Cardenal expresa rechazo a Ley de Planificación Familiar
Dec 04, 2005
El cardenal guatemalteco Rodolfo Quezada expresó el domingo, su rechazo a la Ley de Planificación Familiar aprobada el pasado miércoles por el Congreso, por considerar que podría favorecer el aborto.
(Terra/EFE, 22 de noviembre de 2005) En el marco de una homilía en Catedral Metropolitana, el jefe de la Iglesia Católica en Guatemala instó al presidente guatemalteco, Oscar Berger, a que vete la normativa y también hizo un llamamiento a los feligreses para que se opongan a la ley.
Quezada sostuvo que la normativa, que ordena a las instituciones del sistema de salud del país facilitar métodos anticonceptivos a los ciudadanos para promover la planificación familiar, tarde o temprano va a provocar el aborto.
El jefe religioso se preguntó "qué entienden los diputados por salud sexual, salud reproductiva, paternidad responsable o por valores éticos y morales" al haber aprobado esa ley de forma acelerada.
Según Quezada, el entregar anticonceptivos atenta contra la libertad de culto ya que la educación sexual de los hijos debe estar en manos de sus padres.
El jefe católico no descarta acudir a la Corte de Constitucionalidad (CC), la máxima instancia jurídica de Guatemala, para que la Ley de Planificación Familiar no entre en vigencia
El objetivo de esa ley, según el diputado Edgar Aragón, ponente de la iniciativa, es facilitar a los guatemaltecos el uso de métodos anticonceptivos para que puedan decidir la cantidad de hijos que desean tener de acuerdo a sus creencias y condiciones económicas.
El ministerio guatemalteco de Salud, así como las organizaciones no gubernamentales que trabajan en el área de salud, deberán de facilitar a los ciudadanos el uso de métodos anticonceptivos, así como promover jornadas de educación sexual y reproductiva.
El pasado viernes el presidente de Guatemala, Oscar Berger, no descartó vetar la Ley cuando le sea enviada por el Parlamento, por considerar que no tiene el consenso de todos los sectores.
Berger dijo que convocará a dirigentes de las diferentes iglesias para discutir la normativa, porque la aprobación de esa ley no estaba dentro de la agenda del Parlamento.