Cardenal pide a políticos no hacer falsas promesas
Sept 30, 2005
Cardenal. Oscar Andrés Rodríguez la arremetió contra los políticos.
Tegucigalpa. En el inicio oficial de la campaña proselitista, el cardenal Oscar Andrés Rodríguez consideró oportuno hacer un llamado a los políticos del país para que no hagan falsas promesas a la población hondureña.
(elheraldo.hn, 2005-08-29) En su acostumbrada homilía de los domingos, el líder de la iglesia católica les dio este mensaje a los políticos de turno que a partir de hoy y hasta el 27 de noviembre próximo enfilarán baterías para ganarse el poder de la nación.
Además les pidió denunciar hechos sin retroceder ante las pretensiones de los poderosos que desean malas intenciones para el país.
“Hoy comienza una campaña política en nuestro país, todo lo contrato del profeta Isaías, nos van a prometer el cielo y la tierra para ganar unos votos y muchas veces son solamente promesas en el aire”, expresó el cardenal Rodríguez.
Los penosos debates que protagonizaron Manuel Zelaya y Porfirio Lobo Sosa son una advertencia de que la campaña política tendrá tintes confrontativos y sin propuestas.
ODIO DEL PUEBLO
Haciendo una clara alusión a los políticos, dijo que éstos no solo tienen que anunciar promesas, sino que deben denunciar hechos para buscarle una clara solución a los problemas.
“Tienen muchas veces que denunciar cosas que van mal en su tiempo, antes de que sucediera el destierro y sus palabras lejos de ser populares le atraen incomprensión y hasta el odio del pueblo, sobre todo de las clases dirigentes”, expresó en su mensaje dominical
MANIPULABLE
Seguido a este llamado el cardenal hizo alusión a textos bíblicos del profeta Jeremías, quien se resistió cuando Dios lo llamó, aduciendo, entre otras razones, que era demasiado joven, que no podía hablar en público y que le temblaban las piernas al pensar que tenía que hacer frente a los poderosos de Israel.
“El Señor le convenció y Jeremías dijo que sí y cumplió su misión, pero al denunciar el pecado de su pueblo, la hipocresía religiosa y la arrogancia de los poderosos, cayó sobre él el desprecio, la burla y la persecución”, expresó.
Esto aconteció porque este profeta había rechazado ser un servil instrumento del poder y por tal razón los poderosos de Israel lo declararon indeseable, “o como se dice en el lenguaje diplomático: lo declararon non grato”, dijo Rodríguez.
En ese sentido reflexionó que hay que ser como el profeta Jeremías que por aceptar a Dios, lo acusaron de rebelde y lo marginaron por no aceptar el papel de ser una figura decorativa y manipulable.
“Necesitamos más Jeremías, hombres y mujeres que estén dispuestos a hablar con fortaleza y claridad, anunciando el mensaje de salvación a todo el mundo. Personas de fe que hablen sin miedo, sin temblar, con la voz firme y el tono seguro”, expresó Rodríguez.