"El tema de las encuestas hay que tomarlo con sumo cuidado"
Oct 24, 2005
Desde el Vaticano, el arzobispo de Santiago habla sobre la canonización del Padre Hurtado y de la polémica encuesta hecha a católicos: "Si fuéramos todos coherentes con el Evangelio seríamos un pueblo de santos y no lo somos".
Contento, Señor, contento.
La frase del padre Alberto Hurtado le acomoda mucho al arzobispo de Santiago, cardenal Francisco Javier Errázuriz, pues se lo ve feliz y emocionado mientras conversa con La Segunda en una salita de la Casa Santa Marta, el edificio que mandó construir el Papa Juan Pablo II en el Vaticano para alojar a los cardenales. La misma donde vivieron los purpurados cuando eligieron a Benedicto XVI.
Para llegar allí hay que sortear los controles de la policía italiana y luego la de los amables y alertas guardias suizos, que no permiten fotografías dentro de la Casa.
El cardenal Errázuriz está en Roma desde el 19 de septiembre y durante este año ha podido encontrarse con el Papa en cinco oportunidades, una inusual cantidad de ocasiones que lo tiene entusiasmado mientras termina de participar en el Sínodo de Obispos de todo el mundo convocado por el Santo Padre.
También se siente así porque ya es casi un hecho que Benedicto XVI viajará por primera vez a Latinoamérica el 2007 -a Brasil para el cierre de la V Conferencia del CELAM- atendiendo a la petición de los cardenales de la región, entre ellos Errázuriz quien es el presidente de esa entidad episcopal, aunque no se atisba posibilidad de que pueda llegar a Chile.
Y lo tiene emocionado la canonización del Padre Hurtado, al que considera un regalo de Dios para nuestro país, al punto que la reciente encuesta Adimark que dio cuenta de una supuesta rebelión de los católicos, no lo sobresalta.
"Lo que me ocurre realmente"
- Cardenal, ¿en qué espera usted se traduzca en Chile la canonización del Padre Hurtado, más allá de las celebraciones?
- Diciendo las cosas tal como las siento, todavía casi no estoy pensando en el enriquecimiento para todos de eso, porque sigo emocionado por el regalo para Chile que es la vida del Padre Alberto Hurtado. Me impresiona que un chileno, un sacerdote, llegara a una vibración tan profunda con los planes de Dios, a una vibración con Chile como país, como pueblo y como historia. Seguramente pasarán los días y me será más claro de qué manera nos golpea este gran mensaje y este don a los chilenos. Lo intuyo, veo perspectivas, pero creo que hoy hay que dejarse regalar, acoger este don y admirarlo como un camino muy personal de un despertar con más fuerza al amor de Cristo y al amor de los demás. Eso es lo que me ocurre realmente. Es lo primero.
- Ya proclamado santo, ¿qué más debieran los chilenos descubrir en Alberto Hurtado?
- Quisiera señalar que el Padre Hurtado no se deja enredar por la forma como intervienen las tinieblas, la neblina en el mundo. Su frase ¿Qué diría Jesús si estuviera en mi lugar? supone una amistad muy honda con Jesucristo. Por eso mismo estuvo muy atento a los signos que Dios le dio. Como el caso maravilloso de cuando se encuentra con ese hombre vestido sólo con la camisa, tiritando de frío y con una amigdalitis tremenda. Se estremece, viene el retiro y a las señoras les dice "Vemos a Cristo vagando por la Ciudad. Cristo no tiene hogar" y nace el Hogar de Cristo.
"Son muchas las fuerzas que tratan de alejar la influencia del evangelio"
El cardenal Errázuriz enfatiza que Hurtado predicó de muchas otras materias además de lo económico social, las que no cambian con el paso de los años. " No cambia su enseñanza sobre la pureza en la vida de los jóvenes o del matrimonio para toda la vida. Está lleno de enseñanzas sacadas del Evangelio que son permanentes, no para condenar a determinas personas, sino para invitarlos".
- Pero el mundo parece moverse en otra dirección.
- Somos parte de un mundo en que son muchas las fuerzas que tratan de alejar la cultura de la influencia del Evangelio. Pasa lo mismo en Europa, cuando (la Comunidad) no quiso reconocer en su Constitución las raíces cristianas de su cultura, que son evidentes. El Santo Padre ha reflexionado mucho sobre esto: de qué manera una mentalidad más científica, que da por reales las cosas mensurables, de repente se encuentra con el misterio de Dios y al no poder ubicarlo en esas categorías mensurables trata de sacarlo de la vida.
El cardenal pone como ejemplo lo que está ocurriendo con Los 10 Mandamientos. "Hay un distanciamiento que me impresiona en el mundo actual: ¿Qué pasa con honrar padre y madre, qué pasa con no desear ni la mujer ni el marido del prójimo, con no mentir, con la honradez? Por desgracia hay una decadencia cultural valórica y hay que saber orientarse".
"El cristianismo es que las personas aman a Cristo y tratan de seguirlo"
- Recientemente una encuesta de Adimark entre chilenos que se definen como católicos arroja que un porcentaje mayoritario tiene opiniones contrarias a algunos doctrinas de la Iglesia (uso del condón, elección local de los obispos y no por designación del Papa, ordenamiento sacerdotal para las mujeres).
- Todo ese tema de las encuestas hay que tomarlo con sumo cuidado. Si nosotros fuéramos todos coherentes con el Evangelio seríamos pueblo de santos y no lo somos. Entonces definir la pertenencia a la Iglesia como coherencia total de vida con la doctrina nunca la Iglesia lo ha aceptado. Eso es lo propio de las sectas que crean un círculo estrecho en que se cumplen las normas o se es excluido. El cristianismo es que las personas aman a Cristo y tratan de seguirlo, a veces con más o menos coherencia o más o menos conocimiento de sus enseñanzas. Y es normal que aquellas personas que son pastores van a entender más su mensaje. Es un desafío enorme para nosotros, pero pretender definir las fronteras de la Iglesia por la coherencia o conocimiento exacto de sus dogmas, es un absurdo.
- ¿Cómo piensa que se debe afrontar ese desafío?
- Es enorme para los pastores y para muchos agentes pastorales. Lo que queremos es que se produzca un despertar misionero. Que ellos que tienen un conocimiento de Cristo vayan donde sus hermanos, los ayuden en sus problemas y también en su falta de conocimiento.
- El resultado de la encuesta hizo aparecer estimaciones catastróficas sobre el futuro de los católicos chilenos.
- Siempre, siempre ha sido así. La catoliquísima Polonia tenía índices de no cumplimiento con la ley moral en algunos puntos muy alto. Y cuando Chile exhibía 90 y tanto por ciento de católicos uno podía descubrir también grandes fallas en el seguimiento de Cristo. Es una gracia poder seguirlo tan de cerca como para llegar a ser un segundo Padre Hurtado, pero no son tantos los Padre Hurtado que nos encontramos en nuestras calles. Lo que importa es que se de un dinamismo de acercarse más al Señor, interesarse en conocer la fe, de manera que por lejos que esté la persona en determinada materia doctrinal, tenga el interés de acceder a la verdad plena.
- A menos de dos días de la canonización, ¿Qué invitación haría usted a los chilenos?
- Quisiera que todos tengamos momentos de silencio para poder saborear y aquilatar lo que significa el paso de Dios por nuestra Patria. Que nos dejemos impresionar y asombrar y que en esos momentos cada uno sea capaz de decir: no es sólo un don para los demás, es para mí, para que ilumine mi vida y que en mi acción sea más cercano a los pobres y necesitados. Esa invitación es algo que nos toca a todos, más allá de los católicos, pues el Padre Hurtado es un chileno maravilloso.