Cardenal aboga porque en 2006 se fortalezcan valores y la familia
Jan 07, 2006
El cardenal hondureño, Oscar Andrés Rodríguez, abogó en Tegucigalpa el sábado, porque en 2006 en Honduras y el mundo prevalezcan los valores y la unidad de la familia.
(Terra/EFE, 1 de enero de 2006) Tras una misa en la catedral, Rodríguez indicó a periodistas que no se puede pensar en un año bueno si no hay unidad familiar, y recalcó que las nuevas autoridades del país que asumirán el poder el próximo 27 de enero, trabajen por el bienestar de los hondureños, el combate de la pobreza, la justicia y el cese de la corrupción.
Agregó que en Honduras hay muchas familias desintegradas, "padres que abandonan a sus hijos, madres que matan a sus hijos, quizá porque fueron víctimas de violación sexual y otros daños físicos, pero tampoco (a ellas) se les puede acusar".
El prelado anunció que el nuevo presidente electo de Honduras, Manuel Zelaya, que asumirá el 27 de enero, le ha pedido celebrar una reunión con todos los obispos del país días antes de la ceremonia de investidura.
"Creo que será un diálogo interesante, le haremos ver las espectativas que tenemos, el deseo sobre todo, de que nuestra Honduras pueda seguir avanzando y nos preocupemos por el bien común y podamos ciertamente ayudar a los más pobres", expresó Rodríguez.
El religioso, quien hace muchos años fue maestro de Zelaya en el Instituto Salesiano San Miguel, de Tegucigalpa, dijo que en Honduras "hay una gran pobreza" de la que subrayó "todos debemos sentirnos corresponsables, por consiguiente, yo quiero una Honduras siempre mejor, una Honduras más digna y más justa".
"Si no hay justicia social en nuestro país, es más difícil que encontremos la paz social", recalcó el también arzobispo de Tegucigalpa, que además le pidió a los hondureños que para 2006 se fijen al menos una meta para lograr algo positivo.
Cuando la vida transcurre así, agregó, "se va de comienzo en comienzo, de conquista en conquista, con lo mejor para nuestras personas, nuestras familias y nuestras vidas".
El cardenal reiteró que la corrupción sigue siendo un flagelo que ha agudizado la pobreza en Honduras y abogó porque las nuevas autoridades trabajen a diario para combatirlo.
Dentro de cuatro años, añadió, las autoridades que asuman en enero deberán rendir cuentas, por lo que desde ahora deben tener conciencia sobre la responsabilidad que recaerá en cada uno de los altos funcionarios.