Walter Cardinal Kasper Walter Cardinal Kasper
Function:
President of Promoting Christian Unity, Roman Curia
Title:
Cardinal Deacon of Ognissanti in Via Appia Nuova
Birthdate:
Mar 05, 1933
Country:
Germany
Elevated:
Feb 21, 2001
More information:
www.catholic-hierarchy.org
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Spanish El ejemplo de Cardenal Kasper. La oración ante las diferencias
Mar 14, 2007
Para Mercedes Marfá Pons.

(revistaecclesia.com, 13- 03- 2007) Asistí a la conferencia del Cardenal Kasper, Presidente de Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, el pasado mes de febrero en  Barcelona, que era también la presentación de su libro  Ecumenismo espiritual.

Son muchas las frases e ideas que destacaría de su conferencia, que con un estilo conciso y claro,  recuerda el mismo quehacer de nuestro querido Papa Benedicto XVl. Pero no es ahora mismo mi intención hablar del ecumenismo ni resumir la conferencia – aunque vale la pena- sino porque una de sus ideas, importantísima, la quiero aplicar a una situación difícil que se ha dado- y he vivido personalmente- en una parroquia de Barcelona.

    Dice el Cardenal Kasper que hoy en día los cristianos ya no se ven como “adversarios”, sino que se ven como hermanos y luchan unidos por la paz y la justicia del mundo. Pero también, actualmente, dice textualmente “ hemos llegado al núcleo duro de nuestras diferencias”.  Luego en párrafos siguientes el Cardenal nos habla de una experiencia, a mi entender positiva y principal para él y también, después de reflexionar, para mi, de tal forma que constituye la inspiración y el núcleo del razonamiento que pretendo desarrollar. Dice el Cardenal: “... he participado en muchos diálogos  y en muchos encuentros ecuménicos. Y siempre era lo mismo. Si estos diálogos quedaban sólo a nivel académico, resultaban quizás interesantes, pero no traían fruto alguno. A menudo, si no había oración y una atmósfera espiritual, se podían olvidar. Mientras que, si había un clima de oración, los corazones se abrían, era posible superar malentendidos y prejuicios, promover la compresión también sobre las diferencias, encontrar convergencias y tal vez consensos y sobre todo acrecentaba el amor mutuo y el empuje para continuar”.

     He escrito todo el párrafo aunque sé que es largo, pero lo he creído necesario porque yo no podría explicar tan bien como el Cardenal cuáles son los frutos de la oración, él desde luego si que puede hacerlo y cómo nos confiesa, lo ha experimentado. Hablamos de un asunto tan difícil como el ecumenismo. ¿Dónde, me pregunto, entre los cristianos hay mayores diferencias?. Pero como todos nos unimos en Cristo si perseveramos en la oración , la gracia del Espíritu Santo puede obrar y por el amor de nuestro Señor nos unimos en la fe y el amor.

     En la parroquia de Barcelona- que fue mía hasta que me casé y es la de mis padres-  el rector principalmente y luego el recién nombrado vicario le han hecho la vida imposible al que hasta noviembre fue su vicario. Lamentablemente aún siguen poniéndole la zancadilla a pesar que ha sido nombrado rector de otra parroquia, pero como todavía no puede ocupar la vivienda que le corresponde porque está en obras, sigue viviendo en su antigua parroquia junto a los que le quieren echar. ¿El obispo sabe lo que ocurre?. Sí, lo sabe, pero tendrá sus razones para no intervenir drásticamente, quizás piensa que es mejor “dejarlo pasar” y que con el tiempo todo se calme. Pero no se calma, el asunto, las amenazas y demás “altercados” continúan.

   Dos son mis consecuencias a la meditación que me ha propiciado el discurso del Cardenal, por las que escribo esta carta. Lo hago, primero,  para ofrecer una solución, y un llamamiento a todos los obispos para que eviten que se produzcan altercados como el que he explicado y vivo, agresiones de dos sacerdotes a otro de una misma parroquia que lamentablemente  la víctima es siempre la misma y como consecuencia sus feligreses. Una situación difícil, que siguiendo el ejemplo de Jesucristo nunca habría de producirse-  ¿de qué, me pregunto, nos sirve las enseñanzas de Jesús si llegado el momento no las aplicamos, como, por ejemplo “rezarás por tu enemigo”? (Así ven los sacerdotes de esa parroquia al otro, a mi amigo, a la víctima que no sabe todavía dónde tiene que ir a vivir pues lo han echado y su vivienda, la que corresponde a su parroquia, es todavía inhabitable).

    La primera consecuencia a mi meditación es que los sacerdotes que comparten vivienda y parroquia, deberían rezar juntos, al menos una hora al día para limar diferencias. Segunda consecuencia: las diferencias que se han dado en el caso que he vivido  no pueden ser mayores que las diferencias entre las distintas confesiones cristianas, por lo tanto la oración, a tiempo, hubiese podido eliminar todo el mal vivir de unos con otros. Incluso pienso que todavía si empezaran a rezar habría solución. Estamos viviendo el tiempo de Cuaresma, el tiempo de conversión, ojalá nos convirtamos todos en el Señor y que lo que desde hace unos meses han sufrido y vivido los feligreses de dicha parroquia sólo sea un motivo, un acicate para orar más. Jesús en el huerto de Getsemaní les decía a los apóstoles: Orad.
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