«La Iglesia no tiene nostalgia de su pasado ni miedo al futuro»
Dec 13, 2007
El arzobispo de Sevilla se reunió ayer por la mañana con los estudiantes en la Universidad y por la tarde pronunció una charla en el Ateneo de Santander.
(eldiariomontanes.es, 13.12.07) El cardenal arzobispo de Sevilla, monseñor Carlos Amigo, reivindicó el papel social y asistencial de la Iglesia católica con los pobres y proclamó que esa institución «ni tiene nostalgia de su pasado ni tiene miedo al futuro». Monseñor Amigo mantuvo ayer por la mañana un encuentro con un centenar de estudiantes en la Facultad de Económicas de la Universidad de Cantabria y por la tarde ofreció una charla en el Ateneo de Santander con el enunciado 'Iglesia y Sociedad: Presencia y Exclusión» en la que hizo un pormenorizado análisis de esa institución y abordó desde « la actitud que debe tener un cristiano» cuestiones de mucha actualidad como la laicidad y el laicismo, o sea la diferencia entre lo público y lo privado en la fe, el sostenimiento de la iglesia, pasando por el Islam o la credibilidad de la Iglesia en las obras sociales.
Este franciscano, hijo predilecto de Andalucía, echó en falta la existencia en la sociedad de «gentes de pensamiento y teóricos de las ideas para combatir la superficialidad» y al referirse a «¿cómo está la iglesia?», lamentó que se vea «la Iglesia que aparece en la caricatura, la Iglesia de los casos extraordinarios y la iglesia de la anécdota» y opinó qué también puede preguntarse «¿cómo estará la sociedad, que no valora a instituciones importantes, como la Iglesia y la política?».
El cardenal Amigo, que sacó tiempo para visitar en El Astillero a una de sus hermanas, religiosa de las Hijas de la Caridad, fue claro en su mensaje: «La Iglesia no existe para adaptarse al mundo, sino para evangelizar al mundo».
En la Facultad de Económicas, el vicerrector de estudiantes, Emilio Eguía, le presentó a un centenar de alumnos de Económicas, Derecho y Magisterio, con las siguientes señas de identidad: «Es uno de los representantes de la Iglesia católica que mejor cartel tiene entre la juventud y la no juventud», por su «cercanía, claridad y sencillez». Tanto Eguía como el presidente del Consejo de Estudiantes, Alfonso Santibáñez, se mostraron orgullosos de contar en la UC con él para un coloquio. «Es un honor tener en la Universidad a monseñor Amigo» dijeron y agradecieron a todas las organizaciones que hicieron posible el encuentro como la Hermandad de San Pedro del Castillo o el Aula de Teología, entre otras.
Fue el catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado, Joaquín Mantecón, quien rompió el hielo de los primeros momentos. Preguntó cómo la Iglesia se plantea solucionar el indiferentismo religioso. «Cada año voy comprobando que los alumnos católicos que llegan a 2º de Derecho, tienen cada vez menos formación religiosa y cómo la sociedad se está descristianizando. No se trata de un rechazo anticlerical sino de indiferencia ante la iglesia, ante Dios y pienso cómo la jerarquía católica puede encarar con optimismo este espectáculo que es un poco apesadumbrante».
El cardenal respondió que «la indiferencia es una de las grandes carcomas de nuestro tiempo». Un estudiante le preguntó su opinión por la Educación para la Ciudadanía al hilo de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Asturias reconoce que se vulneran ciertos derechos constitucionales. Monseñor Amigo afirmó que «un buen cristiano no puede renunciar a su libertad de optar por aquello que considera mejor para su formación».
Uso de preservativo
Otro le interrogó por qué la Iglesia Católica se opone al uso de preservativos en África cuando es el continente con más SIDA. El arzobispo de Sevilla le recordó que «África es muy grande y no podemos pensar que la moral es sólo católica. Hay muchos países donde la población es animista o musulmana y en esto son más rígidos que nosotros» y destacó que la campaña que se hizo en España del 'pontelo, ponselo' «trajo más promiscuidad, embarazos no deseados y abortos», matizando que «cuando se crea un hábito negativo es muy difícil desarraigarlo».