, de los cuales la más pequeña, sor Cassiana, es misionera en Angola.
Tras entrar en el seminario menor en 1944 y hacer el noviciado con los padres claretianos de Carvalhos, emite la profesión religiosa en 1950. Se establece en 1954 en Roma (donde residirá siempre, estrechando fuertes vínculos afectivos con la Ciudad eterna, su patria de elección) y perfecciona los estudios teológicos consiguiendo la licenciatura en teología por la Pontificia Universidad Gregoriana. Completa su curriculum de estudiante obteniendo el doctorado en Teología por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en 1958.
En 1957 y 1958 es profesor de Metafísica en el seminario mayor de la Provincia italiana de los claretianos en la casa de Marino. Seguidamente será profesor de Teología fundamental y de Teología dogmática sacramentaria en el Claretianum de Roma, afiliado a la Pontificia Universidad Lateranense. Desempeña este cargo desde 1959 a 1969, cuando es llamado para enseñar Dogmática sacramentaria en la Pontificia Universidad Urbaniana, donde permanecerá hasta 1988.
Entre sus cargos académicos se cuentan los de decano de la facultad de Teología de la Pontificia Universidad Urbaniana desde 1974 a 1977; presidente del Comité de los decanos de las facultades de Teología en Roma desde 1974 a 1977; rector magnífico de la Pontificia Universidad Urbaniana desde 1977 a 1980, desde 1980 a 1983 y desde 1986 a 1988, cargo que le ha permitido visitar numerosos países del mundo misionero; presidente del Comité de los rectores de las Universidades y Ateneos Pontificios de Roma desde 1978 a 1983, y luego desde 1986 a 1988.
En 1988 Juan Pablo 11 lo nombra secretario de la Congregación para la Educación católica, elevándolo a la dignidad de arzobispo. El 30 de mayo de 1998 el Papa lo llama a la cabeza de la Congregación para las Causas de los santos, cargo que desempeña hasta el pasado 9 de julio.
IGLESIA VIVE "ETAPA MEMORABLE", DICE CARDENAL SARAIVA
Dec 05, 2008
CAMAGÜEY (CUBA), 29 (ANSA) - El cardenal José Saraiva Martins dijo en su homilía durante la beatificación del cubano José Olallo, que definió "un hito", que la Iglesia en Cuba "vive hoy una etapa memorable".
"Han transcurrido diez años desde la histórica visita de Juan Pablo II a Cuba. La diócesis de Camagüey y toda la Iglesia en Cuba viven hoy en Cuba una etapa memorable", afirmó Saraiva, Prefecto emérito de la Congregración para la Causa de los Santos.
La beatificación de Olallo (1820-1889), quien curó en esta ciudad durante más de 50 años a enfermos, incluso durante la guerra de independencia de la Corona española, "es un hito para la Iglesia en Cuba y para todo el pueblo cubano".
Ante el presidente Raúl Castro, sentado en primera fila, el cardenal declaró que "frente a una cultura materialista que se va imponiendo y que deja de lado a los débiles y desamparados, aprendamos del Padre Olallo", de quien destacó su cuidado a "heridos, enfermos, pobres y esclavos".
El cardenal Saraiva recordó las palabras pronunciadas aquí por Juan Pablo II el 23 de enero de 1998 y destacó de los "hijos de la exuberante tierra caribeña" su "espíritu jovial y emprendedor, siempre dispuestos a embarcarse en proyectos grandes".
El arzobispo de Camagüey, Juan García, expresó la "satisfacción" de la Iglesia por la colaboración con organismos estatales en la preparación de la beatificación.
"Esta preparación conjunta nos hace pensar que es posible dar un paso" para que se apoye "el matrimonio, la clemencia para los presos y hacer de Cuba una hermosa tierra de justicia y libertad", dijo.
Erste Seligsprechung auf Kuba
Nov 30, 2008
In Anwesenheit von Präsident Raul Castro wurde der Barmherzige Bruder Jose Olallo Valdes zur Ehre der Altäre erhoben
Havanna, 30.11.08 (KAP) Auf Kuba hat erstmals eine Seligsprechung stattgefunden: In Anwesenheit von Präsident Raul Castro wurde Jose Olallo Valdes (1820-89), ein Mitglied des Krankenpflegeordens der Barmherzigen Brüder, in Camaguey zur Ehre der Altäre erhoben. Der Vertreter des Papstes, Kardinal Jose Saraiva Martins, sagte in seiner Predigt, die Seligsprechung gebe der Kirche und dem kubanischen Volk einen festen Halt. Das Lebenszeugnis von Olallo Valdes - der im sogenannten "Ersten Unabhängigkeitskrieg" gegen Madrid (1868-1878) Verwundete beider Seiten pflegte - unterstreiche die Universalität des Gebots der Nächstenliebe. Dies und sein absolutes Gottvertrauen könne man von dem Ordensmann lernen, so der emeritierte Präfekt der Heiligsprechungskongregation. Der Seligsprechungsgottesdienst in Camaguey wurde vom kubanischen Fernsehen direkt übertragen.
"Es ist ein historisches Ereignis für die Kirche in Kuba und für das ganze kubanische Volk", betonte Kardinal Saraiva Martins. Angesichts einer materialistischen Kultur, die oft die Schwachen und Bedürftigen vergesse, habe Olallo Valdes ein Beispiel gegeben. Der Kardinal erinnerte zugleich an den aufsehenerregenden Kuba-Besuch von Johannes Paul II. vor zehn Jahren.
Der Erzbischof von Camaguey, Juan Garcia Rodriguez, dankte in seiner kurzen Ansprache den staatlichen Behörden für die Zusammenarbeit bei der Vorbereitung der Seligsprechung. Die gemeinsamen Vorbereitungen seien ein Hinweis, dass "ein Schritt vorwärts möglich ist", um Kuba zu einem "schönen Land der Gerechtigkeit und Freiheit" zu machen, betonte der Erzbischof. Staatspräsident Raul Castro war bei seiner Ankunft in Camaguey vom Erzbischof von Havanna, Kardinal Jaime Ortega, begrüßt worden - und von Gläubigen, die begeistert applaudierten. Der Messbesuch des Staatschefs wurde als weiteres Zeichen der Annäherung an den Vatikan gedeutet.
Olallo Valdes ist der zweite selig gesprochene Kubaner. Bereits im vergangenen Jahr war der in Kuba geborene und in Spanien aufgewachsene Jose Lopez Piteira zusammen mit 497 Märtyrern des Spanischen Bürgerkriegs zur Ehre der Altäre erhoben worden.
Tornare al Vangelo per puntare alla santità
Oct 06, 2008
"Oggi occorre una nuova evangelizzazione, nuova nel metodo e nel presentare i contenuti perenni del Vangelo": il cardinale José Saraiva Martins, incontrato al termine della celebrazione di beatificazione di padre Francesco Pianzola il 4 ottobre a Vigevano, lancia un appello perché si realizzi quanto prima l'evangelizzazione, auspicata più volte da Giovanni Paolo II e dallo stesso Benedetto XVI.
(korazym.org, 06 Ottobre 2008) "Bisogna ritornare al Vangelo - ha detto - perché l’uomo ha dimenticato valori evangelici indispensabili per la propria vita e per la convivenza con i fratelli". La figura del nuovo beato ha offerto già nell’omelia lo spunto per ricordare che "guardare ai santi non significa cercare modelli da copiare, ma scrutare e contemplare nella vita di altri l’azione dello Spirito Santo". Il "tornare al Vangelo" era quasi un motto, un ritornello, per il sacerdote delle mondine che ha operato nella Lomellina (1881 – 1943): "Era vicino ai poveri e al centro della sua vita poneva la Parola di Dio: padre Pianzola è un esempio molto attuale – continua il cardinale – Proprio la Parola di Dio sarà al centro del Sinodo dei prossimi giorni nel contesto dell’anno paolino".
La riscoperta dei veri valori e un profondo umanesimo cristiano sono i fili che devono legare santi e beati ad ognuno di noi, sono ingredienti indispensabili soprattutto per la formazione dei giovani e la crescita delle famiglie: "Voglio precisare che parliamo di valori cristiani e umani: non dovremmo mai separare questi due aggettivi – spiega Saraiva Martins - Ciò che è autenticamente umano è già genuinamente cristiano e ciò che è genuinamente cristiano è già autenticamente umano".
Il vero umanesimo lo si può trovare nel Vangelo: "La Chiesa è sempre accanto all’uomo per aiutarlo a vivere una vita più autenticamente umana senza immischiarsi in questioni politiche che non la riguardano – aggiunge il cardinale – Oggi ci sono molti tipi di povertà: non solo materiale, ma soprattutto morale. La Chiesa, come ha sempre fatto, continuerà nella sua missione per soccorrere questi uomini".
Il porporato cita la prima enciclica di Giovanni Paolo II, "Redemptor Hominis", per sottolineare che l’uomo è dentro il cammino della Chiesa e la Chiesa è accanto all’uomo: "Questo è ciò che ha fatto Pianzola: è stato sempre vicino all’uomo, soprattutto a quelli più in difficoltà – incalza - Ha messo in pratica un umanesimo molto attuale attirando i giovani che lo seguivano con gioia: questo è un aspetto non semplice della pastorale moderna che dobbiamo reimparare ad affrontare".
Il cardinale José Saraiva Martins è membro di molti dicasteri: dalla Congregazione dei Vescovi che si occupa delle nomine alla Congregazione del Culto Divino e della Disciplina dei Sacramenti, dal Consiglio della Pastorale della Salute alla Pontificia Commissione per il Governo dello Stato della Città del Vaticano. Fino a luglio è stato prefetto per la Congregazione delle Cause dei Santi. Ecco allora nascere spontanea la domanda: cos’è la santità? "Non è qualcosa di straordinario; consiste invece nel fare in modo straordinario le cose ordinarie della vita: è una realtà umana – risponde il cardinale - Non c’è contrapposizione tra santità e umanità; la santità è la pienezza dell’umanità. Come il santo ha vissuto in pienezza l’umanità, Cristo è uomo perfetto perché è la santità del Padre incarnata e fattasi storia".
Il passo che nell’immaginario popolare separa la santità dal miracolo è breve, ma in verità si parla di contesti differenti: "Il miracolo è una cosa, la santità un’altra – sintetizza il cardinale - Il miracolo ha a che fare con la beatificazione perché per dichiarare beato un Servo di Dio occorre che ne sia avvenuto uno per sua intercessione: è una "conditio sine qua non". Per la beatificazione di un martire non servono miracoli, che saranno invece richiesti per la canonizzazione". Come definire allora il miracolo? "E’ una specie di timbro che Dio appone sulla santità di quella persona, una garanzia sulla sua santità. Vuol dire che Dio è con lui e lui è con Dio".
"Conoscere un po’ il cuore dei santi comporta l’imparare un po’ meglio il gioco d’amore che il Signore vuol condurre anche nella nostra vita, in ogni istante e in ogni situazione" ha affermato ancora il cardinale nell’omelia. Così, il discorso si riconduce al più grande valore che Dio ha voluto insegnare agli uomini tramite Suo Figlio, l’Amore, perché ognuno di noi possa "fare straordinarie le cose ordinarie".
Conférence du Cardinal José Saraiva Martins sur Louis et Zélie Martin
Aug 20, 2008
Le 20 août 2008 - E.S.M. - Conférence de Son Éminence le Cardinal José Saraiva Martins à Alençon, pour le 150ème anniversaire du mariage des Vénérables Époux, Louis et Zélie Martin, béatifiés le 19 octobre prochain, à Lisieux.
I. Un parcours de sainteté qui transmet la foi
C'est pour moi une grande émotion et une grâce de Dieu d'être aujourd'hui avec vous en ce lieu. L'église Notre-Dame d'Alençon, avec son porche gothique flamboyant, est un vrai bijou ou, comme vous le dites vous-même, une vraie dentelle, le point d'Alençon en pierre ; on m'a dit que "si on veut mettre Dieu au plus bel endroit de l'Église, il faut le mettre à la porte !". Je remercie pour l'attention délicate avec laquelle j'ai été invité ce 12 juillet à faire mémoire, avec vous tous, du 150e anniversaire du mariage des Vénérables Serviteurs de Dieu, Zélie Guérin et Louis Martin. Mariage et vie, dirais-je, réalisés avec une rare maîtrise, par le véritable Architecte de ce chef d'œuvre magnifique : les époux Louis et Zélie Martin sont des pierres choisies, "pierres précieuses et vivantes, sculptées par l'Esprit Saint", telle une très fine dentelle de point d'Alençon pour l'Église de Dieu que sont les diocèses de Sées et de Bayeux et Lisieux où ils vécurent et moururent. Noces d'or dans le Christ, même, trois fois d'or, si on peut dire, puisqu'elles durent depuis 150 ans. Je pense qu'il faut justifier le terme de : "noces de granit" comme votre évêque Mgr Jean-Claude Boulanger les a caractérisées sur le site web du diocèse. Quand on voit les maisons du centre historique de votre belle et célèbre cité - que je peux admirer -, je trouve tout à fait adéquate l'image du granit pour caractériser la solidité et la simplicité de l'amour et de la foi des époux Martin. Permettez-moi de vous rapporter les paroles d'un contemporain de leur fille Thérèse, Paul Claudel (1868-1955) qui, dans le Prologue de l'Annonce faite à Marie, écrit : « Ce n'est pas à la pierre de choisir sa place, mais au Maître de l'Œuvre qui l'a choisie… La Sainteté n'est pas d'aller se faire lapider chez les Turcs ou de baiser un lépreux sur la bouche, mais de faire le commandement de Dieu aussitôt, qu'il soit de rester à notre place, ou de monter plus haut ». Les Martin sont des saints choisis par Dieu pour être de ces saints-là, engagés dans la construction de Son Église. C'est en cela, justement, que réside la sainteté : s'empresser de faire la volonté de Dieu là où Il nous a placés, il s'agit de « rester à notre place, ou de monter plus haut ». Dieu est le "Trois fois saint", Dieu est ce "Père vraiment saint, source de toute sainteté", qui "sanctifie" les dons et les fidèles "par l'effusion de son Esprit" (1). La sainteté, toute sainteté, n'est donc que le reflet de sa gloire. L'Église, en élevant quelqu'un aux honneurs des autels, veut d'abord raconter et proclamer la gloire et la miséricorde de Dieu. En même temps, par son témoignage, elle offre aux croyants un exemple à imiter et, par son intercession, une aide à laquelle recourir. Précisément ce 12 juillet, en 1858 à 22 heures, les vénérables serviteurs de Dieu, Zélie Guérin et Louis Martin ont contracté un mariage civil. Deux heures plus tard, à minuit, accueillis par l'abbé Hurel, un prêtre ami, ils ont franchi le seuil de cette église paroissiale pour célébrer leurs noces dans le Christ ; cela dans la plus stricte intimité, entourés de quelques parents et amis proches. La nuit de leurs noces rappelle la nuit de Noël et celle de Pâques, la nuit qui "seule entre toutes" a mérité de connaître le moment et l'heure de l'événement qui a bouleversé l'histoire de l'humanité. Ainsi a commencé leur "Cantique des Cantiques".
II. Un couple apostolique
Thérèse, devenue carmélite, invitait sa sœur Céline à exprimer un chant d'action de grâce à Jésus à l'occasion de sa prise d'habit : « Lève les yeux vers la Sainte Patrie ; Et tu verras sur des trônes d'honneur ; Un Père aimé… une Mère chérie… Auxquels tu dois ton immense bonheur !… " (PN 16,1). Les vénérables Serviteurs de Dieu Zélie et Louis, que le pape aura la joie d'élever aux honneurs des autels, ont été avant tout un couple uni dans le Christ, qui a vécu sa mission dans la transmission de la foi avec passion et avec un rare sens du devoir. Ils ont vécu à un moment particulier de l'histoire, ce XIXe siècle très différent du nôtre, et cependant, ils ont témoigné et se sont engagés de façon tout à fait naturelle, je dirai même de façon physiologique, dans ce que nous appelons aujourd'hui l'évangélisation. Nous pouvons à juste titre les définir comme un "couple apostolique" tel Priscille et Aquila : les époux Louis et Zélie se sont engagés comme couple chrétien laïque dans l'apostolat d'évangélisation, et ils l'ont fait, de façon sérieuse et convaincue durant toute leur existence, au sein de leur famille comme à l'extérieur. Le "don de soi" est tout à fait remarquable dans la vie de ces "incomparables parents" (2) selon l'expression même de Sainte Thérèse de l'Enfant-Jésus de la Sainte Face. Mais la sainteté de leur vie, comme leur réputation de sainteté, ne se limite pas à la période conjugale. Elle est déjà présente auparavant. Leur vie à tous deux s'est développée dans la recherche de Dieu, dans la prière, animée par le profond désir de réaliser surtout Sa volonté. Ils s'étaient orientés, au départ, vers une vie religieuse consacrée. Ils se sont fait aider dans leur discernement. On n'en finirait pas d'être édifié par les récits des nombreux actes de charité manifestés dans vos rues par les époux Martin. Plusieurs Alençonnais, des membres de la famille Martin comme de leurs amis ont été les témoins directs de leur "don de soi". Ils ont déposé aux différents Procès informatifs, d'abord pour la cause de Thérèse et, plus tard, pour celle de ses parents, procès qui ont pour but de vérifier les critères de sainteté dans l'Église. Dans les témoignages recueillis pour la cause de Thérèse, de nombreuses personnes ont parlé de ses parents et de leurs qualités éminemment chrétiennes. Il suffit de lire Histoire d'une âme et de se promener dans les rues de votre ville pour découvrir les lieux où Louis et Zélie ont grandi, ont reçu leur formation humaine et chrétienne et ont travaillé : rue Saint-Blaise pour Zélie, comme dentellière (et quelle dentellière !) ; rue du Pont-Neuf pour Louis, comme horloger-bijoutier. C'est là qu'ils ont approfondi leur foi et pensé à se donner au Seigneur. Dieu toutefois avait d'autres projets sur eux et, un jour, sur le pont Saint-Léonard, ils se sont croisés, se sont connus et se sont aimés. Puis ils se sont mariés et sont devenus parents. C'est précisément ici, dans cette église, que Thérèse, leur dernière fille, est re-née au Christ. Les fonts baptismaux sont encore les mêmes ; ils représentent le sein de l'Église, Mère et éducatrice de saints, sein unique qui nous fait tous fils de l'Unique Père, matrice unique de la sainteté. Elles sont proverbiales, l'ouverture et la capacité d'accueil de la famille Martin : non seulement la maison est ouverte et accueillante pour quiconque frappe à la porte, mais le cœur de ces époux est chaleureux, large et prêt au "don de soi". Contrairement à l'esprit bourgeois de leur temps et de leur entourage, qui cachait derrière un certain decorum la religion de l'argent et le mépris des pauvres, Louis et Zélie, avec leurs cinq filles, passaient une bonne partie de leur temps et de leur argent à aider celui qui était dans le besoin. Au procès de ses parents, Céline Martin, au Carmel Sœur Geneviève, témoigna de l'amour de son père et de sa mère pour les pauvres : « Si au foyer régnait l'économie, c'était de la prodigalité quand il s'agissait de secourir les pauvres. On allait au devant d'eux, on les cherchait, on les pressait d'entrer chez nous, où ils étaient comblés, ravitaillés, vêtus, exhortés au bien. Je vois encore ma mère empressée autour d'un pauvre vieillard. J'avais alors sept ans. Mais je m'en souviens comme si c'était hier. Nous étions en promenade à la campagne quand, sur la route, nous rencontrâmes un pauvre vieillard qui paraissait malheureux. Ma mère envoya Thérèse lui porter une aumône. Il en parut si reconnaissant qu'elle entra en conversation avec lui. Alors ma mère lui dit de nous suivre et nous rentrâmes à la maison. Elle lui prépara un bon dîner, il mourait de faim, et lui donna des vêtements et une paire de chaussures… Et elle l'invita à revenir chez nous lorsqu'il aurait besoin de quelque chose ». (3) Et, à propos de son père, elle ajoute : « Mon père s'occupait de leur trouver un emploi selon leur condition, les faisant entrer à l'hôpital quand il y avait lieu, ou leur procurant une situation honorable. C'est ainsi qu'il aida un ménage de la noblesse en détresse […]. A Lisieux, aux Buissonnets, tous les lundis, dans la matinée, les pauvres venaient demander l'aumône. On leur donnait toujours, ou des vivres ou de l'argent ; et souvent c'était la petite Thérèse qui portait les aumônes. Un autre jour, mon père avait rencontré à l'église un vieillard qui avait l'air très pauvre. Il l'amena à la maison. On lui donna à manger et tout ce dont il avait besoin. Au moment où il allait partir, mon père lui demanda de nous bénir, Thérèse et moi. Nous étions déjà de grandes jeunes filles et nous nous sommes agenouillées devant lui, et il nous a bénies » (4). Ce sont des choses extraordinaires qui se sont passées ici-même ! Nous ne sommes pas devant une simple bonté, mais devant l'amour pour le pauvre vécu de façon héroïque, selon l'esprit de l'évangile de Matthieu (5). Chez ce couple lumineux resplendit quelque chose de la sainteté de toujours que nous trouvons tout au long de l'histoire de l'Église.
III. La réputation de sainteté
Tous les Papes, qui ont eu à s'occuper de la petite Thérèse (Saint Pie X, Benoît XV, Pie XI, Pie XII, le bienheureux Jean XXIII, le Serviteur de Dieu Paul VI - du pape Jean-Paul Ier je parlerai tout à l'heure - et jusqu'au grand Pape Jean-Paul II), tous ont mis en lumière l'exemplarité de la sainteté des parents Martin, soulignant le lien de leur sainteté avec celui de leur fille. La sainteté de ces époux n'est pas due à la sainteté de leur fille ; elle est une véritable sainteté personnelle voulue, poursuivie à travers un chemin d'obéissance à la volonté de Dieu qui veut tous ses fils saints comme Lui-même est Saint. Alors, on peut dire que Thérèse est la première "postulatrice" de la sainteté de ses parents ; sainteté au sens le plus vrai du terme, ce n'est pas une simple façon de parler. Thérèse parle de son père en employant plusieurs fois des mots comme "saint", "serviteur de Dieu", "juste". Elle admire chez ses parents non seulement leurs capacités et leur finesse humaine ou leur courage au travail, elle remarque aussi leur foi, leur espérance et leur charité, l'exercice héroïque de ces vertus théologales. Elle souligne tous les éléments qui font l'objet d'un examen dans les procès canoniques. Si je pouvais, je la recommanderais comme postulatrice. L'Église se sent débitrice vis-à-vis de Louis et de Zélie, eux qui ont été de vrais maîtres et modèles de sainteté pour leur fille Thérèse, comme l'a affirmé justement Balthasar dans son ouvrage Sorelle nello Spirito (6) lorsqu'il écrit : « Dans le surnaturel, Thérèse ne réalise que ce qu'elle a, de quelque manière, vécu dans le naturel. Peut-être n'a-t-elle rien de plus intime et de plus irrésistible que l'amour de son père et de sa mère. C'est pourquoi son image de Dieu est déterminée par l'amour de l'enfant pour ses parents. A Louis et à Zélie Martin nous devons finalement la doctrine de la "petite voie", la doctrine de "l'enfance", car ils ont rendu vivant en Thérèse de l'Enfant-Jésus le Dieu qui est plus que père et mère" (7). Cette observation de Balthasar est d'une importance capitale. Il affirme très clairement que la doctrine de la "petite voie" qui a fait de Thérèse un Docteur de l'Église ès Science de l'amour de Dieu, nous la devons à la sainteté et à l'exemplarité de la vie de Louis et de Zélie ; l'Église, en s'apprêtant aujourd'hui à béatifier ce couple, montre que la sainteté est possible, qu'elle est à la portée de tous, quels que soient le choix et l'état de vie que nous avons embrassés. Et ce peut être une grande sainteté. Cela ne devrait-il pas être une réalité pour tout foyer ? La famille n'est-elle pas appelée à transmettre à ses enfants le mystère de "Dieu qui est plus que père et mère" ? La famille n'est-elle pas une école d'humanité véritable et un lieu d'exercices à la sainteté ? Elle est le lieu privilégié pour forger le caractère et la conscience. Voilà la mission, le devoir de toujours des couples, de la famille chrétienne. A bien y regarder, la réputation de sainteté de ces époux dépasse déjà les limites de vos diocèses ; elle est présente aujourd'hui, pourrions-nous dire, dans tout l'Oikoumene catholique comme il ressort de la documentation abondante et détaillée qui ne cesse d'augmenter depuis plus de 80 ans. Ce prodige, nous le devons certes à Thérèse. S'il est vrai que Histoire d'une âme, dont la première édition date de 1898, est, après la Bible, le livre le plus traduit en de nombreuses langues, on comprend fort bien l'immense résonance qui en résulte pour les parents Martin dans le monde. Il n'est sans doute pas exagéré de dire que, pour ce qui est de la réputation, après la Sainte Famille de Nazareth, la "sainte famille Martin" vient au second rang. Le Serviteur de Dieu, Jean-Paul Ier, lorsqu'il était encore Patriarche de Venise (1969-1978), a écrit, dans un livre bien connu, Illustrissimi (8) : « Quand j'ai vu qu'était introduite la cause de béatification des parents de sainte Thérèse de l'Enfant-Jésus, je me suis dit : "Enfin une cause à deux ! Saint Louis est saint sans son épouse Marguerite, Monique sans son mari Patrizio ; Zélie Guérin, par contre, sera sainte avec Louis Martin son époux et avec Thérèse sa fille ! ». Déjà en 1925, le Cardinal Antonio Vico, envoyé par Pie XI à Lisieux comme délégué pour présider les fêtes solennelles en l'honneur de Sainte Thérèse de l'Enfant-Jésus, canonisée depuis peu, s'adressa à Mère Agnès de Jésus (Pauline, la seconde fille des Martin) : « Maintenant il faut s'occuper du papa… C'est de Rome qu'on me charge de vous le dire » (9). Si l'affaire n'a pas eu de suite immédiate, on le doit à la perplexité évidente de Mère Agnès de Jésus.
IV. « Incomparables parents »
Tous ceux qui ont abordé, même rapidement, Histoire d'une âme, n'ont pu que remarquer la personnalité humaine et spirituelle de ces parents qui ont construit, avec sagesse, l'atmosphère familiale dans laquelle a grandi Thérèse. Ils n'ont pu qu'aimer ses "incomparables parents". La riche correspondance de Zélie est un témoignage de la façon dont Mme Martin a suivi la formation humaine, chrétienne et spirituelle de tous les membres de sa famille, d'abord celle de son frère Isidore, avant et après son mariage, celle de sa belle-sœur Céline Fournet et celle de ses propres filles. Il n'y a pas une de ses lettres qui ne manifeste la présence de Dieu, une présence non pas formelle ou de convenance, de circonstance, mais une référence constante pour tout aspect de la vie. Une correspondance qui témoigne d'une attention exquise au bien de toute la personne et à sa croissance globale. Croissance qui est pleine et valide dans la mesure où elle n'exclut pas Dieu de son horizon. Louis, son mari, est moins loquace et n'aime pas écrire. Il ne refuse pas de témoigner ouvertement de sa foi et ne craint pas les moqueries à son égard ! Dans les rapports avec sa femme, à la maison avec ses cinq filles, dans la gestion de son horlogerie-bijouterie, ou encore avec ses amis, dans la rue ou en voyage, en toutes circonstances, pour lui "Messire Dieu, premier servi". Une famille missionnaire de première heure quand, en France, depuis peu, surgit l'œuvre de la Propagation de la foi de Pauline Jaricot (1799-1862) et que commencent les mouvements missionnaires du XIXe siècle. Vous savez que les parents Martin ont inscrit toutes leurs filles à l'Œuvre de la Sainte Enfance (on conserve encore l'image-souvenir de l'inscription de Thérèse, le 12 janvier 1882) et qu'ils envoyèrent des offrandes généreuses pour la construction de nouvelles églises en terre de mission. Pour Thérèse, le fait de participer toute jeune aux activités de l'Œuvre de la Sainte Enfance, n'a fait qu'éveiller et développer son zèle missionnaire. Louis et Zélie furent des saints qui engendrèrent une sainte, ils furent des époux missionnaires qui, non seulement, participèrent à l'élan missionnaire de leur temps, mais éduquèrent pour l'Église la Patronne des Missions Universelles (1927). Louis et Zélie sont saints, non pas tant par la méthode ou les moyens choisis pour participer à l'évangélisation, (qui sont évidemment ceux de l'Église et de la société de leur temps), mais ils sont saints par le témoignage du sérieux de leur la foi vécue dans leur famille. Ils ont évangélisé leurs enfants par l'exemple de leur vie de couple, puis par la parole et l'enseignement au sein de la famille. A cet égard, il suffit de rappeler ce que Thérèse elle-même écrit dans Histoire d'une âme à propos de la fascination qu'exerçaient sur elle son père et sa mère : « Tous les détails de la maladie de notre mère chérie sont encore présents à mon cœur, je me souviens surtout des dernières semaines qu'elle a passées sur la terre ; nous étions, Céline et moi, comme de pauvres petites exilées, tous les matins, Mme Leriche venait nous chercher et nous passions la journée chez elle. Un jour, nous n'avions pas eu le temps de faire notre prière avant de partir et pendant le trajet Céline m'a dit tout bas : "Faut-il le dire que nous n'avons pas fait notre prière ?..." "Oh ! oui" lui ai-je répondu ; alors bien timidement elle l'a dit à Mme Leriche, celle-ci nous a répondu "Eh bien, mes petites filles, vous allez la faire" et puis nous mettant toutes les deux dans une grande chambre elle est partie... Alors Céline m'a regardée et nous avons dit : "Ah ! ce n'est pas comme Maman... toujours elle nous faisait faire notre prière !"... » (10). Son père, « le Roi de France et de Navarre » (11), comme elle aimait l'appeler, exerçait une belle fascination spirituelle sur elle. Sa figure d'homme inspirait vénération et respect : « Que pourrai-je dire des veillées d'hiver, surtout celles du Dimanche ? Ah ! qu'il m'était doux après la partie de damier de m'asseoir avec Céline sur les genoux de Papa... De sa belle voix, il chantait des airs remplissant l'âme de pensées profondes... ou bien, nous berçant doucement, il récitait des poésies empreintes des vérités éternelles... Ensuite nous montions pour faire la prière en commun et la petite reine était toute seule auprès de son Roi, n'ayant qu'à le regarder pour savoir comment prient les Saints... " (12).
V. Une initiation chrétienne en famille
Nous pouvons définir le manuscrit A comme "le manuscrit de l'initiation chrétienne familiale de Thérèse". Une initiation conduite avec le même sérieux que l'apprentissage scolaire. La foi, chez les Martin, est une foi vécue et non pas une série de normes à respecter. De sa préparation des sacrements de l'initiation chrétienne, Thérèse, toujours dans le manuscrit A (1895), remercie non seulement ses parents déjà décédés (la maman en 1877 et le papa en 1894) mais aussi ses sœurs aînées. Je veux souligner ici la valeur particulière, non seulement des parents, mais aussi celle des sœurs aînées, donc de la famille entière. Les parents éduqués eux-mêmes par l'enseignement de l'Église, ont transmis à leur tour cet enseignement reçu à tous les enfants. Et ils l'ont tellement bien fait, qu'ils ont mérité que la plus illustre de leurs filles, après avoir été elle-même enseignée et formée par ces "incomparables parents", est devenue Sainte Thérèse de l'Enfant Jésus et de la Sainte Face, qui aujourd'hui enseigne toute l'Église et toute l'humanité comme docteur (1997). Ab ipsis docta docet : Enseignée, elle enseigne maintenant. C'est là le défi que l'Église lance aujourd'hui à toutes les familles chrétiennes, avec la béatification de cette famille. Ils n'ont pas été de simples instruments qui ont véhiculé la foi, comme un aqueduc transporte l'eau, mais le depositum fidei, le dépôt de la foi, ils l'ont transmis et enrichi par leur propre expérience personnelle de foi, d'espérance et de charité. Ils n'ont pas transmis la foi comme quelque chose de traditionnel, de fragmentaire et de notionnel, mais comme quelque chose de vivant. Non pas une foi qui serait un héritage comme celui que laissent les morts ; car l'héritage vient après la mort ; non, par le baptême, ils ont greffé leurs enfants dans le courant vivant et vital de l'Église, ne se substituant pas à l'Église, mais avec l'Église et dans l'Église. Ils ont collaboré avec l'Église en parfaite harmonie. Il faut encore observer que la sainteté de ce couple se trouve en accord avec le concile Vatican II et d'autres Documents de l'Église. Je pense surtout à la constitution pastorale Gaudium et Spes dans son chapitre sur la sainteté du mariage et de la famille (13) : « Précédés par l'exemple et la prière commune de leurs parents, les enfants, et même tous ceux qui vivent dans le cercle familial, s'ouvriront ainsi plus facilement à des sentiments d'humanité et trouveront plus aisément le chemin du salut et de la sainteté ».Comment ne pas voir la proximité de la famille Martin avec ce texte ? Tout cela peut nous surprendre quand on songe combien leur temps est distant du nôtre. Il y a 150 ans, le 12 juillet 1858 se situait dans la France du Second Empire. Nous, hommes et femmes du Troisième Millénaire, nous pouvons éprouver une difficulté à imaginer leur genre de vie quotidienne, sans électricité, sans chauffage, ni radio ni télévision, rien de tous ces moyens modernes de communication qui caractérisent notre vie moderne. Mais nous, ici, aujourd'hui, nous jugeons la sainteté, non pas la distance qui nous sépare de leur témoignage ; nous jugeons la sainteté, non la forme dans laquelle elle nous parvient. Leur sainteté est distante de nous dans la forme mais non dans la substance, le contenu et la doctrine. Les Martin ont su garder le bon vin jusqu'à la fin (Jn 2/10). Même à la lumière des documents de l'Église, ce couple peut être proposé comme une famille engagée dans l'évangélisation de ses fils. A leur époque, il s'agissait d'une évangélisation plus empruntée, peut-être, au catéchisme et aux préceptes, la doctrine de l'Église était enseignée non seulement dans la paroisse mais aussi dans la famille, on apprenait par cœur les vérités de la foi. En tout cela l'Église suivait la méthode d'enseignement courante à cette époque où la mémoire jouait un rôle important. La famille Martin est témoin dans sa maison - avec ses enfants et ceux qui les entourent, ses parents et ses domestiques - du rôle de l'évangélisation, non seulement en tant que couple : toute la famille a une mission et une tâche à développer. Paul VI écrivait dans son encyclique Evangelii Nuntiandi (71) quelque chose que nous voyons vécu dans la famille Martin. « Au sein de l'apostolat évangélisateur des laïcs, il est impossible de ne pas souligner l'action évangélisatrice de la famille. Elle a bien mérité, aux différents moments de l'histoire, le beau nom "d'Église domestique" sanctionné par le concile Vatican II. Cela signifie, que, en chaque famille chrétienne, devraient se retrouver les divers aspects de l'Église entière. En outre, la famille, comme l'Église, se doit d'être un espace où l'Évangile est transmis et d'où l'Évangile rayonne. Au sein donc d'une famille consciente de cette mission, tous les membres de la famille évangélisent et sont évangélisés. Les parents non seulement communiquent aux enfants l'Évangile, mais peuvent recevoir d'eux ce même Évangile profondément vécu. Et une telle famille se fait évangélisatrice de beaucoup d'autres familles et du milieu dans lequel elle s'insère ».La maison rue du Pont-Neuf, celle de la rue Saint-Blaise et celle des Buissonnets ont toujours été, malgré les différents déménagements, une "petite Église domestique" où encore une fois les Martin sont bien en harmonie avec notre temps. La famille de Louis et de Zélie, a été, pour leurs cinq enfants - quatre autres sont morts en bas âge - le lieu privilégié de l'expérience de l'amour et de la transmission de la foi. Dans la maison, dans l'intimité de la chaleur familiale et de la vie domestique, chacun a reçu et donné. Au milieu des multiples soucis professionnels, les parents ont su l'un et l'autre communiquer les premiers enseignements de la foi à leurs propres enfants, dès la plus tendre enfance. Ils ont été les premiers maîtres dans l'initiation de leurs enfants à la prière, à l'amour et à la connaissance de Dieu, en montrant qu'ils priaient tout seuls et ensemble, en les accompagnant à la messe et aux visites au Saint-Sacrement ; ils leur ont enseigné la prière, pas simplement en disant qu'il fallait prier mais en transformant leurs maisons en "une école de prière". Ils ont enseigné combien c'était important de rester avec Jésus, en écoutant les Évangiles qui nous parlent de lui. De plus, la vie spirituelle, cultivée dès la jeunesse, comme ce fut le cas pour Zélie et Louis, s'alimentait à la source de la vie paroissiale. Ils étaient de fidèles lecteurs de l'Année liturgique de Dom Guéranger, livre très apprécié par Thérèse elle-même, qui en prit connaissance justement à la maison. Chers frères et sœurs, Louis et Zélie nous révèlent une vérité simple, même très simple : la sainteté chrétienne n'est pas un métier pour un petit nombre. Elle est bien la vocation normale de tous, de chaque baptisé. Louis et Zélie nous ont dit simplement que la sainteté concerne la femme, le mari, les enfants, les soucis du travail, et même la sexualité. Le saint n'est pas un surhomme, le saint est un homme vrai. Le 4 avril 1957, Céline - au Carmel sœur Geneviève de la Sainte Face -, en déposant au procès sur l'héroïcité de son père, parle de « la beauté d'une vie conjugale vécue tout entière pour le bon Dieu seul, sans aucun égoïsme ni repli sur soi. Si le serviteur de Dieu désirait beaucoup d'enfants, c'était pour les donner à Dieu sans réserve. Et tout cela dans la simplicité d'une existence ordinaire, laborieuse, semée d'épreuves accueillies avec abandon et confiance dans la Divine Providence ». Je termine en reprenant les mots mêmes qui ont conclu la déclaration sur les vertus de Louis et de Zélie le 13 octobre 1987 : « Nous avons devant nous un couple, et une famille, qui ont vécu et agi en pleine consonance avec l'Évangile, préoccupés seulement de vivre à chaque instant de la journée le plan préparé par Dieu pour eux. En interrogeant et en écoutant Sa voix, ils n'ont rien fait d'autre que de se perfectionner. Louis et Zélie Martin ne sont pas protagonistes de gestes éclatants ou d'une densité apostolique particulière, mais ils ont vécu la vie quotidienne de toute famille, illuminés toujours par le divin et le surnaturel. C'est là l'aspect central, de portée ecclésiale, offert à l'imitation des familles d'aujourd'hui. En mettant devant nous la famille Martin, on pourra recevoir aliment, force, orientation, pour éviter le laïcisme et la sécularisation moderne, et ainsi triompher de beaucoup de misères, et voir le don de l'amour conjugal et, avec lui, le don de la paternité et de la maternité dans la lumière d'un incommensurable Don de Dieu ».
Le Vatican restera aux côtés du Liban, affirme le cardinal Martins
Jun 23, 2008
Le chef de l’État, Michel Sleiman, a souhaité que le pape Benoît XVI œuvre pour que « le Liban reste le pays de la paix, de la stabilité et de l’unité », « le pays message », comme l’avait proclamé feu Jean-Paul II, au cours de sa visite au Liban en 1997.
(lorient-lejour.com.lb, 23 juin 2008) Le président Sleiman, qui a reçu hier dans l’après-midi le préfet de la Congrégation romaine pour les causes des saints, le cardinal José Saraiva Martins, a insisté sur le rôle que jouent les Libanais, notamment les chrétiens, dans le renforcement de l’esprit de réconciliation, de pardon et d’amitié entre les différents peuples. M. Sleiman a estimé que la solution globale et juste à la crise au Moyen-Orient inclut une garantie du droit des Palestiniens au retour. De son côté, le cardinal Martins a affirmé que le Vatican suit de près la situation au Liban. « Nous souhaitons que les différentes parties ne se disputent plus, mais qu’elles préservent leur position en tant que mosaïque réunissant les différentes composantes de la société libanaise », a-t-il ajouté, appelant à opter pour le dialogue « comme une voie à l’entente ». Et le cardinal Martins d’affirmer que le Vatican restera aux côtés du Liban et le soutiendra pour qu’il retrouve la sécurité et la stabilité. À cette occasion, le chef de l’État a remis à Mgr Martins l’emblème de la présidence de la République.
Par ailleurs, et au lendemain de son arrivée au Liban pour représenter le pape à la cérémonie de béatification du père Jacques, le cardinal Martins a effectué samedi un pèlerinage sur les pas des saints du Liban. Il a ainsi été au couvent Saint-Joseph à Jrebta où repose sainte Rafqa, avant de se diriger au couvent des saints Cyprien et Justinien à Kfifane où une procession a été organisée vers la tombe du saint Nehmetallah Hardini. La délégation s’est par la suite recueillie devant la tombe du frère Stephan Nehmé, déclaré bienheureux par le pape Benoît XVI.
La troisième station de Mgr Martins a été à Lehfed, village natal du bienheureux Stephan Nehmé. Le cardinal a clôturé sa tournée par une visite au couvent Annaya, où il a visité l’ermitage de saint Charbel, le musée du saint et sa bibliothèque.
Se la Chiesa ha paura di Alemanno
May 02, 2008
Il Cardinale Josè Saraiva Martins ha rilasciato una dichiarazione alla stampa nella quale avverte «i nuovi amministratori di Roma che cacciare i poveri non è la via giusta da seguire, che i Rom e gli immigrati vanno protetti e non perseguitati, che la Chiesa è sempre vicina a chi ha bisogno, agli ultimi ed ai più deboli».
(Liberazione, 1-5-08) E poi nega che a Roma ci sia un'emergenza sicurezza: «A Roma - dice - succede né più né meno quello che succede nelle grandi metropoli, per cui è giusto dare serenità ai cittadini, ma non vedo emergenze».
Josè Saraiva Martins è un anziano signore portoghese, che ha vissuto la sua infanzia nel Portogallo fascista del dittatore Salazar, che da giovane si è trasferito a Roma, che ha dedicato molta parte della sua intelligenza e del suo lavoro agli studi di teologia e ora è il responsabile della «Congregazione Vaticana per le Cause dei santi». Come capite non è un comunista, e neppure un pretaccio di strada. Martins è una espressione dell'establishment del Vaticano.
In quest'ultimo anno a noi di sinistra è sembrato di precipitare in un mondo impazzito, dove il buonsenso è perduto e dove chiunque - in ogni angolo degli schieramenti politici e intellettuali, dei giornali e delle Tv - proclama che il "Giusto" coincide con gli interessi dei «garantiti», degli italiani, dei ceti medi o dei ceti abbienti, e dove la dichiarazione dei diritti universali della persona è considerata cascame di vecchie culture estremiste, anarchiche e dogmatiche. Da destra a sinistra, da An al Pd, da Repubblica al Corriere, tutti hanno montato la campagna sulla tolleranza zero. Sulla necessità di ripulire la città dai Rom scampati all'eccidio nazista.
La cosa che più ci preoccupa della vittoria di Alemanno, è che quella campagna dilaghi, diventi persecuzione.
Per questo, leggendo le dichiarazioni di Martins (sostenute anche da un editoriale dell'Osservatore Romano e da altre dichiarazioni di mons. Nozza, direttore della Caritas italiana ) abbiamo finalmente sorriso. Forse non saremo solissimi nella battaglia per la civiltà.
E tuttavia, le inaspettate affermazioni di Martins ci hanno anche fatto venire in mente tre domande. Prima: quanto è cambiata, sul piano dell'impegno sociale, la Chiesa di Ratzinger rispetto a quella di Wojtyla? Seconda: se fosse ancora vivo Wojtyla, sarebbe stata possibile questa martellante campagna anti-rom e anti immigrati, aperta sei mesi fa dalla giunta Veltroni e che ha portato al trionfo di Alemanno e al feroce incattivirsi di questa città? Terza domanda: il disimpegno della Chiesa sui temi sociali, l'ortodossismo dottrinale di Ratzinger, la picconate scagliate contro la costruzione del Concilio di Giovanni XXIII e di Paolo VI, non sono tra le cause principali di questo gelido vento di destra che sta spazzando il paese?
Déclarations du Cardinal Martins sur l'exposition de la dépouille de Padre Pio
Apr 24, 2008
Cité du Vatican, le 24 avril 2008 - E.S.M. - Déclarations du Cardinal Martins, préfet de la congrégation pour la cause des Saints sur l'exposition de la dépouille de Padre Pio. Le Cardinal Martins, préfet de la Congrégation pour la cause des Saints a accordé un entretien au journal italien Il Giornale avant de partir pour San Giovanni Rotondo, où il a célébré ce matin la messe inaugurant l'exposition des reliques de Padre Pio.
Le Cardinal Martins, préfet de la Congrégation pour la cause des Saints a accordé un entretien au journal italien Il Giornale avant de partir pour San Giovanni Rotondo, où il a célébré ce matin la messe inaugurant l'exposition des reliques de Padre Pio, dont on sait qu'il est le saint le plus vénéré en Italie. En voici un extrait.
IG - Pourquoi est-il important de vénérer les reliques d'un saint ?
Mgr Martins - Les saints sont des hommes comme nous, qui ont suivi Jésus sur le chemin de la perfection quotidienne. Ils ont été, comme chacun de nous est appelé à l'être, temples de l'Esprit Saint, dociles à l'action de la grâce de Dieu. Le christianisme, fondé sur l'évènement de l'incarnation, de la mort et de la résurrection du fils de Dieu sur notre terre à un moment précis de l'histoire de l'humanité, a toujours porté beaucoup d'attention et de respect pour les corps. Même les membres mortels de saints ont été porteurs de la grâce. C'est pourquoi nous vénérons les reliques des saints.
IG - Certains trouvent cette vénération plutôt macabre. Que leur répondre ?
Mgr Martins - Je réponds que personne n'est obligé de vénérer les reliques d'un saint. Mais je réponds également que cette vénération n'est pas le fruit de déviances : elle était bien présente dès l'origine de la communauté chrétienne qui vénérait déjà les reliques des apôtres et des martyrs.
IG - Ne croyez vous pas à un excès d'attention médiatique concernant l'exposition du corps de Padre Pio ? N'y voyez-vous pas un risque de fanatisme ?
Mgr Martins - Nous sommes des hommes, les risques sont toujours présents. Mais il me semble que personne ne tombe dans le fanatisme. Il est important de rappeler que Padre Pio a été un grand saint parce qu'il a donné sa vie à Dieu, a su souffrir pour Jésus et a vécu en priant et en aidant tant d'âmes à retrouver la foi et à expérimenter la miséricorde divine. Qui le vénère, qui se met dans la file pour s'approcher de l'urne qui conserve sa dépouille, le sait bien. Il sait que ce qui compte est la foi en Dieu, en son fils Jésus Christ. Il sait que ce qui compte est d'approcher les sacrements, de prier, de confier notre vie à notre Créateur. Vénérer Saint Padre Pio de Pietracalcina ne sert à rien sinon à cela.
IG - Les fidèles en sont conscients ?
Mgr Martins - Je crois que les fidèles sont plus mûrs que nous le pensons ou qu'ils sont dépeins certaines fois. Le parfum de sainteté qui émanait de Padre Pio était un fruit de sa foi et non un pouvoir magique : vénérer les saints, les connaître, les imiter, doit porter à Jésus et non à la superstision. Faire voir leurs corps mortels, leurs restes, et les vénérer, signifie comprendre que Dieu se sert de nos êtres, de notre physique, de nos faiblesses, pour faire passer l'annonce de son Evangile.
IG - Il y a eu des polémiques sans fin sur cette exhumation et exposition. Pourquoi la fait-on ?
Mgr Martins - C'est une anomalie que cela n'ait pas encore été fait. Avant la béatification d'un serviteur de Dieu, on procède habituellement à la reconnaissance canonique de sa dépouille. On prélève les reliques qui seront offertes au Pape. Avec Padre Pio cella n'a pas été fait, ni pour sa béatification en 1999, ni pour sa canonisation en 2002, où l'on a utilisé comme reliques des escarres qui s'étaient détachés de ses stigmates lorsqu'il était toujours en vie et que ses frères avaient conservés. Aujourd'hui, au quarantième anniversaire de sa mort et après l'authentification de ses stigmates, son corps a été exhumé. Cela a été fait à temps pour conserver son corps, qui risquait d'être détérioré par l'humidité.
IG - Le corps de Padre Pio restera-t-il toujours visible ? Sera-t-il transférer au nouveau Sanctuaire de San Giovanni Rotondo ?
Mgr Martins - La décision appartient à l'archevêque d'Ambrosio, qui a annoncé que l'exposition durerait au moins un an, en raison des innombrables demandes des fidèles ayant l'intention de s'incliner devant la dépouille de Padre Pio. (...).
Le corps de Saint Padre Pio exposé à partir d'aujourd'hui
Ce n'est pas si courant : le corps d'un Saint va être exposé aux fidèles. Il s'agit du Padre Pio, Francesco Forgione selon son état civil, moine capucin mort en 1968, qui avait reçu la grâce particulière des stigmates du Christ crucifié et qui est très vénéré en Italie.
Son corps, trouvé à l'ouverture du cercueil dans un bon état de conservation, sera placé dans un cercueil de verre aux alentours de 13h00 aujourd'hui à l'issue d'une messe en plein air à laquelle 15.000 fidèles devraient assister à San Giovanni Rotondo dans le Sud-Est de l'Italie. La messe sera dite en présence du cardinal Jose Saraiva Martins, préfet de la Congrégation des causes des saints (v. ses déclarations à ce propos, ICI), et retransmise en direct à la télévision italienne.
Nous vous conseillons l'article consacré à l'ouverture de la sépulture de Padre Pio (ICI).
750.000 réservations auraient déjà été enregistrées dans la ville, San Giovani Rotondo, où le corps de Padre Pio sera exposé jusqu'à l'année prochaine au moins et où l'on s'attend à ce que 7.000 pèlerins se succèdent chaque jour devant le cercueil.
Entretien avec le Cardinal José Saraiva Martins
Apr 05, 2008
Rome, le 05 avril 2008 - E.S.M. - Consacrer un Dossier à la Congrégation pour les Causes des Saints veut dire s’approcher de ce Dicastère de la Curie Romaine, qui étudie de plus près la vie de ceux qui, au cours des siècles, ont fait resplendir avec une lumière plus grande la Sainte Église Catholique
Éminence Révérendissime, vous êtes responsable de la Congrégation pour les Causes des Saints. Quelles sont ses tâches ? Quel est le rôle de la Congrégation dans la Curie Romaine ?
Ma tâche, comme Préfet du dicastère pour les Causes des Saints, consiste à le diriger et à le guider, en contrôlant et en veillant à toute son activité délicate et complexe, et donc à la représenter à tous les niveaux et à tous les effets. En particulier, le Préfet préside les Sessions plénières et ordinaires, et en réfère ensuite au Souverain Pontife ; il prévoit et prépare la liste des causes qui devront être examinées par les consulteurs et pas la Session Ordinaire de la Congrégation, en tenant compte de la date de remise au Dicastère, de la « Positio » qui la concerne ; dans plusieurs cas, l’étude peut être anticipée dans le cas de causes provenant d’Églises particulières qui n’ont pas encore de Bienheureux ou de Saints (cf. Regolamento, cap. III, art. 70); il revient enfin au Préfet d’employer ou de nommer à un niveau supérieur, avec le « Nulla Osta » préalable de la Secrétairerie d’État, les « secrétaires » (« officiali ») ou le reste du personnel. Pour expliquer ensuite le rôle de la Congrégation dans la Curie Romaine, il faut rappeler qu’elle doit collaborer avec le Saint-Père pour discerner les modèles de sainteté chrétienne à proposer aux fidèles, en les aidant ainsi à parvenir à cette « mesure élevée de la vie chrétienne » à laquelle tous sont appelés en vertu de leur vocation baptismale, qui est essentiellement une vocation à la sainteté
Vous êtes devenu responsable de la Congrégation pour les Causes des Saints sous le Pontificat de jean Paul II. Que vous a dit le Pape quand il vous a fait part de son intention de vous nommer Préfet de la Congrégation ? Qu’attendait le Pape Jean Paul II de la Congrégation pour les Causes des Saints ?
Il m’a souhaité “bon travail” comme chef d’un dicastère qu’il considérait comme étant d’une extrême importance pour la vie de l’Église. La sainteté en effet, comme l’a souligné souvent le Pape Jean Paul II, est un élément constitutif, fondamental de l’Église. Elle appartient à son ADN, à son code génétique. L’Église est « Une, Sainte, Catholique et Apostolique ». Pour ce qui concerne votre deuxième question, je peux répondre que le Pape “venu de loin”, attendait ce qu’attendent tous les Successeurs de Pierre : c’est-à-dire que la Congrégation réalise pleinement la tâche pour laquelle elle a été fondée par Sixte V, en 1588, le but dont on parlé ci-dessus.
Récemment, vous avez publié l’Instruction concernant les Normes qui règlent la phase diocésaine des causes de Béatification. Les moyens d’information l’ont comprise comme étant un document destiné à donner nécessairement plus de rigueur à ces causes. En est-il ainsi ? Et aussi: est-il vrai que, avec le Pape Benoît XVI, il y a eu la volonté de donner une plus grande rigueur aux procès ?
Il n’en n’est pas exactement ainsi. L’Instruction « Sanctorum Mater » de la Congrégation pour les Causes des Saints, présentée dernièrement à ; la presse, ne doit pas être considérée comme une Norme plus rigoureuse que celles actuellement en vigueur. Elle veut seulement éclairer les dispositions des normes en vigueur dans les Causes des Saints, faciliter leur application, et indiquer les moyens de leur exécution, dans les causes récentes et dans les causes plus anciennes. Tout cela sert à sauvegarder le caractère sérieux des recherches qui sont faites dans les enquêtes diocésaines et éparchiales, sur les vertus des Serviteurs de Dieu, ou sur les cas de martyre prétendu, ou sur d’éventuels miracles. Les causes, en effet, comme l’a rappelé le Pape Benoît XVI, « doivent être instruites et étudiés avec le plus grand soin, en recherchant soigneusement la vérité historique. Dans ces paroles, est contenue la pensée du Pontife actuel pour ce qui concerne « la plus grande rigueur » dans l’application des normes en vigueur dans la phase diocésaine des procès de Béatification. Et c’est précisément dans ce contexte que l’on doit lire et comprendre l’Instruction du Dicastère, « Sanctorum Mater ».
Dans le monde, il y a de nombreux missionnaires qui donnent leur vie pour l’annonce de l’Évangile. Quels sont les secrets pour que leur travail soit vraiment le travail « d’homme saints » ?
Il n’y a pas de « secrets ». Une seule chose est requise : que leurs œuvres soient en pleine syntonie avec la Bonne Nouvelle qu’ils annoncent, que leur conduite soit toujours inspirée aux valeurs du Message évangélique qu’ils proclament, souvent avec un grand courage et de manière courageuse. La Mission est, pas sa nature même, un instrument spécial et très efficace de sanctification. On ne peut, en effet, annoncer l’Évangile de la sainteté, sans chercher à vivre, au plan personnel, la sainteté de l’Évangile.
Est-il possible aujourd’hui encore de devenir des Saints ? Comment peut-on, concrètement devenir des Saints ?
La sainteté est possible à toute époque et dans tout contexte socioculturel. Elle est donc possible, même dans la société actuelle. La sainteté est, pas sa nature même, une réalité métahistorique, toujours actuelle, indépendamment de l’époque à laquelle elle est vécue. Les moyens pour parvenir à la sainteté chrétienne peuvent se résumer à un seul moyen fondamental : celui de vivre l’Évangile en profondeur, dans toutes ses conséquences, et s’inspirer à lui pour les choix personnels. Cela vaut pour tous les chrétiens. La fleur de la sainteté peut et doit fleurir en tout lieu et à tout niveau de la société humaine. Le monde d’aujourd’hui, dans lequel nous assistons à une « amnésie progressive de Dieu », a un besoin tout particulier de Saints. Jean Paul II nous l’a rappelé à maintes reprises : « La sainteté n’est pas un idéal théologique, mais une voie à parcourir en suivant fidèlement le Christ ; elle est une exigence particulièrement urgente à notre époque ». Les paroles de Simon Weil, sont particulièrement significatives à ce sujet : « Il n’est pas suffisant d’être sain, la sainteté est nécessaire, celle que le moment présent requiert et exige : une sainteté nouvelle, elle aussi sans précédents. Le monde a besoins de Saints qui aient du génie, comme une ville où doit fleurir la peste a besoin de médecins ».
Est-il possible d’avoir des données sur la Congrégation ? Combien de procès sont-ils en cours ? Combien de procès pour la Béatification, et combien de procès pour la Canonisation ?
La Congrégation a été fondée en 1588 par le Pape Sixte V. Son activité s’exerce dans deux secteurs fondamentaux : celui de l’héroïcité des vertus, et celui des miracles présentés, parvenus au Dicastère par l’intermédiaire des promoteurs des différentes causes. Que l’on se souvienne bien que la proclamation de l’héroïcité des vertus est la base indispensable, ce qui est évident, pour qu’un candidat aux autels puisse être béatifié et que, selon les normes en vigueur, on requiert un miracle pour la Béatification, et un autre pour la Canonisation. Pour l’étude des vertus héroïques, la Congrégation se sert de la collaboration de 72 consulteurs théologiens, alors que pour les miracles présentés, et pour l’étude des miracles présentés, elle consulte 60 médecins spécialisés dans les différents secteurs de la médecine actuelle. Pour ce qui concerne le nombre des procès en cours à la Congrégation, on en compte actuellement 2.200. On ne peut distinguer entre procès en vue de la Béatification et procès en vue de la Canonisation, parce que tous les procès sont en vue de la Béatification et de la Canonisation
Benoît XVI, la boussole dont ne peuvent se passer ceux qui s’occupent des causes des saints
Mar 28, 2008
Cité du Vatican, le 28 mars 2008 - E.S.M. - Le préfet de la Congrégation pour les Causes des Saints explique le contenu de la nouvelle instruction Sanctorum Mater, qui détermine la procédure à suivre pour les causes de béatification dans la phase diocésaine et qui a été approuvée par le pape Benoît XVI.
Interview du cardinal José Saraiva Martins - Il faut procéder avec plus de prudence et d’attention
Le préfet de la Congrégation pour les Causes des Saints expliquele contenu de la nouvelle instruction Sanctorum Mater, qui détermine la procédure à suivre pour les causes de béatification dans la phase diocésaine
Dans le fascicule des Acta Apostolicae Sedis diffusé en décembre dernier avec la date du 1er juin 2007, est publiée une nouvelle “Instruction pour le déroulement des enquêtes diocésaines et éparchiales dans les causes des saints”. Le document, intitulé Sanctorum Mater, a été émis par la Congrégation pour les Causes des Saints. L’Instruction,approuvée par Benoît XVI le 22 février 2007, porte la date du 17 mai suivant et est signée par le cardinal préfet José Saraiva Martins et par Mgr Michele Di Ruberto qui avait été nommé archevêque et secrétaire de ce dicastère douze jours auparavant.
Le document, qui a été publié en langue italienne (mais les versions officielles dans les autres langues sont déjà sous presse), se compose d’une introduction suivie de 150 paragraphes et d’un appendice de 15 nouveaux articles qui, consacrés à la “Reconnaissance canonique de la dépouille mortelle d’un serviteur de Dieu”, décrivent les procédures à suivre pour la translation des reliques. Un sujet qui est devenu d’actualité depuis les polémiques qui ont suivi la décision de l’archidiocèse de Manfredonia-Vieste-San Giovanni Rotondo d’effectuer une reconnaissance de la dépouille mortelle de saint Pio da Pietrelcina.
Pour illustrer le contenu de la nouvelle Instruction, 30Jours a interviewé le cardinal Saraiva Martins qui est depuis dix ans à la tête du dicastère chargé des causes des saints.
Éminence, pourquoi cette nouvelle Instruction?
JOSÉ SARAIVA MARTINS: C’est un document dont on ressentait depuis longtemps le besoin. Je me rappelle que la session plénière de notre Congrégation, qui s’était tenue en avril 2006, avait précisément comme premier sujet à l’ordre du jour un document qui permît de sauvegarder une application fidèle des Normae servandae in inquisitionibus ab episcopis faciendis in causis sanctorum, émises en 1983 par ce dicastère « dans le but de sauvegarder le sérieux des investigations qui se déroulent dans les enquêtes diocésaines sur les vertus des serviteurs de Dieu, sur les cas de martyrs déclarés ou sur les éventuels miracles ». Et Benoît XVI s’est aussi attardé sur ce sujet dans le Message qu’il a envoyé aux participants de cette session plénière.
Que vous a dit à cette occasion le Pape?
SARAIVA MARTINS: « Les causes », a confirmé Benoît XVI, « doivent être instruites et étudiées avec le plus grand soin, en recherchant avec zèle la vérité historique, à travers des preuves issues de témoignages ou de documents omnino plenae, car celles-ci n’ont d’autres finalités que la gloire de Dieu et le bien spirituel de l’Église et de ceux qui sont à la recherche de la vérité et de la perfection évangélique. Les pasteurs diocésains, en décidant coram Deo quelles sont les causes qui méritent d’être ouvertes, évalueront avant tout si les candidats aux honneurs des autels jouissent réellement d’une réputation de sainteté, de miracles ou bien de martyre, solide et largement confirmée ». « Cette réputation, dont le Code de Droit canonique de 1917 souhaitait qu’elle fût “spontanea, non arte aut diligentia procurata, orta ab honestis et gravibus personis, continua, in dies aucta et vigens in praesenti apud maiorem partem populi” (can. 2050, § 2), est un signe de Dieu qui indique à l’Église ceux qui méritent d’être placés sur “le lampadaire” et de briller “pour tous ceux qui sont dans la maison” (Mt 5, 15) ». « Il est clair », a conclu le Pape « que l’on ne pourra pas ouvrir une cause de béatification et de canonisation en l’absence d’une réputation de sainteté démontrée, même si l’on se trouve en présence de personnes qui se sont distinguées par leur cohérence évangélique et par leurs mérites ecclésiaux et sociaux particuliers ». J’ai voulu rapporter dans leur intégralité la paroles du Pape parce que notre dicastère s’en est tenu scrupuleusement, dans la rédaction de l’Instruction en question, aux indications pontificales. Puis-je vous donner un exemple à ce sujet?
Je vous en prie.
SARAIVA MARTINS: Le canon du Code de Droit canonique cité précédemment est devenu presque à la lettre l’alinéa 2 du paragraphe 7 de l’Instruction: « La réputation [de sainteté ou de martyre ndr] doit être spontanée et non procurée artificiellement. Elle doit être stable, continue, diffusée parmi des personnes dignes du foi et vivante dans une partie significative du peuple de Dieu ». J’ajouterais qu’en ce sens, le rôle réservé aux laïcs est important. Ce sont eux, en effet, les témoins principaux de la réputation de sainteté.
Comment se présente l’Instruction?
SARAIVA MARTINS: Le document, divisé en six parties, décrit minutieusement tous les actes que les diocèses doivent accomplir pour commencer et mener à bien la phase diocésaine du procès de béatification. La première partie rappelle, comme nous l’avons vu, la nécessité d’une authentique réputation de sainteté pour commencer le procès et explique ce que sont l’acteur, le postulateur et l’évêque compétent de la cause. La deuxième partie décrit la phase préliminaire de la cause qui va jusqu’à la concession par la Congrégation vaticane du nulla osta. La troisième partie parle de l’Instruction de la cause, la quatrième des modalités à suivre dans la recherche des documents-preuves et la cinquième des témoignages requis (testificali). Il y a aussi dans cette section un petit chapitre consacré à l’«utilisation des appareils d’enregistrement et des ordinateurs». Et finalement la sixième partie indique les procédures pour les actes conclusifs de l’enquête diocésaine.
Au total, quelles sont les nouveautés apportées par cette nouvelle Instruction?
SARAIVA MARTINS: Par ce document nous avons voulu clarifier les dispositions en vigueur, en faciliter l’application et indiquer concrètement les modalités de leur exécution pour les causes anciennes, qui sont uniquement fondées sur des documents, comme pour les causes récentes, qui sont fondées aussi sur des témoignages de visu. Pratiquement, toutes les procédures que les diocèses doivent suivre dans les enquêtes concernant la réputation de sainteté, le martyre et les miracles présumés sont expliquées avec beaucoup de précision.
Vous avez déclaré dans une interview accordée à L’Osservatore Romano que, dans les causes de béatification, il est « nécessaire de procéder avec encore plus de prudence et d’attention ». Cela veut-il dire qu’en ce moment, dans les diocèses, il n’en est pas ainsi ?
SARAIVA MARTINS: Je ne voudrais pas dire cela. Disons que cette Instruction présente de manière organisée ce que la Congrégation a sans cesse répété ces dernières années en répondant à des questions particulières et à des demandes d’éclaircissement venues des différents diocèses. Nous, nous désirons seulement que les choses soient bien faites.
Pensez-vous que les petits diocèses ou les diocèses du Tiers-monde ont les instruments nécessaires pour se conformer à toutes les dispositions prévues?
SARAIVA MARTINS: Il y a certainement des diocèses qui pourraient rencontrer quelque difficulté dans ce domaine. Dans ces cas-là, nous invitons toujours les diocèses à se référer ou à s’associer à d’autres diocèses voisins pour chercher une aide et, éventuellement, à créer des structures interdiocésaines répondant aux besoins.
L’Instruction Sanctorum Mater a aussi un appendice qui concerne la “Reconnaissance canonique de la dépouille mortelle d’un serviteur de Dieu”. À vrai dire, le texte s’occupe aussi de la reconnaissance et de la translation des reliques des saints et des bienheureux. Que pouvez-vous nous dire au sujet de la reconnaissance de la dépouille de saint Pio da Pietrelcina?
SARAIVA MARTINS: Le diocèse compétent, à savoir le diocèse de Manfredonia-Vieste-San Giovanni Rotondo, a envoyé à notre Congrégation la demande de concession d’un nulla osta à la reconnaissance et à l’exposition pour une période de temps déterminée de la dépouille mortelle de saint Pio. On nous a de plus communiqué qu’après cette période d’exposition, la dépouille sera déposée dans le lieu le plus approprié, mais on ne nous a pas précisé en quel lieu. ► Le pape Benoît XVI rendra-t-il visite à Padre Pio
Il n’a donc pas été précisé à votre Congrégation si la dépouille de saint Pio serait replacée dans l’ancien sanctuaire ou dans le nouveau…
SARAIVA MARTINS: Il n’appartient pas à notre Congrégation de décider dans un sens ou dans un autre. C’est une décision qui revient à l’évêque local qui demande au dicastère le nulla osta. Nous ne pourrions intervenir que si se profilait l’hypothèse que la dépouille puisse être conservée en un lieu non digne. Mais il ne me semble pas que ce soit le cas ici.
Éminence, Benoît XVI a reçu en audience, le 17 décembre dernier, le Collège des postulateurs ainsi que les supérieurs et les officiers de la Congrégation pour les Causes des Saints. Qu’est-ce qui vous a le plus frappé dans le discours prononcé par le Pape à cette occasion?
SARAIVA MARTINS: J’ai été favorablement impressionné par le paragraphe suivant: «Tous ceux qui travaillent aux causes des saints, bien qu’avec des rôles différents, sont appelés à se mettre exclusivement au service de la vérité. Pour cette raison, au cours de l’enquête diocésaine, les preuves de témoignages et les documents doivent être recueillis, qu’ils soient favorables ou contraires à la sainteté et à la renommée de sainteté ou de martyre des Serviteurs de Dieu. L’objectivité et l’exhaustivité des preuves recueillies dans cette première phase – fondamentale par certains aspects – du procès canonique accompli sous la responsabilité des évêques diocésains, doivent évidemment s’accompagner de l’objectivité et de l’exhaustivité des Positiones, que les rapporteurs de la Congrégation préparent avec la collaboration des postulations ». Ces paroles du Pape Benoît XVI intègrent, d’une certaine manière, le texte de l’Instruction. Et elles sont elles aussi la boussole dont ne peuvent se passer ceux qui s’occupent des causes des saints.
Vatican : conférence de presse du cardinal Martins
Feb 20, 2008
Intervention du cardinal José Saraiva Martins, préfet de la Congrégation des causes des saints, lors de la présentation de l’instruction Sanctorum Mater. Rome, le lundi 18 février 2008.
Je vous salue cordialement et je vous remercie de nous avoir honorés de votre présence.
1 . Le but
Les premiers mots du document que nous présentons aujourd’hui sont Sanctorum Mater, c’est à dire l'Église Mère des saints. C’est l'Église elle-même, de fait, qui garde et transmet au cours des siècles la mémoire des saints, et elle les cite comme exemple de généreuse réponse aux appels de l'Evangile, pour que nous soyons conscients, nous aussi, que nous sommes appelés a rejoindre pleinement la plus haute mesure de la vie chrétienne, c’est à dire la sainteté.
Le document a la qualification technique d’Instruction: c’est donc, selon le canon 34 §1 du Code du Droit Canonique, un texte qui veut éclaircir les dispositions des lois en vigueur sur les causes des saints et qui détermine la procédure à suivre. Publié avec l’approbation du Souverain Pontife, le document reste essentiellement un acte administratif de la Congrégation des Causes des Saints, qui l’a promulgué grâce à son pouvoir exécutif.
Il n’a donc pas un caractère législatif et il ne peut contenir ni des dispositions légales ni des prescriptions contraires aux lois en vigueur (1). Sa portée est toutefois importante: on veut effectivement contribuer à ce que les normes en vigueur pour l’instruction diocésaine d’une cause de béatification et de canonisation soient appliquées avec une attention toujours plus grande. Comme on peut le lire dans l’introduction, le Document : « veut éclaircir les dispositions existantes qui concernent les causes des Saints, il veut faciliter leur application et définir les modes de leur exécution tant dans les causes récentes que dans les plus anciennes ».
2 . Composition de l'Instruction
Le document, divisé en six parties, décrit minutieusement tous les actes que les évêques doivent suivre pour commencer et mener à bien la phase diocésaine du procès de béatification. La première partie rappelle la nécessité d’une authentique réputation de sainteté pour commencer le procès ; dans cette partie on explique aussi les profils et les devoirs de l’acteur, du postulateur et de l'évêque qui s’occupe de la cause. La deuxième partie décrit la phase préliminaire de la cause, jusqu’à l'autorisation ( nulla osta ) donnée par la Congrégation des causes des Saints. La troisième partie parle de la célébration de la cause. La quatrième, des modalités à suivre dans la recherche des documents-preuves, et la cinquième, des témoignages requis ( testificali ); c’est dans cette section qu’on trouve également un chapitre consacré à « l’utilisation des appareils d’enregistrement et des ordinateurs ». La sixième partie, pour finir, indique les procédures pour les actes conclusifs de l'Enquête diocésaine.
La procédure d’une cause de béatification et canonisation se fait en deux parties : l’une diocésaine ou locale et l’autre « romaine », au niveau du Saint-Siège ou, comme l’on disait autrefois, apostolique. La première a un caractère d’instruction, pour rassembler les preuves de sainteté de vie, ou bien concernant le martyre ou encore un miracle présumé attribué à l’intercession d’un fidèle chrétien mort en odeur de sainteté et qui a eu lieu dans le diocèse où est décédé celui sur lequel est ouverte la cause, ou encore dans l'endroit où a eu lieu le présumé miracle. La seconde phase commence avec la livraison des actes de l’instruction diocésaine à la Congrégation des Causes des Saints et se poursuit jusqu’à la décision finale: béatification et ensuite canonisation, ou bien archivage de la cause.
3. Motifs de publication
Il est important de remarquer que la présente instruction concerne exclusivement la phase diocésaine. Quels sont les motifs qui ont poussé la Congrégation des causes des Saints à rédiger et publier un document de ce genre? Je peux citer quatre raisons:
a) Premièrement, 25 ans se sont déjà écoulés depuis la proclamation faite par Jean-Paul II des lois en vigueur sur les causes des saints: la Const. Ap. Divinus perfectionis Magister, du 25 janvier 1983 et des Normae servandae promulguées par la Congrégation par délégation pontificale le 7 février suivant, concernant la façon de procéder dans les diocèses pour instruire une cause de canonisation. Les années qui se sont écroulées ont confirmé d’un côté la pertinence des normes de 1983 mais en même temps - et il ne pouvait être autrement - l’expérience acquise a fait sentir que certaines dispositions de la loi n’étaient pas toujours comprises ni du coup, mises en pratique avec la précision requise en certains diocèses ; la Congrégation devait alors fournir des éclaircissements et demander aux curies diocésaines de corriger les erreurs.
b) En outre- et il s’agit là du deuxième motif pour lequel l’Instruction a été publiée- un diocèse ne peut pas toujours compter sur des personnes spécialisées et ayant assez d’expérience pour les nombreuses tâches inhérentes à une cause de canonisation: c’est-à-dire le délégué de l’évêque, le promoteur de justice, des théologien pour l’examen des écrits, les experts en histoire et en archives auxquels est confiée la recherche des documents relatifs à la cause etc. Tout cela rend évidente l’utilité, voire la nécessité, d’un document d’application – la présente Instruction - qui serve de guide pour suivre avec sécurité et précision la loi dans les diverses étapes de la procédure d’une cause. L’Instruction est, en d’autres termes, un vade-mecum complet et systématique qui fournit des orientations claires et précises pour les étapes devant être accomplies du début de l’instruction jusqu’à l’envoi des actes à la Congrégation des causes des Saints.
c) Avec l’entrée en vigueur de l’actuelle législation sur les causes des saints – et nous voilà arrivés au troisième motif qui a suggéré la promulgation de l’Instruction -, l’idée s’était diffusée, infondée d’ailleurs, que la méthodologie traditionnelle aurait été remplacée par une enquête de caractère historico-critique. Cette confusion est due au fait que le terme inquisitio utilisé dans le texte latin, le seul officiel, pour décrire la procédure dans la phase diocésaine d’une cause de canonisation, a été traduit en italien par inchiesta, qui admet plusieurs sens : dans le langage courant, il ne désigne pas d’abord une enquête juridique mais une recherche. Cela montrait bien l’inefficacité de certaines exigences de procédure. En cela je ne veux pas nier, mais au contraire confirmer la nécessité et l’importance d’une recherche historique rigoureuse, qui est fortement liée à la collecte de preuves dans une cause de canonisation. L’Instruction affirme avec vigueur le caractère substantiel de ces causes et souligne avec précision les normes qui doivent être suivies - même si, dans la traduction italienne, on a préféré garder le terme enquête (inchieste), pour éviter l’impression d’un chamboulement non désiré.
d) On arrive ainsi à la quatrième raison, dans le passage de l’ancienne législation à celle en vigueur aujourd’hui. Il n’était pas clair pour certains que la vérification sérieuse et sévère de la réputation de sainteté ou de martyre ( fama sanctitatis vel martyrii ) constitue un point devant absolument être réalisé dans le diocèse. La procédure ne peut donc pas commencer sans de véritables preuves que le serviteur de Dieu concerné par la cause est sujet de sainteté ou de martyre auprès d’un certain nombre de fidèles qui s’adressent à lui dans leur prière et attribuent grâces et faveurs à son intercession
On peut sentir, dans la lecture du texte de l’Instruction, que reviennent constamment les termes « Évêque diocésain » ou « Ordinaire » (Eparca) et leurs corrélatifs diocèse et éparchie. En effet, la norme pour les causes de béatification et canonisation est la même pour l'Église latine et pour les Églises Orientales (2), toujours sous compétence de la Congrégation des causes des Saints(3).
Suite à l’annonce de l’Instruction, on a parlé de plus grande rigueur sur les règles de canonisation. Je peux affirmer qu’un tel durcissement n’existe pas, si on entend par là une modification des normes en vigueur depuis plus de 25 ans : elle aurait nécessité un instrument législatif de plus grande portée, comme une véritable loi, émanant du Pontife Romain. On ne peux toutefois pas nier que l’Instruction vise à promouvoir l’observance scrupuleuse des normes en vigueur et, dans ce sens, on souhaite que le document présenté aujourd’hui aura pour conséquence une meilleure réalisation des dispositions de loi.
Nous pensons avoir ainsi rendu un service significatif aux Évêques diocésains et aux causes elles-mêmes de béatification et de canonisation. En effet, l’art 27, a) des lois concernant la procédure diocésaine, connue comme Normae Servandae, recommande de «veiller avec grande diligence et avec zèle à ce que, dans la collecte des preuves, rien ne soit omis qui ait trait de quelque façon à la cause, en étant sûr que l’heureuse issue de la cause elle-même dépend en grande partie de sa bonne instruction» (4).
(1) Le can. 34 § 2 du CIC dit : « Les dispositions contenues dans ces instructions ne dérogent pas aux lois, et si elles sont inconciliables avec les prescriptions des lois, elles sont dénuées de toute valeur ». Il ne pourrait contenir des dérogations à la loi que pourvues de l'approbation spécifique du Pontife Romain (du pape Benoît XVI), mais ce n'est pas le cas de la présente instruction.
(2) Cfr. Codex Iuris Canonici de 1983, can. 1403; Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium, can. 1057.
(3) Cfr. Jean-Paul II, Const. Ap; Pastor Bonus 28-06-1988, art. 71-74 et 58§ 2.
(4) Normae servandae du 7-2-1983, promulguées par la Congrégation des causes des Saints avec délégation pontificale, art. 27, a)
Le « silence » de Pie XII n’est pas une « vérité historique »
Feb 19, 2008
Selon le cardinal Saraiva Martins, préfet de la Congrégation pour les causes des saints.
ROME, Lundi 18 février 2008 (ZENIT.org) - « Le fameux silence de Pie XII sur la condamnation du nazisme n'est pas une vérité historique », a affirmé ce lundi le cardinal José Saraiva Martins, préfet de la Congrégation pour les causes des saints.
« Plus que de silence, je parlerais de prudence » pour ne pas rendre la situation des juifs encore « plus grave et plus intolérable », a déclaré le cardinal portugais, qui présentait aujourd'hui à la salle de presse du Vatican l'Instruction « Sanctorum Mater » (l'Eglise, Mère des saints), un vademecum pour les évêques du monde, concernant les procès de béatification.
Le cardinal Saraiva Martins a précisé que la cause de Pie XII « n'a certainement pas été reportée et encore moins mise de côté ». Il a expliqué que, cette année, c'est le 50ème anniversaire de la mort du pape Pacelli et que l'on a jugé opportun d'en profiter pour promouvoir un certain nombre d'initiatives - notamment un congrès et une exposition sur son pontificat - contribuant à mieux faire connaître la personne de Pie XII ainsi que sa spiritualité.
Pour ce qui concerne Jean XXIII, le préfet de la Congrégation pour les causes des saints a souligné qu'une « nouvelle procédure canonique n'est pas en cours, mais que tout simplement, pour la canonisation les normes exigent un miracle accompli après la béatification ». « J'espère qu'il arrivera vite », a commenté le cardinal.
Pour Jean-Paul Ier, après la clôture de la phase diocésaine, la phase romaine a été ouverte alors que pour Paul VI, la « positio » est en cours d'élaboration.
Venta de reliquias es "un negocio totalmente inadmisible", afirma Cardenal Saraiva
Feb 12, 2008
El Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Cardenal José Saraiva Martins, calificó como "un negocio totalmente inadmisible" la puesta en venta de reliquias de santos a través del sitio web eBay.com.
VATICANO, 11 Feb. 08 / 11:47 pm (ACI).- En una entrevista concedida al diario italiano La Stampa, explicó que el derecho canonico prohíbe la venta de reliquias como restos humanos.
El Prelado afirmó también que las subastas en línea de pedazos de huesos y restos de ropa son en su mayoría de dudosa procedencia o posiblemente robados, y que los objetos de culto de santos y beatos solo serían considerados verdaderos con una aprobación oficial de la Iglesia.
El Cardenal Saraiva también advirtió que las reliquias que se ofrecen abiertamente al público puedan ser utilizadas con propósitos satánicos.
La empresa eBay.com ha anunciado que cuenta con un equipo de trabajo que se dedica a que estos objetos no se pongan en venta el futuro.
Las reliquias como huesos u otras partes del cuerpo de hombres o mujeres proclamados santos o beatos por la Iglesia son usados para acrecentar la devoción y permitir que los hombres se acerquen a Dios. Estos objetos son expuestos en altares con seguridad o en relicarios dentro de las Iglesias.
Kardinal José Saraiva Martins: Die Seligsprechung Pius XII. ist nicht ad acta gelegt
Feb 04, 2008
Interview über anstehende Selig- und Heiligsprechungsverfahren.
ROM, 1. Februar 2008 (ZENIT.org).- In einem Interview mit der heutigen Ausgabe der italienischen Zeitung „Avvenire“ äußert sich der Präfekt der Kongregation für die Selig- und Heiligsprechungsprozesse, Kardinal José Saraiva Martins, unter anderem zum Stand von einigen anstehenden Verfahren.
So sei das Verfahren zur Seligsprechung von Papst Pius XII. weder zeitlich verzögert noch ad acta gelegt worden. Der Kardinal erinnerte daran, dass sich dieses Jahr der Todestag Pius XII. zum 50. Mal jährt. Aus diesem Grund werde es zu verschiedenen Initiativen kommen, zu denen auch eine gründlichere Forschung in den vatikanischen Archiven gehöre. Dies könne dem Seligsprechungsverfahren Pius XII. nur zu Gute kommen, fügte er hinzu. Papst Benedikt XVI. hatte bereits den hohen Tugendgrad seines Vorgängers (1939-1958) anerkannt.
Die in Frankreich sehnsüchtig erwartete Seligsprechung der Eltern der heiligen Teresia von Lisieux, der ehrwürdigen Martin e Azelia Guerin, deren heroischer Tugendgrad im Jahr 1994 bestätigt wurde, könne, so Saraiva Martins, nicht als bevorstehend betrachtet werden. Das Wunder aus dem Jahr 2002 sei von der Ärztekommission untersucht worden, müsse jetzt allerdings noch theologisch analysiert werden.
Im Verfahren zur Seligsprechung von Kardinal John Henry Newman beschäftige sich die Ärztekommission der Kongregation derzeit mit dem angeblichen Wunder aus dem Jahr 2000. Aus diesem Grund bedürfe es noch einiger Zeit. Sollte das Wunder anerkannt werden, so wäre dies ein Ereignis von großer Bedeutung, gerade im Bereich der Ökumene.
Kardinal Saraiva Martins äußerte sich auch zur neuen „Instruktion für die Abwicklung der diözesanen und eparchalen Untersuchungen bei den Selig- und Heiligsprechungsprozessen“. Die Instruktion trägt den Titel „Sanctorum Mater“ und wurde noch nicht offiziell vorgestellt.
Mit diesem neuen Dokument habe die Kongregation beabsichtigt, die geltenden Bestimmungen zu klären und deren Anwendung zu erleichtern sowie konkret anzugeben, wie sie sowohl für die bereits bestehenden Prozesse als auch für die neu begonnenen anzuwenden seien. Es werden darin, wie der Kardinal erklärte, mit großer Sorgfalt alle Prozeduren erläutert, die die Diözesen bei den Untersuchungen zur Heiligkeit befolgen müssen. Dabei soll es zu einer noch strengeren Bewertung der Fälle kommen.
Il cardinale Martins: più rigore per le cause dei santi
Jan 13, 2008
All'Osservatore romano, il prefetto della Congregazione per le Cause dei santi annuncia un nuovo documento per raccomandare più sobrietà nell'apertura dei processi di beatificazione. Papa Wojtyla beato? Di tempi per ora non si parla.
(korazym.org, 09/01/2008) Poco più di una ventina di pagine per raccomandare ai vescovi locali più sobrietà e maggiore rigore nell'accogliere richieste di apertura di nuovi processi diocesani per beatificazioni e canonizzazioni. E' il documento che la Congregazione delle Cause dei Santi si accinge a pubblicare nei prossimi giorni, "destinato a tutti i vescovi residenti - spiega il cardinale prefetto José Saraiva Martins in un'intervista all'''Osservatore Romano' - contenente alcune 'instructiones' sul come procedere nell'esaminare l'ammissibilità di nuovi casi, e sul cosa fare in modo concreto per iniziare e portare avanti la fase diocesana del processo". A differenza di Giovanni Paolo II, Papa Benedetto XVI ha più volte sottolineato l'esigenza di vagliare con attenzione il processo che porta all'onore degli altari. Vi proponiamo il testo integrale dell'intervista.
A colloquio con il cardinale José Saraiva Martins...
Di Mario Ponzi - Osservatore Romano
Poco più di una ventina di pagine per raccomandare ai vescovi locali più sobrietà e maggiore rigore nell'accogliere richieste di apertura di nuovi processi diocesani per beatificazioni e canonizzazioni. È il documento che la Congregazione delle Cause dei Santi si accinge a pubblicare nei prossimi giorni, "destinato a tutti i vescovi residenti - ha detto il cardinale prefetto José Saraiva Martins nell'intervista rilasciata a "L'Osservatore Romano" - contenente alcune instructiones sul come procedere nell'esaminare l'ammissibilità di nuovi casi, e sul cosa fare in modo concreto per iniziare e portare avanti la fase diocesana del processo". Il documento dovrebbe essere presentato nella Sala Stampa della Santa Sede "perché merita ampia diffusione - ha detto il cardinale - ma anche perché intendiamo richiamare l'attenzione speciale dei postulatori sul documento stesso. Sto anche pensando ad una giornata di studio riservata proprio ai postulatori per illustrare nei dettagli il documento. Sono convinto infatti che debbano essere proprio loro i primi a conoscere perfettamete cosa i vescovi diocesani devono fare".
Perché si è resa necessaria la pubblicazione di queste "instructiones"?
"Se ne è avvertita l'esigenza per meglio rispondere allo spirito nuovo introdotto da Benedetto XVI nelle procedure del rito di beatificazione. Va detto subito che si tratta di innovazioni molto importanti, capaci di sottolineare in modo efficace la teologia della Chiesa locale così come è stata riaffermata con forza dal Concilio Vaticano II. La beatificazione di un servo di Dio nella Chiesa cui appartiene è qualcosa che tutta la comunità vive in maniera compatta, in un clima di fede che si trasforma in gioia e festa ecclesiale per il fatto che uno di loro è stato elevato agli onori degli altari. Ma proprio in virtù di questa nuova valenza, di questo fervore ulteriore che connota tali eventi è necessario procedere con ancor maggiore cautela e con più accuratezza".
Sarà sufficiente secondo lei a far cadere quei tanti luoghi comuni che favoleggiano di fabbriche di santi e di inflazione di beati?
"A chi parla di "fabbrica di santi" non vale nemmeno la pena rispondere se non altro perché si tratta di gente che non capisce la grandezza della santità e dunque non sa che i santi sono e non si fanno. Per quanto si riferisce alle accuse inflazionistiche di santi e beati, vorrei ricordare solo quello che Giovanni Paolo II rispondeva quando gli si faceva notare proprio questo tipo di accusa mossa alla Chiesa. Egli diceva che se c'erano tanti santi in giro bisognava chiederne conto al buon Dio, poiché suscitava tanta santità nel cuore degli uomini. La Chiesa non fa altro che prenderne atto, seguire un percorso e giungere ad una conclusione".
In questo iter che peso hanno le possibilità economiche dei proponenti?
"Ecco questa è un'altra distorsione della verità da eliminare. I soldi con il riconoscimento della santità non hanno nulla a che vedere. È vero che istruire e portare a compimento un processo di beatificazione comporta delle spese. Tra quelle che più incidono, anche se si tratta di somme certamente non importanti, c'è il giusto compenso per la commissione medica chiamata a verificare, dal punto di vista scientifico, la miracolosità della guarigione che si intende portare come prova testimoniale per il processo. C'è poi l'altrettanto giusto compenso per i membri della commissione teologica chiamati ad interpretare se tale guarigione miracolosa sia attribuibile all'intercessione della persona di cui si tratta. Ma, come le ripeto, si tratta di cifre molto modeste. Altre spese da affrontare, e queste sì che sono un po' più consistenti, sono quelle relative alla pubblicazione della positio e quelle eventualmente riferibili al rito vero e proprio: dalla stampa dei libretti liturgici all'addobbo floreale dell'altare e via dicendo".
Ma quanto costa portare avanti sino alla fine una causa?
"Non è possibile fare cifre perché dipende sempre da quale tipo di causa si tratti. Voglio dire che la spesa dipende dalla complessità della documentazione da vagliare, dalla difficoltà di giungere ad una definizione scientifica per ciò che riguarda la guarigione, da eventuali richieste di approfondimento. I processi sono tutti diversi uno dall'altro. Una cosa certa è che non è la Congregazione a determinare le spese; non interviene se non in modo indiretto. È il postulatore della causa il "cassiere", quello che raccoglie i soldi necessari e salda i conti. La Congregazione mette solo in collegamento i diversi attori del processo e nulla di più. È vero che se dietro c'è una congregazione religiosa il maggior onere delle spese se lo accolla lei, ma le assicuro che per riconoscere la santità non servono né la statua più bella né la borsa più piena: quando c'è di mezzo un santo vero è la Chiesa popolo di Dio a mobilitarsi e quel minimo che occorre si trova sempre. Tanto è vero che io, nella mia esperienza, ho imparato che non esistono cause povere: se una causa è "povera" vuol dire che è una povera causa, nel senso che povera è la stessa fama di santità".
Quanto influisce proprio la fama di santità nell'apertura di un processo?
"Direi che è l'unica molla che fa avviare il processo. Senza fama di santità non si muove nulla. E questa è la garanzia vera, quella che dovrebbe mettere a tacere ogni scetticismo: è la gente che addita alla Chiesa l'esemplarità di una figura. Sono i fedeli stessi che mostrano quanto questa figura sia stata capace di influire sulle loro vite, di alimentare la loro fede, di accendere in loro la fiamma della speranza, di proporsi come ancora di salvezza nelle loro personali vicende al punto di rivolgersi a loro in accorata preghiera. Non nego che ci possano anche essere altri auspici, come magari il giusto orgoglio di una famiglia religiosa nei confronti di un fondatore o di un confratello. Ma le assicuro che senza l'impulso che viene proprio dalla fama di santità è difficile avviare un processo".
Dunque non si può neppure contare su raccomandazioni per accelerare un po' il cammino del processo.
"Guardi ci sono solo due motivi che potrebbero convincere la Congregazione a derogare al rigido principio cronologico nell'espletamento dei processi. Il criterio che seguiamo nell'esaminare i documenti è quello dettato dalla precedenza degli arrivi delle pratiche. Nel dubbio, si procede all'esame di altre e così via, ma sempre rispettando l'ordine di arrivo. Le dicevo dei due motivi di deroga: il primo era molto frequente durante il pontificato di Giovanni Paolo II. Viaggiava molto e, dunque, se avevamo all'esame una causa riferita ad un personaggio nativo del Paese nel quale il Papa stava per recarsi in visita pastorale, allora le davamo precedenza. L'idea era quella di dare la possibilità al Papa di elevare agli onori degli altari un fratello dei popoli tra i quali andava a testimoniare la forza e la vivacità del Vangelo. Il secondo motivo è sempre di natura pastorale e riguarda processi riferiti a figure esemplari di paesi che ancora non annoverano tra i loro figli un beato o un santo. L'intento è quello di offrire a quei popoli modelli di santità nati nella loro stessa terra e dare testimonianza di quello che io credo debba essere considerato il motore stesso della santità, cioè comprendere che in fondo la santità non è che la pienezza dell'umanità. Questo è anche il motivo per cui Cristo è considerato l'uomo perfetto: egli ha incarnato la santità del Padre. Al di fuori di questi motivi non c'è altro che potrà mai influire sul percorso di una causa che si discute qui in Congregazione".
Quali potrebbero essere i motivi per la non ammissibilità di una causa?
"Intanto proprio la mancanza della fama di santità, come le ho detto. Poi dipende dal giudizio della commissione scientifica: se è negativo a noi non resta che prenderne atto e ricusare. Lo stesso avviene nel caso in cui fosse la commissione dei teologi a non riconoscere l'attribuibilità dell'intercessione".
Quali santi e beati ci riserva il 2008?
"Le cause in giacenza in Congregazione sono oltre duemila e duecento. Le prime a giungere a conclusione, credo già nei primi mesi dell'anno, dovrebbero essere quelle che riguardano la canonizzazione di quattro beati: Gaetano Errico, napoletano, fondatore di una congregazione; Berandra Bütler, una religiosa svizzera fondatrice di un ordine religioso, a lungo missionaria in Ecuador, e poi in Colombia a Cartegena; Alfonsa dell'Immacolata, una religiosa indiana del Kerala, e infine Narcisa di Gesù Martillo, laica ecuadoriana. Per i tempi effettivi resta comunque da vedere quando sarà convocato il Concistoro".
Ma il Papa potrebbe decidere di far giungere a conclusione un processo?
"Certo che potrebbe farlo, ma non lo ha mai fatto, per una causa in corso. Per Giovanni Paolo II si autorizzò l'abbreviazione dei tempi previsti per l'inizio della fase diocesana, tra l'altro conclusasi il 2 aprile dello scorso anno. Ora è in svolgimento la fase romana, essendo state consegnate alla nostra Congregazione tutte le documentazioni raccolte. Attualmente si sta elaborando la positio che conterrà le parti più rilevanti e significative del processo, ordinate in maniera sistematica ed organica, necessarie alle valutazioni dei teologi, dei cardinali e vescovi membri del dicastero poi sull'esercizio delle virtù eroiche di Papa Wojtyla. Una volta redatta e stampata la positio verrà esaminata dai vari organi collegiali della Congregazione". Di tempi, per ora, non si parla".
«La prueba de que el cristianismo funciona son los santos»
Dec 03, 2007
El purpurado define los santos «modelos cargados de sentido».
ROMA, domingo, 2 diciembre 2007 (ZENIT.org).- La prueba de que el cristianismo «funciona» no es la vitalidad de la Iglesia sino «el santo, el que aplicando literalmente el Evangelio ha demostrado a todos que Cristo tenía y continúa teniendo razón».
Es la conclusión a la que llega el prefecto para la Congregación de la Causa de los Santos, el cardenal José Saraiva Martins, CMF, al reflexionar sobre el papel que hoy tienen los santos.
El purpurado portugués, autor de 29 libros y de más de 400 artículos, ofreció una conferencia sobre este tema en la Embajada de la República Argentina ante la Santa Sede y la Soberana Orden de Malta el 26 de septiembre, recogida ahora en un cuaderno de conferencias de la representación diplomática.
En su charla, el cardenal, que desde el 30 de mayo del año 1998 es prefecto sobre la Congregación para la Causa de los Santos, destacó cómo «ser santos hoy, si somos realistas, no parece el primer interés de las personas».
Es más --confesó-- «decir de alguien que es un santo no es siempre un piropo», ya que «la palabra santo parece implicar algo demasiado sacro, demasiado lejano, incluso inhumano».
Para el purpurado, «los santos hacen pensar en una idea de perfección, de ascesis represiva, de contemplación estática y de heroísmo», con lo cual enseguida uno se pregunta «Entonces, los santos hoy, ¿son figuras inútiles?».
La respuesta del cardenal es tajante: «Necesitamos modelos de vida, ejemplos cargados de sentido».
Refiriéndose concretamente a los santos de Latinoamérica, destaca que «los siervos y siervas de Dios están caracterizados por una piedad eucarística y cristocéntrica» y de las causas que están en estudio en este subcontinente «más de 40 de 100 son mujeres».
Hablando de los santos proclamados en época de Juan Pablo II, recordó que en total fueron 1.820, 482 santos y 1338 beatos, de los cuales 522 son laicos (248 santos y 274 beatos).
Kardinal Saraiva Martins über den neuen Seligen, Pater Antonio Rosmini
Nov 19, 2007
„Eine Gestalt, die vielen Christen nach ihm ein Trost und ein Vorbild war“.
ROM, 19. November 2007 (ZENIT.org).- „Es freut mich wirklich sehr, dass Antonio Rosmini endlich zur Ehre der Altäre erhoben wird. Es freut mich für die Kirche und – ehrlich gesagt – auch für mich selbst“, bekräftigt Kardinal José Saraiva Martins, Präfekt der Kongregation für die Selig- und Heiligsprechungsprozesse.
Im vorliegenden Interview, das Gianni Cardinale für die September-Ausgabe von „30giorni“ geführt hat, geht der Kurienkardinal näher auf die Person des italienischen Priesters ein, der gestern, Sonntag, zur Ehre der Altäre erhoben wurde.
Eminenz, warum sind Sie so froh darüber, bei der Seligsprechung Rosminis den Vorsitz führen zu können?
Kardinal Saraiva Martins: Weil es sich bei ihm um einen vorbildlichen Priester handelt, der sich ganz Jesus und seiner Kirche geschenkt hat. Und der dafür gelitten hat. Eine Gestalt, die vielen Christen nach ihm ein Trost und ein Vorbild war. Christen aus intellektuellen Kreisen – immerhin war Rosmini ein großer Denker –, aber auch einfachen Gläubigen, die das Zeugnis der Ordensmänner und -frauen der von dem Abt aus Rovereto gegründeten Ordenskongregationen nicht unberührt gelassen hat. Rosmini war ein Christ, der die menschlichen und christlichen Tugenden wirklich zutiefst gelebt hat.
Und doch war es im Falle Rosminis nicht einfach, diese Tugenden auch zur Anerkennung zu bringen…
Kardinal Saraiva Martins: Ja, das stimmt, der Seligsprechungsprozess – denn auf den beziehen Sie sich wohl – war ganz besonders komplex. Und zwar aus verschiedenen Gründen.
Vor allem lehrmäßiger Natur...
Kardinal Saraiva Martins: In der Tat wurden die Werke Rosminis von anderen Kirchenmännern kritisiert. Und diese Kritiken gipfelten in dem Dekret Post obitum des damaligen Heiligen Offiziums, mit dem 40 seiner Sätze verurteilt wurden. Aber es handelte sich um eine posthume Verurteilung, nach seinem Tod, post obitum: Rosmini konnte sich also nicht verteidigen – und die kritisierten Sätze waren auch aus dem Zusammenhang gerissen und folglich vollkommen willkürlich interpretiert worden.
Zu den historischen „Feinden“ Rosminis gehörten die Jesuiten…
Kardinal Saraiva Martins: Ja, einige Vertreter der damaligen Gesellschaft Jesu waren ihm nicht gerade freundlich gesinnt. Aber die Jesuiten haben ihre Meinung schon lange geändert. Der derzeitige Jesuitengeneral Kolvenbach hat für die Zeitschrift „Filosofia oggi“ (Heft IV/1997) einen Artikel geschrieben, in dem Rosmini als eine Art Prophet des Dritten Jahrtausends erscheint. Darin schreibt Kolvenbach: „Zu seinen Lebzeiten veröffentlichten einige Jesuiten – um die Wahrheit zu sagen, nicht gerade, ‚herausragende Gestalten‘ –, Schmähschriften gegen ihn… Man darf aber nicht vergessen, dass diese Jesuiten, die die Regel des Gehorsams verletzt hatten, vom General, Pater Jan Roothaan, deswegen gerügt wurden.“
Die „Civiltà Cattolica“ veröffentlichte vor ein paar Jahren auch einen „Wiedergutmachungs“-Artikel des verstorbenen Rosminianer-Bischofs Clemente Riva – und das ist bemerkenswert, wenn man bedenkt, dass die Artikel dieser zweimonatlich erscheinenden Zeitschrift ausschließlich von Jesuitenpatres geschrieben werden.
Pater Cornelio Fabro – ein unbeugsamer Kritiker Rosminis – führte diese „Kursänderung“ der Jesuiten auf einen „tief sitzenden Schuldkomplex“ zurück
Kardinal Saraiva Martins: Es stimmt, dass der verstorbene Pater Fabro seine negative Meinung über Rosmini nie revidiert hat. Eine respektable Meinung, die aber doch inzwischen deutlich in der Minderheit ist.
Das Dekret Post obitum stellte jedenfalls später keinen Hinderungsgrund mehr dar.
Kardinal Saraiva Martins: Ja, die Kongregation für die Glaubenslehre unter Leitung von Kardinal Ratzinger hat 2001, nach neuerlicher Auseinandersetzung mit dem Fall Rosmini, befunden, dass der Seligsprechung des Ordensmannes trotz des Dekrets Post obitum nichts mehr im Wege stünde.
Ein anderer Aspekt, der der Causa Rosmini schadete, war der politische: sein Bestreben um die Einheit Italiens und seine – auf Gegenseitigkeit beruhende – Aversion gegen die österreichischen Besatzer…
Kardinal Saraiva Martins: Politische Gedanken und Meinungen an sich sind für die Seligsprechung nicht ausschlaggebend. Schließlich hat die Kirche ja auch schon den Papst, Pius IX., zur Ehre der Altäre erhoben, der nach anfänglicher Übereinstimmung mit Rosmini im politischen Bereich später eine deutlich andere Meinung vertrat. Was man sagen kann ist, dass die Geschichte dann einfach ihren Lauf genommen hat – und einen, den Rosmini in einer gewissen Weise vorausgeahnt hatte.
Die Beziehung zu Pius IX. spielt im Leben Rosminis eine große Rolle. Zunächst sah es so aus, als wolle ihn Papst Mastai zum Kardinal kreieren, doch dann schien es mit der Harmonie plötzlich vorbei zu sein…
Kardinal Saraiva Martins: Es gibt in der Tat Zeugnisse dafür, wie sehr Pius IX. Rosmini schätzte, dass er ihn zum Kardinal machen, ja, sogar zum Staatssekretär ernennen wollte. Die politischen Turbulenzen und die Ausrufung der Römischen Republik 1849 machten diese Pläne dann aber zunichte. Wie einige Gelehrte herausgestellt haben, war Rosmini die Antipathie, um nicht zu sagen offene Feindschaft, die ihm einige Österreich-freundliche Kardinäle entgegenbrachten, alles andere als hilfreich – angefangen bei dem einflussreichen Giacomo Antonelli.
Wie standen die verschiedenen Päpste Rosmini gegenüber?
Kardinal Saraiva Martins: Normalerweise mit großer Wertschätzung. In der Positio sind zahlreiche diesbezügliche Dokumente und Zeugnisse aufgeführt. Ich möchte hier nur an das erinnern, was Paul VI. in verschiedenen Ansprachen über ihn sagte – oder daran, wie positiv sich Johannes Paul II. in der Enzyklika „Fides et ratio“ über ihn äußerte. Eine ganz besondere Beziehung hatte Johannes Paul I. zu ihm.
Inwiefern?
Kardinal Saraiva Martins: Der Diener Gottes Albino Luciani schrieb als junger Priester eine sehr kritische Abhandlung über Rosmini, auf die ihm ein junger Rosminianer, Pater Clemente Riva, antwortete, der spätere Weihbischof von Rom. 1978, als Luciani Papst wurde, kam es zu einer Begegnung mit dem Kardinalvikar und seinen Mitarbeitern. Als Riva an der Reihe war, sagte Johannes Paul I. zu Poletti: „Den kenne ich doch! …“. Aber er sagte es mit einem verschmitzten Lächeln, so dass Mons. Riva, der der Begegnung mit einigem Bangen entgegen gesehen hatte – wie er selbst erzählte –, sofort ein Stein vom Herzen fiel. Und dann muss man auch sagen, dass glaubwürdige Quellen bestätigen, dass sich Papst Luciani selbst um die Rehabilitierung Rosminis kümmern wollte.
Das wichtigste Werk Rosminis ist sicher „Die fünf Wunden der Kirche“, das zunächst auf den Index gesetzt wurde, aber vollkommen rehabilitiert werden konnte, noch bevor der kirchliche Index der verbotenen Bücher selbst abgeschafft wurde…
Kardinal Saraiva Martins: Es handelt sich um ein Buch, das man in einem gewissen Sinne als prophetisch, ja vorkämpferisch bezeichnen kann – vielleicht zu sehr für die damalige Zeit. Und ist es nicht oft das Schicksal der Propheten – in der Bibel, aber eben auch in der Kirchengeschichte – missverstanden, ja sogar verfolgt zu werden?
Als eine der fünf Wunden bezeichnet Rosmini die Bischofsernennungen…
Kardinal Saraiva Martins: Die Bischofsernennungen sind ein heikler Punkt im Leben der Kirche. Das ist auch mir, als nun schon jahrelangem Mitglied der Kongregation für die Bischöfe, klar. Rosmini wollte den zusehends verderblichen Einfluss ausmerzen, den die weltlichen Mächte auf die Wahl der Bischöfe hatten. Er hoffte auf eine Rückkehr zum alten Brauchtum, nach dem die Bischöfe vom Klerus und vom Volk gewählt wurden.
Kann dieses Brauchtum wirklich wieder eingeführt werden?
Kardinal Saraiva Martins: Die Normen für die Wahl der Bischöfe sind nicht göttlichen Rechts, können also immer perfektioniert werden. Aber eine direkte Beteiligung der Laien bei der Wahl eines Bischofs – in dem Sinne, dass sie fast schon als Wähler auftreten – wäre heute undenkbar. Man muss hier nur an die Rolle denken, die die sozialen Kommunikationsmittel dabei spielen könnten. Zur Zeit Rosminis gab es noch kein Fernsehen…
Eine andere Wunde, von der Rosmini spricht, betrifft die Liturgie…
Kardinal Saraiva Martins: Rosmini hatte das Drama einer Liturgie erkannt, die für das Volk nicht mehr verständlich war – ja nicht einmal für die Zelebranten. Auch hier hat er praktisch das vorweg genommen, was mit der liturgischen Erneuerung erreicht werden sollte und auch von der Konstitution „Sacrosanctum Concilium“ des II. Vatikanischen Konzils angesprochen wird.
Erlauben Sie mir eine vielleicht etwas gewagte Frage. Wie würde Rosmini heute zu dem motu proprio „Summorum pontificum“ stehen?
Kardinal Saraiva Martins: Mit „was wäre wenn…“ macht man nicht Geschichte. Aber ich glaube nicht, dass Rosmini, wenn er noch leben würde, gegen das fragliche motu proprio wäre. Er hatte nämlich einen sehr starken Sinn für die Freiheit. Und einen Papst, der den Anhängern einer Liturgie, die immerhin Jahrhunderte lang die offizielle Liturgie der Kirche war, die Freiheit zugesteht, diese zu bewahren, hätte er sicher zu schätzen gewusst. Man darf auch nicht vergessen, dass Rosmini sowohl dem Klerus als auch dem Volk die Liturgie nahe bringen wollte. Und dass er es deshalb als notwendig erachtete, die Liturgie eingehend zu studieren, und sie nicht nur – wie manche glauben – in die Landessprache zu übersetzen.
Welche anderen Aspekte des II. Vatikanischen Konzils wurden von Rosmini vorweg genommen?
Kardinal Saraiva Martins: Einer der Aspekte des letzten Konzils, bei dem Rosmini ganz sicher ein Vorläufer war, war der der Religionsfreiheit. Hier kann man Rosmini wirklich als unverstandenen Vorkämpfer bezeichnen. Die „Dignitatis humanae“ verdankt ihm viel.
Rosmini starb jung, noch keine 60 Jahre alt. Gerüchten zufolge soll er vergiftet worden sein…
Kardinal Saraiva Martins: In der von Pater Papa zusammengestellten Positio sind tatsächlich Zeugnisse enthalten, die glauben machen, dass auf Rosmini mehrere Giftattentate verübt wurden. Es gibt aber keine sicheren Beweise dafür. Dass man dem Abt aber durchaus nach dem Leben getrachtet haben kann, überrascht eigentlich nicht: er war sicher eine unbequeme Gestalt, vor allem für einige Kreise der politischen Macht.
Der Postulator der Causa Rosminis hat verraten, dass die Gesamtkosten der Causa und der Seligsprechungszeremonie relativ hoch sind. Erlauben Sie mir eine etwas respektlose Frage: wie teuer ist es, heilig zu werden?
Kardinal Saraiva Martins: Natürlich gibt es keine „Preisliste“ dafür, selig oder heilig gesprochen zu werden. Aber jeder Prozess löst unweigerlich Kosten aus: Papier und Druckkosten, das den Laiensachverständigen und Kirchenmännern zustehende Honorar, das für die Postulatoren und ihre Mitarbeiter. Hier möchte ich noch anfügen, dass für die so genannten „bedürftigen“ Causae ein Fonds zur Verfügung steht, aus dem geschöpft werden kann.
I Santi non sono eroi, ma persone come noi che hanno preso sul serio il Vangelo
Nov 04, 2007
Tutti gli uomini, dunque, - ha detto il Papa all'Angelus - sono chiamati a diventare santi. Ascoltiamo in proposito la riflessione del cardinale José Saraiva Martins, prefetto della Congregazione delle Cause dei Santi.
(Radio Vaticana, 01/11/2007) - I Santi non sono degli eroi, non sono degli esseri straordinari, ma sono persone comuni come tutti noi, soltanto che loro sono diventati santi perchè hanno preso sul serio il Vangelo, lo hanno vissuto in profondità, lo hanno testimoniato e così facendo sono diventati veramente santi. Quello che voglio sottolineare è che i Santi non sono degli esseri fuori dal comune, ma sono delle persone normali, che hanno avuto anche loro dei difetti o delle difficoltà, ma sono riusciti a superare tutto alla luce del Vangelo, vivendolo con radicalità assoluta, in tutte le sue conseguenze. E' chiaro che quando noi parliamo di santità non intendiamo la santità come un qualcosa di contrapposto all'umanità, come un qualcosa di generico o astratto, assolutamente no. La santità, secondo il senso autentico e biblico della Chiesa, non è altro che la pienezza dell'umanità.
D. - Come possiamo seguire l'esempio dei Santi?
R. - Possiamo seguire la vita dei Santi anzitutto conoscendo le loro vite, ma conoscendo anche quelle che sono state le loro difficoltà e come sono riusciti a superare queste difficoltà proprio ispirandosi al Vangelo. Dobbiamo, quindi, imitare i Santi e perciò la Chiesa celebra ogni anno la festa di tutti i Santi. Questo è estremamente importante, perché i Santi non sono degli esseri lontani da noi, ma sono vicini a noi, sono nostri compagni di viaggio, mentre noi siamo pellegrini sulla terra e ci guidano e ci illuminano. Noi, quindi, dobbiamo evocare i Santi nei nostri bisogni. Questo è fondamentale, secondo il pensiero della Chiesa. I Santi sono sempre vicini a noi e questo non dobbiamo dimenticarlo mai! Questo certamente rappresenta un motivo di grande consolazione per noi pellegrini sulla terra, perché abbiamo, lassù in cielo, tanti fratelli che hanno professato la nostra stessa fede e che non ci dimenticano, ci hanno presenti presso il Signore e pregano ed intercedono per noi e per i nostri bisogni. Questo è il valore della devozione ai Santi.
Benedicto XVI recuerda los 50 años de sacerdocio del cardenal Saraiva
Mar 20, 2007
Benedicto XVI ha reconocido el servicio ofrecido a la Iglesia por el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en una carta que le ha enviado in occasione del quincuagésimo aniversario de sacerdocio, celebrado el 16 de marzo.
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 19 marzo 2007 (ZENIT.org).- El cardenal Saraiva, nacido en Gagos de Jarmelo, diócesis de Guarda, provincia de Beira Alta (Portugal), hace 75 años, pertenece a la Congregación de los Hijos Misioneros del Inmaculado Corazón de María (claretianos).
La misiva del Papa repasa los ministerios más destacados de la vida del cardenal Saraiva, que desde los 26 años se dedicó a la docencia de la teología hasta llegar ser rector de la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma entre 1977 y 1988.
Como Benedicto XVI recuerda en su misiva en latín, Juan Pablo II le nombró el 26 de mayo de 1988 secretario de la Congregación vaticana para la Educación Católica, elevándole a la dignidad de arzobispo.
El 30 de mayo de 1998 el Papa Karol Wojtyla le nombró prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.
La carta de Benedicto XVI alaba en particular la «clara y sana doctrina» que el cardenal ha demostrado en su ministerio sacerdotal y episcopal, así como «su adhesión y amor» tanto a Cristo, como a la Iglesia, y en particular a la Santa Sede.
Homilía en la misa de beatificación del P. Mariano de la Mata
Nov 17, 2006
Publicamos la homilía del Cardenal José Saraiva Martins en la misa de beatificación del P. Mariano de la Mata Aparicio.
Catedral de São Paulo, Brasil
Domingo 5 de noviembre de 2006
1. En este domingo celebramos la solemnidad de Todos los Santos. Precisamente en esta solemnidad, hoy, aquí en São Paulo, damos gracias a Dios también por el padre agustino Mariano de la Mata Aparicio, que ha sido inscrito en el catálogo de los beatos.
Antes de concluir el Año litúrgico, la Iglesia universal conmemora a todos los santos en un único día, dando gloria y alabanza a Dios "único Santo entre los santos". Su gracia puede transformar la vida frágil y débil de los que se han propuesto seguir más de cerca a Jesucristo, en el reflejo y a la luz de su santidad.
"Los santos no necesitan de nuestros honores, ni les añade nada nuestra devoción. Es que la veneración de su memoria redunda en provecho nuestro, no suyo" (Discurso 2: Opera Omnia Cisterc. 5, 364 ss), dice san Bernardo en la Liturgia de las Horas de esta solemnidad.
Por consiguiente, en esta fiesta, en la que conmemoramos a todos los santos, muchos conocidos e inscritos en el catálogo de los santos y beatos, y otros más numerosos aún desconocidos por nosotros pero conocidos por Dios, celebramos también el misterio de nuestra comunión con ellos. Creemos "en la comunión de los santos", como profesamos en el Credo apostólico, o sea, en la comunión de los que ya han sido santificados por la gracia de Dios y de todos nosotros, llamados a ser como ellos. El concilio Vaticano II proclamó la vocación universal a la santidad: "Todos los cristianos, de cualquier estado o condición, están llamados, cada uno por su propio camino, a la perfección de la santidad, cuyo modelo es el mismo Padre" (Lumen gentium, 11).
En la comunión de los santos nos beneficiamos ya desde ahora de los que siguen fielmente a Jesucristo y nos proponemos la grandeza de una vocación común a la santidad, que en ellos ya ha dado fruto, pero que puede darlo también en nosotros si permanecemos fieles al Señor, perseverando hasta el último día.
2. El libro del Apocalipsis contempla la muchedumbre inmensa que ha pasado por la gran tribulación y ya se encuentra "de pie delante del trono y del Cordero" (Ap 7, 9), alegrándose porque "la salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero" (Ap 7, 10), por mérito de Cristo que se entregó hasta la muerte por todos nosotros.
El número de los marcados, 144.000, indica la universalidad de la salvación a la que estamos llamados todos, la totalidad del nuevo pueblo de Israel abierto a todas las naciones. Una comunidad de santos sin fronteras, a pesar de las dificultades externas e internas que han existido en todas las épocas, pues es en la tribulación donde se teje el vestido de la "esposa", la Iglesia.
Los que habitan en la Jerusalén celestial "han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero" (Ap 7, 14) y "traen palmas en sus manos" (Ap 7, 9), las palmas de su alabanza, de su testimonio y de su gloria. Han participado en la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, en el culto eterno que se realiza en presencia de Dios, que ha querido poner su tienda en medio de los suyos.
Nosotros, que aún somos peregrinos en esta tierra, nos asociamos a su triunfo, a la espera de seguir sus pasos por la senda de la santidad, sabiendo que el Señor nos precede, va delante de su Iglesia y nos acompaña por el camino como "peregrinos en tierra extranjera" (Hch 7, 6), guiándonos hasta él, fuente de vida y nuestro último destino, un destino feliz.
3. Por esto, también hoy, por medio de esta "muchedumbre de intercesores" que ahora ya son "semejantes a Dios" y lo ven "tal cual es" (cf. 1 Jn 3, 2), pedimos la abundancia de su misericordia y su perdón, e incluso nos atrevemos a suplicar: "Ponme cual sello sobre tu corazón, como un sello en tu brazo. Porque es fuerte el amor como la muerte" (Ct 8, 6), porque el amor es más fuerte que la muerte.
Hemos nacido de Dios y de su amor. Él nos ha llamado y somos sus hijos. En Cristo, por medio del Espíritu, se realiza en nosotros la santidad; al llamarnos a ser sus hijos, nos ha convocado a "ser perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial" (Mt 5, 48). Ya somos hijos de Dios, pero no se ha manifestado aún lo que seremos. Esta es nuestra esperanza y en esta esperanza podremos purificarnos en él. Vemos que los santos de todas las épocas y también de nuestro tiempo tuvieron defectos y fueron frágiles y pecadores, aunque se purificaron siguiendo al Señor y con su sangre redentora; fueron fuertes y santos en él. La fragilidad de los santos viene en nuestra ayuda también porque nos muestra el camino por el que podemos salir del pecado y comenzar a vivir desde ahora, y después sin fin, una vida de intimidad con el Padre como única y auténtica alternativa a una vida injusta y mala. Los santos experimentaron nuestras mismas dificultades, e incluso más, pero supieron vencer las tentaciones del maligno y, con la gracia de Dios, vivieron las bienaventuranzas.
4. En el "sermón de la montaña" el Señor proclama las bienaventuranzas, anunciando la vida en el Espíritu como una alegría escatológica que, al mismo tiempo, es exigencia para los que se sientan a la mesa de su palabra. Benditos y bienaventurados los que se esfuerzan por vivirlas hasta llegar a la bienaventuranza eterna. Las bienaventuranzas, vividas ante todo por Jesucristo, son el cumplimiento de la promesa mesiánica y cuando nos esforzamos por vivirlas, con la gracia de Dios, se transforman en expresión de nuestra respuesta de amor a la alianza sellada por Dios.
Somos bienaventurados cuando somos pobres de espíritu (cf. Mt 5, 3) y, ante los sufrimientos de tanta pobreza, conservamos un corazón pobre, necesitado de Dios.
Podemos ser bienaventurados a pesar del sufrimiento si lo ofrecemos con mansedumbre (cf. Mt 5, 4), como sacrificio de alabanza mientras nos encaminamos en esta tierra hacia la tierra prometida.
Cuando lloramos por lo que vale la pena llorar, Dios nos ofrece su consuelo hasta que heredemos su reino (cf. Mt 5, 5).
Tener siempre hambre y sed de justicia (cf. Mt 5, 6), una gracia siempre abierta al perdón por parte de Dios, nos acerca a la mesa para la fiesta de su Cuerpo y de su Sangre, en la cual el Señor sacia el hambre de felicidad y de vida que nuestro ser anhela y ansía.
Estas primeras cuatro bienaventuranzas expresan nuestra dependencia de la gracia de Dios, pues Dios es quien reina. Las últimas cuatro bienaventuranzas manifiestan nuestra dependencia de nuestros hermanos, como una respuesta de amor dada a Dios mismo por medio de ellos.
Acoger en el corazón la misma misericordia de Dios (cf. Mt 5, 7) nos hace salir de nosotros mismos, a pesar de nuestras miserias, hacia nuestros hermanos, a pesar de sus miserias, pues en ambas Dios ha puesto su corazón. Alcanzamos la misericordia de Dios cuando somos misericordiosos con los demás.
Permanecer con los brazos abiertos ante quienes tienen necesidad de nuestra ayuda y con el corazón siempre transparente y sin ambigüedades, puro con la claridad de Dios (cf. Mt 5, 8), hace posible verlo en todos los acontecimientos y en todas las personas, con los ojos del corazón iluminados por la luz de Cristo, que es la luz de la Iglesia y de todas las gentes.
Somos hijos de Dios, bienaventurados, cuando vivimos con su gracia en paz, sin opresiones ni injusticias, en un mundo con tantas violencias y sufrimientos (cf. Mt 5, 9).
Y cuando somos perseguidos porque deseamos vivir siempre la justicia de Dios, nos hacemos dignos del reino de los cielos (cf. Mt 5, 10). La perfecta alegría, como la vivieron los santos, consiste en imitar e identificarse con Jesucristo, también en el amor a los que se declaran enemigos nuestros.
En la celebración de hoy, nosotros, la Iglesia en la tierra, nos alegramos por todos los santos, la Iglesia del cielo. Y en esta misma alegría, como bienaventuranza, recibimos la fuerza para continuar nuestra peregrinación por la ciudad terrena, en este siglo XXI, hacia la ciudad celestial, por todos los siglos sin fin.
5. El padre Mariano de la Mata Aparicio, de la Orden de San Agustín, nació hace cien años y respondió con prontitud y fidelidad a su vocación a la vida consagrada y al sacerdocio ministerial.
Dejó su familia y su aldea ―Puebla de Valdavia (Palencia)― y luego, en 1931, obedeciendo a sus superiores, dejó su país, España, para ir a Brasil, donde encontró una nueva patria, en la que vivió durante cincuenta y dos años una vida de santidad en la cotidianidad y normalidad de todos los días.
Los encargos ministeriales que recibió de su Orden y los ministerios pastorales que le encomendaron sus respectivos obispos diocesanos, cumplidos con fidelidad diligente y con gran generosidad, lo llevaron a ser puesto como ejemplo y camino de santidad tanto para los agustinos y la familia agustiniana, como para las diócesis en donde nació, vivió, trabajó y murió para el reino de los cielos.
Los fieles cristianos y los ciudadanos de Taquaritinga, Engenheiro Schmitt, Rio Preto y São Paulo, recordarán a este nuevo beato, elevado hoy al honor de los altares por decisión del Santo Padre Benedicto XVI, como modelo digno de imitar para seguir a Jesucristo. Muchos de los que participan en esta celebración lo conocieron y trataron personalmente, y pudieron constatar las virtudes cristianas, sacerdotales y religiosas de este agustino que tanto glorificó a Dios en el amor y el servicio a la Iglesia y a todas las gentes.
El padre Mariano fue pobre con los pobres, humilde con los niños y sensible con los enfermos y los ancianos, trabajador con los alumnos, los fieles y la asociación de las Oficinas de Santa Rita, misericordioso con los penitentes, puro de corazón, pacífico en la comunidad de los religiosos agustinos y en su familia, superando las dificultades con la oración y el sacrificio, dirigiéndose constantemente a la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Consolación, hasta el momento en que dejó esta vida.
Tanto en Brasil como en España, su recuerdo nos ayudará a dar gloria y alabanza a Dios y a seguir su ejemplo. Como recomienda la carta a los Hebreos: "Acordaos de vuestros dirigentes, que os anunciaron la palabra de Dios y, considerando el final de su vida, imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre" (Hb 13, 7-8).
6. Tengamos ante nuestros ojos al beato Mariano de la Mata y a los que nos han precedido en la fe, a los santos conocidos y a los desconocidos, pero escritos todos por la mano del Señor en el "libro de la vida", para que nos entreguen el regalo que ellos mismos recibieron y nos conserven un puesto junto a Dios. Así nuestro testimonio se unirá al suyo en nuestro tiempo, juntamente con el testimonio de Cristo, "el testigo fiel" (Ap 1, 5), para alabanza de su gloria.
En la Eucaristía reside la fuente de nuestra santificación y la cumbre de una existencia auténticamente cristiana. Acudamos al Señor en esta celebración con "las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de hoy" (Gaudium et spes, 1) para recibir el alimento ―el Señor mismo― que es nuestra fuerza y nuestra esperanza. En la muerte y resurrección de Cristo vivimos ya para él y esperamos vivir siempre con él.
San Agustín, en su obra "La ciudad de Dios", nos alienta a esperar en la ciudad eterna: "¡Cuán grande será la serenidad donde ya no habrá ningún mal, no faltará ningún bien, se dedicará a las alabanzas de Dios, que será todo en todos!" (De civ. Dei XXII, 30, 1).
Que María santísima, todos los santos y el beato Mariano de la Mata, por el sacrificio de Jesucristo, que presentamos ahora a Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo, intercedan por nosotros, a fin de que nuestros pasos sigan sus huellas en el camino hacia la santidad "hasta que él vuelva". Amén.
Omelia del Cardinale Saraiva Martins per la beatificazione di madre Rita Amada de Jesús
Jun 05, 2006
Pubblichiamo di seguito il testo dell’omelia pronunciata dal Cardinale José Saraiva Martins, Prefetto della Congregazione delle Cause dei Santi, nel presiedere il rito di beatificazione di madre Rita Amada de Jesús (1848-1913), celebrato questa domenica – 28 maggio 2006 - a Viseu (Portogallo).
1. In un vecchio inno sacro mariano, molto conosciuto e cantato ancor oggi dal nostro popolo portoghese, si canta: “No Céu a irei ver: no Céu, que feliz dia”, felicità perché il Cielo è la nostra Patria. Sappiamo infatti che, come dice la lettera agli Ebrei:”non abbiamo quaggiù una città stabile, ma andiamo in cerca di quella futura” (Eb. 13,14).S. Paolo, infatti, ribadisce: “la nostra Patria è nei cieli” “in coelis est” (Fil.3,20). Il cammino dell’uomo non è un vagabondare sulla terra senza méta. Al contrario, abbiamo un grande orizzonte e un alto destino verso cui siamo incamminati, e in quanto figli di Dio, battezzati, non dobbiamo mai perdere di vista questa dimensione soprannaturale della nostra vita cristiana. L’Ascensione di Gesù ci ricorda, cioè, che siamo “chiamati a guardare in alto”, e che non tutto si esaurisce né tutto finisce su questa terra. E’ provvidenziale ricordarcelo, tutto questo, perché come già diceva il grande poeta e scrittore francese Charles Péguy: “Oggi -purtroppo- si sta diffondendo una vera amnesia dell’eternità”. Raccontando la prima apparizione della Madonna, avvenuta il 13 maggio 1917, ai tre pastorelli da Cova da Iria, Suor Lucia disse che rotto il ghiaccio della paura iniziale, dopo che la Bianca Signora aveva detto: “Non abbiate paura, io non vi faccio del male”, fu proprio lei, incoraggiata dalla fiducia che la Bianca Signora ispirava, a chiederle: “Di dove siete?”; e si sentì rispondere: “Sono del Cielo” (Cfr. Sr. Lucia, Gli appelli del Messaggio di Fatima, Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano 2001, p.116). Lo sguardo con cui oggi contempliamo, la nuova Beata Rita Lopes de Almeida, è, senza dubbio, rivolto al Cielo, nella gloria e nella Beatitudine con cui lo Sposo Celeste, la riveste e la colma.
2. I fatti riportati nella prima lettura, tratta dagli Atti degli Apostoli, possono ridursi a due: il primo, volto verso il passato, ricorda il tradimento di Giuda; il secondo, rivolto al futuro, ricostituisce l’integrità del gruppo dei dodici, i quali vanno gradualmente convertendosi e aprendosi, soprattutto dopo le iniziative di Barnaba, di Paolo e di Filippo, all’apostolato universale. Questa conversione degli apostoli, imposta loro dagli avvenimenti, deve essere anche quella di noi tutti. Sono anche questi i temi della seconda lettura e del vangelo, testé proclamati. Quanto sappiamo dell’amore redentore di Dio nei nostri riguardi, ossia la fede, ci porta ad amarci reciprocamente. La fede, dunque, fonda il nostro comportamento individuale sociale, ossia la nostra morale. La vita cristiana possiede, quindi, una duplice dimensione: verticale ed orizzontale. La prima ci fa prendere coscienza del fatto che Dio è Amore, che ci ha amati effettivamente al punto da inviarci il suo Figlio e che vuole stabilire la sua dimora in noi, la seconda ci spinge ad amare tutti i nostri fratelli, vicini e lontani, con lo stesso amore con cui noi siamo amati da Dio. Di più, solo amando i fratelli potremo essere amati da quel Dio che, facendosi uomo, ha consacrato l’umano e per esso ed in esso ci raggiunge e ci salva. Ma questa nostra apertura agli altri e al mondo, questa ansia apostolica di raggiungere tutti gli uomini, non deve rischiare di impoverire la nostra vita di comunione con Dio.
3. Nella bella figura della Beata Rita, appare chiaramente che essere consacrati nella verità comporta unire la fedeltà all’uomo e la fedeltà a Dio, senza evasioni. Solo mantenendoci fedeli a Dio e conservando in noi, gelosamente, la sua presenza, potremo portare avanti, con frutto, la nostra azione apostolica. Proprio questo ci insegna, come tutti i santi, lei che diceva: “Aquilo que sempre desejei è que se faça a vontade de Deus Nosso Senhor”. Così come ebbe a confidare, un’altra volta: “Senti tanto fervor que era capaz de dar volta ao mundo pela conversão de uma sola alma”. La nuova Beata si trovò ad operare in un tempo assai difficile dovuto alle situazioni dell’Europa e alle congiunture interne al Portogallo, quando anche tra noi la Chiesa scrisse pagine martoriali e presentò al mondo insigni testimonianze di altissimo valore antropologico e religioso. Madre Rita è una di queste espressioni della vita, della cultura, dell’operosità e della religiosità dei portoghesi. La sua peculiarità emerse in lei, quando era ancora giovanissima, ed intuì, come pochi, il problema della Educazione, soffrendo per l’assenza di una scuola a Ribafeita, e maturando l’idea di aprire una scuola per ragazze povere e abbandonate, con la finalità di contribuire alla costruzione di un forte tessuto etico, attraverso l’educazione. Essa anticipò, quindi, quel processo di valorizzazione e promozione della donna, le cui metodologie possono ancora sottendere l’analogo sforzo dei giorni nostri.
Rita aveva 32 anni quando, anche grazie all’aiuto di Padre Lapa, il 24 settembre 1880 diede i primi passi alla fondazione della Congregazione religiosa “Jesus Maria José”, con l’apertura del primo collegio per ragazze povere e abbandonate. Si fece mendicante per sostenere l’Istituto e la prima colletta avvenne proprio alla porta di una Chiesa, qui, a Viseu. L’Opera crebbe nel tempo, fra alterne difficoltà e vicissitudini, fino a contare collegi nelle diocesi di Castelo Branco, Porto, Viseu e Guarda. Ancor prima di morire, vide la continuazione della sua opera in Brasile, dove riuscì ad inviare le sue religiose e si ebbe l’inaugurazione del primo collegio nella città di Igarapava, diocesi di Ribeirão Preto, nello Stato di S. Paolo. Oggi la sua memoria si estende dal Portogallo al Brasile, dalla Bolivia al Paraguay, dall’Angola al Mozambico, coniugando la sua terra con il continente americano e quello africano.
4. Raccogliendo l’eredità spirituale del popolo portoghese, Madre Rita fu una convinta apostola del santo Rosario. Anticipando, in un certo senso, la consegna della Vergine SS.ma ai pastorelli di Fatima. La storiografia ecclesiastica portoghese, come anche i mariologi più noti, non esitano a leggere le apparizioni di Fatima, propriamente sullo sfondo della già intensa pietà mariana del popolo portoghese, e la nuova Beata appare, in questo contesto, un felice anello di congiunzione e anche un segno ermeneutico della predilezione di Maria verso il nostro popolo, scampato agli orrori della guerra e inondato di una luce mariana che, ancora oggi, irradia in tutto il mondo. Ma Madre Rita Lopes de Almeida non è soltanto una grande devota ed instancabile apostola del Rosario. Essa è anche un’innamorata di Gesù nell’Eucaristia, del Cuore di Gesù e della Sacra Famiglia. Da qui scaturisce l’energia formidabile del suo zelo apostolico, della sua grande avventura spirituale. Il suo amore per Cristo la porta ad aprirsi agli altri, andando incontro a loro per invitarli a vivere una vita rinnovata in Cristo. Ha saputo leggere i segni dei tempi che chiedevano risposte nuove e coraggiose ai bisogni di allora: le diverse forme di povertà, materiali, morali e spirituali della società.
5. In questa linea si inserisce il suo carisma: restaurare la dignità della famiglia (minacciata dalla disgregazione) secondo lo spirito della Famiglia di Nazaret, costruendo dei focolari felici; liberazione della donna dalla schiavitù della prostituzione e, pertanto, la sua promozione; l’educazione gratuita dei bambini poveri e abbandonati, per preservarli dai pericoli che derivano dalla povertà e dalla miseria. Non c’è dubbio che nelle preoccupazioni di Madre Rita, un posto rilevante l’occupava la famiglia. Lei stessa si impegnava a visitare le famiglie, soprattutto quelle lacerate da divisioni, infedeltà, vizi, fino a coinvolgersi personalmente in situazioni delicate, a causa delle quali ricevette anche minacce di morte. La stessa casa paterna di Rita spesso ospitava donne desiderose di conversione e serenità. Madre Rita non si stancava di dire che alla base di ogni famiglia sta sempre l’amore: un amore non egoistico, ma generoso, aperto alla vita. E’ proprio questo che, ancora recentemente, sottolineava il Papa benedetto XVI. Parlando della famiglia, egli diceva che è necessario “superare una concezione privatistica dell’amore, oggi tanto diffusa. L’autentico amore si trasforma in una luce che guida tutta la vita verso la sua pienezza, generando una società abitabile per l’uomo. La comunione di vita e di amore che è il matrimonio si configura così come un autentico bene per la società” (cfr. “Osservatore Romano”, 12 maggio 2006 p.7).
Oltre che per la liberazione e la promozione della donna, la nuova Beata aveva una passione educativa per la formazione umana e cristiana dei bambini. Ad essi si rivolge il suo programma pedagogico, con una propensione a quelli più poveri, avvertendo l’esigenza sociale sottesa alla carità cristiana. Nel Patrimonio spirituale si trova scritto: “Era convinta che la vita intera dipende dai principi ricevuti nell’infanzia: per questo, si adoperò con tanto zelo per l’educazione delle bambine, essendo questo uno dei punti principali delle sue costituzioni, quello di accogliere l’infanzia povera e abbandonata”. Dinamismo e creatività, maternità e dialogo, attività e partecipazione: sono questi i tratti emergenti di una pedagogia religiosa, semplice ed illuminata, che fanno di Madre Rita uno dei grandi Maestri della pedagogia cristiana del suo tempo, che diedero risposte concrete e partecipate alle “nuove Scuole laiche” che andavano costruendosi negli Stati europei, tra la fine del XIX e gli inizi del XX sec. Quello della Beata Rita è un messaggio della più scottante attualità. Le molte tensioni e le grandi problematiche del nostro tempo, prima che con ogni altro mezzo, possono e devono essere risolte con una nuova grande ed impegnata azione educativa. Don Giussani disse, al riguardo, che “se ci fosse un’educazione del popolo, tutti starebbero meglio” (cfr. “Osservatore Romano”, 12 maggio 2006, p.9). Dall’educazione, soprattutto da quella dei bambini e dei giovani, dipende il futuro di un Paese, dell’intera società. Ecco il grande e prezioso insegnamento di Madre Rita de Almeida
6. Questa è la donna straordinaria che la Chiesa propone oggi al Popolo cristiano come modello di santità. Una donna che, nella storia, non è rimasta con la testa “per aria”, ma nello stesso tempo non è vissuta come coloro che non hanno speranza o ritengono di essere senza domani. Si è impegnata al massimo, sulla terra, assecondando le ispirazioni che lo Spirito Santo andava suscitando in lei, vivendo con i piedi ben piantati per terra. Se è vero che ogni santo è sempre una parola che Dio rivolge all’uomo, in concreto, proprio questo vogliamo imparare da Madre Rita Lopes de Almeida: lasciarci compenetrare dal mistero della risurrezione di Cristo e della sua ascensione al Cielo, perché anche noi, come la nuova beata, vogliamo essere felici “in questa carne”, non senza di essa. L’incontro “ con il Signore che viene” o l’ “andare a stare con il Signore”: ecco cos’è il “cielo”, per noi cristiani. Nel comportamento e nell’esempio della Beata, ci riconosciamo scelti dall’eternità per essere, anche noi, santi e santificatori, e, come lei, lievito di santità, per l’uomo del nostro tempo. Il mondo di oggi ha bisogno di Santi, come spesso ripeteva il servo di Dio Giovanni Paolo II. Oggi, però, dice Simone Weil: “non è sufficiente essere santi, è necessaria la santità che il momento presente esige, una santità nuova, anche essa senza precedenti…Il mondo ha bisogno di Santi che abbiano del genio, come una città dove fiorisce la peste ha bisogno di medici”. Sì, di uomini e donne che vivano in pienezza la loro vocazione umana e cristiana, come la nuova Beata Rita de Almeida.
Viseu, 28 maggio 2006
José Card. Saraiva Martins
Prefetto della Congregazione delle Cause dei Santi
Cardinal wishes Da Vinci Code watchers' faith "stronger" now
May 29, 2006
Despite extensive criticism in Italian magazines and newspapers, some Italians watching the first screening of the Da Vinci Code in Rome on Friday appeared to be satisfied with the controversial movie.
(eitb24.com, 05/19/2006) Many people booked tickets to the Cinema Barberini, near the famous Via Veneto to watch the earliest possible screening of the film.
"I know that critics spoke very bad of it, but I came to watch it and I liked it, it is a bit long but I like it. I believe in God but I was touched at the end," said one woman after the screening.
A young priest, Father Samuele Battistella, said he liked the actors' and the director's work in making the film, and that he respected it as art.
Cardinal Jose' Saraiva Martins, prefect of the Vatican's Congregation for the Causes of Saints, expressed astonishment that "esoteric legends" like the Da Vinci Code "have such a wide diffusion and may present themselves as the historic truth."
The cardinal ended with an appeal to the people going to watch the movie today.
"Instead of giving advice I would wish that all those going to watch the Da Vinci Code might step out of the cinema stronger than before in their faith and convinced that it an historically false," he said.
Like the best-selling novel on which it is based, the movie's plot centres around the contention that Jesus and a follower, Mary Magdalene, bore children, a premise that has led senior Vatican officials to call the story offensive and to urge a boycott.
Beatificados dos sacerdotes ambrosianos en Milán
May 06, 2006
El cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, beatificó ayer en Milán, en nombre del Papa, a los sacerdotes ambrosianos Luigi Monza y Luigi Biraghi.
Lunes, 1 may 2006 (Radio Vaticano).- La ceremonia tuvo lugar en la plaza del Duomo en presencia de unas 15.000 personas y estuvo presidida por el arzobispo de Milán, el cardenal Dionigi Tettamanzi, que en la homilía destacó "el gran don" concedido a la Iglesia ambrosiana con la proclamación de los dos beatos italianos.
Luigi Biraghi (1801-1879), de la archidiócesis de Milán, nació en Vignate y se dedicó a la enseñanza en los seminarios de Monza y Seveso antes de ser director espiritual del seminario mayor de Milán y, posteriormente, doctor de la Biblioteca Ambrosiana. Fundó la Congregación de las Hermanas de Santa Marcelina, conocidas como las marcelinas, dedicadas en numerosos países a la educación cultural y moral de la juventud y a las misiones.
Luigi Monza (1898-1954) nació en Cislago y fue ordenado en 1925 sacerdote por la diócesis de Milán. Encarcelado durante el gobierno fascista, fundó en 1937 del Instituto Secular de las Pequeñas Apóstoles de la Caridad, una comunidad de consagradas que busca llevar a la sociedad la caridad de los primeros cristianos. De esta realidad surgió «Nuestra familia», institución que se ocupa de niños discapacitados en varios países del mundo.
Por primera vez desde 1662, la catedral de Milán acogía el rito de beatificación, presidido por el cardenal Tettamanzi quien subrayó en su homilía la gran necesidad de «tener muchos beatos y santos, para que su ejemplo de vida denuncie el mal presente en nosotros, pero sobre todo para que despierte y fortalezca el empuje hacia el auténtico bien».
Y también ayer domingo en la India y en nombre de Benedicto XVI, el cardenal Varkey Vithayathil, arzobispo mayor de Ernakulam-Angamaly, beatificó en Ramapuram al sacerdote Augustine Thevarparampil, apóstol de los «dalits» o intocables, los últimos entre los últimos en el sistema de castas de la India.
Ramapuram es la ciudad en la que nació este «pequeño sacerdote», como era popularmente conocido el 1 de abril de 1891. La mayor parte de su ministerio sacerdotal la desarrolló en su propia parroquia. Falleció en 1973 a los 82 años e inmediatamente su sepultura, se convirtió en centro de peregrinación.
El cardenal Saraiva Martins aclara elementos de la beatificación de Juan Pablo II
Apr 30, 2006
El cardenal portugués José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos desde 1998, reconoce que por el momento no puede decir cuándo podría ser beatificado Juan Pablo II, pues este proceso por el momento no ha llegado a su mesa de trabajo.
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 2 abril 2006 (ZENIT.org).- Como explica en esta entrevista concedida a Zenit por el purpurado portugués, en estos momentos no puede intervenir en esta causa de beatificación que tanto interés suscita, pues se encuentra en su fase diocesana.
--¿Cómo procede la causa de beatificación de Juan Pablo II
--Cardenal Saraiva Martins: Benedicto XVI ha dispensado del período que hay que esperar tras la muerte para iniciar la causa de beatificación, pero no ha dispensado del proceso en sí, de ninguna de las dos fases. Y esto muchas veces se confunde.
El Papa ha dispensado del tiempo exigido por el Derecho Canónico tras la muerte para iniciar la causa. En el caso de la Madre Teresa de Calcuta [el anterior Papa] concedió una dispensa de dos años y medios. En el caso de Juan Pablo II, el Papa ha dispensado de los cinco años, que son los que tienen que pasar tras la muerte de una persona para que se pueda comenzar su causa de beatificación.
La causa de Juan Pablo II se encuentra en la fase diocesana, que es la primera fase, en la diócesis de Roma, pues falleció en Roma. Es decir, el punto de referencia es el vicariato de Roma. Por tanto es el obispo (el vicario) de Roma quien debe llevar el procedimiento, y en estos momentos está procediendo con la investigación.
Hay que recoger todos los documentos inéditos relativos a Juan Pablo II, por ejemplo, los escritos, ya sean cartas personales, diarios, y es necesario recoger los testimonios de los fieles sobre la santidad de Juan Pablo II. Por tanto, las personas que quieren testimoniar sobre la santidad de Juan Pablo II, es decir, los que están convencidos de que era verdaderamente un santo, tienen que ir y están acudiendo al vicariato de Roma para ofrecer su testimonio sobre la santidad de Juan Pablo II.
Hay unos formularios con preguntas a las que tienen que responder y firmar para atestiguar lo que dicen. Estos testimonios formarán parte de la «positio» [un informe] que será examinada por teólogos, médicos, etc. Por tanto, por razones de seriedad, todo lo que se dice debe estar firmado por quien lo dice.
La fase diocesana de la beatificación de Juan Pablo II comenzó en septiembre, cuando este dicasterio emanó un decreto. No se puede saber cuándo concluirá el trabajo, o cuánto tiempo durará esta fase. Y esto no depende de este dicasterio vaticano. El dicasterio no está afectado por esta fase del proceso, si no dice nada el vicariato. Nadie puede intervenir en el trabajo diocesano que están realizando.
--Entonces, ¿cuándo cree que concluirá el trabajo?
--Cardenal Saraiva Martins: Esto depende del vicariato. Además de la investigación que está realizando el vicariato de Roma, también hay una rogatoria en Cracovia. También allí se abrió una investigación. A este dicasterio llegará el proceso sólo cuando termine la fase diocesana de Roma y Cracovia. Antes no tenemos nada que decir, porque no nos compete y no podemos interferir por seriedad. Ellos tienen que examinar sobre el terreno lo que dice la gente.
Una vez que acabe esta fase, entonces todo el dossier, todos los documentos recogidos, serán enviados a la Santa Sede, a este Dicasterio. Entonces comenzará la segunda fase, la fase vaticana.
Le cardinal Saraiva Martins évoque la cause de béatification de Jean-Paul II
Apr 27, 2006
Le cardinal portugais José Saraiva Martins, Préfet de la Congrégation pour les causes des saints depuis 1998, est convaincu qu’il « n’y a pas trop de saints », comme cela est souvent affirmé.
ROME, Vendredi 7 avril 2006 (ZENIT.org) – Zenit l’a rencontré pour mettre en lumière la situation des causes de béatification et de canonisation instruites par la Congrégation, notamment celle de Jean-Paul II.
Zenit : Quel est actuellement le nombre de causes de béatification et de canonisation en cours ?
Card. S. Martins : Le nombre des causes de béatification et de canonisation introduites est très élevé. Plus de 2.200 causes ont été introduites auprès de la congrégation pour les causes des saints ; sur ces 2.200 causes, plus de 400 ont la positio remise, et sont donc prêtes a être soumises à la discussion, examinées, approfondies par les divers organes collégiaux du dicastère. On trouve des historiens quand il s’agit d’une cause historique, des théologiens pour ce qui concerne les vertus, des médecins s’il s’agit de présumés miracles, puis des cardinaux.
Zenit : Pensez-vous qu’il y ait trop de saints ou pas assez ?
Card. S. Martins : On parle parfois d’une sorte d’inflation de saints. Certains considèrent que les saints sont trop nombreux, mais je réponds tout de suite qu’il n’y a pas trop de saints, absolument pas. Le nombre de saints et de bienheureux a augmenté sous le pontificat de Jean-Paul II. A lui seul il a proclamé plus de saints et de bienheureux que l’ensemble de ses prédécesseurs depuis 1588, année ou fut fondé le dicastère. Le pape Jean-Paul II avait parfaitement connaissance du fait que l’on parlait d’une inflation de saints et de bienheureux, et répondait que cela n’était pas vrai.
La première raison avancée par le pape était qu’en béatifiant de si nombreux serviteurs de Dieu, il ne faisait rien d’autre qu’appliquer le Concile Vatican II, qui a réaffirmé avec vigueur que la sainteté est le point fondamental de l’Eglise ; que l’Eglise est sainte : Une-Saint-Catholique-Apostolique. Jean-Paul II disait aussi que si l’Eglise du Christ n’est pas sainte, ce n’est pas l’Eglise du Christ, la véritable Eglise du Christ, celle qu’Il a voulue et fondée pour poursuivre sa mission à travers les siècles. Ainsi, selon le Concile Vatican II, la sainteté est la chose la plus importante de l’Eglise, disait Jean-Paul II. Personne ne doit donc s’étonner que le pape ait voulu proposer tant de modèles de sainteté aux chrétiens, au peuple de Dieu.
La deuxième raison est l’importance œcuménique extraordinaire de la sainteté. Dans Novo millennio ineunte le pape dit que la sainteté des saints, des bienheureux et des martyrs est peut-être l’œcuménisme qui convainc - ce sont ses paroles - parce que la sainteté, dit le pape avec des paroles encore plus fortes, a son fondement ultime dans le Christ, en qui l’Eglise n’est pas divisée. Donc, l’oecuménisme que nous avons tous à cœur exige qu’il y ait de nombreux saints, que soit déposé sur le candélabre de la sainteté de l’Eglise l’oecuménisme convaincant de la sainteté.
La troisième raison avancée par le pape est que « les saints et les bienheureux expriment la charité d’une Eglise locale ». Aujourd’hui, disait le pape, les églises locales sont beaucoup plus nombreuses qu’elles ne l’ont été au cours des dix derniers siècles. Il ne faut donc pas s’étonner qu’il y ait aussi plus de saints, plus de bienheureux qui expriment et manifestent la sainteté de cette croissance d’églises locales.
Zenit : Quel est l’iter pour accéder aux honneurs des autels, ou comment devient-on serviteur de Dieu, vénérable, bienheureux et saint ?
Card. S. Martins : Selon les règles juridiques, chaque procès en béatification et en canonisation est articulé autour de deux étapes fondamentales : l’étape diocésaine in loco (sur place) et l’étape « romaine » c’est-à-dire au niveau du Saint-Siège, au niveau de ce dicastère.
Dans la phase diocésaine, l’évêque est l’unique personne juridique en mesure de juger si c’est le cas d’entamer ou non une cause déterminée. Si une soeur ou un laïc meurt, l’évêque doit examiner si cette personne est vraiment sainte ou non selon les fidèles. L’évêque ne peut lancer la cause de béatification, une fois obtenu l’aval du dicastère pour les causes des saints, pour que débute la cause au niveau diocésain, que s’il existe une réputation de sainteté parmi les fidèles, avec le corps ecclésial local. S’il n’y a pas de réputation de sainteté, si pour les fidèles cette personne n’est auréolée d’aucune forme de sainteté, l’évêque ne peut pas lancer la cause.
Cela est très important surtout aujourd’hui, parce qu’on parle beaucoup de la ferveur des laïcs dans l’église. Nous avons ici un cas extrêmement important et fondamental où ce sont les laïcs qui font le premier pas pour une cause de béatification. Ce sont les laïcs qui doivent dire à l’évêque « selon nous cette personne est sainte ou ne l’est pas ».
Concrètement, que doit faire l’évêque dans la phase diocésaine ? Il doit avant tout mettre sur pied une commission, un tribunal et recueillir tous les documents relatifs au candidat à la cause de béatification, relatifs à la sainteté, aux vertus héroïques, relatifs au martyr s’il s’agit d’un martyre, au miracle s’il s’agit d’un miracle présumé. Une fois que l’évêque a réuni tous les documents concernant la personne qui a une réputation de sainteté, il envoie toute la documentation à Rome, au Saint-Siège, à ce dicastère.
Alors commence la deuxième phase, la phase romaine. Quand arrive ici la documentation, le devoir de ce dicastère et des différents organes collégiaux qui le composent, est celui de l’examiner, de l’étudier de manière approfondie. Par exemple: il y a la consultation historique s’il s’agit d’une cause historique, c’est-à-dire ancienne, une cause pour laquelle il n’y a plus de témoins vivants. Il y a la commission théologique qui doit étudier à la lumière de la documentation adressée par le diocèse, s’il ressort ou non une véritable sainteté de la personne ; si ensuite il s’agit d’un miracle, intervient le bureau médical qui doit voir si telle guérison, tel miracle présumé est vraiment inexplicable ou non à la lumière de la médecine. Dans ce but nous bénéficions du service de 70 médecins spécialisés dans divers secteurs de la médecine. Selon la nature de la guérison présentée par le dicastère comme un miracle présumé, nous pouvons examiner le cas avec des spécialistes en médecine dans le domaine concerné.
Ensuite, si les médecins déclarent que cette guérison n’a aucune explication scientifique, alors interviennent les théologiens qui doivent étudier la question de la relation entre la guérison (présumée miraculeuse) et l’invocation et l’intercession du candidat à la cause. Par exemple : si le malade a demandé à Mère Teresa de Calcutta de guérir, d’intercéder auprès de Dieu afin qu’il guérisse, car c’est Dieu qui fait le miracle, s’il existe un lien entre cette guérison survenue de manière inexpliquée et la prière que le malade a faite à Dieu par l’intercession de Mère Teresa de Calcutta, alors le miracle peut être et doit être attribué à l’intercession de Mère Teresa. Ce sont donc les théologiens qui doivent déclarer qu’il s’agit d’un miracle ou non.
Toutes ces phases étant réalisées, le procès est naturellement soumis aux cardinaux de la congrégation. Nous avons ce que l’on appelle l’Assemblée ordinaire, composée de 30 cardinaux, archevêques et évêques. C’est à eux que revient le dernier mot. Les cardinaux doivent rectifier ou non, approuver ou non les conclusions des historiens, des médecins et des théologiens. Si l’Assemblée ordinaire des cardinaux approuve les conclusions des théologiens, des médecins et des historiens, alors le préfet du dicastère porte tout chez le Saint-Père. Les divers itinéraires du procès lui sont présentés et font l’objet de discussions ; il donne alors son approbation ou non, il décide ou non de béatifier une personne déterminée. Ainsi c’est un procès relativement long et articulé autour de deux phases, diocésaine (au niveau local) et romaine (l’étude de la part du dicastère qui ensuite présentera au pape les conclusions de cette étude). Les Serviteurs de Dieu sont appelés ainsi une fois que la cause a été introduite au niveau diocésain. Ils deviennent Vénérables Serviteurs de Dieu à partir du moment où l’Eglise a reconnu, ou après que l’Eglise ait reconnue leurs diverses vertus héroïques.
Zenit : Qu’en est-il de la cause de béatification de Jean-Paul II ?
Card. S. Martins : Benoît XVI a donné une dispense, en ce qui concerne le délai nécessaire à observer après la mort, avant d’entamer la cause de béatification, mais n’a pas donné de dispense pour le procès lui-même, relatif aux deux phases. Ainsi, très souvent, on se trompe. Le pape a donné une dispense concernant le délai demandé par le Droit canonique après la mort pour entamer la cause. Pour Mère Teresa de Calcutta (le pape Jean-Paul II) a donné une dispense de deux ans et demi. Pour Jean-Paul II le pape a donné une dispense de cinq ans, qui est le temps nécessaire qui doit s’écouler après la mort, avant d’entamer le procès en béatification de la personne.
La cause de Jean-Paul II se trouve dans la phase diocésaine, qui est la première phase, dans le diocèse de Rome parce qu’il est mort à Rome. Ainsi le point de référence est le vicariat de Rome. C’est alors à l’évêque (le vicariat) de Rome de procéder ; il effectue toutes les recherches dont nous avons parlé auparavant. L’on doit recueillir tous les documents relatifs à Jean-Paul II, inédits, par exemple les écrits, cela peut être des lettres personnelles, des carnets, et il faut recueillir les témoignages des fidèles sur la sainteté de Jean-Paul II. Ainsi les Romains, les personnes qui veulent aller témoigner sur la sainteté de Jean-Paul II, c’est-à-dire ceux qui sont convaincus qu’il était vraiment saint, doivent aller et vont au Vicariat pour déposer leur témoignage sur la sainteté de Jean-Paul II.
Il y a des formulaires, des questions auxquelles ils doivent répondre et qu’ils doivent signer. Ces témoignages feront ensuite partie de la positio qui sera examinée, dans le dicastère, par des théologiens, des médecins… Ainsi, pour affirmer le sérieux des déclarations relâchées, le questionnaire doit être dûment signé.
La phase diocésaine de la béatification de Jean-Paul II a débuté en septembre, lors de la promulgation d’un décret par le dicastère. On ne peut pas savoir quand se terminera le travail, combien de temps durera cette phase. Et cela ne dépend pas du dicastère. Le dicastère n’a rien à voir avec cette phase du procès tant que rien n’émane du Vicariat. Personne ne peut intervenir dans le travail (diocésain) qui est en train d’être effectué.
Quand finira le travail ? Cela dépend du vicariat. Outre la recherche qu’est en train d’effectuer le Vicariat de Rome, il y a aussi une commission rogatoire à Cracovie où des recherches ont également été entamées. C’est seulement lorsque prendront fin les phases diocésaines de Rome et de Cracovie que le procès arrivera au dicastère. Avant cela nous ne pouvons rien dire, parce que cela ne nous concerne pas et que nous ne pouvons pas intervenir par devoir. Eux seuls peuvent examiner in loco ce que les personnes disent.
Une fois cette étape terminée, tout le dossier, tous les documents recueillis seront alors envoyés au Saint-Siège, à ce dicastère. La deuxième phase, la phase romaine débutera alors, c’est-à-dire la phase des études des différents organes collégiaux mentionnés plus haut, qui doit être effectuée par écrit. Le pape n’a pas accordé de dispense pour le procès, mais sur le temps, soit les cinq ans nécessaires pour entamer la cause.
Wojtyla 'beato'? Cardinale Saraiva con i piedi per terra
Apr 21, 2006
Nel panorama assai fitto e variegato di iniziative in memoria del primo anniversario della morte di papa Wojtyla - avvenuta il 2 aprile 2005 - spicca il fatto che il cardinale portoghese Josè Saraiva Martins, prefetto della Congregazione per le cause dei Santi, in due occasioni, a pochi giorni l'una dall'altra, ha chiarito che Benedetto XVI° ha tagliato si sui cinque anni necessari per l'apertura del processo per papa Wojtyla 'beato', ma non sui tempi di durata del processo stesso.
(Agenzia Radicale, 04-04-2006) In tale contesto il cardinale Martins ha pure chiarito che è ''impossibile '' prevedere quando sarà terminata la fase diocesana, di fronte al tribunale ecclesiastico del Vicariato di Roma, esaurita la quale l'intero dossier o ''positio'' sarà trasmesso al vaglio superiore della Congregazione per le cause dei santi.
È un oggettivo colpo di freno agli slogan, talvolta sgorgati spontanei dalla base cattolica, in altre occasioni rafforzati da organizzazioni ramificate e diffuse come il Movimento dei Focolari di Chiara Lubich di '' Wojtyla santo subito !''.
Movimenti fiancheggiati da mass media, in diversi contesti, faciloni e superficiali.
L' istituzione vaticana sa bene che la ''memoria'' di Karol Wojtyla è una risorsa per il futuro, quanto più cresceranno gli anni e si apriranno gli spazi a una riflessione storica seria sul suo pontificato.
Una vicenda molto seria che non si può consegnare agli ondeggiamenti emozionali e psicologicamente eccitati (anche se individualmente rispettabili) di fenomeni di massa amplificati, con fini commerciali, dalle nuove tecnologie comunicative.
Che tale iato o scarto tra le direttive curiali vaticane e le attese di una certa base cattolica, si stia aprendo, se ne è accorto anche un facitore di opinione pubblica cattolica come Vittorio Messori, sempre attento alla devozione popolare con i suoi slanci e con le sue ombre, che scrive non su un bollettino quotidiano, ma in quotidiani di rilievo nazionale italiano.
D'altra parte il tempo è profondamente diverso se, per chi ha il dono della fede, a Fatima in Portogallo Maria la madre di Gesù Cristo apparve per mettere in guardia contro gli strascichi della rivoluzione bolscevica di Mosca dell' ottobre 1917, la memoria attiva di Karol Wojtyla per la chiesa cattolica andrà declinata dentro quella globalizzazione, che è un fenomeno del tutto nuovo, del quale gli è stato concesso di vedere solo gli anni iniziali.
Se un giorno sarà aperto un processo di beatificazione anche della carmelitana suor Lucia dos Santos, l'ultima depositaria delle ''apparizioni '' mariane, (scomparsa qualche mese prima di papa Wojtyla), diventerà, di fatto, più difficile distinguere tra materiali autentici e altri incastonati in maniera indelebile nel mito, nonostante le analisi le più accurate in termini stocido-critici.
Il sopracitato cardinale Martins infatti, ha svelato che suor Lucia, da lui incontrata in Portogallo quand'era in vita, gli aveva espresso la convinzione che l'uomo vestito di bianco, descritto nel terzo segreto di Fatima, per alcuni decenni secretato dalle autorità ecclesiastiche fino all'anno santo del 2000, potesse coincidere con la figura di un pontefice allora in vita, ovvero Giovanni Paolo II.
Kardinal José Saraiva Martins über den Stand des Seligsprechungsprozesses für Johannes Paul II.
Apr 06, 2006
Interview mit dem Präfekten der Kongregation für die Selig- und Heiligsprechungsprozesse
ROM, 3. April 2006 (ZENIT.org).- Wann Papst Johannes Paul II. tatsächlich selig gesprochen wird, das könne man jetzt noch nicht sagen, erklärt Kardinal José Saraiva Martins, Präfekt der Kongregation für die Selig- und Heiligsprechungsprozesse, auf Anfrage von ZENIT.
Der Kardinal betont, dass Benedikt XVI. zwar die übliche fünfjährige Wartezeit zwischen dem Ableben eines möglichen Seligsprechungskandidaten und der Einleitung des dazu notwendigen Prozesses aufgehoben habe, nicht aber die Arbeitschritte.
ZENIT: Wie steht es um den Seligsprechungsprozess für Papst Johannes Paul II.
Kardinal Saraiva: Benedikt XVI. hat die Wartezeit zwischen dem Tod und der Eröffnung des Seligsprechungsprozesses verkürzt, nicht aber das Verfahren selbst, also keine der beiden Etappen – das wird oft verwechselt.
Der Papst hat also die vom Kirchenrecht vorgeschriebene Wartezeit nach dem Tod bis zur Eröffnung des Verfahrens aufgehoben. Im Fall von Mutter Teresa hatte der Papst [der Vorgänger Benedikts XVI., Anm. d. Red.] eine Verkürzung um zweieinhalb Jahre erlassen. Im Fall von Johannes Paul II. hat der Heilige Vater die ganze fünfjährige Wartefrist aufgehoben, die vom Tod der betreffenden Person bis zur Möglichkeit der Eröffnung des Seligsprechungsprozesses verstreichen muss.
Der Prozess von Johannes Paul II. befindet sich in der ersten, diözesanen Phase, die in der Diözese Rom abgewickelt wird, da er dort gestorben ist. Das heißt, entscheidend ist hier das Vikariat von Rom. Das Verfahren liegt aus diesem Grund in den Händen des Bischofs der Diözese Rom, und dieser fährt in diesen Augenblicken mit den Untersuchungen fort.
Es gilt nun, alle unveröffentlichten Dokumente über Johannes Paul II. zu sammeln. Das sind zum Beispiel die Schriften, also persönliche Briefe oder Tagebücher, sowie die Zeugnisse der Gläubigen, die mit der Heiligkeit von Johannes Paul II. in Zusammenhang stehen. Das bedeutet, dass alle, die über die Heiligkeit Johannes Paul II. aussagen wollen, die davon überzeugt sind, dass er wirklich ein Heiliger war, zum römischen Vikariat gehen sollten, um ihr Zeugnis bekannt zu machen.
Dort gibt es Fragebögen, die ausgefüllt und unterschrieben werden müssen, um das Zeugnis zu verbürgen. Diese Zeugnisse sind teil der "positio" ("Akte"), die von theologischen Fachkräften, Ärzten usw. untersucht werden. Also, um Seriosität zu gewährleisten, müssen alle Aussagen von demjenigen, der sie trifft, unterschrieben werden.
Die diözesane Phase der Seligsprechung von Johannes Paul II. hat im September begonnen, als dieses Dikasterium [Kongregation für die Selig- und Heiligsprechungsprozesse, Anm. d. Red.] ein Dekret [zur Einleitung der ersten Phase] erließ. Man weiß wirklich nicht, wann diese Arbeiten zum Abschluss gelangen werden oder wie lange diese Phase dauern wird. Das hängt nicht von der Kongregation ab, denn diese ist an dieser Phase des Prozesses nicht beteiligt, wenn das Vikariat nicht ausdrücklich etwas sagt. Niemand kann in die diözesanen Arbeiten, die gerade verrichtet werden, eingreifen.
ZENIT: Wann könnten diese Arbeiten Ihrer Meinung nach abgeschlossen werden?
Kardinal Saraiva: Das hängt vom Vikariat ab. Abgesehen davon gibt es neben den Untersuchungen des römischen Vikariates auch eine Befragung in Krakau. Auch dort wurde eine Untersuchung eingeleitet. Die Unterlagen zum Prozess landen erst dann bei meiner Kongregation, wenn die Phasen in Rom und Krakau abgeschlossen sind. Vorher können wir überhaupt keine Aussagen dazu machen, weil es uns nicht zusteht und weil wir nicht eingreifen dürfen, damit die Seriosität gewahrt bleibt. Es muss zuerst einmal untersucht werden, was die Menschen zu sagen haben.
Wenn diese Phase des Seligsprechungsprozesses abgeschlossen ist, wird das ganze Dossier, alle gesammelten Dokumente, dem Heiligen Stuhl zugesandt, das heißt diesem Dikasterium. Dann kann die zweite Phase beginnen, die Phase im Vatikan.
La sobriété qui caractérise le pape Benoît XVI
Apr 04, 2006
Dernièrement, le pape Benoît XVI a introduit un changement dans la procédure qui mène à la promulgation des décrets d’approbation des miracles, du martyre et des vertus héroïques des bienheureux et des serviteurs de Dieu. Le préfet de la Congrégation pour les Causes des Saints le commente.
(eucharistiemisericor.free.fr, 31-3-2006) Interview du cardinal José Saraiva Martins, Préfet de la Congrégation pour les Causes des Saints, par Gianni Cardinale.
L’un des domaines dans lequel Benoît XVI est intervenu le plus volontiers au cours de ses premiers mois de pontificat est celui des procédures relatives aux causes de béatification. L’une des premières nouveautés introduites par Benoît XVI a été d’établir la norme selon laquelle le Souverain Pontife ne présidera plus les cérémonies de béatification mais seulement celles de canonisation. Plus que d’une nouveauté, il s’agit en réalité d’un retour à une pratique ancienne qui a été en usage les siècles derniers jusqu’en 1968. Cette décision importante a été prise par Benoît XVI à l’occasion des rites de béatification qui ont été célébrés à Saint-Pierre, le 14 mai 2005, dans une cérémonie qui a été présidée par le préfet de la Congrégation pour les Causes des Saints de mandato Summi Pontificis . Le 29 septembre ensuite, L’Osservatore Romano a publié bien en vue, en première page, une Communication en latin et en italien, par laquelle la Congrégation pour les Causes des saints publiait de manière officielle et formelle les nouvelles dispositions . Dispositions qui marquent un retour à la pratique en usage de 1662 à 1968 et qui rappellent que la béatification reste un acte du Souverain Pontife mais qu’elle est présidée par l’un de ses représentants, normalement le préfet de la Congrégation pour les Causes des Saints.
Avant Noël, ensuite, Benoît XVI a introduit un nouveau changement dans la procédure qui mène à la promulgation des décrets d’approbation des miracles, du martyre et des vertus héroïques des bienheureux et des serviteurs de Dieu. Dans ce cas aussi, il ne s’agit pas tant en réalité d’une innovation que d’un retour au passé. Pour illustrer cette nouvelle pratique, Gianni Cardinale a posé quelques questions au cardinal José Saraiva Martins, portugais, préfet de la Congrégation pour les Causes des saints depuis 1998.
Éminence, le 19 décembre dernier vous avez été reçu par le Pape Benoît XVI qui, à cette occasion, a autorisé la Congrégation que vous présidez à promulguer les décrets relatifs à 19 causes de béatification et de canonisation. Il s’est agi d’une audience privée. Une nouveauté par rapport à la pratique en usage durant le pontificat précédent.
JOSÉ SARAIVA MARTINS : Ce rendez-vous avait en effet acquis avec Jean Paul II des caractéristiques d’une solennité particulière. Était prévue la lecture d’un discours d’hommage du cardinal préfet adressé au Pape et les décrets en question étaient lus face à un important groupe de participants. Les postulateurs et les ponents des causes, les évêques locaux ou les responsables des ordres religieux des candidats et, s’ils étaient encore vivants, les membres de leur famille étaient d’habitude invités à l’audience. Je me rappelle que dans l’audience que nous a accordée Jean Paul II le 24 décembre 2004, la dernière selon l’ancienne formule, étaient présentes plus de cent cinquante personnes.
Y compris quelques ambassadeurs.
SARAIVA MARTINS: Oui, les membres du corps diplomatique qui en avaient fait la demande participaient parfois à la lecture des décrets qui suivait l’audience privée accordée au cardinal préfet.
Le pape Benoît XVI a décidé de simplifier.
SARAIVA MARTINS: Le Souverain Pontife actuel, Benoît XVI, avec la sobriété qui le caractérise, a décidé de changer la pratique en usage ces dernières années.
Et de revenir à celle du passé.
SARAIVA MARTINS: Naguère, assistaient à la lecture des décrets coram Sanctissimo [devant le Pape] non seulement le préfet de la Congrégation et les prélats supérieurs du Dicastère [le secrétaire, le sous-secrétaire, le promoteur de la foi et le rapporteur général] mais aussi les postulateurs des causes intéressées. Aujourd’hui tout se résume à une audience privée du Pape au seul cardinal préfet.
Et que se passe-t-il dans ce type d’audience?
SARAIVA MARTINS: Il se passe que le Pape donne son approbation au dispositif des décrets préparés par notre Congrégation. Des décrets qui peuvent regarder l’approbation des miracles attribués à l’intercession de serviteurs de Dieu ou de bienheureux dont les causes, respectivement de béatification et de canonisation, sont en cours. Ou bien des décrets qui regardent le martyre de candidats à l’honneur des autels. Ou encore des décrets qui regardent la proclamation des vertus héroïques des candidats.
Ces décrets préparés par votre Congrégation sont-ils apportés au Pape directement en audience?
SARAIVA MARTINS: Une semaine environ avant l’audience, notre Congrégation fait parvenir au Saint-Père ce que l’on appelle les feuilles d’audience , une par décret dont on demande l’approbation. On les appelle feuilles d’audience mais il s’agit en réalité de petits fascicules de 4/5 pages chacun, dans lesquels est résumé l’iter de la cause de béatification à laquelle correspondent les décrets en question. Le Saint-Père a ainsi le temps d’étudier les fascicules avant de recevoir en audience le cardinal préfet.
Une fois que le Pape a donné son approbation aux décrets, que se passe-t-il?
SARAIVA MARTINS: La Congrégation rédige les décrets dans la langue officielle de l’Église, qui est le latin, et les envoie à la Secrétairerie d’État, laquelle s’occupe de les faire publier sur les Acta Apostolicae Sedis, le bulletin officiel du Saint-Siège. Et, en effet, un bon nombre de pages de chaque fascicule des Acta est consacré aux décrets de notre Congrégation.
Ce n’est donc pas le Pape qui signe les décrets en question?
SARAIVA MARTINS: Les décrets super miraculo , super martyrio ou super virtutibus sont signés par le cardinal préfet et par l’archevêque secrétaire de la Congrégation. La signature du Pape apparaît en revanche sur les lettres décrétales , dans lesquelles sont proclamés les nouveaux saints. Quant aux lettres apostoliques qui proclament les nouveaux bienheureux, elles sont signées de mandato Summi Pontificis par le cardinal secrétaire d’État.
Éminence, une dernière question: peut-il arriver que le Pape ne donne pas son approbation aux décrets préparés par la Congrégation?
SARAIVA MARTINS: Cela peut arriver.
Portuguese cardinal is 'objective fan' of soccer, sainthood causes
Feb 22, 2006
The Portuguese cardinal who heads the Congregation for Saints' Causes has been given extra duties by Pope Benedict XVI.
VATICAN CITY (Catholic News Service, Feb-17-2006) -- The pope, having decided not to preside personally over most beatification ceremonies, usually delegates the responsibility to Cardinal Jose Saraiva Martins, the 74-year-old congregation prefect.
While no one expects Pope Benedict to match the super record-setting pace of canonizations and beatifications set by Pope John Paul II, Cardinal Saraiva Martins said the amount of work done by his office is not expected to slow any time soon.
"I foresee the rhythm continuing as it has been," he told Catholic News Service. "With 2,200 causes open here, it is clear things will continue.
"Even if no other causes were submitted, we would have enough causes to study to keep us busy for years and years, but new causes always are arriving," the cardinal said.
During the first 10 months of his pontificate, Pope Benedict has personally presided over the canonization of five people and proclaimed another 31 candidates blessed.
None of the causes were introduced or speeded up by Pope Benedict, who is letting them follow their normal path from introduction in a diocese through the often years of study at the Vatican.
One notable exception, however, was Pope Benedict's decision to set aside the five-year waiting period and allow the sainthood cause of Pope John Paul to begin.
Cardinal Saraiva Martins said Pope Benedict "has not decided the outcome -- absolutely not. He has just said the study and research can begin.
"The process for Pope John Paul is the same as the process for anyone," he said.
Although some may find the very idea shocking, the cardinal said, the process is serious and not just a matter of formality.
"It is possible, as has happened in other cases, that there could be a negative outcome," he said. "Nothing is guaranteed."
Asked about the impact of public reaction to the causes of Pope Pius XII and Pope John Paul, the cardinal said, "Just because some people are very much in favor or very much opposed to a cause cannot influence our decisions. We want the historical facts, reality and that alone."
The Portuguese cardinal describes himself as an "objective fan," both when it comes to soccer and when it comes to evaluating material submitted in sainthood causes.
A well-known supporter of Lazio, one of Rome's two premier-league soccer teams, he said he is sad when Lazio loses, "but I know it will help them learn to play better."
The cardinal said his job as prefect of the congregation handling sainthood causes is a role that requires even more objectivity.
"For us, the process for a pope or for a cloistered nun is the same," he said. "Holiness is a very personal thing. What matters is that the individual lived his or her life in a holy way, whether the person was a prince or a chimney sweep."
Like the other Vatican congregations, Cardinal Saraiva Martins' office has about 30 full-time employees. They handle requests for Vatican approval to begin the local phase of sainthood causes, ensure that causes follow the procedures outlined in church law and coordinate the historical and theological review of materials submitted in support of a claim that an individual lived a saintly life.
Separate studies are conducted on miracles alleged to have occurred through the candidate's intercession.
Cardinal Saraiva Martins said his congregation actually has substantially more people working with it than any other Vatican office.
"We have 62 consultants," including theologians and historians who review all the written material submitted for each cause, and 70 physicians prepared to examine the clinical data submitted in support of miracles, he said.
In addition, about 200 postulators -- the official promoters of sainthood causes -- are in regular contact with the congregation, he said. "They buzz around here like flies."
The Catholic Church's process for recognizing saints is marked only by the rarest of exceptions; for the vast majority of causes, the process is very methodical and very orderly.
For the cardinal, a fan and former ice hockey player, the rules are the rules.
While the congregation does not have a penalty box, it does have nine tall, doublewide cupboards filled with material belonging to causes that have officially stalled and are unlikely to proceed.
The cupboards line the hallway leading to what the cardinal describes as "one of the greatest treasures of the Catholic Church" -- the congregation archives.
The huge rooms contain not only information on every sainthood cause submitted to the Vatican since 1588 -- much of it handwritten in Latin and bound in leather -- but also Vatican records dealing with every aspect of the Latin-rite liturgy from 1588 to 1969.
For 381 years, the former Congregation of Rites handled both the causes of saints to be added eventually to the church's liturgical calendar and the liturgy itself.
When the Congregation for Saints' Causes and the Congregation for Divine Worship and the Sacraments were separated, Cardinal Saraiva Martins' office was given responsibility for the historic archives.
Even without looking in the archives, the cardinal can tell visitors that the five-year waiting period the church usually requires before opening a sainthood cause is nothing compared to what it used to be.
"At first, it was 50 years, then it was reduced to 30 and now it is five," he said. "Why? For scrupulousness and objectivity.
"The 50-year period was instituted because it was unlikely that anyone who knew the person would still be alive and, therefore, the process would be much more objective. Certain passions generated when someone dies cool off and the remaining impressions are more objective," he said.
The cardinal said the current five-year period allows the excessive emotional response to slacken, but still gives the church access to the invaluable testimony of people who actually knew the candidate.
El Vaticano afirma que el asesinato de un sacerdote en Turquía es una vuelta al tiempo de los mártires
Feb 09, 2006
El cardenal Saraiva rechaza vincular el asesinato a las protestas por la publicación de las caricaturas de Mahoma
ROMA, 6 Feb. 2006 (de la corresponsal de EUROPA PRESS C. Giles) -
El prefecto de la Congregación para la Causa de todos los Santos del Vaticano, el cardenal portugués José Saraiva Martins, afirmó hoy que se ha vuelto a los tiempos de los mártires tras el asesinato ayer en Turquía del sacerdote italiano Andrea Santoro pero añadió que hay que tener cuidado a la ahora de acusar al Islam, en una entrevista concedida al diario 'La Repubblica'.
"Con el sacrificio de Andrea Santoro, la Iglesia ha vuelto a teñirse de rojo, el color de la sangre de sus mártires. Sucedió siempre y volverá a suceder pero no por eso la Iglesia se detendrá", añadió el cardenal.
No obstante, el responsable de las Causas de los Santos comentó que este asesinato, según las primeras hipótesis a manos de un joven que gritó "Alá es grande" antes de disparar, no se puede vincular con las protestas surgidas en el mundo islámico tras la publicación en algunos diarios europeos de caricaturas del profeta Mahoma.
"Antes de hablar y dar una opinión se tiene que conocer toda la verdad. Es necesario explicar en qué contexto se produjo la tragedia", dijo el cardenal Saraiva, añadiendo que "sería un grave error implicar a todo un credo religioso" por el gesto de un solo individuo.
Según el purpurado portugués, "la Iglesia no se siente amenazada y es un error hablar de guerra de religiones porque cada fe está contra la guerra y contra el uso distorsionado de la imagen de Dios".
Según el nuncio apostólico en Turquía, Antonio Lucibello, "el Papa Benedicto XVI fue informado inmediatamente". Asimismo, está previsto que el nuncio en Italia, Paolo Romeo, mantenga hoy una audiencia con el Pontífice, en la que se abordará entre otros argumentos el tema del asesinato de Andrea Santoro.
El sacerdote de 60 años, recibió un disparo de un joven, de unos 17 años, alrededor de las 15:30 horas (hora local) mientras se encontraba rezando en el interior de la iglesia de Santa María en la ciudad turca de Trabzon. Santoro, era un misionero de la congregación de Charles de Foucauld y pertenecía a la diócesis de Roma y había llegado a Turquía hace dos años y medio como misionero 'fidei donum'.
El diario 'La Repubblica' publicó hoy una carta del sacerdote enviada en febrero de 2005 a las páginas de internet del portal de la diócesis de Roma en la que insistía sobre la necesidad de "un intercambio de regalos espirituales entre estos dos mundos: Oriente Próximo, gran Tierra Santa donde Dios decidió comunicarse especialmente con el hombre, tiene sus riquezas y su capacidad, gracias a la luz que Dios les dio, de iluminar nuestro mundo occidental".
"Pero Oriente Próximo tiene sus oscuridades y sus problemas, a menudo trágicos y sus vacíos. Por lo que necesita a su vez que el Evangelio que partió de allí vuelva a ser sembrado (...). Es una recíproca reevangelización y enriquecimiento que los dos mundo pueden realizar", explicaba el sacerdote asesinado. Los funerales del sacerdote se realizarán en la catedral de Roma, la Basílica de San Juan de Letrán por decisión de vicariato de Roma.
LA POLICIA SIGUE INVESTIGANDO
Entretanto, en Turquía, las fuerzas de seguridad continúan buscando al sospechoso de asesinar al sacerdote italiano. La Policía distribuyó hoy un retrato robot realizado por ordenador en base a las imágenes tomadas por una cámara de seguridad de una joyería cercana a la iglesia donde se produjo el asesinato durante su huida. Además, la imagen del joven, sin barba y con un berrete, ha sido retransmitida por la televisión nacional.
El ministro de Exteriores turco, Abdulá Gul, consideró hoy que el asesinato de ayer "no está vinculado" con las protestas por las caricaturas de Mahoma. "Creemos que se trata enteramente de un acto individual, pero desconocemos las razones que llevaron a ello", agregó.
Según el vicario apostólico para Anatolia, monseñor Luigi Padovese, que se desplazó a Trabzon anoche, el trabajo de Santoro con las prostitutas de la zona podría haber sido el motivo del asesinato. "No entendemos por qué ocurrió", declaró Padovese a Associated Press, subrayando que no se descarta ninguna hipótesis.
Santidad de hoy debe ser más laical
Nov 24, 2005
El Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Cardenal José Saraiva Martins, destacó la importancia de la beatificación –prevista para este domingo– de trece mártires mexicanos, diez de los cuales son laicos, porque “la santidad de hoy en la Iglesia debe ser, sobre todo, una santidad laical”.
MÉXICO D.F., 16 Nov. 05 (ACI).- En declaraciones a la Organización Editorial Mexicana, el Purpurado señaló que “la santidad no es un lujo de pocos, ni un privilegio de algunos, sino que es un deber de todos los bautizados”.
Con respecto al martirio, el Cardenal Saraiva explicó que “la Iglesia no es solamente anunciar el Evangelio, sino también es la Iglesia de los mártires”.
“En sus más de dos mil años de historia, la Iglesia nunca ha abandonado la túnica roja del martirio. La Iglesia es misionera y mártir y si no lo fuese así, no sería la verdadera Iglesia de Cristo”, precisó.
En ese sentido, explicó que el cristiano debe estar preparado para anunciar el Evangelio “no sólo con la palabra, sino inclusive con la vida”. Añadió que los mártires del siglo pasado y de éste nos recuerdan que “debemos vivir nuestra fe con profunda convicción, con coraje”, en todos los aspectos.
“Éste es el coraje cristiano y hoy nosotros necesitamos de este coraje, porque en el mundo los valores fundamentales, humanos y cristianos están desapareciendo, debido a la falta de ese coraje de los mártires”, puntualizó.
Sobre la ceremonia del domingo, a realizarse en Guadalajara, el Cardenal Saraiva Martins destacó que unos de los mártires a ser beatificados sea un adolescente de catorce años. “El hecho de que sea beatificado un niño, un adolescente, es algo muy importante para la infancia y la juventud del mundo actual”, indicó.
Finalmente, llamó al pueblo mexicano a permanecer “siempre fiel a su historia tan rica (...), a todos los valores que constituyen su identidad”. “La historia del pueblo mexicano es una historia grande que puede enseñar mucho a otros pueblos y estoy seguro que seguirá siendo fiel a su tradición y a dar un ejemplo a la humanidad entera”, concluyó.
Le card. Martins explique la « différence substantielle » entre béatification et canonisation
Oct 15, 2005
Nous reprenons ci-dessous le texte du cardinal Saraivo Martins, préfet de la Congrégation pour les Causes des saints publié dans l’Osservatore Romano en italien du 29 septembre, et dans l’édition française, le 4 octobre.
Tout au long de l’histoire, l’Eglise a toujours célébré la sainteté comme une expression des « choses admirables » accomplies par le Seigneur dans la vie de son Peuple. Répondant à la sensibilité et aux contextes historiques, l’Eglise a porté une attention particulière aux formes liturgiques et aux procédures à travers lesquelles exprimer la louange au Très-Haut et raviver la foi et la piété des fidèles. Ces formes de procédures et la richesse de signification de ces rites, également dans la conscience ecclésiale la plus récente, ont été attentivement étudiées en vue d’une compréhension et d’une influence plus grandes de la nature même de la sainteté, que l’Eglise célèbre à travers les rites de béatification et de canonisation. Dans ce but, le Saint-Père Benoît XVI a introduit d’importantes nouveautés en ce qui concerne les béatifications.
I. Prémisses historiques et juridiques
1.-Au cours du premier millénaire de l’Eglise, le culte des martyrs puis des confesseurs était réglementé par les diverses Eglises particulières. Les Evêques, de façon individuelle ou collégiale, à l’occasion de Synodes, autorisaient de nouveaux cultes particuliers, qui commençaient par l’elevatio ou la translatio corporis. Ces Actes ont ensuite été appelés canonisations épiscopales ou canonisations particulières, car ils concernaient directement la seule Eglise locale (1).
Au XIe siècle, commença à s’affirmer le principe que seul le Pontife romain, en qualité de Pasteur universel de l’Eglise, avait l’autorité de prescrire un culte public, tant dans les Eglises particulières que dans l’Eglise universelle. A travers une Lettre au Roi et aux Evêques de Suède, Alexandre III revendiqua pour le Pape l’autorité de conférer le titre de saint, accompagné du culte public relatif. Cette norme devint une loi universelle sous Grégoire IX en 1234.
Au XIVe siècle, le Saint-Siège commença à autoriser un culte limité à des lieux déterminés et à certains Serviteurs de Dieu, dont la cause de canonisation n’avait pas encore commencé ou n’était pas encore terminée. Cette concession, visant à la future canonisation, est à l’origine de la béatification. Les Serviteurs de Dieu, auxquels était accordé un culte limité, furent appelés bienheureux à partir de Sixte IV (1483), déterminant ainsi la distinction juridique définitive entre le titre de saint et celui de bienheureux qui était utilisé indifféremment à l’époque médiévale.
La concession du culte local était notifiée et communiquée aux personnes concernées à travers une Lettre apostolique sous forme de Bref, que l’Evêque local envoyait en vue de l’exécution auctoritat apostolica
Après l’institution de la Congrégation des Rites (1588), par Sixte V, les Papes continuèrent d’accorder des cultes limités (Missa et Officium), dans l’attente de parvenir à la canonisation. Progressivement, les procédures devinrent plus précises et mieux définies, jusqu’à arriver à la réglementation en vigueur, promulguée en 1983.
2.-La doctrine en ce qui concerne les instituts de béatification (2) et de canonisation (3) est restée en substance la même au cours des siècles. Leur distinction (4), qui trouve une expression adéquate dans les formules d’énonciation ou de constitution respectives, est précise et essentielle. La canonisation est la glorification suprême, de la part de l’Eglise, d’un Serviteur de Dieu élevé aux honneurs des autels, ayant été prononcée sous forme de décret, à caractère définitif et didactique pour toute l’Eglise, engageant le Magistère solennel du Pontife romain. Et cela est exprimé sans équivoque dans la formule : « Ad honorem Sanctae et Individuae Trinitatis..., auctoritate Domini Nostri Jesu Christi, beatorum Apostolorum Petri et Pauli ac Nostra... Beatum N.N. Sanctum esse decernimus ac definimus, ac Sanctorum Catalogo adscribimus, statuentes eum in universa Ecclesia inter Sanctos pia devotione recoli debere ».
La béatification, au contraire, consiste dans la concession d’un culte public sous forme d’indult, et limitée à un Serviteur de Dieu, dont les vertus héroïques, c’est-à-dire le martyre, sont reconnues en bonne et due forme, comme il ressort de la formule relative : « ...facultatem facimus ut Venerabilis Servus Dei N.N. Beati nomine in posterum appelletur, eiusque festum... in locis ac modis iure statutis quotannis celebrari possit ».
II. Les rites de béatification au cours des siècles
Bien que dans une continuité doctrinale substantielle, en ce qui concerne la nature de béatification et de canonisation, les rites et les cérémonies, ainsi que les formules d’énoncé et d’autres détails de moindre importance, ont eu une évolution différente où nous pouvons distinguer, en ce qui concerne le seul Institut de la béatification, quatre étapes :
a) Avant 1662 : le Pape, en accordant le culte local (béatification), laissait normalement aux personnes concernées (Postulateurs de la cause, Evêque du lieu), la possibilité de choisir le jour, le lieu et la façon de célébrer solennellement l’événement de la béatification, et d’inaugurer le nouveau culte (Missa et Officium). Il pouvait également arriver, en particulier dans certains monastères, qu’à l’occasion de la béatification, ne soit célébrée aucune solennité extérieure, mais que l’on célèbre la fête du nouveau bienheureux au jour établi par le calendrier liturgique de l’année en cours.
b) De 1662 à 1968 : la première béatification, sous forme solennelle, fut celle de saint François de Sales, voulue par Alexandre VII. Le rite se déroula dans la Basilique Saint-Pierre en deux temps distincts. Dans un premier temps - le matin du 8 janvier 1662 - eut lieu, dans la Basilique, le rite à proprement parler de la Béatification ; on donna lecture du Bref apostolique, portant la date du 28 décembre 1661, par lequel le Pape conférait le titre de bienheureux et les honneurs liturgiques relatifs ; puis suivit la célébration de la Messe solennelle, présidée par l’Evêque de Soissons. Par la suite, en règle générale, l’Eucharistie sera présidée par un chanoine-Evêque du Chapitre du Vatican. Les protagonistes de ce rite du matin furent la Sacrée Congrégation des Rites et le Chapitre Vatican. Dans un deuxième temps - dans l’après-midi du même jour -, le Pape descendit dans la Basilique pour vénérer le nouveau bienheureux et pour gagner l’indulgence plénière, que lui-même avait accordée aux fidèles qui, ce jour-là, auraient visité la Basilique. La pratique instaurée par Alexandre VII est demeurée identique jusqu’en 1968, lorsqu’eut lieu la dernière béatification selon ce rite (5).
c) De 1971 à 2004 : avec la béatification de saint Maximilien Kolbe (†1941), célébrée dans la matinée du 17 octobre 1971, Paul VI introduisit l’importante innovation de présider personnellement le rite de la béatification ; c’est ainsi que fut supprimée la cérémonie de l’après-midi au cours de laquelle le Saint-Père descendait dans la Basilique pour vénérer le nouveau bienheureux et gagner l’indulgence plénière. Pour la première fois fut prédisposée une « formule de béatification » qui fut lue par le Pape lui-même. Dès ce moment, la Congrégation des rites fut d’avis que « bien que toutes deux comportent l’intervention du Pape, il doit y avoir une différence nette de solennité entre la canonisation et la béatification » (6).
Au cours des béatifications successives (1972, 1974, 1975), le Pape, présent à la célébration, recevait la peroratio, et prononçait la formule de béatification, mais ne célébrait pas la Messe, qui était présidée le plus souvent par l’Evêque diocésain du nouveau bienheureux. La peroratio était faite par le Préfet ou par le Secrétaire de la Congrégation pour les Causes des Saints, ou encore par l’Evêque diocésain, qui présidait la célébration eucharistique.
Avec la béatification du 19 octobre 1975, le Pape présida à nouveau également la Messe, et ce jusqu’en 2004.
d) Depuis 2005 : le Saint-Père BenoîtXVI a établi que les rites de béatification du 14 mai 2005 soient présidés par le Cardinal José Saraiva Martins, Préfet de la Congrégation pour les Causes des Saints, qui « de mandato Summi Pontificis », donna lecture de la Lettre apostolique par laquelle le Pape accordait le titre de bienheureuses à deux vénérables Servantes de Dieu. Auparavant, les Evêques des diocèses des nouvelles bienheureuses avaient exposé une brève synthèse de leur vie. Les rites de béatification du 19 juin 2005 ont été présidés, à Varsovie, par le Card. Jòzef Glemp, Archevêque diocésain et Primat de Pologne.
III. Critères pour le rite des futures béatifications
La récente décision du Saint-Père Benoît XVI, de ne pas présider personnellement les rites de béatification, répond à l’exigence, largement ressentie, de : a) souligner davantage dans les modalités de célébration la différence significative entre béatification et canonisation ; b) faire participer de manière plus visible les Eglises particulières aux rites de béatification des divers Serviteurs de Dieu.
Au cours des nombreuses béatifications célébrées par Jean-Paul II dans toutes les parties du monde, est apparue avec une clarté évidente l’opportunité pastorale que les rites de béatification se déroulent de préférence dans les Eglises locales, tout en laissant la possibilité de choisir Rome pour des raisons particulières à évaluer, au cas par cas, par la Secrétairerie d’Etat.
Partout où se déroulent les rites de béatification, que ce soit à Rome ou ailleurs, il est nécessaire qu’apparaisse de façon évidente que chaque béatification est un acte du Pontife romain, qui permet (« facultatem facimus » selon l’actuelle formule de béatification) le culte local d’un Serviteur de Dieu, rendant publique sa décision à travers une Lettre apostolique.
Les rites de béatification et de canonisation sont déjà assez différents en eux-mêmes ; toutefois, le fait que, depuis 1971, ils aient été présidés habituellement par le Saint-Père a pratiquement atténué aux yeux des fidèles la différence substantielle qui existe entre les deux instituts.
IV. Indications pratiques pour le rite de béatification
Les indications qui suivent concernent donc les rites des béatifications, célébrées soit en dehors de Rome, soit à Rome, et non présidées par le Saint-Père, qui, bien entendu, pourra toujours les présider, dans les circonstances et selon les modes qu’il jugera opportuns.
a. Rites de béatification dans les Eglises particulières :
Il est opportun que désormais, les rites de béatification se déroulent dans le diocèse qui a promu la cause du nouveau bienheureux, ou dans un autre endroit plus adapté de cette même Province ecclésiastique ou région.
La date et le lieu de la béatification, ainsi que les éventuels regroupements des Serviteurs de Dieu de divers diocèses, seront établis par l’Evêque diocésain (ou les Evêques diocésains) et par les postulateurs de la Cause (ou des Causes), avec la Secrétairerie d’Etat, comme cela a été le cas jusqu’à présent.
Le rite de béatification, qui se déroulera au cours d’une célébration liturgique, commencera par la présentation à l’Assemblée des lignes essentielles de la biographie du futur bienheureux. Normalement, cette présentation sera faite par l’Evêque diocésain ou, s’il s’agit de plusieurs Serviteurs de Dieu, par les Evêques diocésains respectifs, comme cela a eu lieu au cours de la béatification du 14 mai 2005 dans la Basilique Saint-Pierre au Vatican.
Le Saint-Père nommera un représentant qui donnera lecture officielle de la Lettre apostolique, par laquelle le Pontife lui-même accorde le titre et les honneurs de bienheureux au Serviteur de Dieu en question. Normalement, le Représentant du Pape sera le Préfet de la Congrégation pour les Causes des Saints.
Conformément à la pratique la plus récente, le rite de béatification se déroulera au cours de la Célébration eucharistique et plus précisément, après l’acte de pénitence et avant le chant du « Gloria ». Toutefois, des motifs locaux particuliers pourront laisser envisager le déroulement du rite au cours d’une Célébration de la Parole ou de la Liturgie des Heures. Sous le Pontificat de Jean-Paul II, quelques rares béatifications ont été célébrées au cours des premières Vêpres du dimanche ou d’une solennité.
La célébration liturgique en l’honneur du nouveau bienheureux sera présidée de préférence par le Représentant du Pape ou par l’Evêque diocésain (ou encore par l’un des Evêques diocésains lorsqu’il s’agit de bienheureux de divers diocèses). C’est la Secrétairerie d’Etat qui décidera en la matière, après consultation des parties concernées.
Le Bureau des Célébrations liturgiques du Souverain Pontife coordonnera avec les Eglises particulières tout ce qui concerne le rite de béatification.
b. Rites de béatification à Rome
Les parties concernées (Evêques et postulateurs de la Cause) peuvent demander à la Secrétairerie d’Etat que le rite de béatification d’un Serviteur de Dieu « non romain » puisse se dérouler à Rome plutôt que dans les Eglises particulières d’appartenance. Les motivations de cette requête seront évaluées par la Secrétairerie d’Etat.
Pour les rites de béatification qui ont lieu à Rome, sont valables les mêmes critères que ceux qui réglementent les rites qui se déroulent en dehors de Rome.
On rappelle l’utilité des « livrets » qui devraient continuer à être préparés par le Bureau des Célébrations liturgiques du Souverain Pontife, afin de permettre une meilleure participation des fidèles à la célébration.
Enfin, il semble opportun que le rite de béatification soit sensiblement uniforme, partout où il est célébré. Il est donc souhaitable que soit préparé au plus tôt un « Ordo beatificationis et canonizationis » par le Bureau des Célébrations liturgiques du Souverain Pontife, en accord avec la Congrégation pour les Causes des Saints et la Congrégation pour le Culte divin et la Discipline des Sacrements.
Notes
(1) Benoît XIV, le « Magister » des Causes des Saints, assimile les Canonisations épiscopales aux béatifications, qui consistent dans la concession (permissio) d’un culte « pro aliquibus determinatis locis » (De Servorum Dei beatificatione et beatorum canonizatione, Prato 1839, L.I, chap ; 31, 4, p. 196). (2) « Doctores... tradunt Beatificationem esse actum, quo Summus Romanus Pontifex indulgendo permittit aliquem Dei Servum coli posse in aliqua Provincia, Dioecesi Civitate, aut Religiosa Familia Cultu quodam determinato, ac Beatorum proprio, usquequo ad solemnem eius Canonizationem deveniatur » (Benedictus XIV, L. , chap. 39, 5 ; p.262). (3) (Ibid., p. 263). (4)(I. Noval, Commentarium Codicis Juris Canonici, Lib. IV De Processibus, pars II, Augustae Taurinorum-Romae 1932, p. 7). (5) Cf. F. Veraja, La Beatificazione. Storia, problemi, prospettive, Roma ; éd. Congrégation pour les Causes des Saints, 1983, pp. 7-111. (6) C’est cequ’écrivait Mgr Antonelli, Secrétaire du dicastère : Archives de la Congr., V AR, 107/966, in G. Stano, Il rito della Beatificazione da Alessandro VII ai nostri giorni, in Miscellenea per il quarto Centenario della Congregazione delle Cause dei Santi (1588-1988), Città del Vaticano, 1988, p. 401.
Santidad es gozo
Oct 15, 2005
Lejos de quedarse en el sufrimiento, «la santidad consiste en vivir en plenitud el misterio pascual», que implica también el gozo, subraya el cardenal José Saraiva Martins, prefecto del dicasterio para las Causas de los Santos.
ROMA, lunes, 3 octubre 2005 (ZENIT.org).- Con estas declaraciones a Zenit, el purpurado recalcaba el miércoles pasado cuanto late en el libro que presentó en el Instituto «Augustinianum» de Roma. Recién publicado, el volumen «Cómo se hace un santo» («Come si fa un santo», Ed. Piemme) es una larga entrevista del periodista Saverio Gaeta (redactor jefe de «Famiglia cristiana») al cardenal Saraiva Martins.
Aludiendo a una pregunta del libro, el purpurado reconoció en la presentación el aprieto de una eventual elección de sus santos favoritos. «En realidad todos los santos son para amar --expresó--, porque como dijo Benedicto XVI en Colonia, los santos nos indican el camino para ser felices y nos muestran cómo se consigue ser personas verdaderamente humanas».
«Son palabras sacrosantas que jamás deberíamos olvidar» porque, «como he dicho, la santidad es la plenitud de la humanidad. Sólo el santo es verdaderamente hombre. Realmente los santos son los grandes revolucionarios de la historia», reconoció: «pensemos en San Francisco».
«Son quienes hacen la historia --prosiguió el purpurado--. Son las personas más concretas, son los que han afrontado los problemas que han afligido y atenazado al hombre... y hoy en particular. No son santos entre las nubes, sino concretos, porque ser santos significa creer, creer en algo real, histórico, creer en el misterio de Cristo, en su resurrección».
«Aquí se inserta el tema del gozo», porque «ser santos quiere decir vivir en toda su radicalidad el misterio pascual, el misterio que es la fuente de la alegría cristiana», puntualizó.
Y es que «no se puede creer en la Pascua y estar triste... ¡sería contradictorio, no tendría sentido alguno! ¡He aquí la dimensión humana de la santidad! --sintetizó el cardenal Saraiva Martins--. Estaría verdaderamente contento si este pequeño esfuerzo mío pudiera contribuir al menos en algún modo a hacer conocer mejor esta dimensión profundamente humana de la santidad cristiana».
Profundizando en que «la santidad consiste en vivir en toda su radicalidad el misterio pascual», el purpurado recalcó posteriormente a Zenit que «el misterio pascual comprende la muerte, pero también la resurrección: el Viernes Santo, pero también el Domingo de Pascua. Por lo tanto no se agota sólo en el sufrimiento».
«El sufrimiento no tendría ningún sentido sin la resurrección –subrayó--. Cristo murió para resucitar y nosotros debemos vivir en los dos aspectos el calvario y el gozo pascual: no son dos realidades diferentes; es un único misterio pascual».
El libro-entrevista revela que bajo la «gestión» del cardenal Saraiva Martins --de 73 años--, prefecto de la Congregación vaticana para las Causas de los Santos desde 1998, se cuentan --hasta la Pascua de 2005-- 545 beatos y 203 santos: más de la cuarta parte de los 2.932 siervos y siervas de Dios (2.153 beatos y 779 santos) elevados a los altares desde 1588, año en que el Papa Sixto V constituyó en la Curia Romana el dicasterio para tratar de las causa de beatificación y canonización.
Habiendo tenido la posibilidad de estudiar algunas causas relativas a milagros y las llamadas «Positio» que permiten comprender por qué un santo se hace tal, Saverio Gaeta se «dio cuenta de que valía la pena profundizar y conocer el motivo y el procedimiento --muy curioso y desconocido a la mayoría-- por el que algunos emprenden en camino canónico de la santidad», según reconoció a Zenit.
Al dar forma a este volumen, Gaeta afirmó haber estado siempre impresionado «por la gran cantidad de personas comunes a las que se considera dignas» «de interceder ante Dios» y a las que se indica como «faros» y «modelos».
No sólo el aspecto de procedimientos, sino que el libro apunta las características que hacen de una persona un santo: «qué significa hoy aspirar a la santidad y cuál es la categoría de la santidad en el tiempo moderno», «qué significa vivir según el proyecto divino», añadió.
Anécdotas y detalles curiosos recorren el libro, tales como el hecho de que «muchísimos de estos santos y beatos han tenido a veces en el curso de su vida oficios absolutamente insospechados», desveló el periodista italiano.
Sus páginas trazan además el perfil del purpurado, detalles de su labor en el dicasterio, su compromiso pastoral fuera del contexto vaticano, su profunda devoción a la Virgen --que le inculcó su madre-- o su frecuente oración a san Antonio de Padua, «que no decepciona a cuantos recurren a su poderosa intercesión».
Cardenal rompe el silencio pactado en el Vaticano
Jun 11, 2005
El cardenal José Saraiva Martins, de Portugal, quebró el juramento de los prelados y pronosticó que el cónclave será breve
(Infobae.com, 13/04/2005) El cardenal José Saraiva Martins, de Portugal, auguró que la elección del nuevo Papa no se extenderá por muchos días rompiendo el pacto de silencio previo al cónclave acordado en el Vaticano.
El prelado, que participó hoy en la novena congregación de cardenales en el Vaticano, contestó a un periodista que ahora hay que rezar para que “el Espíritu Santo nos ilumine en el cónclave para elegir al nuevo Sumo Pontífice”
Saraiva Martins, que es Prefecto de la Causas de los Santos, dijo que, a su entender, el cónclave será breve, ya que "el Espíritu Santo trabaja de prisa", según una agencia internacional.
Los cardenales habían pactado por unanimidad que esta semana previa al cónclave no realizarían declaraciones a la prensa, ya que se trata de un período "de intensa oración".
Béatification des Servantes de Dieu Ascension Nicol Goñi et Marianne Cope
May 18, 2005
« Nos deux Bienheureuses ont ouvert leur vie à l’Esprit de Dieu, et se sont laissées conduire par lui au service de l’Eglise, des pauvres, des malades, des jeunes »
Rome (Agence Fides, 16 mai 2005) - Le samedi 14 en fin d’après-midi, le Cardinal José Saraiva Martins, Préfet de la Congrégation pour les Causes des Saints, a célébré la Messe à l’autel de la Chaire de Saint-Pierre ; sur mandat du Pape Benoît XVI, il a lu la Lettre Apostolique par laquelle le Souverain Pontife avait inscrit au nombre des Bienheureux, les Servantes de Dieu Ascension Nicol Goñi (1868-1940) et Marianne Cope (1838-1918).
« Les Apôtres firent l’expérience de l’Esprit Saint et devinrent témoins du Christ mort et ressuscité, missionnaires sur les chemins du monde, a déclaré le Cardinal dans l’homélie, rappelant la solennité de la Pentecôte. La même expérience se répète chez tous ceux qui, en accueillant le Christ, s’ouvrent à Dieu et à l’humanité… Nos deux Bienheureuses ont ouvert leur vie à l’Esprit de Dieu et se sont laissées conduire par lui au service de l’Eglise, des pauvres, des malades, des jeunes ».
La Bienheureuse Ascension Nicol Goñi « est une des grandes missionnaires du siècle passé. Avec un jeune enthousiasme et une confiance totale dans la Providence, elle quitta sa patrie et se consacra à la tâche de l’évangélisation, en étendant son désir au monde entier, à partir du continent américain. Son travail généreux, vaste et efficace, a laissé une trace profonde dans l’histoire missionnaire de l’Eglise ». Sa vie missionnaire fut constellée de sacrifices, de renoncements et de fruits apostoliques. Elle entrepris plusieurs voyages missionnaires au Pérou et en Europe, arrivant même en Chine. Intrépide et infatigable, enracinée dans la charité du Christ, « elle exerça envers tous son charisme de maternité spirituelle ».
La vie de la Bienheureuse Marianne Cope « est une œuvre merveilleuse de la grâce divine ». Après avoir passé vingt ans dans la Congrégation des Sœurs du Tiers Ordre de Saint François de Syracuse, devenue désormais une femme de grande expérience et de grande maturité spirituelle, « elle entendit la voix du Christ dans l’invitation de l’Evêque de Honolulu. Il cherchait des religieuses pour aider les malades de la lèpre dans l’île de Molokai ». Marianne n’hésita pas, elle quitta tout et s’abandonna à la volonté de Dieu. Pendant trente cinq ans, elle aima les lépreux plus qu’elle-même : « Elle se mit à leur service, les éduqua, fut leur guide avec sagesse, avec amour et avec fermeté. Comme le Bon Samaritain, elle devint leur mère ».
Au terme de l’homélie, le Cardinal déclara : « Nos deux Bienheureuses ont apporté dans le monde les fruits et les signes de la présence du, Saint-Esprit, ont parlé le langage de la vérité et de l’amour, le seul capable d’abattre les barrières de la culture et de la race, et reconstruire l’unité de la famille humaine, dispersée par l’orgueil, par la volonté de puissance, par le refus de la souveraineté de Dieu… Le Saint-Père, Benoît XVI, en inaugurant son Ministère de Pierre a rappelé que ‘ce n’était pas le pouvoir qui rachetait, mais l’amour : C’est là le signe de Dieu : Lui-même est l’amour… Le Dieu qui est devenu Agneau, nous dit que le monde est sauvé par le Crucifié et non pas ceux qui crucifient’ ».
«Ya se da la fama de santidad de Juan Pablo II»
May 06, 2005
«El pueblo ha percibido la santidad del Papa Juan Pablo II, pero tenemos que esperar la declaración oficial», advierte el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para la Causas de los Santos.
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 3 mayo 2005 (ZENIT.org).- El purpurado portugués se siente gratamente sorprendido por la aclamación popular, que en su funeral exclamó «santo ya», pero aclara: «hay que esperar cinco años después de la muerte, a no ser que el Papa Benedicto XVI establezca una dispensa para el inicio del proceso».
«Ahora bien, la dispensa no afecta al proceso como tal, que no cambia», subrayó.
El purpurado portugués hizo estas declaraciones al presentar en la tarde del lunes en Roma el libro «Los santos y Karol» («I santi e Karol») del corresponsal en el Vaticano del canal público de la televisión italiana, RAI, Fabio Zavattaro.
Entrevistado por Zenit sobre el proceso de canonización de Juan Pablo II, el cardenal Saraiva Martins se mostró partidario de «respetar los tiempos establecidos, buscar toda la documentación, y hacer las cosas paso tras paso».
«Creo que también a Juan Pablo II le hubiera gustado el que fuera así, con los tiempos establecidos», dijo a Zenit en la sede de la (Obra Romana para las Peregrinaciones, después de la presentación del libro.
Por lo que se refiere a los milagros, el purpurado subrayó que «el milagro es el sello con el que Dios garantiza que una persona está con Dios y que Dios está con esa persona, en comunión».
«Por este motivo, el milagro realizado en vida no es válido para el proceso de canonización, tiene que realizarse después de la muerte», precisó.
El cardenal explicó que existen unos formularios en los que cada persona que considere que el Papa es santo debe firmar. «Vimos a la muchedumbre sumamente conmovida que pedía "santo ya", y habrá que comenzar con las declaraciones individuales», explicó.
El cardenal Saraiva Martins citó el nombre de dos de los santos «preferidos» por Juan Pablo II: santa Faustina Kowalska, la santa de la Divina Misericordia, y el hermano Alberto Chmielowski, ambos polacos. Juan Pablo II había dicho en una ocasión que se sentía «espiritualmente muy ligado» a este santo.
También citó a san Juan de la Cruz, a santa Teresa de Ávila, a san Luis Grignon de Montfort y a los pastorcillos de Fátima. «El Papa estaba muy feliz cuando regresó de Fátima después de haber elevado a los altares a esos niños. Nunca olvidaré su sonrisa. Estaba realmente contento», confesó el cardenal.
El cardenal portugués subrayó que «con Karol Wojtyla la santidad se ha hecho universal» y recordó que ser santo «es hacer extraordinariamente bien las cosas ordinarias».
El cardenal precisó que Juan Pablo II era consciente de que algunos criticaban la gran cantidad de santos y beatos que proclamó; ahora bien, añadió, si la Iglesia los reconoce es porque existen. En este sentido recordó que el siglo «que se acaba de concluir es el que más mártires ha producido en la historia cristiana».
El purpurado citó entre estos mártires a los españoles martirizados durante la persecución religiosa de los años treinta, a los japoneses de Nagasaki y a muchos otros mártires de todo el planeta.
El cardenal desmintió que su congregación sea una «fábrica de santos»: «El Papa no es quien hace a los santos, ni tampoco el dicasterio vaticano que tengo el honor de presidir. La Iglesia los declara santos y el Papa los proclama, no se hacen santos, uno se convierte en santo», constató.
«Hoy encontramos por las calles, en las fábricas y en las aulas universitarias a personas que dentro de cincuenta años estarán en los altares, pues como decía Giorgio La Pira, la santidad de nuestro tiempo es la santidad de los laicos», observó este cardenal Misionero Claretiano, revelando que Juan Pablo II ha elevado a los altares a 522 laicos.
En el encuentro también intervino el obispo Renato Boccardo, secretario general del Estado de la Ciudad del Vaticano, quien expuso dos de las convicciones fundamentales de Juan Pablo II: «en primer lugar, los hombres tienen necesidad de modelos a imitar; en segundo lugar, que hoy también es posible ser santo».
El libro de Zavattaro, «Los santos y Karol», de la editorial Ancora, se ha publicado en italiano y polaco. En estos momentos se estudia su traducción en otros idiomas.
Portoghese di nascita, romano .....
Apr 17, 2005
Veritas in caritate è un omaggio a Saraiva Martins, anche per i suoi cinquant’anni vissuti nella Città eterna. Portoghese di nascita, romano d’adozione
(30Giorni, Dicembre 2003) Veritas in caritate è la miscellanea di studi pubblicata in onore del cardinale José Saraiva Martins.
Il volume, edito dalla Urbaniana University Press (453 pp., euro 20) e curato da monsignor Guido Mazzotta (vicerettore dell’Urbaniana) e dal professor Juvénal Ilunga Muya, comprende una trentina di saggi – tutti appositamente composti per l’occasione – distribuiti in tre parti (ecclesiologia, sacramentaria ed escatologia; missiologia e dialogo interreligioso; santità e formazione sacerdotale nella Chiesa oggi) e illustra i vari aspetti dell’attività del cardinale Saraiva Martins: quella di docente e rettore della Pontificia Università Urbaniana, quella di segretario della Congregazione per l’educazione cattolica e quella – attuale – di prefetto della Congregazione delle cause dei santi.
Tra i contributi si segnalano quelli dei cardinali Roger Etchegaray, Giovanni Battista Re, Tarcisio Bertone, Georges Cottier, Paul Poupard, Alfonso López Trujillo, Walter Kasper, Zenon Grocholewski e Darío Castrillón Hoyos. E quelli dei vescovi Rino Fisichella, Michael Fitzgerald e Lorenzo Chiarinelli.
La miscellanea è stata presentata il 27 ottobre nella sala del Giubileo della Libera Università Maria Santissima Assunta dal cardinale Roger Etchegaray, dal teologo Bruno Forte e dal senatore Giulio Andreotti. Nell’introdurre l’incontro, monsignor Claudio Jovine, segretario particolare del “festeggiato”, ha ricordato che il volume Veritas in caritate è un omaggio ai settant’anni del porporato, compiuti lo scorso anno, e ai cinquanta del suo arrivo nella Città eterna, avvenuto il 29 settembre 1953.
L’intervento del porporato dei Paesi baschi francesi è quello pubblicato in queste pagine. Per monsignor Forte un file rouge che lega l’ingens silva di interventi pubblicati nella miscellanea è l’icona della Ecclesia luna, la Chiesa che non rifulge di luce propria ma della luce di Cristo. Andreotti ha infine iniziato il suo intervento felicitandosi per i cinquant’anni di presenza a Roma del cardinale Saraiva Martins e lo ha chiuso augurando al porporato portoghese di «continuare a lungo a onorare questa città».
All’incontro hanno partecipato numerosi ecclesiastici: in prima fila il cardinale Re e gli arcivescovi Csaba Ternyak, Piergiorgo Nesti, Cipriano Calderón e Camille Eid. Presenti anche gli ambasciatori presso la Santa Sede (Pedro José Ribeiro de Menezes) e presso lo Stato italiano.
Il cardinale replica: l'Anticristo esiste, eccome!
Apr 16, 2005
Al post precedente è arrivata la seguente replica del cardinale José Saraiva Martins, blog.espressonline.it 26 febbraio 2005.
Egregio dott. Magister,
ho letto sul suo blog di ieri, 25 febbraio 2005, il suo commento alla mia intervista rilasciata a Orazio La Rocca, pubblicata su 'La Repubblica' del 21 febbraio scorso, e mi sono meravigliato non poco perché non corrisponde al mio pensiero.
Vorrei pertanto fare alcune precisazioni.
1) Non sarò certo io a negare l'esistenza dell'Anticristo, rivelata nei testi biblici, da Lei opportunamente citati e che conosco bene, poiché questa è una realtà che nessun cristiano che abbia una qualche conoscenza della Sacra Scrittura può negare.
La storia, attraverso i secoli, è una conferma dell'esistenza e del ruolo nefasto dell'Anticristo in essa.
2) Per quanto riguarda la mia intervista a La Rocca, va tenuto presente il contesto in cui essa è stata fatta e di cui né il titolo né le prime righe di esso, a me attribuite, rendono giustizia. Infatti il contesto è quello delle Apparizioni di Fatima, in particolare del così detto terzo segreto dell'Apparizione.
In tale ben definito contesto, quindi, le mie risposte vanno lette; esse infatti si rifanno alla possibilità di identificare l'Anticristo in questi tempi, relativamente alle due ideologie totalitarie che hanno devastato il secolo scorso. Questo era il tema del discorso, in cui io precisavo che non bisogna parlare solo di Anticristo, ma di antiuomo, perché tutto ciò che è contro
Cristo è contro l'uomo. Quindi l'Anticristo si è come 'incarnato' in quelle due ideologie del comunismo e del nazismo, responsabili delle uccisioni di milioni e milioni di persone innocenti.
3) Pertanto ci tengo a ribadire che non credo assolutamente che l'Anticristo sia fantasia o leggenda, al contrario credo fermamente nella sua esistenza, eccome! Gli effetti, d'altra parte, sono sotto gli occhi di tutti.
Le sono grato se vorrà prendere atto di questi miei chiarimenti di cui, in tutta umiltà, mi è caro farLa partecipe.
Con ossequi cordiali.
José Card. Saraiva Martins
Die Seligsprechung von Mutter Teresa von Kalkutta
Apr 05, 2005
Interview mit Kardinal Saraiva Martins, Präfekt der Kongregation für die Selig- und Heiligsprechungsprozesse: „Mutter Teresa betrachtete sich als einfaches Werkzeug in den Händen des Herrn, oder, um es mit dem von ihr geprägten Ausspruch zu sagen: ‚einen Bleistift in den Händen Gottes‘. Das Verdienst ist nie das des Stiftes, sondern dessen, der schreibt: in diesem Fall, Gottes. Aus dieser tiefen Überzeugung war ihr zuversichtliches Vertrauen, ihre unbeirrbare Hoffnung erwachsen, die nicht aus sich selbst, aus den eigenen Reserven Kraft schöpfte, sondern aus der Gnade Gottes.
(30TAGE, 2003) Am Sonntag, dem 19. Oktober, wird sich der Petersplatz mit Gläubigen aus aller Welt füllen. Menschen, die alle bei der Seligsprechungszeremonie von Mutter Teresa dabei sein wollen. Ereignisreiche Tage: kurz zuvor standen die Feierlichkeiten zum 25. Jahrestag des Pontifikats von Johannes Paul II. auf dem Programm, danach – wie vom Papst am 28. September angekündigt – zwei Tage Konsistorium für die Kreierung von 30 neuen Kardinälen.
Die kleine Schwester aus Albanien wird nach einem der schnellsten Seligsprechungsprozesse zur Ehre der Altäre erhoben. Nach den geltenden Vorschriften dürfte ein Seligsprechungsprozess nämlich erst fünf Jahre nach dem Tod der betroffenen Person eingeleitet werden. Im Falle von Mutter Teresa hat der Papst jedoch formell eine Ausnahme verfügt, um die ihn der Präfekt der Kongregation für die Selig- und Heiligsprechungsprozesse, Kardinal José Saraiva Martins, gebeten hatte, an den wiederum zahlreiche Bischöfe und Gläubige aus der ganzen Welt herangetreten waren. Mutter Teresa ist am 5. September 1997 gestorben – ihr Fall hätte eigentlich nicht vor September 2002 eingeleitet werden dürfen.
In Wahrheit hatte der Papst aber schon 1998, knapp ein Jahr nach ihrem Tod, die Ausnahme gewährt und damit den Beginn der ersten Phase des Prozesses, der diözesanen, ermöglicht. In der Zwischenzeit war es am 5. September 1998 in Indien zu dem Wunder gekommen, das der Fürsprache Mutter Teresas zugeschrieben wird: die Heilung der jungen Animistin Monica Besra von einem bösartigen Tumor. Die diözesane Phase wurde dann am 14. August 2001 beendet, als der damalige Erzbischof von Kalkutta, Henry S. D’Souza, ankündigte, daß die Akten (76 Bände von jeweils 450 Seiten) auf dem Weg nach Rom wären. Auch in der Ewigen Stadt kam der Prozess schnell voran, und die Kongregation für die Selig- und Heiligsprechungsprozesse konnte zwischen Ende September und Anfang Oktober 2002, im Laufe einer Woche, die heldenhaften Tugenden anerkennen. Am 20. Dezember 2002 wurden diese Dekrete im Vatikan, im Beisein des Papstes, feierlich promulgiert.
30Tage hat sich mit Kardinal Saraiva Martins über diesen Seligsprechungsprozess und die Person Mutter Teresas unterhalten. Der 71jährige Kardinal ist seit fünf Jahren Präfekt der Kongregation für die Selig- und Heiligsprechungsprozesse.
Eminenz, kannten Sie Mutter Teresa von Kalkutta persönlich?
José Kardinal Saraiva Martins: Ja, ich bin ihr mehrmals begegnet. Ich kann mich noch an das erste Mal erinnern. Ich war damals Rektor der Päpstlichen Universität Urbaniana, und sie besuchte uns zum Fronleichnamsfest. Mutter Teresa hat aus ihrer Verehrung für das Altarsakrament nie ein Geheimnis gemacht. Ich bin ihr dann noch einmal begegnet, als ich Sekretär der Kongregation für das katholische Bildungswesen war: sie kam uns oft in unserem Büro in der Piazza Pio XII. besuchen. Meine wohl schönste Erinnerung rankt sich um jenen Tag, als ich das Vergnügen hatte, einer großen Gruppe – mehr als ein Dutzend – von Missionarinnen der Nächstenliebe die Ordensprofeß abzunehmen. Die Zeremonie fand in San Gregorio al Celio statt, und dabei war auch Mutter Teresa, die – mit all den anderen Schwestern – auf dem Boden saß. Die Gespräche waren stets eine wahre Lektion im Evangelium: aus ihren Worten klangen stets ihre tiefe Spiritualität und ihr starker missionarischer Geist heraus.
Was stellt Mutter Teresa für Sie dar?
José Kardinal Saraiva Martins: Mutter Teresa ist zweifellos eine der herausragendsten Figuren der Kirche unserer Zeit. Eine, die auf die Gläubigen in aller Welt große Faszination ausübt. Der Grund dafür sind die außergewöhnliche Persönlichkeit dieser Frau und Ordensschwester, ihr zutiefst evangeliumsbezogenes Charisma, sowie die extreme Aktualität ihrer menschlichen und christlichen Botschaft. Eine Botschaft, die sich hauptsächlich um die Liebe rankt, die Liebe zum Nächsten, vor allem den Armen, Einfachen, Ausgegrenzten, die stets ihr größter Schatz waren. Ihnen hat sie ihr ganzes Leben geweiht, auf sie hat sie ihre ganze Energie verschwendet. In ihrem ganzen intensiven Apostolat bei den Armen hat Mutter Teresa nie auf die Worte Christi vergessen: „Was ihr für einen meiner geringsten Brüder getan habt, das habt ihr mir getan“ (Mt 25,40). In den Gesichtern der Armen und Ausgegrenzten sah sie – wenn auch manchmal entstellt – das Antlitz Jesu Christi.
Mutter Teresa, eine Frau der Nächstenliebe, aber auch des Glaubens und der Hoffnung...
José Kardinal Saraiva Martins: Gewiß. Sie strahlt nicht nur Nächstenliebe aus, sondern auch einen tiefen, konkreten Glauben. Einen Glauben, den sie nie verloren hat, auch nicht in der langen Periode geistlicher Dürre, mit der Gott sie prüfen wollte (an dieser Stelle sollte man aber vielleicht daran erinnern, daß auch andere große Heilige und Mystiker eine derartige Prüfung über sich ergehen lassen mußten). Mutter Teresa besaß, wie ich schon sagte, eine große Demut, eine vollkommene Bereitschaft, den Willen Gottes zu erfüllen. Sie betrachtete sich als einfaches Werkzeug in den Händen des Herrn, oder, um es mit dem von ihr geprägten Ausspruch zu sagen: ‚einen Bleistift in den Händen Gottes‘. Das Verdienst ist nie das des Stiftes, sondern dessen, der schreibt: in diesem Fall, Gottes. Aus dieser tiefen Überzeugung war ihr zuversichtliches Vertrauen, ihre unbeirrbare Hoffnung erwachsen, die nicht aus sich selbst, aus den eigenen Reserven Kraft schöpfte, sondern aus der Gnade Gottes.
Es wurde oft betont, wie sehr Mutter Teresa die Familie am Herzen lag...
José Kardinal Saraiva Martins: SARAIVA MARTINS: Ja, das stimmt. Sie war sich der großen Bedeutung der Familie für Kirche und Gesellschaft sehr wohl bewußt. Besonders im Zusammenhang mit der christlichen Familie wurde Mutter Teresa nie müde, darauf hinzuweisen, wie wichtig es wäre, daß in derem Innern die Werte des Evangeliums gelebt wurden. Und das tat sie auf eine sehr dezente, keineswegs autoritäre oder belehrende Weise. „Eine Familie, die betet,“ sagte sie beim ersten Weltfamilientreffen, „ist eine glückliche Familie.“ Diese Worte Mutter Teresas haben an Aussagekraft und Aktualität nichts eingebüßt. Sind vielleicht wirksamer als viele Pastoralpläne... Mutter Teresa hat auch gesagt: „In der Familie muß man lernen, gemeinsam zu beten: Frucht des Gebets ist der Glaube, Frucht des Glaubens ist die Liebe, Frucht der Liebe ist der Dienst und Frucht des Dienstes ist der Frieden.“
Die Seligsprechungszeremonie Mutter Teresas wird im Rahmen des 25. Jahrestages der Wahl von Johannes Paul II. stattfinden. Ein Zufall?
José Kardinal Saraiva Martins:Das Fernsehen hat die zutiefst liebevolle Gestalt Mutter Teresas in alle Familien gebracht, zusammen mit der Johannes Pauls II., vereint bei der Feier für das Leben und inmitten der Massen von Jugendlichen, die in die Stadien und Plätze der ganzen Welt strömten. Mutter Teresa ist dem pilgernden Papst auf den Straßen der Welt gefolgt, mit jener weiblichen Zurückhaltung und Verschwiegenheit, die Leben hervorbringen. Wer erinnert sich nicht an Paris, Denver, Rom... um nur einige Treffpunkte dieser gemeinsamen Leidenschaft für das Leben, für die Jugendlichen, zu nennen? Aus all diesen Gründen ist es ein providentielles Faktum, eine Gabe Gottes an die Kirche, daß die Seligsprechung Mutter Teresas mit dem Zeitpunkt des Papstjubiläums zusammenfällt. Ich persönlich freue mich sehr über diesen glücklichen Zufall, und ich kann sagen, daß die Kongregation eifrig daran gearbeitet hat, damit das möglich wird.
Der Seligsprechungsprozess von Mutter Teresa konnte tatsächlich in Rekordzeit Realität werden. Könnte man sagen, daß die kleine Schwester aus Albanien eine Selige „mit einflußreichen Beziehungen“ ist?
José Kardinal Saraiva Martins: Unmittelbar nach dem Tod von Mutter Teresa ging der Ruf ihrer Heiligkeit um die ganze Welt, konnte sich in der gesamten christlichen Welt verbreiten. Eine Welle der Begeisterung, die in gewisser Weise auch unsere Kongregation erfaßte, bei der bedeutende Zeugnisse über die Heiligkeit der kleinen Schwester aus Kalkutta eingingen. Ohne Zeiten und Prozeduren zu beschleunigen, laut denen mindestens fünf Jahre nach dem Tod der Dienerin Gottes hätten verstreichen müssen, bewirkte ein derart „verschwenderischer Überfluß“ von Tugenden, daß die Zusammenstellung der Dokumente sofort beginnen und der übliche iter eingeleitet werden konnte, der dem normalen Rhythmus, den üblichen Prozeduren, folgt. Angesichts der großen weltweiten Anteilnahme hat die Kongregation den Akteuren des Prozesses einen eigenen, in juristischer und sprachlicher Hinsicht kompetenten Beamten zur Verfügung gestellt; was den Weg zur Seligsprechung natürlich entsprechend beschleunigte. Keine „Begünstigung“ also. Das Dikasterium für die Selig- und Heiligsprechungsprozesse ist einfach nur dem nicht zu überhörenden Ruf der Gläubigen gefolgt, der sich aus allen Teilen der Welt erhoben hatte.
In den Massenmedien, auch in Avvenire (10. September, 2003), sickerte die Nachricht durch, daß man „die Möglichkeit ins Auge faßte, Selig- und Heiligsprechung von Mutter Teresa zusammenfallen zu lassen“. Doch dann war man überein gekommen – wie die Tageszeitung der ital. Bischofskonferenz schrieb – „auch im Falle Mutter Teresas dem üblichen kanonischen iter zu folgen.“
José Kardinal Saraiva Martins: Eines ist sicher: Mutter Teresa hat in ihrem irdischen Leben nie Privilegien oder Sonderbehandlungen für sich gesucht.
El cardenal Saraiva Martins contrario a hacer de Fátima un centro interreligioso
Apr 01, 2005
El cardenal portugués José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, ha manifestado públicamente su oposición al proyecto de transformar el Santuario de Fátima en un centro de diálogo interreligioso con los musulmanes.
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 25 marzo 2005 (ZENIT.org).- Las declaraciones del purpurado tienen lugar después de que algunas páginas web y movimientos hayan anunciado la construcción de un «templo ecuménico» en el Santuario.
Ahora bien, el padre Luciano Guerra, rector del santuario de Fátima, el 29 de junio de 2004, aclaró en un comunicado que la Iglesia de la Santísima Trinidad, en construcción, no será un «templo ecuménico».
De todos modos, ante los rumores de algunos grupos que siguen corriendo, el cardenal Saraiva Martins afirma en declaraciones a la última edición de la revista «Il consulente RE»: «Soy totalmente contrario a transformar el santuario de Fátima en un centro de diálogo interreligioso con los musulmanes. Fátima ha sido y será siempre un santuario mariano católico».
«Esto no excluye naturalmente, es más incluye, el que se continúe con el diálogo con todas las religiones, incluidos los musulmanes --añade--. Pero, lo confirmo, estoy en contra de todo tipo de confusión que se podría crear: Fátima será siempre el santuario católico originado por el estupendo misterio transmitido por la Virgen a los tres pastorcillos a partir del 13 de mayo de 1917».
El cardenal reconoce que «es un hecho» el que la Virgen haya escogido como lugar para las apariciones la única localidad europea con el nombre de la hija predilecta de Mahoma, venerada para los musulmanes.
Y aclara: «Estamos acostumbrados a llamar con frecuencia "casualidad" a lo que por el contrario expresa los designios divinos. No sabemos qué significa la coincidencia en el caso de Fátima. Yo, de todos modos, prefiero pensar que tenemos que aprovechar esta coincidencia para desarrollar el diálogo con nuestros hermanos musulmanes».
«Ciertamente la Virgen vino a Fátima para recordarnos el Evangelio, que es para todos los cristianos, pero también para todos los hombres», concluye.
Dejar morir a Terri Schiavo ha sido un acto contra Dios
Apr 01, 2005
El prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, el cardenal portugués Jose Saraiva Martins, se sumó hoy a las declaraciones de condena que han surgido del Vaticano al dejar morir a Terri Schiavo, calificándolo de "un acto contra Dios".
(31 Mar. 2005, EUROPA PRESS) -Tras conocer la muerte de Terri Schiavo 13 días después de que se le desconectase la sonda alimenticia que le permitía vivir por orden de un juez, el cardenal portugués manifestó que se ha tratado "de un acto contra la vida y contra Dios, creador de la vida".
La declaración de Saraiva Martins fue precedida esta mañana en una intervención del cardenal Renato Martino, presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz, en Radio Vaticana, donde explicaba que "en la práctica y sin eufemismos, dejar morir a Terri Schiavo representaría un homicidio, al cual es imposible asistir inertes sin ser cómplices".
El cardenal Martino pedía "un rebrote de humanidad que impida la inminente consumación de esta tragedia". Y añadía que "aún siendo incapaz de comunicarse, como sostienen algunos máximos expertos del sector --médico--, probablemente sufre debido a su condición", por lo que este caso "se va configurando como una injusta condena a muerte de un inocente, en una de las formas más inhumanas y crueles, como es la de morir de hambre y de sed".
La opinión del Vaticano sobre este caso había quedado plasmada en algunosartículos aparecidos hace unos días en el diario de la Santa Sede, 'L'Osservatore romano', en los que se decía que la decisión del juez de Tampa (Florida) de desconectar la sonda de alimentación es como cuando hombres y mujeres en Estados Unidos son condenados a muerte.
"En el fondo, el destino de Terri es el mismo de aquellos hombres y mujeres que en Estados Unidos son condenados a muerte por sus crímenes. Pero Terri no ha cometido ningún crimen sino sólo ser inútil a una sociedad incapaz de apreciar y defender el don de la vida", se leía en el artículo.
Un día antes, en otra reflexión del 'Osservatore Romano' titulada "la agonía de la humanidad", podía leerse que "nadie puede obtener el derecho a decidir sobre la vida o la muerte de una persona". "¿Quién puede decidir si hay que desenchufarla, como si estuviéramos hablando de un artefacto electrodoméstico que ya no funciona?", añadía el diario de la Santa Sede.
Come riconoscere i santi
Oct 16, 2004
Un’intervista concessa a Palermo da S. Em.za il cardinale José Saraiva Martins, prefetto della Congregazione delle cause dei santi (29-6-04)
Eminenza, ma i santi non sono tutti uguali quando sono in paradiso?
Sì, in paradiso sono tutti felici e beati nel godere e contemplare Dio. la santità comune dalla santità canonica — riconosciuta ufficialmente — o canonizzata. Alla santità comune — o universale — sono chiamati tutti i cristiani in forza del battesimo ricevuto, che li inserisce vitalmente e irrevocabilmente in «Colui che è il Santo di Dio»; l’invito di Gesù ad essere «perfetti come è perfetto il Padre vostro» (Mt 5, 48) è rivolto indistintamente a tutti i discepoli di Cristo: lo ricorda anche il concilio ecumenico Vaticano II, quando sottolinea che tutti i fedeli sono chiamati alla santità.
E i santi con l’aureola?
Come ho già detto, oltre alla santità comune esiste la santità canonica, che consiste nel vivere eroicamente le virtù cristiane: questa pratica virtuosa viene riconosciuta ufficialmente dalla Chiesa e da essa proposta come modello all’intero popolo di Dio, proprio perché, come scriveva Pio XI, a tutti sia più facile raggiungere la vera santità.
Perché la Chiesa propone al culto dei fedeli alcuni santi sì ed altri no?
Innanzitutto, il santo canonizzato, benché si sia santificato come ogni altro nell’adempimento del proprio dovere, nel proprio stato e nella propria condizione, è stato scelto e portato da Dio ad una perfezione singolare, diversa dalla vita comune.
In secondo luogo, un santo, per essere canonizzabile, deve essere portatore di un carisma di santità: deve cioè recare un “messaggio” da parte di Dio all’umanità, deve essere maestro e collaudatore di una «via sicurissima per la quale, tra le mutevoli cose del mondo, potremo arrivare alla perfetta unione con Cristo, cioè alla santità, secondo lo stato e la condizione propria di ciascuno».
Come ha scritto Giovanni Paolo il nella bolla di indizione del giubileo del 2000, la santità «si manifesta nelle vicende di tanti santi e beati, riconosciuti dalla Chiesa, come anche in quelle di un’immensa moltitudine di uomini e donne sconosciuti, il cui numero è impossibile calcolare (cf. Ap 7, 9)».
E la Congregazione delle cause dei santi, di cui lei è prefetto, di che cosa si occupa?
Scopo della Congregazione che presiedo è quello di studiare, in particolare, la santità canonizzabile, quella cioè di coloro che sono presentati dalle Chiese e dalle famiglie religiose come candidati agli onori degli altari.
Che differenza esiste tra beati e santi?
La beatificazione è stata introdotta in forma definitiva da Alessandro VII (1599-1667): è l’atto pontificio con cui il papa riconosce il culto nell’ambito di una Chiesa locale. La canonizzazione, invece, ha un carattere dogmatico e definitivo, con cui il successore di Pietro prescrive il culto alla Chiesa universale.
E come si arriva alla proclamazione di un beato o di un santo?
Il cammino di una causa di beatificazione e canonizzazione prevede due fasi successive:quella diocesana e quella romana.
La fase diocesana si svolge come un’inchiesta; semplificando — e restando al caso del nostro cardinale Pietro Marcellino Corradini — lo scopo è quello di riunire tutte le prove riguardanti una vita cristiana eroicamente vissuta, l’esistenza e la consistenza di una vera fama di santità. Terminata l’istruttoria, viene elaborata la copia autentica - in termini procedurali si chiama Transunto - che contiene tutto il materiale raccolto nel corso delle interrogazioni dei vari testimoni. Questa copia autentica - o Transunto - viene inviata alla Congregazione delle cause dei santi la quale, una volta accertata la validità giuridica del processo diocesano, dà avvio alla fase romana del processo di beatificazione e canonizzazione.
Solo per restare al nostro caso, ricordo che il cardinale Salvatore Pappalardo, arcivescovo di Palermo, iniziò il processo di canonizzazione del servo di Dio cardinale Corradini il 19 maggio 1993; il suo successore, il cardinale Salvatore De Giorgi, lo ha chiuso il 17 ottobre del 1999; giunti a Roma, nella sede della Congregazione delle cause dei santi, gli atti sono stati convalidati con decreto che porta la mia firma, emesso il 16 marzo 2001.
Si tratta dunque di un processo lungo e meticoloso; una volta giunta la causa a Roma, cosa succede?
La fase romana comprende tutto un insieme di studi approfonditi, coordinati dal relatore della causa, che porteranno alla redazione della Positio sulla santità della vita del candidato alla beatificazione.
In particolare, un gruppo di esperti facenti parte della Consulta storica sarà chiamato a pronunciarsi sul valore scientifico dei documenti pubblicati nella Positio e dei loro specifici contenuti.
La causa passa, in seguito, al Congresso peculiare dei consultori teologi, che devono rispondere ai seguenti quesiti fondamentali: se è provata l’esistenza di una vera fama di santità (senza la quale sarebbe assurdo parlare di beatificazione e canonizzazione); se alla base della suddetta fama di santità vi sia, in effetti, una autentica santità di vita che ha raggiunto il grado eroico. Ma non è finita qui; il tutto passa poi all’esame del Congresso ordinario dei cardinali e vescovi. Se quest’altro organismo si esprime positivamente, approvando così il lungo e meticoloso lavoro dei consultori storici e teologi, il prefetto della Congregazione porta tale risultato alla considerazione del papa, che pronuncia l’ultimo e definitivo giudizio in merito e decide dunque se procedere o meno alla beatificazione o canonizzazione del servo di Dio.
Come mai dopo un esame così lungo e meticoloso, si richiede ancora un miracolo?
Secondo l’attuale normativa giuridica, per procedere alla beatificazione di un servo di Dio non martire si richiede un miracolo operato dal Signore per sua intercessione.
Eminenza, potrebbe darci una definizione del miracolo?
Il miracolo è un evento straordinario che supera le leggi della natura, che suppone un intervento speciale di Dio e che è, allo stesso tempo, un segno ed una manifestazione di un messaggio di Dio all’uomo. I miracoli possono essere fisici o morali, ma per le nostre cause e necessario un miracolo fisico; e, se consiste in una guarigione, questa deve essere istantanea, completa e duratura, oltre che inspiegabile secondo le leggi della natura, alla luce delle attuali conoscenze mediche. La Chiesa esige dei miracoli per la beatificazione e canonizzazione perché sono una sorta di “timbro” che Dio appone sul suo servo, con cui garantisce la sua santità. L’esame delle presunte guarigioni miracolose è compiuto prima sotto il profilo scientifico, cioè è studiato dai medici; poi si pronunciano i Consultori teologi, ai quali spetta dire se la guarigione, naturalmente inspiegabile secondo i medici, è o no un vero miracolo, avvenuto per l’intervento del Signore invocato per intercessione del servo di Dio o del beato. Anche nell’esame del miracolo l’ultima parola spetta al Congresso ordinario dei cardinali e vescovi e, infine, al sommo pontefice.
Ma vale la pena mettere in moto tutto questo enorme lavoro e tutte queste persone per proclamare beati e santi alcuni fedeli?
La Chiesa ritiene di si. I beati e i santi manifestano la vivacità delle Chiese locali, sono «il più grande omaggio, che tutte le Chiese» rendono a Cristo Signore, «la dimostrazione dell’onnipotente presenza del Redentore mediante i frutti di fede, di speranza e di carità [ossia di santità] in uomini e donne di tante lingue e razze, che hanno seguito Cristo nelle varie forme di vocazione cristiana».
E poi le canonizzazioni e beatificazioni hanno una grande importanza pastorale, particolarmente sottolineata da Giovanni Paolo Il: non va infatti dimenticato che una delle linee portanti del suo ministero è stata, sin dall’inizio, la valorizzazione della santità, convinto come è che la «storia della Chiesa è una storia di santità».
Eminenza, un’ultima domanda: quale ruolo ha la santità nella pastorale della Chiesa?
La santità ha un ruolo centrale nella pastorale della comunità cristiana: posto che, come scrive ancora una volta Giovanni Paolo II nella Novo millennio ineunte, «fare programmazione pastorale è una scelta gravida di conseguenze», lo stesso pontefice scrive che «la prospettiva in cui deve farsi tutto il cammino pastorale è quella della santità».