Cardenal sugiere reformas sistema económico mundial
Nov 01, 2008
EL PRELADO ABOGA PORQUE SE APLIQUEN PROFUNDAS REFORMAS ESTRUCTURALES
El cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez conversó con estudiantes de la PUCMM con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud.
SANTIAGO.- El cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez afirmó en esta ciudad que el sistema económico mundial requiere de serias y profundas reformas estructurales a fin de evitar otras crisis financieras como la que afecta a las naciones más poderosas del mundo, al entender que con esta situación está en juego la suerte de la humanidad.
López Rodríguez precisó que actualmente quienes manejan la economía del mundo están descontentos, porque nadie podía imaginar que un país tan poderoso como Estados Unidos, de un día para otro, se vería sumido en esta grave crisis financiera.
El arzobispo de Santo Domingo manifestó que la actual crisis es una muestra de que el sistema económico mundial ha dado señales de grandes debilidades, pero que Europa y otras naciones poderosas del mundo no pueden quedarse de brazos cruzados ante esta grave situación.
El cardenal López Rodríguez dijo entender que la presente crisis económica mundial “no es un juego de niños” por lo que se requiere de serias y profundas reformas estructurales al sistema económico mundial para evitar otras similares.
Jornada de la Juventud
El prelado habló durante un conversatorio que sostuvo con jóvenes estudiantes de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, en un encuentro organizado por la Pastoral Juvenil Universitaria y el Departamento de Estudios Teológicos. En su participación, López Rodríguez exhortó a los jóvenes dominicanos a no mostrarse indiferentes ante lo que llamó desierto espiritual que actualmente arropa a gran parte de la humanidad.
“La juventud no puede quedarse de brazos cruzados para buscar solución a este desierto espiritual, donde no se acepta que se hable de la fe cristiana”, subrayó el Cardenal.
Sostuvo que no todo está perdido, y lo peor sería que los jóvenes se crucen de brazos y no traten de enfrentar las grandes dificultades, tinieblas e inseguridades que se les presentan a lo largo del camino de su vida.