El cardenal Obando y Braco deja arzobispado en Nicaragua
Apr 02, 2005
La Nunciatura Apostólica anunció oficialmente el viernes que el Vaticano aceptó la renuncia del cardenal Miguel Obando y Bravo al Arzobispado de Managua por razones de edad y nombró como su sucesor al obispo Leopoldo José Brenes Solórzano.
(Associated Press, Apr. 01, 2005) MANAGUA - Un escueto comunicado de la Nunciatura informó que Su Santidad Juan Pablo II aceptó el primero de abril la renuncia de Obando y Bravo, de 78 años, al gobierno de la Arquidiócesis de Managua, basado en el artículo 401 del Código de Derecho Canónico.
Obando y Bravo, de la orden salesiana, renunció hace tres años tras 37 años como arzobispo capitalino, cargo que desempeño en medio de la convulsa historia político social nicaragüense y en la cual tuvo un destacado papel de mediador en las más severas crisis.
Monseñor Brenes Solórzano, de 56 años, era hasta el jueves obispo de la diócesis de la provincia de Matagalpa, a unos 95 kilómetros al norte de esta capital, Fue obispo auxiliar de Managua entre 1988 y 1991 y actualmente ejercía la secretaría general de la Conferencia Episcopal de Nicaragua. Se le considera un obispo moderado.
Obando y Bravo fue admirado por su inflexible crítica contra la dictadura de Anastasio Somoza que duró más de 40 años y por servir de mediador en ocasiones criticas del país durante la guerra insurreccional que culminó en 1979 con la caída de Somoza y el triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional.
Entre 1979 y 1990 Obando y Bravo entró en serias contradicciones con el régimen sandinista del ex presidente Daniel Ortega que expulsó sacerdotes católicos y hasta insultó al Papa Juan Pablo II durante su visita al país en 1983.
En marzo de 1988 Obando y Bravo sirvió de testigo y garante de las pláticas de paz de Sapóa, Nicaragua, entre los guerrilleros "contras" y los sandinistas para poner fin a una guerra que duró 10 años.
Durante las elecciones de 1996, en que fue electo el ex presidente Arnoldo Alemán, una homilía del cardenal influyó muchísimo en el ánimo de los votantes para que Ortega fuera derrotado.
Pero en últimos tres años, Obando y Bravo perdió simpatía de muchos católicos por su acercamiento a Alemán, condenado a 20 años de cárcel por fraude al Estado, y a Ortega, a quien perdonó por viejos agravios.
Su manifiesta anuencia a una eventual amnistía para Alemán por parte del legislativo, tampoco fue vista con simpatía.
Actualmente, es testigo del denominado Diálogo Nacional entre sandinistas, liberales y el Gobierno del presidente Enrique Bolaños, el que busca solución a la crisis originada por reformas constitucionales que restan facultades al ejecutivo.
El ex embajador sandinista en Estados Unidos, Carlos Tunnerman dijo a AP esperar del nuevo Arzobispo "un alejamiento de la política y de los políticos y más dedicación a la labor pastoral".