Nueva cruzada del cardenal Rodríguez
May 08, 2005
Después de su exitosa campaña para la condonación de la deuda a los países más pobres del mundo, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez, emprende ahora una nueva misión del Vaticano: convencer a los países más ricos del mundo de la urgente necesidad de impulsar una verdadera estrategia de lucha contra la pobreza que afecta a la mayor parte de la población mundial.
(El Heraldo, 2005-05-04) Cuando ya nadie cree que las “metas del milenio” vayan a cumplirse, debido a que los bonitos discursos y las abundantes promesas que se escucharon durante la Cumbre del Milenio nunca fueron llevadas a la práctica por los líderes de los países más poderosos, surge ahora la esperanza de que la Santa Sede intervenga a favor de los más pobres abandonados a su suerte por las tendencias económicas que actualmente impone el “capitalismo salvaje”, como lo llamaba Juan Pablo II.
Para orgullo de Honduras, uno de los países más pobres y endeudados, esa extraordinaria misión de la Iglesia Católica, ahora bajo el papado de Benedicto XVI, destinada a “globalizar la solidaridad”, le ha sido encomendada al compatriota más conocido y querido a nivel mundial, a quien le agradecemos no sólo la proyección mundial de una imagen positiva de esta patria sino también su constante lucha contra los corruptos que la han empobrecido.
Pero el Cardenal Rodríguez también sabe que las condonaciones de deuda y un mayor apoyo de los países ricos, no serán fáciles de obtener ni tendrán el impacto esperado contra la pobreza, mientras en los países subdesarrollados, como el nuestro, no se combata la corrupción. La abundancia de corruptos y la impunidad de que disfrutan es la principal excusa de las naciones ricas no cumplir con todo lo prometido.
“No podemos quedarnos pasivos sino que debemos exigir que se haga justicia.. el único elemento capaz de detener la corrupción. Cuando los corruptos sean llevados a la justicia y reciban la sanción por lo que han hecho; entonces, otros, quizá no por convicción, pero tal vez por miedo, van a detenerse de esos actos de corrupción”, aconseja el también arzobispo de Tegucigalpa.
No dudamos que el Cardenal Rodríguez también tendrá éxito en esta nueva cruzada para concienciar a los centros mundiales de poder que la estabilidad democrática, la auténtica lucha contra el terrorismo y su propia seguridad sólo serán posible cuando ya no sea la mayoría de la población mundial la que sufra hambre, enfermedades y desesperanza.