Cardenal Cordes: "Los sacerdotes son insustituibles en la labor de la Iglesia"
Mar 02, 2010
El Aula Magna del Seminario Conciliar de Madrid acoge, durante hoy y mañana, las Jornadas Teológicas con ocasión del Año Sacerdotal organizadas por la Vicaría del Clero de Madrid, por el Seminario de Madrid y por la Facultad de Teología San Dámaso
Esta mañana, tras la ponencia “La teología de los santos como ‘scientia fidei’ y ‘scienta amoris’”, por el Prof. P. François-Marie Léthel ocd (Teresianum, Roma – Secretario de la Pontificia Academia Teológica), el Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal Paul Josef Cordes (Presidente del Pontificio Consejo Cor Unum) ha presentado el tema “Sacerdote, ¿por qué? Respuestas actuales con Benedicto XVI”, presidido por el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela.
El Cardenal Cordes, ante el lema de su discurso, ha manifestado que “hoy tendemos a buscar en el sacerdote a alguien que tiene que “hacer” algo –celebrar la eucaristía, proclamar la Palabra- por lo que limitamos fácilmente el sacerdocio a sus funciones, a lo que hace, a su utilidad en la sociedad. Pero, en realidad -continúa- debemos preguntarnos de donde le viene al sacerdocio su verdadera competencia, su verdadera fuerza. El por qué el sacerdocio no está en su misión y en sus funciones, sino que la especificidad está en la ordenación sacramenta por lo que el sacerdote es lo que es independientemente de su dedicación. El ser sacerdotal radica en Cristo Sacerdote, y este don le viene por el sacramento del orden. Es el sacramento lo que le da el vigor y la fuerza al sacerdote”.
En cuanto a las respuestas actuales de Benedicto XVI, Cordes asegura que “ver en el sacerdote la trasparencia de Cristo es fundamental para él. Representar a Jesucristo en su estilo de vida, en su santidad, en su autenticidad y en su sensibilidad por el hombre”.
El Presidente del Pontificio Consejo Cor Unum ha enaltecido el papel de Su Santidad Benedicto XVI al proclamar el Año Sacerdotal de manos de Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars. Tras hacer un recorrido por la vida del Santo, ha manifestado el acierto del Papa al acoger esta iniciativa “necesaria para reflexionar todo el año sobre el ministerio ordenado por la Iglesia”.
“En esta propuesta del Año Sacerdotal, desde el mismo momento de su anuncio, San Juan María fue proclamado patrón de todos los sacerdotes; con su ayuda se tiene oportunidad de reflexionar todo un año sobre la identidad, el valor y la naturaleza insustituible del ministerio ordenado para la Iglesia. Es una ocasión para volvernos a hacer conscientes de todo ello y ninguno de los fieles católicos debería considerar esta tarea innecesaria o mirarla por encima del hombro”.
Tras aludir al libro “sacerdotes, ¿para qué”, del sacerdote y teólogo católico suizo Hans Küng -uno de los más controvertidos del pensamiento católico contemporáneo-, un libro para la búsqueda de la identidad de los sacerdotes y una ayuda, enumeró y desarrolló los aspectos nucleares del Sacramento del Orden Sacerdotal: las raíces neo-testamentarias del sacramento del orden, el Concilio Vaticano II (el magisterio de la Iglesia para nuestros días), la obligación de una vida santa (para tomar conciencia del ministerio y de la vida de los sacerdotes) y una petición provocadora (una interpretación espontánea histórico-religiosa está sujeta a rectificaciones neo-testamentarias que conducen de manera decisiva al sentido nuevo y fácilmente olvidado de la palabra santidad).
Para concluir, el Cardenal Cordes agradeció el haber formado parte de las jornadas teológicas, afirmando que los sacerdotes son insustituibles en la labor de la Iglesia. También, quiso recordar a Juan Pablo II en su primera carta de los sacerdotes en Jueves Santo de 1979, quien escribió: “Pensar en los lugares donde esperan con ansia al sacerdote, y donde desde hace años, sintiendo su ausencia, no cesan de desear su presencia. Y sucede alguna vez que se reúnen en un Santuario abandonado y ponen sobre el altar la estola aún conservada y recitan todas las oraciones de la liturgia eucarística; y he aquí que en el momento que corresponde a la transubstanciación desciende en medio de ellos un profundo silencio, alguna vez interrumpido por el sollozo... ¡Con tanto ardor desean escuchar las palabras, que solo los labios de un sacerdote pueden pronunciar eficazmente! ¡Tan vivamente desean la comunión eucarística, de la que únicamente en virtud del ministerio sacerdotal pueden participar, como esperan también ansiosamente oír las palabras divinas del perdón: yo te absuelvo de tus pecados. ¡Tan profundamente sienten la ausencia de un Sacerdote en medio de ellos”.
« On a besoin des politiciens chrétiens », déclare le cardinal Cordes
Feb 24, 2010
Le président Pöttering présente le message de carême de Benoît XVI
ROME, Jeudi 4 février 2010 (ZENIT.org) - « On a aussi besoin des politiciens chrétiens », déclare le cardinal Paul Josef Cordes, président du Conseil pontifical Cor Unum, qui a présenté ce jeudi matin le Message de carême 2010 de Benoît XVI. Il était accompagné de Mgr Giampietro Dal Toso, sous-secrétaire du dicastère.
L'invité spécial du cardinal Cordes était un compatriote : M. Hans-Gert Pöttering, député européen depuis 1979, ancien président du Parlement européen et actuel président de la Fondation Konrad Adenauer (cf. Zenit du 28 janvier 2010).
Le cardinal Cordes a confié à Zenit l'importance de la présence de politiciens catholiques : « Sans le monde des politiciens, on ne peut rien changer. Un facteur de changement de la société ce sont les politiciens chrétiens. Il y a dans certains pays une fausse fatalité. Or, la première conséquence de ce message c'est qu'il faut être sensible au facteur politique et crier pour la justice aussi dans le monde politique ».
« Mais la vraie justice, a fait observer le cardinal Cordes dans la ligne du message de Benoît XVI, n'est pas le fruit de l'engagement humain, elle doit venir du Ciel, de Dieu. Mais on ne lit pas beaucoup dans les journaux que Dieu a quelque chose à faire. Car le mal est dans le cœur de l'homme, comme le dit le pape. Donc, si on veut éviter la misère dans le monde, il faut faire appel au changement du cœur ».
« Avec l'aide de Dieu, souligne le cardinal Cordes, on pourra au moins apporter plus de justice dans nos milieux. On est parfois préoccupé par les politiciens mais on pense trop peu à ce qu'on peut faire soi même. Il faut profiter du carême pour faire une bonne confession, se préparer ainsi à Pâques. Pâques nous rappelle que la misère et les difficultés ne sont pas la fin. Il est ressuscité, il a vaincu la mort et le mal ».
Dans son intervention, le président Pöttering a relevé que la solidarité, la charité, impliquent de « défendre et de protéger la dignité de tout homme dans le monde et en toute circonstance ».
Commentant la devise de la République française : « Liberté, Egalité, Fraternité », M. Pöttering a ajouté : « Si l'on veut préserver la liberté et accroître la justice, il faut placer la fraternité au coeur de la pensée politique », « il faut placer la liberté et l'égalité dans un juste équilibre avec la solidarité ».
Par ailleurs, il a cité la fameuse déclaration de Paul VI : « le développement est le nouveau nom de la paix », pour proposer de dire aujourd'hui, à l'ère de la mondialisation : « La solidarité est aussi le nouveau nom de la paix ».
Enfin, M. Pöttering a mis en relief « deux conclusions essentielles » de Benoît XVI sur « le sens chrétien de la justice », à savoir qu'il faut « abandonner l'autosatisfaction et agir avec humilité ». Le président Pöttering voit dans cette recommandation « une boussole pour toute politique responsable et ce qui vaut pour le Carême 2010 doit l'être pour ce nouveau siècle, qui a le devoir gigantesque de forger la mondialisation ».
Dans son exposé très dense, le cardinal Cordes est parti de son expérience sur le terrain en Afrique et des constatations du synode sur l'Afrique auquel il a participé. Il a secoué les consciences en particulier sur la situation au Darfour : « une crise qui n'est pas résolue » et dure depuis au moins 1989.
Haití: el cardenal Cordes informa sobre la intervención de la Santa Sede
Jan 27, 2010
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 22 de enero de 2010 (ZENIT.org).- Diez días después del terremoto en Haití, “la situación permanece trágica” pero las ayudas empiezan a llegar, afirmó el cardenal Paul Josef Cordes en una entrevista publicada este viernes en la edición diaria en italiano de L'Osservatore Romano.
El presidente del Consejo Pontificio Cor Unum, dicasterio encargado de coordinar las agencias caritativas católicas de ayuda, también destacó la importancia de devolver “la esperanza” a las víctimas del seísmo.
En Haití, “el número de defunciones certificadas va en continuo aumento”, afirmó el cardenal, pero “aún se rescatan personas vivas que han permanecido sepultadas días enteros”.
“Personalmente, he quedado muy impresionado por las declaraciones de una superviviente que ha dicho que ha rezado durante horas bajo los escombros para que Dios le salvara la vida, ya que es hija única y quería evitar el dolor a sus padres”, confesó.
En lo que se refiere a las urgencias, “hay que decir que tras los primeros problemas de coordinación en la distribución de las ayudas, parece que lo básico -el agua, la comida y las medicinas- llega a los que lo necesitan inmediatamente”.
“Todavía hay muchas vidas por salvar, enfermedades por prevenir y sobre todo, esperanza por devolver”, afirmó.
La asistencia está coordinada en el lugar por la Catholic Relief Services -la agencia internacional de desarrollo y de ayuda de emergencia de los obispos de los Estados Unidos-, de acuerdo con el Consejo Pontificio Cor Unum.
“Nuestro Consejo Pontificio está en contacto diario con la Catholic Relief Services, a la que hemos pedido que coordine las ayudas de la Iglesia”, explicó el cardenal.
“La agencia trabaja desde hace tiempo en Haití, con más de trescientas personas -añadió-. Las reuniones se suceden con los obispos haitianos, con el nuncio apostólico, monseñor Bernardito Auza, y con otras agencias caritativas católicas extranjeras que están en Puerto Príncipe para evaluar la situación y actuar de manera específica”.
Además, “el nuncio -que ha salido a la calle para estar cerca de la gente y dar, con el apoyo del Papa, una palabra de esperanza- nos tiene constantemente informados”, dijo.
“Hay necesidad de todo, una necesidad infinita”, explica el nuncio al principio de cada comunicación, según dijo el cardenal.
“Él nos hace saber que hay que devolver la esperanza a esas personas -destacó-, para ello, todos debemos rezar”.
Y concluyó: “La Iglesia permanecerá al lado del pueblo haitiano, incluso después, cuando ya no se den noticias del terremoto”.
La croisade de charité de l'Eglise, par le cardinal Cordes (I)
Jan 18, 2010
Entretien avec le président de Cor Unum
ROME, Vendredi 8 janvier 2010 (ZENIT.org) - Aujourd'hui cardinal, à la tête du Conseil pontifical chargé de coordonner l'œuvre de charité des organisations de l'Eglise, Paul Josef Cordes reconnaît que s'il se trouve là où il est aujourd'hui, il le doit en grande partie aux prières d'une religieuse.
Celle-ci a prié avec ferveur et constance pour que Dieu fasse de lui un prêtre, sans jamais lui en parler, ni lui demander s'il le voulait. Quand il l'a appris, cela ne lui a pas plu du tout, et il le lui a dit. Elle a souri, puis elle a ri.
Ce jour-là, raconte le cardinal, ils ont conclu un « pacte » : à chaque fois qu'il aurait quelque chose de difficile à faire, il lui écrirait pour solliciter sa prière. Le cardinal est convaincu que ce sont les prières de cette religieuse qui ont encouragé sa vocation.
Le cardinal Cordes est né à Kirchhundem (archidiocèse de Paderborn, Allemagne) en 1934. Ses parents tenaient un cinéma, un restaurant et un hôtel. Actuellement âgé de 75 ans, est président du Conseil pontifical Cor Unum depuis 1995, lorsque celui-ci s'est distingué du Conseil pontifical « Justice et paix ». Il a récemment publié deux ouvrages : Where Are the Helpers : Caritas and Spirituality ? (Où sont les auxiliaires : Charité et Spiritualité) (Notre Dame University Press), et Why Priests ? Various Answers Guided by the Teachings of Benedict XVI (Scepter Press) (Pourquoi des prêtres : diverses réponses guidées par les enseignements de Benoît XVI).
Dans la première partie de cet entretien à ZENIT, le cardinal Cordes réfléchit sur la tâche à laquelle il s'est consacré durant ces 15 dernières années : la Charité.
ZENIT - Quelle est la mission de Cor Unum ?
Cardinal Cordes - Le Conseil pontifical Cor Unum est le dicastère du Saint-Siège chargé de la mise en oeuvre concrète des projets charitables du Saint-Père. Dans sa première encyclique, Deus caritas est, Benoît XVI décrit Cor Unum comme « l'instance du Saint-Siège responsable de l'orientation et de la coordination entre les organisations et les activités caritatives promues par l'Eglise universelle » (No. 32).
Institué en 1971 par le pape Paul VI, Cor Unum - « un seul coeur » - rappelle l'unité du Coeur et de l'Esprit des premiers chrétiens et identifie leur mission unificatrice en termes de charité. Une partie importante de cette tâche passe par la promotion de la « catéchèse » de la charité, qui implique l'esprit de l'action caritative de l'Eglise.
Nous devons montrer l'amour que nous portons à notre prochain et le communiquer aux autres. Nous devons faire preuve d'humanité, et ne pas nous contenter d'être techniques et administratifs. La rencontre personnelle est la clé, c'est pourquoi beaucoup dépend du coeur et du témoignage personnel. Cela nécessite de notre part de développer un esprit de conviction enthousiaste pour ne pas développer une mentalité fonctionnelle.
Tandis que Cor Unum aide les organisations à développer une foi et une conviction fortes, les aides plus techniques et concrètes sont dispensées par les institutions diocésaines, nationales et internationales. Parmi ces dernières, on peut citer l'exemple de Caritas Internationalis, une plateforme regroupant diverses institutions caritatives dans le monde entier. Cor Unum a pour mission spéciale « de suivre et d'accompagner » l'activité de Caritas Internationalis, tant dans le domaine international que dans ses regroupements régionaux (Lettre pontificale au cours de la « Dernière Cène », Septembre 2004).
Cor Unum gère également deux fondations : la Fondation Populorum Progressio, qui vient au secours des plus abandonnés, et de ceux qui manquent de protection, comme les populations indigènes et paysannes (les campesinos) d'Amérique latine ; et la Fondation Jean-Paul II pour le Sahel, visant à combattre la désertification qui frappe la partie sud du Sahara. En outre, le Conseil a réduit les fonds affectés aux aides d'urgence, lesquels sont attribués au nom du pape directement aux personnes qui sont dans le besoin.
ZENIT - Quelle doit être, selon vous, la priorité des organismes d'aide et de développement catholiques ? Comment doivent-ils être, d'abord et surtout, des instruments d'évangélisation ?
Cardinal Cordes - La priorité de toute organisation catholique, y compris les agences d'aide et de développement, est de porter le visage du Christ et son évangile aux pauvres et aux nécessiteux. C'est le souhait de tout chrétien qui veut offrir ce qu'il a de mieux : l'amour de Dieu présent en Jésus-Christ. L'idée qu'une organisation catholique puisse fonctionner ou oeuvrer sans la dimension d'évangélisation mine les fondements même et l'objectif de l'entité. S'engager avec le monde ne signifie pas intégrer dans l'Eglise les valeurs et les croyances du monde, mais plutôt infuser l'Evangile dans le monde pour son salut.
Nous avons la Croix Rouge, nous avons diverses autres organisations philanthropiques, et tout cela est très bien. Mais porter sur ces choses un regard spécifiquement chrétien implique d'aller au-delà de la misère humaine. Souvent, à elle seule, l'aide matérielle ne suffit pas, si les difficultés des gens sont telles que leur donner du pain, un toit ou des médicaments ne suffit plus à les aider. Qu'offrir à une personne en train de mourir, à une femme qui a perdu ses enfants dans un tremblement de terre ? On peut les réconforter, parler de Dieu et de la vie éternelle qu'il nous a préparée. Ce message est essentiel, et nous, fidèles, devons le préserver.
Cette conviction ne doit pas être confondue avec le prosélytisme. Comme Benoît XVI le dit dans son encyclique : « la charité ne doit pas être un moyen au service de ce qu'on appelle aujourd'hui le prosélytisme. L'amour est gratuit. Il n'est pas utilisé pour parvenir à d'autres fins. Cela ne signifie pas toutefois que l'action caritative doive laisser de côté, pour ainsi dire, Dieu et le Christ. C'est toujours l'homme tout entier qui est en jeu. Souvent, c'est précisément l'absence de Dieu qui est la racine la plus profonde de la souffrance. Celui qui pratique la charité au nom de l'Église ne cherchera jamais à imposer aux autres la foi de l'Église. » (Deus Caritas est, No. 31c.)
ZENIT - Dans le cadre de vos visites dans les différentes conférences épiscopales du monde entier pour faire connaître l'enseignement de la première encyclique de Benoît XVI - Deus caritas est - vous mettez en garde contre la tendance au sécularisme des organismes humanitaires d'aide et de développement. Quelles sont vos principales préoccupations, spécifiques, de ce point de vue ?
Cardinal Cordes - J'ai effectué une récente visite à la Conférence des évêques catholiques d'Australie [nov. 23-29], et j'ai été invité à un certain nombre d'assemblées plénières dans différents pays : Etats-Unis, Inde, Philippines, Angleterre et Pays de Galles, Russie, Pologne, Autriche et Espagne. Une des premières choses que je fais est de proclamer tout le bien accompli par tant de nos organisations caritatives catholiques, et qui en vérité témoigne de la présence du Christ dans le monde. Ceux qui font ce bien sont souvent parmi les croyants les plus fervents, les plus remplis de foi. Ils sont irremplaçables en termes de mission et de message de l'Eglise.
Néanmoins, durant les années que j'ai passées à Cor Unum, les organisations elles-mêmes ont partagé avec nous leurs combats pour servir ceux qui sont dans le besoin et pour maintenir leur foi et leur identité catholiques. Le sécularisme représente l'une des nombreuses idéologies qui cherchent à influencer la pratique de la charité catholique. Le secteur du financement, venant notamment de sources extérieures au monde religieux, de gouvernements et de donateurs privés, apporte souvent des restrictions à la dimension religieuse de notre activité charitable, et contraint à abandonner des éléments chrétiens comme condition préalable pour bénéficier des subventions.
Une autre influence du sécularisme vient de la promotion de la culture de mort, dans laquelle des groupes religieux sont soumis à des pressions qui les éloignent de l'enseignement moral, très clair, en matière de respect de la vie humaine. Une troisième influence est l'idée, issue de la société sécularisée, que le compromis est la plus haute vertu, car il favorise l'harmonie. Idée qui peut sembler très séduisante, notamment face à l'embarras que pourrait susciter l'enseignement moral et social de l'Eglise, mais qui procure une unité purement superficielle. Il est bon de nous rappeler souvent que nous devons, en tant que croyants, nous engager dans le monde pour lui amener le Christ à travers la mission de l'Eglise, et non pour refaire l'Eglise et le Christ à l'image du monde.
ZENIT - Comment « Deus Caritas Est » répond-elle à ces préoccupations et contribue-t-elle à renforcer l'identité catholique de ces organisations ?
Cardinal Cordes - Le Saint-Père cherche à nous ramener tous à la réalité de la Charité du Christ, en nous rappelant le vrai sens et la nature de ce que Dieu a révélé de lui-même : une unité d'amour des Trois Personnes. Benoît XVI nous demande de contempler cette Trinité et de nous conformer aux Personnes aimantes que nous contemplons. Si nous cherchons à refléter cette réalité d'amour, la véritable charité et la pleine dignité de toutes les femmes et de tous les hommes seront rendues visibles puisque nous sommes faits à l'image de Dieu. Si nous gardons les yeux fixés sur cette suprême vérité d'amour, qui nous est montrée plus intensément dans la Croix du Christ, l'identité des agences caritatives, et leur mission, deviennent tout à fait claires.
[Fin de la première partie]
Deutsche Botschaft feiert Kardinal Paul Josef Cordes (75)
Dec 28, 2009
Dr. Hans-Gert Pöttering, MdEP: Sie leben Glaubenskraft und Grenzübersteigung
ROM, 18. Dezember 2009 (ZENIT.org).- Die Deutsche Botschaft beim Heiligen Stuhl in Rom ließ es sich nicht nehmen, den 75. Geburtstag von Kardinal Paul Cordes als ihren Landsmann zu feiern. Der Präsident des Europäischen Parlaments a.D. hielt am 10. Dezember eine Rede auf den Jubilar. Wir veröffentlichen die Laudatio die Dr. Hans-Gert Pöttering, MdEP gehalten hat.
* * *
Sehr verehrter Herr Cardinal Cordes
sehr geehrter Herr Botschafter Horstmann,
Eminenzen, Exzellenzen,
sehr geehrte Damen und Herren
I.
Es gibt gewiss Berufenere als mich, um über den Ort der Herkunft und die vielschichtigen Wege des Lebens von Kardinal Paul Josef Cordes zu sprechen. Aber doch ist mir in Vorbereitung auf die heutige Ehrung von Kardinal Cordes aufgegangen, wie sehr wesentliche Lebenslinien unseres Jubilars in Beziehung gesetzt werden können, ja in Beziehung gesetzt werden müssen zu den Prägungen seiner Kindheit und Jugend. Ich möchte diese Überlegungen gerne heute mit Ihnen teilen.
Die Zeit der Kindheit und die Welt seiner Herkunft sind für die meisten für uns heute, am Ende des Jahres 2009, und hier, im ewigen Rom, eine entrückte Zeit und eine entschwundene Welt. Aber doch müssen wir uns ihr nähern, um zu begreifen, aus welcher tiefen Kraft und gleichzeitig mit welchem Willen zur Weite Paul Josef Cordes in die Welt hineingetreten ist, die wir alle miteinander kennen und um deren Wirkung wir alle miteinander ihn heute ehren.
Alles begann in Kirchhundem, im Jahr 1934. Hitler hatte seine Macht konsolidiert und man merkte dies auch im sauerländischen Kirchhundem, wo der Bürgermeister 1933 beurlaubt und 1934 ersetzt wurde. Wer in diesem Ort im Bilsteiner Bergland zur Welt kommt und aufwächst, der erfährt - und erfuhr 1934 wohl noch weiter stärker als heutzutage - zweierlei: Das Phänomen der Grenzen um das eigene Dorf herum. Die Wasserscheiden von Rhein und Weser und von Rhein und Sieg verlaufen hier. Unweit südlich von Kirchhundem liegt die Südgrenze zu Siegen-Wittgenstein. Den natürlichen und den historisch gewachsenen Grenzen entspricht das innere menschliche Gefüge auf jeder ihrer Seiten. Kirchhundem war von alters her katholisch. Innerer Kompass und das Ringen mit Grenzen, die überspringen muss, wer weiter will, gehören zu einer solchen Kindheit und Jugend. Dass Kirchhundem mit seinen 12.434 Einwohnern heute 97 Gebäude auf seiner Denkmälerliste aufführen kann, zeigt, dass es folgerichtig für den, der Kirchhundem hinter sich lassen möchte, nur der Weg an einen Ort mit gleicher oder ähnlich großer Denkmaldichte pro Einwohner geben konnte: das Ziel konnte nur Rom heißen.
Vorab ging es für Paul Josef Cordes zum Studium nach Münster, zunächst zum Studium der Humanmedizin. Der Wechsel nach wenigen Jahren an die Philosophisch-Theologische Fakultät Paderborn und später zum Theologiestudium bei Karl Lehmann in Mainz klingen von heute her betrachtet wie das frühe Echo seines Willens zur Grenzüberschreitung. Zugleich vertiefte Cordes in diesen Zeiten der Wanderschaft seinen Lebensmittelpunkt aus dem katholischen Glauben: Priesterweihe 1961 und, nach der Promotion 1972, Mitarbeit im Sekretariat der Deutschen Bischofskonferenz.
Der Titel der Mainzer Promotion wurde, nein: war schon damals Programm für sein Leben: "Sendung zum Dienst - exegetische, historische und systematische Studien zum Konzilsdekret ‚Vom Dienst und Leben der Priester'". Für den bald vierzigjährigen Paul Josef Cordes war der Weg geebnet. Die katholische Wurzel drang immer tiefer in den Bodengrund seiner Existenz ein und sie trieb immer reichere, weit ausholendere Äste. Die Überwindung von Grenzen und die Begegnung jenseits von Grenzen wurden ihm zur Alltagserfahrung. Zum Alltagsmotiv eines Lebens aus immer tiefer aufgenommenem und gelebtem Glauben. Wurzel und Grenzüberwindung - ob als Weihbischof von Paderborn, ob im Päpstlichen Rat für die Laien , ob als Präsident von „Cor Unum" oder bei der Förderung des Weltjugendtages, überall fand sich diese doppelte Herausforderung wieder, die in Kindheit und Jugend in Kirchhundem grundgelegt wurde. Wurzeln und Grenzüberwindung: Dies ist das Lebensthema von Kardinal Paul Josef Cordes.
Der Kreis dieses beeindruckenden Lebensweges schloss sich mit der Verleihung der Kardinalswürde durch Papst Benedikt XVI 2007 und der Verleihung der Ehrenbürgerschaft der Gemeinde Kirchhundem 2008. Das Große und das Nahe, das Klare und das Unsichere - im Denken von Kardinal Cordes fließen solche Themen immer wieder zusammen, wie es der Titel Ihres letzten Buches, erst in diesem Jahr 2009 erschienen, so prägnant auf den Begriff bringt: „Besiege das Böse mit dem Guten. Grenzen der Psychologie und die Kraft des Glaubens". Verehrter Herr Kardinal, Sie leben Glaubenskraft und Grenzübersteigung.
Nirgendwo ist dies für viele Menschen in aller Welt so sichtbar geworden wie in Ihrer gewaltigen Wirksamkeit als Präsident des Päpstlichen Rates „Cor Unum". Sie sind der Entwicklungsminister des Heiligen Vaters. Die weltliche Entwicklungshilfe ringt um Prozentpunkte bei Budgetverhandlungen. Sie kämpft gegen die statistische Wucht von Armutsindices. Sie sucht nach dem Zusammenhang von Armutsbekämpfung und guter Regierungsführung.
Mit „Cor Unum" handelt die katholische Kirche im Geist ihrer Sendung. Sie dient der Person, dem ganzem Menschen. Ob in afrikanischen Gefängnissen oder bei der Seelsorge für Obdachlose: Der notleidende Mensch ist immer mit der gleichen Würde von Gott geschaffen wie jeder andere. Das ist der Kern des Personalitätsprinzips. Katastrophen- und Krisengebiete sind für Kardinal Cordes nie abstrakte geographische Zonen gewesen.
Es sind stets die Begegnungsplätze von Menschen, zu denen wir über Grenzen hinweg steigen müssen, um selber schärfer zu erkennen, was der Kern der Würde ist, die Gott jedem seiner Geschöpfe verliehen hat. „Deus Caritas est" und „Spe Salvi" - in Ihrem Werk und in Ihrer Wirksamkeit, verehrter Kardinal Cordes, sind diese großen, schönen Titel der beiden so grundlegenden Enzykliken des Heiligen Vaters Tat geworden, Tat, Inspiration und Vorbild. Dafür sind Ihnen viele Menschen auf aller Welt in Dankbarkeit verbunden. Nur zu gerne schließe ich mich mit meinen Glückwünschen diesem Dank an.
II.
Ihr Werk und Ihr Wirken übersteigt auch dort eine Grenze, wo es uns, die wir in Ihrer näheren und fernen Umgebung leben, herausfordert, uns unserer eigenen Wurzeln immer wieder neu zu vergewissern und aus der Kraft dieser Wurzeln Dienst in der Welt zu tun. Überall dort treten wir in Ihre Spuren ein und wirken in der Sendung, die Sie trägt, wo wir uns im Dienst am Nächsten binden. Wir sind seit einer Reihe von Jahren Zeugen einer bemerkenswert widersprüchlichen Wahrnehmung unserer Wirklichkeit. Auf der einen Seite strömen Millionen junger Menschen aus aller Welt zu den Weltjugendtagen, die Ihnen, verehrter Kardinal Cordes, so viel verdanken. Sie suchen Orientierung, Ankergrund, Glaubenserfahrung und Kraft zur Sendung, zum Aufbruch.
Auf der anderen Seite nagt die selbstzerstörerische Kraft eines radikalen Laizismus an den Fundamenten unserer Kultur. In selbstverstärkender Selbstsicherheit ist von permanentem Glaubensschwund die Rede, von der unausweichlichen Unwichtigkeit des Christentums. Wie als wolle man einen zum Niedergang verdammten noch eigens demütigen, wird gelegentlich selbst zum Angriff auf christliche Symbole geblasen, die also doch vielleicht gar nicht so unwirksam und unbedeutsam sind.
Nach dem deutschen Kruzifix-Urteil von 1995 hat in diesem Jahr das Urteil des Europäischen Gerichtshofs für Menschenrechte über das Kruzifix in italienischen Klassenzimmern für Furore gesorgt. Im Kern geht es um eine weitsichtige Absicht: Den religiösen Glauben zu privatisieren und das Verhältnis von Staat und Kirche in Europa umzudeuten. Mit vielen Anderen bin ich entsetzt gewesen über das Urteil der Straßburger Richter. Mit Verlaub: Auch diese sieben Richter sind nicht die letzte Instanz in der Frage nach Wahrheit und Urteilskraft. Ich will gar nicht polemisch werden. Ich bin vielmehr besorgt und möchte, dass wir den Wesenskern der Angelegenheit nicht aus dem Auge verlieren. Toleranz aufzubauen, indem die Glaubenswahrheit gegen den Wert des Pluralismus ins Feld geführt wird, wie es die Straßburger Richter getan haben, hilft am Ende vor allem dem Pluralismus nicht. Im Gegenteil: Es untergräbt die Wurzel der Toleranz - die unbedingte Anerkennung der Würde des einzelnen - die in christlicher Deutung erst durch die Rückbindung des Menschen an Gott Tiefgang und Wirksamkeit besitzt.
Das Kreuz ist weder ein Zeichen unerträglicher Grausamkeit noch ist es ein vereinnahmendes Instrument, das die Freiheit des Glaubens verhindert. Im Gegenteil: Das Kreuz ist Zeichen der Liebe Gottes, so verstehen wir Christen es. Im Kreuz zieht Jesus uns Menschen zu sich und mit sich über unser Leben hinaus zu Gott. Das Kreuz verhindert, dass wir uns selber erlösen wollen müssen. Wir können demütig werden vor der Größe des Daseins, die unser Fassungsvermögen und unsere Gestaltungskraft übersteigt. Wir müssen sogar demütig werden, wenn wir durch das Kreuz glauben und durch das Kreuz leben, das wir doch nur von Ostern her verstehen. Im Kreuz liegt die Unbedingtheit des Eintretens für die Würde des Menschen - das beste und wichtigste Charakteristikum unserer Kultur.
Erst dadurch wird Toleranz möglich, ja sogar nötig. Nicht weil ein Mensch sie fordert, sondern weil Gott jeder und jedem von uns gegeben hat, was wir uns nicht selber zu geben vermögen. Ich kann nur die Worte wiederholen, die Bundeskanzlerin Angela Merkel in der Ihnen, verehrter Kardinal Cordes, zugeeigneten Festschrift für den heutigen Tag formuliert hat: „Toleranz wurzelt darin, dass man sich seiner eigenen Identität gewiss ist - in einer Selbstgewissheit, die keine Abschottung bedeutet, sondern eine selbstbewusste Offenheit und Neugier auf Andere."
Das Kreuzesurteil aus Straßburg, wie damals jenes aus Karlsruhe, zeugt von Respektlosigkeit gegenüber den Gläubigen und es zeugt von Verständnislosigkeit gegenüber den Voraussetzungen eines wahrhaft wertvollen inter-kulturellen Dialogs in der Welt von heute. Wir Christlichen Demokraten werden niemals ruhen, uns dieser Sicht auf die Wurzeln unserer Zivilisation zu widersetzen.
III.
Weil wir europäischen Christlichen Demokraten entschieden für das christliche Menschenbild in der Gestaltung der Politik eintreten, haben wir mit größtem Engagement den Prozess der Vertragsreformen in der Europäischen Union mitgestaltet. Wir sind stets für den Gottesbezug eingetreten, doch haben laizistische Kräfte in der heutigen Europäischen Union am Ende leider die Mehrheit gehabt. Ich möchte aber im Rückblick ganz offen sein: Der Heilige Geist könnte manchmal auch in die Kirche hinein heller strahlen. Denn nicht immer wurde unser Einsatz von der Kirche ausreichend wahrgenommen oder unterstützt. Dies soll, bitte, keine Kritik sein und schon gar kein Nachkarten. Aber es ist wichtig, es ehrlich anzusprechen für die Dinge, die vor uns liegen: Wir, die wir uns für die christliche Sicht der Dinge in der europäischen Politik einsetzen, werden dies auch in Zukunft tun. Dabei werden wir nicht müde, um deutlich zu machen, dass der Geist der Grundrechtecharta der EU aus dem Geist des Christentums erwachsen ist.
Wir werden nicht müde darauf hinzuweisen, dass der neue Artikel 17 des Vertrages über die Arbeitsweise der Europäischen Union ein großer Erfolg ist, weil er das Verhältnis der EU zu den christlichen Kirchen in einer so klaren Weise regelt wie keine bisherige Bestimmung des öffentlichen Dialogs mit den christlichen Kirchen in der Europäischen Union.
Wir werden nicht müde, auf dass auch ohne Gottesbezug in der Präambel des Vertrages von Lissabon, der nun glücklicherweise endlich in Kraft getreten ist, der Hinweis auf das christliche Erbe Europas für uns immer ein Auftrag ist, für die christliche Zukunft Europas zu wirken. Kardinal Cordes, Sie geben uns mit Ihrem Lebensbeispiel in diesem nicht immer leichten Ansinnen Ermutigung und Richtung.
IV.
Kardinal Paul Josef Cordes hat uns mit seinem unermüdlichen sozialen und karitativen Einsatz nicht nur die Ausrichtung gezeigt, in dessen Weite unsere Aufgabe steht. Wir wollen dem Menschen dienen, weltweit und dort, wo immer er leidet und unserer Zuwendung, unserer Nächstenliebe, unserer Solidarität bedarf. Das ist der Geist der katholischen Soziallehre, aus der heraus auch wir in der Bewegung der europäischen Christlichen Demokraten arbeiten.
Verehrter Kardinal Cordes, Sie haben stets die weltumspannende Perspektive der katholischen Soziallehre betont. Christus hat alle Menschen erlöst. Sie haben sich allen Menschen zugewendet. „Cor Unum" ist das großartige Werk der Solidarität mit allen Menschen in Not. Sie haben auch immer wieder formuliert, warum Sie dieses Werk in die Tat setzen: weil der Glaube es zur Folge hat. Sie haben damit immer wieder betont, dass christliches Handeln und christlicher Glaube die zwei Seiten der einen Medaille sind. Für uns als Christliche Demokraten in politischer Verantwortung heißt dies: Wir treten ein für die Aktualität und Zukunftskraft des christlichen Menschenbildes und wir treten ein für den inter-kulturellen Dialog, weil wir davon überzeugt sind, dass wir so in der Welt von heute den größten Dienst für christliche Werte leisten können.
In dieser Aufgabe fühlen wir uns durch Ihr Lebenswerk, verehrter Herr Kardinal, bestärkt und inspiriert. Wir suchen den Dialog über die Grenzen der Kulturen und Religionen hinweg, weil wir davon überzeugt sind, dass das Gespräch, auch über Unterschiede und Unverhandelbares, wichtig ist für eine friedliche Welt. Wir wollen nicht den Zusammenprall der Kulturen, aber wir sind auch nicht relativistisch. Wir wollen einen ehrlichen Dialog, der auch benennt, was unsere Religion und Kultur unterscheidet und trennt. Vor allem ist dies heute ein Thema im Verhältnis zur islamischen Welt.
Sie, verehrter Herr Kardinal, haben auf Ihren vielen Reisen und in Europa die Gegenwart des Islam erlebt. Der Islam ist eine große Weltreligion, mit der wir in Nachbarschaft leben. Oft ist diese Nachbarschaft eine unmittelbare in unseren Dörfern und Städten geworden. Niemals vergesse ich die Rede des großen ägyptischen Staatspräsidenten Anwar el-Sadaat im April 1981 vor dem Europäischen Parlament, nur wenige Monate vor seiner tragischen Ermordung. Er hat uns eindringlich erläutert, wie sehr er den Islam als eine friedliche Religion versteht und wie sehr er Fanatiker verabscheut, die im Namen der Religion auftreten. Wir, die übergroße Mehrheit der Abgeordneten des Europäischen Parlaments quer durch alle Parteien und über die Grenzen aller europäischen Nationen hinweg wollen den Dialog mit einem friedlichen Islam, weil wir gemeinsam die politische Radikalisierung der Religion und jede Form von Gewaltanwendung im Namen eines religiösen Prinzips ablehnen.
Ich bin, meine sehr verehrten Damen und Herren, verehrter Herr Kardinal, in diesem Anliegen nicht naiv. Ich weiß um die entscheidende Differenz zwischen uns und den Gläubigen des Islam - Jesus, der uns erlöst hat. Aber gerade weil wir die Differenz kennen und in ihren Folgerungen offen beim Namen nennen, müssen wir den ehrlichen Dialog mit den Muslimen und ihren führenden Vertretern führen. In Europa verwischen oftmals religiöse Aspekte dieses Themas mit Fragen der sozialen Integration. Im Lichte der weltweiten Aufgabe finden wir eher Situationen, in denen das Gespräch, der ehrliche Kontakt bisher gefehlt hat. Sie, verehrter Kardinal Cordes, haben dieses Gespräch über Grenzen der Religion und Grenzen der Kontinente hinweg immer wieder gesucht. Das ehrt Sie und weist uns allen die Richtung.
Ich erinnere mich an die Begegnung mit einem führenden Vertreter des saudi-arabischen Islam in Riad. Ich fragte ihn, warum die Konversion in seinem Land ein Todesurteil zur Folge haben würde und warum ich nicht den Rosenkranz in meiner Tasche tragen dürfe. Er schwieg und das war die Antwort. Wir haben uns danach noch lange, ehrlich und aufrichtig ausgetauscht, auch, zum Beispiel über die Frage, wer Mohammed war, bevor er Muslim wurde. Man sagte mir, solche Ehrlichkeit miteinander sei eher selten. Das wäre eine Tragödie.
Unsere Wurzeln immer besser verstehen und akzeptieren, zugleich immer offener dafür zu wirken, dass die Grenzen, die Menschen geschaffen haben, fallen - das ist der Auftrag, den uns Ihr Lebenswerk, verehrter Kardinal Cordes, weitergibt. Sie haben in großen Zusammenhängen gedacht und mit Ihrer Größe inspiriert. In allem vielschichtigen Tun des Tages haben Sie nie den Kompass verloren, der uns zu den wirklich wesentlichen Aufgaben führt. Der inter-kulturelle und der inter-religiöse Dialog sind von allererster Bedeutung für die Zukunft einer friedlichen Welt. Wir gehen in ihn nicht allein als eine Übung der Toleranz und des Intellekts. Wir sehen den Menschen, so wie Sie, verehrter Kardinal Cordes, in jedem Menschen einer Katastrophe, einer Krise, einer sozialen Notlage stets den Menschen gesehen haben, so wie wir ihn von Gottes Schöpfung her denken.
Offenbarung, Glaube und Vernunft - nie haben Sie einen Widerspruch zwischen diesen Grundpfeilern christlicher Existenz gesehen. Stets haben Sie uns damit den Weg gewiesen. Immer, so versprechen wir Ihnen, wollen wir diesen Weg fortsetzen. Mit Ihnen fortsetzen.
Wir gratulieren Ihnen von ganzem Herzen.
Ad multos annos.
Kardinal Cordes in Australien
Nov 29, 2009
Canberra, 24.11.2009 (KAP) Kardinal Paul J. Cordes, Präsident des Päpstlichen Rates "Cor unum", nimmt in dieser Woche an der Vollversammlung der Australischen Bischofskonferenz in Sydney teil. Dort wolle Cordes für karitative Initiativen der Kirche werben, teilte das Presseamt des Heiligen Stuhls am Montag mit. Im Lauf seines bis Sonntag dauernden Aufenthalts seien Begegnungen mit Priestern, Seminaristen, Sozialarbeitern und Laien geplant. Ferner werde der Kurienkardinal an der Katholischen Universität Australiens einen Vortrag über die Enzyklika "Caritas in veritate" halten.
Il cardinale Cordes in Spagna: lo Stato non emargini la dimensione religiosa
Nov 22, 2009
Lo Stato “vive di fattori che egli stesso non può garantire”, motivo per il quale, nel corso della storia, “tutti gli Stati hanno riconosciuto la ragione morale a partire da tradizioni religiose precedenti”. È tutto incentrato sulla necessità che lo Stato contempli l’aspetto religioso nella vita della collettività, l’intervento del cardinale Paul Josef Cordes, presidente del Pontificio Consiglio “Cor Unum”, all’XI Congresso Cattolici e Vita Pubblica, sul tema “La politica, al servizio del bene comune”, che si è aperto ieri a Madrid. Il porporato, citato dalla Zenit, ha prima sgombrato il campo da ogni dubbio: “Allo Stato non si richiede un'obbedienza irrazionale nei confronti degli imperativi ecclesiali, né il salto alla cieca nelle acque della fede”. La religione, ha poi spiegato, non è “superflua, né si può eliminare facilmente dall'ordinamento sano di una collettività”. Secondo il cardinale Cordes, è dunque importante “evitare sia di fare dello Stato un assoluto religioso che l'appropriazione dell'ordine politico giusto per una comunità di fede”. Dall'altro lato, il porporato ha infine lodato la “fermezza spagnola” nel difendere la vita espressa nella manifestazione del 17 ottobre scorso a Madrid, auspicando che questa disposizione a lottare “possa risvegliare” persone di altri Paesi “perché l'Europa non perda il momento della sua salvezza”. Le prossime sessioni del Congresso affronteranno questioni come la partecipazione dei cattolici alla democrazia spagnola, l'etica e il mercato, la rigenerazione della democrazia, il diritto alla libertà religiosa, l'obiezione di coscienza davanti a leggi ingiuste, la solidarietà e il bene comune, le politiche familiari, l'ideologia di genere e la nuova economia di fronte alla crisi attuale. E’ inoltre previsto l'intervento di personalità di spicco della sfera pubblica, tra cui il Primo Ministro della Repubblica Slovacca, Jan Carnogursky; il presidente del Comitato italiano di Bioetica, Francisco D’Agostino; l'ex Presidente della Repubblica portoghese Ramalho Eanes; gli eurodeputati Marcelino Oreja e Mario Mauro e il direttore de “L’Osservatore Romano”, Giovanni Maria Vian. I Lavori potranno essere seguiti via internet sul sito dell'Università San Pablo CEU.
El cardenal Cordes destaca la «firmeza» de la sociedad española contra el aborto
Nov 22, 2009
El presidente de la Pontificia Comisión «Cor Unum», el cardenal Paul Josef Cordes, puso ayer a la sociedad española como «ejemplo de firmeza» en la lucha contra el aborto tras constatar el apoyo que tuvo la manifestación contra la ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo del pasado 17 de octubre en Madrid.
Durante su presentación del XI Congreso Católicos y Vida Pública, organizado por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), el prelado afirmó que «como alemán tengo que reconocer que este compromiso político me da un poco de envidia» sobre todo ante la pasividad que la sociedad alemana ha mostrado ante esta cuestión. «Ojalá que esa firmeza contagie a mis compatriotas para que Europa no pierda la hora de su salvación», señaló el cardenal, quien adelantó que estará presente en la misa por la familia que presidirá el cardenal Antonio María Rouco Varela el próximo 27 de diciembre en la Plaza de Lima.
Kardinal Cordes: Staat muss Kirche keinen "vernunftwidrigen Gehorsam" leisten
Nov 22, 2009
Vorstellung des XI. Kongresses „Katholiken und öffentliches Leben“
MADRID, 20. November 2009 (ZENIT.org).- Kein Staat muss der Kirche einen "vernunftwidrigen Gehorsam" leisten, noch die Kirche sich dem Staat in allem beugen. Aber jeder Staat muss Religion respektieren, betonte Paul Josef Kardinal Cordes in Madrid bei der Präsentation des XI. Kongresses „Katholiken und öffentliches Leben“. Das diesjährige Thema der Begegnung, die heute eröffnet wird ist: „Die Politik im Dienste des Gemeinwohls“.
Religion „ist nicht überflüssig und noch kann ebenso wenig aus dem gesunden Zusammenhalt einer Volksgemeinschaft ausgeklammert werden“, erklärte Kardinal Cordes in einer Verlautbarung der Universität CEU San Pablo, die vom 20. bis 22. November 2009 Gastgeberin des Kongresses sein wird.
Der Präsident des Päpstlichen Rates „Cor Unum“ erinnerte daran, das jeder Staat „aufgrund von Faktoren existiere, die er selbst nicht gewährleisten kann“, aus diesem Grund hätten im Laufe der Geschichte „alle Staaten ausgehend von vorhandenen religiösen Traditionen das Sittengesetz anerkannt“.
Dies bedeute allerdings nicht, dass vom Staat „ein vernunftwidriger Gehorsam gegenüber den Geboten der Kirche noch ein blinder Sprung in den Glauben“ gefordert würde.
Zwei Extreme gälte es zu vermeiden, so Cordes: „den Staat zu einem religiösen Alleinherrscher zu machen und die Machtübernahme einer sogenannten wahren politischen Ordnung, durch eine Glaubensgemeinschaft.“
Der deutsche Kardinal würdigte die „spanische Entschiedenheit“ zum Schutz des Lebens, die in der Demonstration vom 17. Oktober in Madrid ein klares Zeungis zum Schutz des Lebens geworden ist. Diese Bereitschaft zum Kampf „kann Menschen aus anderen Ländern aufrütteln, damit Europa das Gebot der Stunde nicht verpasst.“ Die Sitzungen des XI. Kongresses „Katholiken und öffentlichen Leben” können im Internet auf der Website der Universität CEU San Pablo mitverfolgt werden.
Es wird Beiträge von bedeutenden Persönlichkeiten des öffentlichen Lebens geben, unter anderem vom Ministerpräsidenten der Slowakischen Republik, Jan Carnogursky, vom Präsidenten des italienischen Ausschusses für Bioethik, Francisco D'Agostino, vom ehemaligen portugiesischen Präsidenten, Ramalho Eanes, von den europäischen Abgeordneten Marcelino Oreja und Mario Mauro, und vom Direktor des L'Osservatore Romano, Giovanni Maria Van.
Behandelt werden Themen wie die Teilnahme der Katholiken an der spanischen Demokratie, die Ethik und der Weltmarkt, die Regenerierung der Demokratie, das Recht auf Religionsfreiheit, die Gewissensbedenken angesichts ungerechter Gesetze, die Solidarität und das Gemeinwohl, die Familienpolitik, die Gender-Ideologie sowie die neue Wirtschaft in der aktuellen Krise.
D: Kardinal Cordes: Priesteramt ist unersetzbar
Oct 23, 2009
Kurienkardinal Paul Josef Cordes hat sich entschieden gegen die Leitung von Pfarreien durch Laien gewandt. Dies verstoße gegen das Kirchenrecht und könne keine Antwort auf den Priestermangel sein, sagte der Präsident des Päpstlichen Rates „Cor Unum“ am Freitagabend in Frankfurt. Diese Praxis gebe es in einigen Bistümern Italiens und der Schweiz, und auch in Deutschland wisse er von einer Diözese, so Cordes. Der 75-jährige deutsche Kurienkardinal äußerte sich bei der Vorstellung seines neuen Buches „Warum Priester? Fällige Antworten mit Benedikt XVI.
Kardinal Cordes: Weihepriestertum ist unersetzbar
Oct 23, 2009
Leitung von Pfarrgemeinden durch Laien verstößt gegen das Kirchenrecht und kann keine Antwort auf den Priestermangel sein
Frankfurt, 18.10.2009 (KAP) Kurienkardinal Paul J. Cordes hat sich entschieden gegen die Leitung von Pfarrgemeinden durch Laien gewandt. Dies verstoße gegen das Kirchenrecht und könne keine Antwort auf den Priestermangel sein, sagte der Präsident des Päpstlichen Rates "Cor Unum" bei einer Veranstaltung in Frankfurt. Dennoch gebe es diese Praxis in einigen Diözesen Italiens und der Schweiz. Das Amt des geweihten Priesters sei nicht ersetzbar etwa durch Pfarrgemeinderäte, "die sich dann für bestimmte Aufgabe einen Priester dingen", so Cordes. Der Kurienkardinal äußerte sich bei der Vorstellung seines neuen Buches "Warum Priester? Fällige Antworten mit Benedikt XVI."
Auch der Philosoph Robert Spaemann betonte bei der Veranstaltung die Notwendigkeit des Weihepriestertums. Viele Priester seien aber heute "durch den Blick von außen auf sie" verunsichert. Kaum eine Gruppe stehe so sehr im Mittelpunkt öffentlicher Kritik wie die Priester. Gerade die Bereiche der Soziologie und Psychologie "scheinen Instanzen geworden zu sein, die dem Priester sagen wollen, was er zu tun hat". Die Geistlichen müssten aber vielmehr umgekehrt fragen, ob die moderne Gesellschaft aus christlicher Sicht auf dem richtigen Weg sei. Dabei solle der Priester aber immer "ein Mensch von heute sein", sagte Spaemann.
Kardinal Cordes: Priester muss „seine Kompetenz behalten“
Oct 08, 2009
Kurienkardinal Paul Joseph Cordes hofft, dass das laufende Priesterjahr zu einem klareren Bild von der Identität des Priesters verhilft. Das sagte der Leiter des Päpstlichen Hilfswerks „Cor Unum“ jetzt in einem Gespräch mit Radio Vatikan. Er sei „sehr dankbar“, dass Papst Benedikt „in diesen etwas konfusen Zeiten für den priesterlichen Dienst“ die Identität des Priesters in den Blick nehme. In der westlichen Welt, „nicht zuletzt auch in Deutschland“, habe sich diese Identität „verdunkelt“, so Kardinal Cordes.
„Wenn ich höre, dass es im deutschsprachigen Raum Laien gibt, die Gemeinden leiten, und dass der Priester, salopp ausgedrückt, eigentlich nur noch der ,Sakramententäter’ ist, der von einer Gemeinde zur anderen zu rasen hat, dann halt ich das für eine problematische Entwicklung. Nicht nur, weil sie den Priester überfordert, sondern weil zum Wesen des Priestertums eben diese dreifache Sendung gehört: dass er das Wort verkündet, dass er die Liturgie feiert und dass er die Hauptverantwortung für die Gemeinde hat; das heißt, für den Aufbau der Gemeinde. Und ich glaube, dass es manchmal auch an Berufungen fehlt, weil die Identität des Priesters nicht mehr klar genug ist. Wenn die Gemeinde geleitet wird von Nichtgeweihten, dann bedeutet das schon eine Reduzierung der Verantwortung des Priesters.“
Der Priester müsse „seine Kompetenz behalten“, so der Kardinal: „Wenn man ihm das belässt und wenn er das behält, dann kann er ein sehr glückliches Leben führen.“ Cordes äußerte sich auch zum Zölibat: Ihm scheine, dass ein Blick auf christliche Glaubensgemeinschaften, die keinen Pflichtzölibat kennen, „nicht ermutigt“.
„Ich habe kürzlich gelesen, dass von den fünf Bischöfinnen, die wir in Deutschland haben, vier geschieden sind. Ich will hier über niemanden den Stab brechen – aber wenn man bestimmte Bedingungen, die gegeben sind und an denen Anstoß genommen wird, beseitigen würde, dann wäre die Zukunft einer überzeugenden Glaubensverkündigung nicht unbedingt gewährleistet.“
Dass Jesus selber positiv von der Ehelosigkeit um des Himmelreiches willen redet, sei „eine biblische Tatsache“, erinnert der Kardinal aus dem Erzbistum Paderborn.
„Mir scheint, dass die Verkündigung des Reiches Gottes mit der endgültigen Erfüllung in der Anschauung Gottes glaubwürdiger ist, wenn die Prediger solcher Wahrheit selber in ihrem Leben darauf hinweisen, dass diese endgültige Erfüllung, die Glücksverheißung, die darin liegt, von ihnen geglaubt wird – und dass sie infolgedessen auf das Gut der Ehe verzichten, damit diese Verkündigung der Erfüllung des Menschen in Gottes Seligkeit glaubwürdiger wird. Mir scheint also da eine der tiefsten Gründe zu liegen.“
Deutsche Katholiken haben einen guten Ruf”
Jul 30, 2009
Schwerte. Zur alljährlichen Aufsichtsratssitzung der caritativen Vatikan-Stiftung „Populorum Progressio” hat Kurienkardinal Paul Josef Cordes Kardinäle, Erzbischöfe und Bischöfe aus Süd- und Lateinamerika erstmals in die Katholische Akademie nach Schwerte eingeladen.
Sie kommen aus Mexiko, Bolivien Brasilien, Ecuador, Peru und eben aus Rom: Der internationale Stiftungsrat von „Populorum Progressio” entscheidet in diesen Tagen in Schwerte über Millionenbeträge, die, in 231 Projekte aufgeteilt, ein Stück „Hilfe zur Selbsthilfe” für die Armen Südamerikas werden sollen.
Kardinal Paul Josef Cordes leitet das Kollegium, und er findet auch noch ein wenig Zeit, den Mitbrüdern seine Heimat zu zeigen. Am heutigen Dienstag nimmt die Delegation erst einmal am Paderborner Liborifest teil. Kardinal Cordes zelebriert um 11 Uhr im Dom das Pontifikalamt, zu dem vor allem das Landvolk kommen wird. Am Abend steht noch die Teilnahme an der Schlussfeier des Libori-Triduums, ebenfalls im Paderborner Dom, auf dem Programm.
Die Bedeutung der Heimat im internationalen Kontext
Der Freitag ist dem Arnsberger Stadtteil Neheim gewidmet. Hier wird Cordes mit seinem Stiftungsrat die Gedenkstätte von Abbé Franz Stock und die Dauerausstellung im Fresekenhof besichtigen und um 19 Uhr einen Gottesdienst in St. Johannes mitfeiern. Theresia Stock, jüngste Schwester des in Neheim geborenen Priesters, der im Zweiten Weltkrieg 4000 Menschen seelsorgerlich in Frankreich bis zu deren Ermordung durch die Nazis begleitete, hieß am Montag den Kardinal selbst in Schwerte willkommen. Begleitet wurde sie u. a. vom Ehrenvorsitzenden des Franz-Stock-Komitees, Pfr. Franz Schnütgen, sowie dem geschäftsführenden Vorsitzenden Horst Leise und seiner Frau Luzie.
„Deutsche Katholiken haben in der Welt einen richtig guten Ruf, wenn es ums Helfen geht”, unterstrich Kardinal Cordes am Rande der Stiftungsratssitzung die Bedeutung seiner Heimat im internationalen Kontext der praktizierten Nächstenliebe.
Hilfe für die Landbevölkerung in Südamerika und Afrika
Gerade vor dem Hintergrund der jüngst erschienenen päpstlichen Enzyklika „Caritas in veritate” (Liebe in Wahrheit), an der der Kurienkardinal in höchstem Maße mitgearbeitet hat, betonte er gegenüber der Westfalenpost, dass die notwendige Hilfe „an den Stätten des Elends nicht mit einem Scheck, sondern mit ehrlicher Anteilnahme” beginnt: „Es geht darum, dem Gefühl des Alleingelassenseins neue Hoffnung entgegenzusetzen. Wir wollen den Menschen helfen und dadurch gleichzeitig dem Glauben dienen.”
Mit vielen hundert kleinen Projekten - keines über 10 000 Dollar - unterstützt die Stiftung „Populorum Progressio” seit mehr als 20 Jahren vor allem die notleidende Landbevölkerung in Südamerika und Afrika. Erziehung und Gesundheit stehen dabei im Mittelpunkt der Maßnahmen, die vor Ort stets auch zur Eigeninitiative der Betroffenen anleiten sollen.
"Katholische Soziallehre ist nicht der 'dritte Weg'"
Jul 14, 2009
Kathbild.at / Rupprecht
Kardinäle Cordes und Martino präsentierten im Vatikan die neue Sozialenzyklika "Caritas in veritate
Vatikanstadt (KAP) Für den Präsidenten des Päpstlichen Rates "Cor unum", Kardinal Paul J. Cordes, der gemeinsam mit dem Präsidenten des Päpstlichen Rates für Gerechtigkeit und Frieden (Iustitia et Pax), Kardinal Renato R. Martino, die neue Sozialenzyklika im vatikanischen Pressesaal präsentierte, bedeutet "Caritas in veritate" kein "pro oder kontra" zum Kapitalismus. Benedikt XVI. äußere sich in dem Dokument nicht zu Strukturen, sondern er spreche über Personen, die sich ändern und die umdenken müssen. Die Kirche trage Ideen vor und gebe Anregungen; aber sie treibe keine Politik. Das bedeute, dass die katholische Soziallehre auch kein "dritter Weg" jenseits von Kapitalismus und Sozialismus sei.
Die katholische Soziallehre sei kein politisches Programm zum Aufbau einer perfekten Gesellschaft. Wer so denke, laufe Gefahr, eine Theokratie vorzubereiten. Vielmehr achte die Kirche gemäß dem Zweiten Vatikanum auf Religionsfreiheit, aber auch auf eine gerechte Autonomie von Staat und Kirche. Daher sei die katholische Soziallehre auch ein Element der Evangelisierung. In ihren Mittelpunkt stehe der Mensch, hob Cordes hervor.
Kardinal Martino betonte, dass "Caritas in veritate" eine positive und ermutigende Position gegenüber der derzeitigen Weltlage einnehme. Benedikt XVI. wolle keine technischen Lösungen für die Krise vorlegen, vielmehr gehe es ihm um eine Neureflexion über das westliche Wirtschaftsdenken, sagte der Kardinal.
Wäre die Enzyklika in ihrer ursprünglichen Fassung vor Beginn der Krise erschienen, hätte man sie als "prophetisch" bezeichnet, betonte Martino. Die in L'Aquila versammelten Staats- und Regierungschefs der acht bedeutendsten Industrienationen sollten die Mahnungen hören, die aus der Sozialenzyklika Papst Benedikts XVI. sprechen. "Caritas in Veritate" richte sich an die katholische Welt und an alle Menschen guten Willens, unter diesen aber ganz besonders an die politisch Verantwortlichen, sagte Martino: "Benedikt XVI. hat ja bereits an G 8-Gastgeber Silvio Berlusconi einen Brief geschickt, der eine kondensierte Version seiner Enzyklika ist. Ja, wir hoffen tatsächlich, dass die politischen Führungspersönlichkeiten die Enzyklika mit Interesse rezipieren. Denn die drei Kräfte, die in der Wirtschaft zusammenspielen, sind der Markt, die Regierungen und die Zivilgesellschaft. Der Markt darf nicht ohne Kontrolle agieren - wie die aktuelle Krise zeigt. Und wer kontrolliert? Die Regierungen. Deshalb brauchen die Regierungen klare Vorstellungen über die Regeln, die aufzustellen sind. Wirtschaft ohne Kontrolle führt in den Bankrott".
Die Phobie des Abstands
Apr 13, 2009
Psychologie und Glauben: Kardinal Cordes stellt in Rom sein Buch vor
Die Taxifahrer sind erst einmal ratlos. Noch wurde die Botschaft der Bundesrepublik Deutschland beim Heiligen Stuhl nicht in das touristische Basispaket von Rom aufgenommen. Winzig ist die "Straße der drei Uhren", in der sie inmitten des Villenviertels Parioli liegt, unscheinbar die steile Auffahrt, vorbei an einem Schwedenschlösschen und einem Karmelitinnenkloster, scharf die Kurve, die vor einem ockerfarbenen, mehrgeschossigen Ziegelbau abrupt endet. Hier hat der Münchner Architekt Alexander von Branca in den Jahren 1979 bis 1984 sein vielleicht schönstes Gebäude geschaffen: eine Residenz im Stile des Stauferkaisers Friedrich II. trutzig und kühl, herrschaftlich und würdevoll, mit Türmen und Zinnen, Balustraden und Balkonen. Hier plaudert man nicht, hier wird räsoniert.
Seit wenigen Tagen informiert ein Kunstführer über Bau und Ausstattung der Botschaft. Von Branca, Schöpfer auch der Neuen Pinakothek in München und zahlreicher Kirchen, wird darin mit den Worten zitiert, Friedrichs sizilianische "Einfachheit, Klarheit und zurückhaltende Monumentalität" seien ihm Chiffre gewesen "auch einer modernen klaren Einfachheit". Freudig überreicht Hausherr Hans Henning Horstmann die Broschüre seinen Gästen - auch an jenem Frühlingsabend, als die deutsche Enklave sich in der Via dei Tre Orologi traf, um wieder einmal dem Drama von Gut und Böse zu lauschen.
Paul Josef Cordes, einst Student der Medizin, heute Kurienkardinal und Präsident des Päpstlichen Rates "Cor Unum", der die humanitären Projekte des Vatikans koordiniert, will das Verhältnis von Glaube und Psychologie neu bestimmen. Darüber schrieb er ein Buch, darüber sprach er nun unter den wachen Augen Leos XIII. und Gottfrieds von Bouillon. (Besiege das Böse mit dem Guten. Grenzen der Psychologie und die Kraft des Glaubens. Augsburg 2009, 144 Seiten, 16,90 Euro.)
Der zentrale Raum der Botschaft, der Empfangssaal, wird beherrscht von einem Gobelin aus dem 18. Jahrhundert und einem Gemälde von 1885. Das mächtige Bild zeigt Papst Leo XIII., wie Franz von Lenbach ihn nach einer Fotografie verewigte, der Gobelin aus der Werkstatt Pietro Ferlonis hingegen die Wahl Gottfrieds zum Heerführer beim ersten Kreuzzug. Das sehr spielerisch wiedergegebene Motiv knüpft an Torquato Tassos Versepos vom "Befreiten Jerusalem" an. Horstmanns einleitende Worte ließen keinen Zweifel, dass an diesem Abend aber nur die innere Befreiung des Menschen gemeint sein konnte: Ein urmenschliches Bedürfnis und zugleich ein christlicher Auftrag sei es, gut zu sein.
Die Armut des Sich-Gehörens
Warum aber ist der Mensch oft böse? Und wer kann ihm den Pfad der Tugend weisen? Cordes rechnet Psychologie und Psychoanalyse den "religionsfernen Disziplinen" zu. Das "atheistische Erbe" könnten und wollten viele Nachfahren Freuds nicht verleugnen. Dennoch dürfe "die Phobie des Abstands den Seelsorger nicht auf Dauer leiten". Im Buch, dessen Titel dem Römerbrief entnommen ist, wird als Grundannahme jeder säkularen oder geistlichen Seelsorge die tatsächliche Existenz des Bösen benannt. Es reiche jedoch mit all seinen destruktiven Potentialen "weit über das Meß- und Prüfbare hinaus". Eine rein akademische, empiriebasierte Psychologie habe diese ihre Grenze anzuerkennen: "Wer das Zusammenleben der Menschen heilen will, muss beim menschlichen Herzen beginnen; muss ihn lehren, dem Guten zu folgen, das Gott in ihm weckt".
Cordes" römischer Gesprächspartner war der Philosoph und Vizepräsident der italienischen Abgeordnetenkammer, Rocco Buttiglione. Auch er verwies auf die "positivistische Ideologie" als den historischen Nährboden der Psychoanalyse. Erst wenn sie eine Metakritik ihrer eigenen Wissenschaftlichkeit entwickele, ihr Grenzenbewusstsein also stärke, sei die Psychoanalyse davor gefeit, zu einer falschen Theologie herabzusinken. Sie sei eben nicht der "Generalschlüssel, mit dem sich alle Bereiche des menschlichen Lebens aufschließen lassen". Auf diesem reinigenden Weg, hoffte Buttiglione, könne der zentrale Autonomiebegriff eine menschenfreundlichere Wendung erhalten. "Wie arm", sprach er leidenschaftlich und auf Deutsch, "ist ein Mensch, der nur sich selbst gehört! Freiheit bedeutet nicht, mit sich selbst allein zu sein, Freiheit ist immer Communio, ist immer Gemeinschaft". So mündeten die römischen Lektionen zwischen Lenbach, Ferloni und von Branca in einen Appell, sich von der Psychologie nicht vorsagen zu lassen, was denn Glück und was denn Freiheit sei - ohne sich taub zu stellen für deren Einsichten in die Entstehungsbedingungen von Angst und Verzweiflung.
Cordes weiß, dass im Binnenraum seiner Kirche mit psychologischem Betroffenheitsjargon, mit Gruppenarbeit und Paartherapie zuweilen Allotria getrieben wird. Unlängst karikierte der Schriftsteller Michael D. O"Brien in seinem Bestseller "Father Elijah" die Dominanz psychotherapeutischer Übungen während der Priesterausbildung. Er spottete über eine gewiss erfundene "Therapie namens Christo-Kundalini-Yoga, die dem Priester helfen sollte, den Schlangengeist am Fuße seiner Wirbelsäule zu erwecken". Demgegenüber vertraut Cordes auf Gebet, Beichte und die "Kraft des Verstandes". Das zahlreich erschienene Publikum klatschte laut und klatschte herzlich und ahnte: Das Böse ist Beziehungslosigkeit.ALEXANDER KISSLER
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Cardenal Cordes: “el Santo Padre está muy contento y apoya mucho esta universidad”
Mar 02, 2009
El presidente del Consejo Pontificio Cor Unum inauguró las VIII Jornadas de Caridad y Voluntariado
El presidente del Consejo Pontifico Cor Unum, cardenal Paul Joseph Cordes, inauguró esta mañana la Muestra de Voluntariado, integrada en las VIII Jornadas de Caridad y Voluntariado organizadas por la UCAM. Durante la inauguración, el Cardenal afirmó que “el Santo Padre está muy contento y apoya mucho esta universidad, por ello ha querido que esté yo aquí para anunciar y explicar el mensaje de cuaresma”.
Cabe destacar, que en la inauguración también intervinieron el alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara, el Consejero de Política Social, Mujer e Inmigración, José Bascuñana, y el presidente de la UCAM, José Luis Mendoza.
Por otro lado, cabe reseñar, que el cardenal Cordes presidió esta mañana en la Universidad Católica una eucaristía con motivo de la apertura de estas Jornadas. Durante la Homilía, el purpurado destacó la importancia del ayuno en este periodo de Cuaresma como una ayuda a los cristianos para ponerse en comunión con Dios.
Asimismo, a la conclusión de la Eucaristía, el prelado habló del voluntariado como un “cauce a través del que los cristianos puedan ejercer la caridad” y como instrumento de evangelización para “los jóvenes y todos aquellos que, atraídos por la labor humanitaria de la Iglesia, se acercan o participan de ella y acaban descubriendo a Cristo”.
Il significato del digiuno cristiano rispetto alle altre religioni nella riflessione quaresimale del cardinale Paul Josef Cordes
Feb 24, 2009
Ai nostri giorni, la pratica del digiuno pare aver perso un po' della sua valenza spirituale e aver acquistato piuttosto, in una cultura segnata dalla ricerca del benessere materiale, il valore di una misura terapeutica per la cura del proprio corpo". E' una delle riflessioni di maggior richiamo contenuta nel Messaggio di Benedetto XVI per la Quaresima 2009. Domani, il Papa - che non terrà al mattino la consueta udienza generale - presiederà il rito di benedizione e imposizione delle Ceneri, che segna l'inizio della Quaresima, al termine della celebrazione eucaristica nella Basilica romana di Santa Sabina. Il cardinale Paul Josef Cordes, presidente del Pontificio Consiglio Cor Unum, si sofferma sul valore attribuito da Benedetto XVI al digiuno cristiano:
R. - Sono molto contento che il Papa abbia scelto questo tema. Viviamo in un mondo in cui c’è il culto del corpo. E’ vero che San Paolo dice: “Nessuno ha mai disprezzato il proprio corpo” e dunque è importante voler bene al corpo. Ma qualche volta questa cura è esagerata. Solo in Germania sono stati venduti 18 milioni di kit per il dimagirmento. Sappiamo tutti che dobbiamo limitarci a curare eccessivamente il nostro corpo. Quindi, da parte del Papa era importante parlare del digiuno. Inoltre, anche altre religioni praticano il digiuno. Conosciamo il Ramadan dell’islam: in un contesto di diversità religiose, quindi, è un compito molto importante sottolineare prima il digiuno e dopo riscoprire anche lo specifico del cristiano.
D. - Non crede che questa cura ossessiva del corpo di cui lei parla, possa portare a un’idolatria del corpo stesso?
R . - Certamente. Dicevano già i Romani: Mens sana in corpore sano. Una mente sana ha bisogno di un corpo sano. Il corpo ha il suo valore, non possiamo negare tutto questo. Però, curare eccessivamente il proprio corpo ha sempre i suoi rischi. Tutta la pubblicità, per esempio, ci mostra il bel corpo: raramente presenta i vecchi che stanno soffrendo. Il corpo è messo così in evidenza, per cui non vediamo più il fatto che più importante del corpo o insieme ad esso deve esserlo lo spirito, la volontà, la libertà. Sono valori astratti ma importanti per salvaguardare uno stato corretto e sano del corpo. Il culto del corpo è molto pericoloso. In Germania, c’era perfino un sapone che si chiamava “Kult”. Questo evidentemente non significa che non bisogna trattare bene il corpo, ma non si deve esagerare con questo desiderio di voler dominare con il corpo la volontà dell’uomo, altrimenti il corpo diventa un tiranno.
D. - Cosa contraddistingue la pratica del digiuno cristiano da quello delle altre religioni?
R. - Se noi guardiamo alle altre grandi religioni scopriamo che l’islam - ad esempio - non ha una relazione con il Creato come il cristianesimo. L’islam non può scoprire nel Creato nessun elemento divino perché Dio è lontanissimo dalla creazione: c’è un abisso tra Dio ed essa. Dio ispira la creazione tramite la legge, la sharia, non ha nessuna relazione personale con la creazione. Invece, il cristiano può identificarsi con il Creato, perché Cristo è il Figlio di Dio e si è incarnato, ha preso la nostra carne. Questa è una cosa insuperabile, perché così noi possiamo avere nel Creato una relazione con Dio stesso. Cristo è il nostro modello, lui è andato nel deserto e così possiamo trovare nel digiuno la persona di Gesù Cristo. Mi sembra che tutti i metodi del digiuno siano importanti, ma lo scopo è quello di vedere come Gesù Cristo viva il digiuno nel deserto: lì ci troviamo di fronte una persona. L’islam ha di fronte una legge, un Dio lontano, noi abbiamo Cristo vicino che ci dà l’esempio del digiuno. I metodi del digiuno hanno questo scopo e non sono molto importanti: importante è che troviamo Cristo. Il Papa dice nel suo Messaggio che il digiuno ci aiuta a dedicarci totalmente a Dio.
D. - Eminenza, il digiuno volontario in tempo di Quaresima può contribuire a combattere la fame nel mondo?
R. - Il Papa lo dice abbastanza chiaramente nel Messaggio. Se io nego qualche cosa di buono e di utile al mio corpo, mi rimane anche una certa somma di denaro. Se io nego ai miei occhi la televisione per un certo tempo, avrò tempo per pregare. Se io cancello nel mio cuore l’orgoglio, avrò forse desiderio di confessarmi. Così, il tempo di Quaresima è per me un tempo di approfondimento della vita cristiana. E’ quasi un esercizio spirituale. La Chiesa ci offre 40 giorni per prepararci alla Pasqua. Sono contento di questo Messaggio perché qualche volta nel mondo la preparazione alla Pasqua era solo un tempo per preparare la colletta e la gente pensava: se faccio una bella offerta ho fatto la mia preparazione. Invece, questo Messaggio quaresimale del Papa ci mostra chiaramente che ci sono altri elementi importanti quanto la colletta che ci indicano il vero senso della Quaresima che vuol dire prepararci a celebrare la Pasqua come morte e risurrezione di Gesù Cristo. Solo chi è morto può sentire la gioia della Risurrezione e solo chi ha fatto veramente un passaggio verso questa morte, negando se stesso, avrà la gioia di celebrare nella veglia di Pasqua la gioia della Risurrezione.
Letztlich gelten die Attacken dem Petrusamt
Feb 20, 2009
Animositäten gegen den Papst haben im „Land der Reformation“ Tradition, betont Kurienkardinal Paul Josef Cordes und warnt vor einer schleichenden Politisierung der Kirche – Ein Rückblick auf den „Fall Williamson“ aus römischer Sicht
Chaostage in Rom“ überschrieb der „Spiegel“ die Geschehnisse um die Aufhebung der Exkommunikation einiger Nachfolger des Erzbischofs Lefebvre. Ob es nicht zutreffender gewesen wäre, sie eine gut orchestrierte „Brunnenvergiftung in Deutschland“ zu nennen? Es lohnt wohl der Versuch, den Kampfplatz wenigstens partiell zu entsorgen.
1. Exkommunikation
Ausstoßung eines Kirchengliedes aus der Gemeinschaft versagt es dem Getauften, die in der Kirche angebotene Gnade zu empfangen (würdiger Empfang der Eucharistie; Bußsakrament etc.). Fraglos kann nur der das Gewicht einer solchen Strafe erkennen, der die Kirche als Christi Glaubensweg zu Gott versteht. Wer überzeugt ist, seinen Weg zu Gott ohne Kirche machen zu können, wird dem Verhängen oder Aufheben der Exkommunikation keine Bedeutung beimessen. Er erscheint banal wie ein Vereinsausschluss. So nahmen denn auch vor allem die deutschen Medien an der Aufhebung der Strafe durch Papst Benedikt XVI. keineswegs die geistliche Wirkung dieses Aktes für die vier Bischöfe der Pius-Bruderschaft wahr. Vielmehr galten die Kommentare allenthalben seinen gesellschaftlich-politischen Aspekten. Nicht nur das: Sie unterstellten dem Papst, er wolle die Beschlüsse des Zweiten Vatikanum verwässern und klagten mit Verweis auf die Äußerungen des Bischofs Williamson den Vatikan der antisemitischen Provokation an.
Für „Spiegel-online“ vom 2. Februar 2009 ist Papst Ratzinger gar ein eiskalter Technokrat, den „distanzierte Kühle“ umgibt und der beherrscht ist von einem „abstrakten Wahrheitsfanatismus“. „Das Charisma der Menschenliebe, das sein Vorgänger Johannes Paul II. verbreitete, geht ihm ab.“ Nicht als ob der Schreiber sich auf Begegnungen, persönlichen Umgang und Erfahrung stützen könnte; für die leichtfertige Ehrabschneidung genügt der Verweis auf das, was „Kritiker ... immer wieder registrieren“.
2. Kirche als „mystischer Leib Christi“
Für viele Zeitgenossen beschränken sich menschliches Dasein und alle Realität auf das hier und heute Greifbare. Weltjenseitiges zählt nicht oder ist sogar „Hokuspokus“. Eine Spur kirchenrechtlicher Information hätte manchem Kommentator wohl gut angestanden. Gewiss hätte auch der in den letzten Tagen am meisten zitierte deutsche katholische Bischof die im Vatikan versäumten Erläuterungen dank seiner erprobten besten Beziehungen zu den Medien nachschieben, die Missverständnisse ausbügeln, die geistliche Dimension des Aktes ansprechen, mit dem Papst den Blick auf den Glauben und auf Gott lenken können. Doch er nutzte seine Stellungnahmen um von „der Leitung der Kirche etwas mehr politische Sensibilität“ zu fordern. Dass den Papst ein geistlich krankes Glied am Leib Christi seit Jahren schmerzt, gilt im besten Fall als Alterssentimentalität. Seine Verteidigung, dass er als Wahrer kirchlicher Einheit einer Gruppe von Christen auf deren Bitte hin die Versöhnungshand entgegenstrecken wollte, fand nicht statt. Statt dessen verlautbarte der deutsche Bischof lapidar: „Der Papst tut mir leid.“
Kirche sollte wohl am allerwenigsten von ihren Hirten reduziert werden auf einen der vielen Sozialkörper der Gesellschaft. Auch wenn sie in dieser Welt ist, dürfen politische Kategorien – bei allem Anraten zu weltlicher Klugheit – nicht ihre oberste Leitwährung sein. Ihre Verantwortungsträger hätten zu verdeutlichen: Kirchliches Handeln kann nicht gemessen werden mit den Prioritäten von Staat, Öffentlichkeit und Medien: an Dienlichkeit für die eigenen Ziele, Einfluss, Macht, Ideologie. Die kritischen Beobachter wären auf das Transempirische, Metaphysische – erst recht auf alles Ewigkeitsrelevante zu verweisen. Denn die totale Subordination unter die Politik, das unbefragte Erbe einer bornierten Aufklärung, bestimmt immer noch viele Meinungsmacher. Noch haben solche Währungshüter nicht wahrgenommen, dass in unsern Tagen Intelligentzia solche Positionen als gestrig einordnet, da sie fordert, säkularisierte Zeitgenossen dürften nicht „den gläubigen Mitbürgern das Recht bestreiten, in religiöser Sprache Beiträge zu öffentlichen Diskussionen zu machen“ (J. Habermas). Oder da sie warnt: „Wenn die Kirchen eine schleichende Politisierung ihrer Glaubenswelt unbesehen mitmachen, dann drohen sie postmoderne Landeskirchen zu werden“ (U. Di Fabio).
3. Die Heilsbotschaft Gottes
Sören Kierkegaard erwägt in „Der Einzelne“, wie die Menschheit im Laufe der Geschichte sich den Schatz und die Quellen der Offenbarung widerrechtlich angeeignet hat. „Die Grundverwirrung, die man den Sündenfall der Christenheit nennen könnte, ist: Jahr um Jahr, Jahrzehnt um Jahrzehnt, Jahrhundert um Jahrhundert , schleichend – beinah halb von sich nicht wissend, was sie tat – das angestrebt zu haben, Gott das Eigentumsrecht am Christentum zu entwenden, und sich in den Kopf zu setzen, dass das Geschlecht, das Menschengeschlecht, selbst das Christentum erfunden habe oder doch so ungefähr das Christentum selbst erfunden habe“. Man habe sich gedacht: „Es ist nun schon lange her, dass Gott als Eigentümer und Herr etwas von sich hat hören lassen, somit ist das Christentum uns verfallen, mögen wir es nun ganz und gar abschaffen oder es ad libitum zurechtstutzen wollen als etwas, das so ungefähr unser Eigentum und unsere Erfindung ist?“
Fraglos liegt inzwischen Gottes gesammeltes Wort wohlfeil im städtischen Supermarkt aus. Alle christlichen Lehrinhalte und Weisungen sind im Internet abrufbar. Jeder hat Zugriff auf das, was von der Welt des Christentums bekannt und erkennbar ist. Doch meint dieses Einreihen von Gottes eigener Wahrheit in das Allgemeinwissen weder, die Wissensmaterie könne nach Belieben verkürzt oder erweitert werden, noch dass sie ohne Garanten frei flotierte; sie bliebe ja sonst anspruchs- und wirkungslos. Wer die zweitausendjährige Geschichte des Christentums kennt, weiß um das mühevolle Ringen der Glaubenden, Gottes Botschaft der Menschheit unverfälscht zu erhalten. Schon in der Bibel selbst ist die Weitergabe des „anvertrauten Gutes“ (1 Tim 6,20) – der Lehre, der Wahrheit und des Glaubens – ein klassischer Topos. Es zu hüten und zu bewahren, obliegt letztlich den Verantwortlichen der Gemeinde.
4. „Copy-Right“ des Glaubens
Ohne Kirche kein Glaubensfundament; ohne Kirche keine Heilsbotschaft. Die Heilige Schrift entsteht nicht lediglich anlässlich der Stiftung der ersten Gemeinden. Indem vielmehr Gottes Geist durch das Zeugnis der Apostel diese Gemeinden gründete, schuf er in demselben Geist das sie fundierende Wort. Dieses Wort ist die Selbstdarstellung des Glaubens der Kirche. Gott hat die formulierte Glaubensweitergabe sowie sich für diese als Urheber selbst gewollt; er ist es, der beides setzte. Das bezeugen die geschichtlichen Daten der Festlegung des Kanons der Heiligen Schrift unabweisbar. Und es war die Kirche, die in apostolischer Zeit herausfand, ob diese oder jene Schrift ein inneres Stück der kirchlichen Selbstkonstitution darstellte. Zwischen Kirche und Schrift besteht demnach totale gegenseitige Verwiesenheit.
Und beide fordern sich auch gegenseitig für die Erhebung der Glaubensinhalte. Nach dem Weggang des Herrn oblag den Aposteln die verbindliche Deutung der konstituierenden Botschaft und das Beantworten neu auftauchender Fragen – wie es etwa die „Apostelgeschichte“ berichtet. Doch auch spätere Zeit musste Gottes fundierendes Wort verbindlich künden. Nach dem Ausweis dieses Worts selbst sind es die Nachfolger der Apostel, in deren Hände der Offenbarer die Verantwortung für diese Aufgabe gelegt hat. Wenn sie kirchliche Lehre verbindlich vortragen, sind zwei Instanzen desselben Vorgangs im Spiel: das treu bewahrte inhaltliche Erbe und deren kompetente Interpreten.
Bei der Sicherung geistigen Eigentums und im modernen Verlagsrecht spricht man heute von „Copyright“. Der Begriff will dabei die intellektuelle Habe des Autors im ausschließlich rechtlichen Sinne wahren. Vielleicht ist es möglich, ihn auch auf die zutreffende Erhebung des Inhalts einer Aussage anzuwenden, damit der „mens auctoris – der Aussageabsicht des Schreibers“ Gerechtigkeit widerfährt. In dieser Bedeutung wäre dann zu folgern: das „Copyright“ der Heiligen Schrift liegt bei der Kirche.
5. „Wir sind Kirche“
Das Zweite Vatikanum hatte seine theologische Mitte in der Konstitution „Über die Kirche“. Diese hält mit der Botschaft des Neuen Testaments fest, dass alle Getauften Kirche sind. Die Wichtigkeit dieser Aussage fällt dem besonders ins Auge, der den Formulierungsprozess des zentralen Konzilsdokuments beachtet: Ursprünglich sollten die Aussagen zu den verantwortlichen Amtsträgern den Inhalt des zweiten Kapitels bilden, bevor dann die Aussagen der Laien behandelt wurden. Doch diese Ordnung führte zu einer langen, intensiven Diskussion. Als deren Ergebnis bekannte sich die Bischofsversammlung zu der biblischen Wahrheit: Die Grundaussage der neutestamentlichen Offenbarung betrifft alle Getauften gemeinsam; sie sind Volk Gottes und Glieder des mystischen Leibes Christi. Dieser Tatsache widmet das Dokument das zweite Kapitel. Sekundär dazu und als Stoff für das dritte Kapitel ist dann von der Ordnung und den unterschiedlichen Aufgaben innerhalb der Gemeinschaft der Getauften die Rede. Die Botschaft von der Teilnahme aller an der Sendung der Kirche wurde vor allem an den Versen vom „Gemeinsamen Priestertum der Gläubigen“ festgemacht; sie werden wohl von den Verlautbarungen des Konzils häufiger als alle anderen Verse zitiert.
Nun mag im demokratischen Umfeld unserer Tage aus der Botschaft vom „Gemeinsamen Priestertum aller Glaubenden“ gefolgert werden, Demokratie sei die der Kirche zukommende Ordnungsform. Fraglos gibt es Zusammenhänge. Allerdings nicht durch die Übernahme demokratischer Elemente durch die Kirche unserer Tage. Sondern durch den Einfluss des Christentums auf die neuzeitliche Demokratie. Der Bundesverfassungsrichter emer. Gerhard Leibholz hat sie genau untersucht (Berlin 1966). Ihre Wurzeln liegen in England. Dort wurden im 17. Jahrhundert die Offenbarungsaussagen vom gemeinsamen Priestertum in politisch-gesellschaftliche Strukturen umgesetzt. Die Demokratie galt bei dieser Entwicklung zunächst als „religiöses und moralisches Prinzip“. Zunehmend wurde dann das Volk an der Lenkung des Staates beteiligt. Und die Ordnung des Staates löste sich Schritt für Schritt aus dem Glaubenskontext. So wurden die ersten Gebilde neuzeitlicher Demokratie geradezu definiert als „Überführung des geistlichen Priestertums aller Gläubigen in nicht-theologische Sprache“.
In Rückblick auf die skizzierten Anhängigkeiten wäre es nun allerdings fatal, wollte man durch die Demokratisierung der kirchlichen Ordnungsform dieselbe Säkularisierung in der Kirche durchsetzen, die in der Gesellschaft stattgefunden hat: die Verankerung von Aufgaben, Zuständigkeiten und Vollmachten nicht in Gottes Heilszusage – theologisch „Gnade“ genannt – sondern im Willen des Volkes. Politiker, Kirchenerneuerer und Medienleute, die ihre Richtersprüche fälle, müssen sich wohl nach ihrem Kirchenverständnis fragen. Oder genauer: ob sie Gott das Herrschaftsrecht an der Kirche stehlen wollen. In der wachsenden Gott-Erblindung liegt ja die fundamentale Bedrohung auch der Kirche.
6. Über die „Vorsteher“ der Gemeinde
Offenbar erlebte schon die frühe Kirche die Probleme, die die Leitungs- und die Deutungsvollmacht der kirchlichen Hirten zur Folge hat. Gottes Botschaft ergreift für sie Partei. „Gehorcht euren Vorstehern und ordnet euch ihnen unter“, schreibt der Verfasser des Hebräerbriefes. „Sie wachen über euch und müssen Rechenschaft darüber ablegen: Sie sollen das mit Freude tun können, nicht mit Seufzen; denn das wäre zu eurem Schaden“ (13,17). Die kirchliche Gemeinschaft ist strukturiert, nicht amorph. Achtung vor der Autorität der kirchlichen Leiter und der schuldige Gehorsam wird angemahnt. Durch sie hat Christus das Heilswort an die Gemeinde gerichtet. Wer nicht zur Kirche gehört, hat überhaupt kein Recht, in Glaubensdingen Einspruch zu erheben. Und für alle Teilnehmer an der gemeinsamen Sendung der Kirche sind es in letzter Instanz die Träger des Amtes, die von Gottes Wort zum Wächterdienst autorisiert werden. Nicht die Lautstärke der öffentlichen Resonanz befindet über die Berechtigung.
Wer von Rom aus die Heftigkeit der Reaktion wahrnahm, mit der in Deutschland auf die Rücknahme der Exkommunikation für die vier Lefevre-Bischöfe antwortete, der musste sich betroffen die Augen reiben. Bis heute zwei Wochen lang tägliche Abhandlungen in den führenden Tageszeitungen, Presseerklärungen, Fernsehnachrichten mit passenden Gästen und Talkshows; am 11. Februar zeigte sich sogar DW- TV am Thema interessiert mit einem Bericht über die „Altkatholiken“ und der Ermunterung an die „Römer“, sich diesen zuzugesellen. Repräsentanten der katholischen Kirche nutzten die Gelegenheit sich zu profilieren. Selbstredend fiel die Kritik am Papst vorsichtig aus, nachdrücklicher das Bedauern an seinen Mitarbeitern aus der Kurie. Erläuterungen und Verständnisbrücken von Bischöfen aus dem Geist der „Communio“ mit dem Nachfolger Petri hingegen wurden von den Redaktionen verschluckt. Die Rüge, die die deutsche Kanzlerin dem Nachfolger Petri per Öffentlichkeit erteilte, gab dem journalistischen Bundesgerichtshof erneut Gelegenheit zur Agitation.
In den europäischen Ländern verlor sich das Interesse an der Rücknahme der Exkommunikation von vier bislang ausgeschlossen Bischöfen nach zwei oder drei Tagen. In den USA war sie dem Leitartikler der New York Times (5. Februar), I. Fisher, sogar Anlass für eine detailreiche und sehr wohlwollende Wertung von Papst Benedikt. Für Deutschland provozierte der „Fall“ hingegen eine Welle des Unmuts nach der anderen. Denn kaum war der eine Grund zum Zorn gegen den Papst nicht mehr haltbar, suchte man sich ein neues Angriffsziel:
Hieß es zunächst, der traditionsverliebte Papst betriebe heimlich eine Rückkehr „vor das Konzil“ – so musste dann zugestanden werden, er akzeptiere lediglich die an ihn von Gebannten gerichtete Bitte um Wiederöffnung der Kirchengemeinschaft. Die Rede von der „Rehabilitierung“ der Bischöfe, das heißt deren Übernahme in die katholische Kirche, musste der Erkenntnis weichen, dass ihnen lediglich in der Kirche wieder der Empfang der Sakramente in der Kirche erlaubt wurde. Unterstellte man Benedikt eine Diskreditierung des Judentums, so wurde deutlich, dass der Papst seine Entscheidung in Unkenntnis der horrenden Thesen von Bischof Williamson getroffen hatte. Verdächtigte man ihr gar des Antisemitismus, so konnte er eindeutige gegenteilige Taten und Worte benennen. Auch der Vorwurf, er habe eine Krise des christlich-jüdischen Dialogs provoziert, wurde hinfällig: die israelische Regierung wiederholte eben erst ihre Einladung.
Warum dieser Eifer in Deutschland? Wieso verbissen sich all die Vordenker gerade der deutschen Öffentlichkeit so fest in den „Fall“? Fühlte man sich eventuell so stark mit dem „Volksgenossen“ verbunden? Aber dann hätte die Reaktion auch anders ausfallen können: Verteidigung aus der Zugehörigkeit zu demselben Volk: „Wir sind Papst.“
Nein, an der Nationalität von Benedikt XVI. kann es nicht gelegen haben. Denn für den letzten „deutschen Aufruhr“ gibt es eine jüngste schmerzhafte Parallele: die „Kölner Erklärung“ von 163 Professoren der katholischen Theologie. Sie wurde am 26. Januar 1989, vor genau 20 Jahren veröffentlicht. Sie richtete sich nicht gegen einen deutschen, sondern gegen einen polnischen Papst, dem auch nach seiner Wahl aus Deutschland zunächst das „Hosianna“ entgegengeschallt war. Dann ertrug die deutsche Öffentlichkeit seine Kirchenlenkung nicht mehr. Damals kommentierte der Bayerischen Rundfunk: „Der zentrale Leitungsanspruch des Vatikans wird zum zentralen Machtanspruch, die päpstliche Unfehlbarkeit wird in einer Weise überstrapaziert, die selbst das Erste Vatikanum hinter sich lässt.“
Offenbar sind demnach nicht die Personen, sondern ist die Institution des Petrusamtes der eigentliche Stein des Anstoßes – damals wie heute. Auch wenn deren Kritikern dann und wann ihre Argumente nicht zu erfinden brauchen. Wer könnte denn auch erwarten, dass die Träger vatikanischer Ämter immer fehlerfrei, gar sündenlos geblieben sind in der Geschichte, in unsern Tagen? Weil Gott seine Kirche Menschen anvertraut hat, ist sie von Anfang an mit Sündhaftigkeit gezeichnet, die unser aller Erbteil ist.
Aber unlängst wird an der Austauschbarkeit der angegriffenen Personen wieder einmal erkennbar, dass sie als Inhaber des Petrusamtes Zielscheibe der Angriffe sind. Dies Amt lässt manche Bewohner nördlich der Alpen fortwährend „rot sehen“. Und die Mehrheit der öffentlichen Medien knüpft nur zu gern bei allem dunklen oder bei berechtigtem Groll an – schon der Quote wegen. Sie weiß ihn geschickt zu schüren.
Wie unsere Sündhaftigkeit so ist auch die Animosität gegen den römischen Papst in „Land der Reformation“ ein altes Erbe. Der „antirömische Affekt“ (H. U. von Balthasar) hat nördlich der Alpen seinen festen Ort. Die durch die Reformation aufgebrochene Feindschaft zwischen den Konfessionen wich – Gott sei es gedankt – durch die ökumenischen Anstrengungen gegenseitigem Verständnis. Doch möchte es sein, dass manche deutsche Medienvertreter in den letzten Wochen vor allem die deutschen Aggressionen gegen das Papstamt bedienen wollten. Sahen sie eine Gelegenheit, aus dem „Fall Williamson“ einen „Fall Benedikt“ zu machen? In solcher Sicht würde ein wenig von ihrem überbordenden Engagement verständlich, das ja weit über die Informationspflicht hinausging.
Il cardinale Cordes: il digiuno quaresimale rifiuta l’idolatria del corpo. Il direttore del Pam, Sheeran: in questa Quaresima scegliamo un mondo libero dalla fame
Feb 08, 2009
Il messaggio del Papa per la Quaresima è stato presentato stamani alla Sala Stampa della Santa Sede. Alla conferenza di presentazione, moderata da padre Federico Lombardi, sono intervenuti, tra gli altri, il cardinale Paul Josef Cordes, presidente del Pontificio Consiglio “Cor Unum”, e la signora Josette Sheeran, direttore esecutivo del Programma Alimentare Mondiale delle Nazioni Unite. Il servizio di Alessandro Gisotti:
“La Quaresima offre al cristiano un percorso spirituale e pratico per esercitare senza tagli e riserve l’offerta di noi stessi a Dio”. E’ quanto sottolineato dal cardinale Cordes che ha aggiunto: nel suo Messaggio, Benedetto XVI ci ricorda “il nostro impegno ad aprire il cuore e la mano a chi è nel bisogno”. Esortazione, ha aggiunto, ancor più urgente oggi in un periodo di crisi economica globale:
“Non possiamo semplicemente arrenderci alla miseria degli uomini; per quanto possiamo dobbiamo apporvi rimedio”.
Il porporato si è così soffermato sul tema del digiuno, centrale in questo messaggio del Papa. Ai nostri giorni, ha rilevato, si è diffusa una cura del corpo che rischia di diventare idolatria. Alcune statistiche sul mercato del “wellness”, del benessere, stanno lì a dimostrarlo:
“Il corpo insiste sempre più sui suoi diritti. Ma il suo desiderio di benessere e piacere forse riduce la libertà e non potrà poi più essere gestito dalla volontà dell’uomo. Il corpo diventa un tiranno”.
Il Messaggio quaresimale, ha spiegato, “si trova senza dubbio in una certa contraddizione” con questo trend sociale. Le parole del Papa sulla rinuncia, ha rilevato il cardinale Cordes, “ad un primo sguardo non favoriscono le inclinazioni profonde dell’uomo. Tuttavia mirano al suo bene”. Il capo dicastero ha così rammentato che anche in altre religioni, come il buddismo e l’Islam, il digiuno ha un ruolo fondamentale. Ma, ha spiegato, “la motivazione che induce le due religioni al digiuno è la lotta contro il potere della materia sull’uomo”:
"Il digiuno ha dunque una colorazione negativa; si tratta di liberarci dal peso che le cose create caricano su di noi. Ciò rischia però di isolare l’uomo, e dunque di chiuderlo e di ripiegarlo su se stesso. Per il cristiano invece il desiderio mistico non è mai la discesa nel proprio sé, ma la discesa nella profondità della fede, dove incontra Dio".
La parola del Papa, ha detto ancora, non vuole semplicemente aggiungere un’altra iniziativa umanitaria a quelle dei nostri giorni. Il digiuno deve avere per i fedeli un significato cristiano, “deve fare spazio per l’offerta di sé a Dio, poiché solo Lui è, in fin dei conti, la felicità a cui aneliamo”. Dal canto suo la signora Sheeran ha ringraziato il Papa per il sostegno che la Chiesa dà alle attività del Programma Alimentare Mondiale:
"I met Pope Benedikt XVI and was deeply moved…"
“Ho incontrato Papa Benedetto XVI – ha detto il direttore del Pam – e sono stata profondamente commossa dal suo impegno e compassione per gli affamati del mondo”. L’incoraggiamento del Papa al digiuno, ha aggiunto, “ci aiuta anche a ricordare che la fame è in crescita ovunque”. Ed ha riferito un dato drammatico: oggi, un bambino muore di fame ogni sei secondi. Ha così passato in rassegna una serie di progetti in diversi Paesi, dall’Afghanistan al Senegal, a Gaza dove il Pam sta combattendo contro la piaga della fame. Ed ha ricordato che l’agenzia dell’Onu lavora con le Caritas locali nelle diocesi di 40 Paesi. Quindi ha spronato i governi nazionali ad impegnarsi di più:
At this time of trillion dollar financial rescue…
“In questa fase di misure di salvataggio finanziario da trilioni di dollari – è stato il suo richiamo – abbiamo bisogno di un salvataggio umano per combattere la fame”. In questa Quaresima, ha concluso, “scegliamo un mondo libero dalla fame”.
Katholiken sollen selbstbewusster sein
Dec 18, 2008
Berlin, 17.12.08 (KAP) Kurienkardinal Paul J. Cordes hat die katholischen Christen zu selbstbewussterem Auftreten und mehr Glaubensfreude aufgerufen. "Wir sind nicht die Nachhut, wir sind nicht die letzten Mohikaner", sagte er am Mittwoch in Berlin. Bei einem Besuch im Kardinal-Höffner-Kreis der Unionsfraktion im deutschen Bundestag dankte der Präsident des Päpstlichen Rates "Cor unum" den Abgeordneten für ihr Engagement.
Cordes verwies auf kirchliche Aufbrüche, den philosophischen Diskurs der vergangenen Jahre und Debatten über religiöse Fragen in den Feuilletons großer Zeitungen. In der gegenwärtigen Situation sei deutlich, dass die Kirche "als Firma nicht kaputtgeht" und den Menschen auch in der Postmoderne etwas zu bieten habe. Zum Teil würden jetzt Fragen diskutiert, die seit der Aufklärung noch offen seien.
Zugleich beklagte der Kardinal, nach wie vor komme immer wieder ein falsches Verständnis der Aufklärung zum Ausdruck. So werde auch heute "vielerorts der Religion der Kampf angesagt". Dazu zähle auch der Widerstand, den es etwa in Berlin gegen einen schulischen Religionsunterricht gebe. Der Staat sei aber nie selbst Quelle von Wahrheit und Moral, sondern müsse ein bestimmtes Maß an Erkenntnis und Wahrheit von außerhalb seiner selbst nehmen. Faktisch seien dies dem Staat vorausliegende religiöse Überzeugungen.
Die Finanzkrise belastet auch den Papst
Nov 23, 2008
Die internationale Finanzkrise belastet jetzt den Vatikan. Die Spenden aus der ganzen Welt sind stark rückgängig und der Heilige Stuhl bangt um seine Wohltätigkeitsprojekte.
Rom. Alarm schlägt der Präsident des Päpstlichen Rates "Cor Unum", Kardinal Paul J. Cordes: „Wir haben bereits die Auswirkungen dieser Krise zu spüren bekommen. Wir sind nicht mehr liquide wie früher. Wir müssen jetzt mehr nachdenken, wie wir Geld auftreiben können und sind für jede Unterstützung dankbar".
Innerhalb der Kurie hat der Rat „Cor Unum" unter anderem die Aufgabe, die humanitären Hilfsaktionen des Heiligen Stuhls in Krisen- und Katastrophengebieten zu organisieren. Weiterhin koordiniert der Rat die globalen karitativen Aktivitäten der katholischen Kirche und ihrer
zugehörigen Institutionen. In den letzten Monaten hat der Vatikan konkret auf Hilferufe wegen des Krieges in der Demokratischen Republik in Kongo
reagiert. Auch nach dem Erdbeben in Pakistan und dem Hurrikan auf Kuba und Haiti hat der Vatikan Hilfen organisiert.
Kardinal Cordes rechnet, dass die Spenden auch im kommenden Jahr rückgängig sein werden, weil die Krise stark die USA und Deutschland belastet, die beiden Ländern, aus denen die meisten Spenden für den Vatikan stammen. Gerüchten zufolge wollen die Finanzexperten des Vatikans auf neue Formen ausländischer Investitionen setzen, um gegen die Folgen der internationalen Finanzkrise besser gerüstet zu sein. Gemessen am Vermögen der katholischen Glaubenszentrale dürfte dies recht einfach sein. Der Vatikan kann auf eine Tonne Goldbarren im Wert von insgesamt 19 Millionen €
zurückgreifen. Außerdem verfügt das Papsttum über Staatspapiere und Aktien im Wert von 520 Millionen €. Und weitere 340 Millionen € sind in Festgeld-Anlagen geparkt. Finanzieller Anker des Vatikans ist nach wie vor ein Immobilienimperium, das auf 1,4 Milliarden € geschätzt wird. Außerdem will der Vatikan auch intern den Rotstift ansetzen.
Vatikan: Kardinal Cordes lobt US-Caritas
Nov 20, 2008
Kardinal Paul Joseph Cordes ist beeindruckt von der Arbeit der Caritas in den USA. Das sagte der Präsident des Päpstlichen Rates „Cor Unum“ nach seiner Rückkehr von einer USA-Reise. Trotz Finanzkrise kümmere sich die dortige Caritas sehr um die Randgruppen in der US-Gesellschaft. Der deutsche Kurienkardinal war Anfang des Monats in New York, Denver und Newark. Dort traf er sich mit Bischöfen und Caritas-Vertretern und sprach über das christliche Profil von katholischer Nächstenhilfe und Entwicklungsarbeit.
Über die weltweiten Aktivitäten des von ihm geleiteten Päpstlichen Hilfswerks meinte Kardinal Cordes im Gespräch mit Radio Vatikan:
„Wir hatten in den vergangenen Monaten sehr viele Bitten von Bischöfen und auch von den Nuntien - auch Staaten haben den Vatikan um Hilfe gebeten. Wir haben immer im Namen des Papstes geantwortet. So haben wir den Opfern des Erdbebens in Pakistan unsere Hilfe versichert. Etwas Neues war für uns die Hilfe für die Opfer des Erdbebens in Festlandchina: Es ist ja bekannt, dass die Beziehungen zwischen Volksrepublik und Kirche nicht immer ganz einfach sind. Doch die Hilfe, die der Vatikan dort nach dem Erdbeben geben konnte, hat großen Anklang gefunden... und hat sicher auch die Beziehungen zwischen Vatikan und China verbessert.“
Die Unterstützung des Papstes sei vor allem ein wichtiges Zeichen, so der deutsche Kardinal.
„Diese Zeichen sind nie so groß wie bei anderen, staatlichen Entwicklungshilfen. Doch es ist wichtig, dass der Papst seine Hilfe auch in solchen schwierigen Situationen zeigt. Denn in der Gestalt des Papstes zeigt sich die Präsenz der katholischen Kirche, und die Menschen können dabei neue Hoffnung schöpfen.“
Während seines USA-Besuchs nahm Kardinal Paul J. Cordes die Ehrendoktorwürde der „Seton Hall University“, der ältesten katholischen Diözesan-Universität der USA, entgegen.
Catholic charities shouldn't go secular, Vatican official warns
Nov 11, 2008
Ahead of a discussion by the U.S. bishops of now-severed links between their top domestic anti-poverty program and the controversial ACORN network, the pope’s top lieutenant on charitable activities has warned that Catholic relief agencies must not lose their religious identity.
Catholic charities shouldn't go secular, Vatican official warns
All Things Catholic by John L. Allen Jr.
Created Nov 10 2008 - 16:28
By JOHN L. ALLEN JR.
Baltimore
Ahead of a discussion by the U.S. bishops of now-severed links between their top domestic anti-poverty program and the controversial ACORN network, the pope’s top lieutenant on charitable activities has warned that Catholic relief agencies must not lose their religious identity.
Cardinal Paul Josef Cordes, speaking to the bishops this morning, did not enter into the debate about ties between the Catholic Campaign for Human Development and ACORN. He did, however, issue a general caution that Catholic charities must not become “indistinguishable from secular organizations such as UNICEF, the Red Cross, and others.”
Cordes, a German who heads “Cor Unum,” the Vatican’s coordinating body for charitable activity, spoke this morning to the U.S. bishops taking part in their fall meeting Nov. 10-13 in Baltimore.
Cordes lauded the “hundreds of millions” contributed each year to charitable causes by Americans, as well as their “untold hours in voluntary service.” The United States, he said, “is among the most generous of the world’s nations.” Cordes said he wanted to thank American Catholic charitable bodies through the bishops, specifically mentioning Catholic Charities USA, Catholic Relief Services, the Saint Vincent De Paul Society, the Third Order Franciscans, and “so many others.”
Among other things, Cordes expressed awe – and, perhaps, just a twinge of envy – at the financial resources generated by American Catholic charities. He noted, for example, that Catholic Relief Services has a budget of $555 million for overseas relief. By way of comparison, he said, the Vatican office he heads has a budget of just $13 million, which he jokingly described as “peanuts.”
America, however, is not the only place where Catholic charity is big business. He pointed to Germany, where the Catholic relief organization Caritas has a payroll of 500,000 people, making it, he said, the second-largest employer after the state.
Those resources are “a cause for rejoicing,” Cordes said, but added that the church must also be “vigilant about their side-effects.”
“Charitable organizations must not forget the Christian meaning of their activity, influenced by the present philanthropic climate or by excessive reliance on public funds,” Cordes said. Catholic charity, Cordes said, is intended to be a “sign of God’s goodness.”
Cordes said that Cor Unum recently organized a set of spiritual exercises for leaders in church-run charities, to some extent designed to foster a clear sense of what makes Catholic charitable activity distinct from its secular counterparts.
The comments from Cordes may help set the stage for a planned discussion tomorrow by the bishops about their Catholic Campaign for Human Development, which funds anti-poverty programs, and its relationship with the “Association of Community Organizations for Reform Now,” a network of local community groups commonly known as ACORN.
In part, tomorrow’s discussion by the bishops is intended to allay concerns ahead of a planned national collection in American parishes for the Catholic Campaign for Human Development set for Nov. 22-23.
Last June, the Catholic Campaign for Human Development (CCHD) decided to suspend $1.13 million in grant funding to ACORN on the basis of concerns about “financial management, fiscal transparency and organizational accountability,” according to a letter to the bishops from Auxiliary Bishop Roger Morin of New Orleans, who chairs a subcommittee of the bishops’ conference on the CCHD.
The action came after reports that more than $1 million had been embezzled from ACORN during 1999 and 2000. A task force was convened by the subcommittee to study what happened to CCHD’s grants to ACORN over the last decade.
In early October, additional complaints about ACORN surfaced in the press, this time concerning charges of fraud in voter registration drives in various states, allegedly in an effort to boost the presidential campaign of Barak Obama. Morin said at the time that those charges “raise additional serious concerns,” while stressing that $7.3 million in CCDH funding during the last decade had gone to local ACORN initiatives, not to the group’s national offices.
Nonetheless, reports of partisan activity by ACORN have reinforced perceptions in some quarters that the CCHD sometimes funds groups which are hostile to church teaching on various matters. Fr. Richard John Neuhaus, for example, wrote on his First Things blog that the CCHD has been “using the Catholic church as a milk cow to fund organizations that frequently were actively working against the church’s mission, especially in their support of pro-abortion activities and politicians.”
Neuhaus called upon the bishops in Baltimore to “shut down” the CCHD. Failing that, he suggested that Catholics decline to participate in a national collection in support of CCHD scheduled for Nov. 22-23 in parishes across the United States.
Morin, however, has called for the collection to proceed, saying that the CCHD “fights poverty and challenges injustice” in the name of Catholics in the United States.
The discussion of CCHD and ACORN is set for a plenary session tomorrow. In the meantime, the CCHD is sponsoring a reception for the bishops this evening in Baltimore’s Marriott Waterfront hotel.
The heart of Cordes’ presentation was devoted to Pope Benedict XVI’s encyclical Deus Caritas Est, in part devoted to laying out the theological roots of Christian charitable activity.
As opposed to other social encyclicals from previous popes, Cordes said, which tended to focus on “factual problems in society and concrete changes,” Deus Caritas Est takes a more ad intra approach, focusing on divine revelation and the example of Christ.
“The first aim is not to change society and structures, but the human heart, which is the foundation for those structures,” Cordes said.
Cordes also offered a peek “behind the curtain” on the evolution of the encyclical. It had first been commissioned, he said, by Pope John Paul II, but work on the document bogged down when the late pope’s health went into decline. Cordes said he showed his draft to then-Cardinal Joseph Ratzinger, who upon his election as pope decided to return to the subject.
Yet, Cordes said, Benedict XVI put his own distinctive touches on the document. Where Cordes had begun his draft with a reflection on the general climate of philanthropic activity in today’s world, he said, the pope began with a spiritual focus on God as the source of all love – thereby, he said, giving the church’s charitable activity a “theocentric focus.”
Cor Unum President to Visit US
Nov 03, 2008
Lectures on Charity Set for Denver, Newark, New York
VATICAN CITY, OCT. 31, 2008 (Zenit.org).- The president of the Vatican council that oversees the Church's charitable activities will visit the United States to talk of the theology of charity with the nations' bishops and social leaders.
Cardinal Paul Cordes, president of the Pontifical Council Cor Unum, will be in the United States from Nov. 3 to 10, at the invitation of the U.S. episcopal conference. The prelates will have their plenary assembly in Baltimore, Maryland, Nov. 10-13.
The cardinal and directors of Catholic Charities and Catholic Relief Services will be studying some of the theological elements in Benedict XVI's first encyclical, "Deus Caritas Est." He is also scheduled to give conferences on the theme in the Archdioceses of New York; Denver, Colorado; and Newark, New Jersey.
Cardinal Cordes will also receive an honorary doctorate from Seton Hall University, the nation's oldest diocesan university.
"The aim of the visit is to share experiences in the field of Catholic charity," the cardinal said in a press release today. "From the nation's very beginnings, the Church has been at the forefront of providing for those in need both within and outside the United States. Today, there are new challenges and opportunities given the rapidly changing demographic and social fabric.
"The mission of 'diakonia' [service] remains indispensable both for the poor and the very essence of the Church. Since 'diakonia' is one of the three missions of the Church, the ministry of the bishop or local ordinary is primordial: Indeed, the ultimate responsibility for charitable action is his."
El cardenal Cordes explicará en Estados Unidos el porqué de la acción social cristiana
Nov 03, 2008
Recibirá el doctorado "honoris causa" en la Seton Hall University
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 31 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- El cardenal Paul Josef Cordes, presidente del Consejo Pontificio "Cor Unum" viaja a los Estados Unidos para explicar cuál es el fundamento de la acción social cristiana, mostrar que "Dios es amor".
El representante del dicasterio vaticano encargado de promover el compromiso caritativo de la Iglesia, que estará presente en el país del 3 al 10 de noviembre, se reunirá con los obispos estadounidenses reunidos en Baltimore con motivo de su asamblea plenaria.
"Junto a los prelados y responsables de las Catholic Charities y del Catholic Relief Services", las dos instituciones conforman la Cáritas de los Estados Unidos, "el purpurado reflexionará sobre los elementos teológicos subrayados por la primera encíclica del Papa Benedicto XVI 'Dios es amor'", explica un comunicado difundido por la Oficina de Información de la Santa Sede.
"El objetivo de la visita es favorecer el intercambio de experiencias en el ámbito de la pastoral de la caridad. Desde los inicios de la nación, la Iglesia se encontraba en primera línea en el apoyo de los necesitados, tanto dentro del país como más allá de las fronteras de los Estados Unidos", explica la nota.
"Hoy hay que afrontar nuevos desafíos y oportunidades, en el contexto de un tejido social y demográfico caracterizado por cambios repentinos", afirma.
"La diakonía sigue siendo indispensable tanto para los pobres como para manifestar la esencia misma de la Iglesia y, dado que es una de las tres misiones eclesiales, es de primera importancia el ministerio del obispo local, pues a él le corresponde la responsabilidad última del compromiso caritativo".
En su visita, el cardenal Cordes mantendrá reuniones y dictará conferencias sobre la caridad en las archidiócesis de Nueva York, Denver y Newark.
"Recibirá además un doctorado honoris causa de la Seton Hall University, la universidad más antigua diocesana católica de los Estados Unidos", informa la Santa Sede.
CARDENAL CORDES ENCUENTRA A PRELADOS AMERICANOS
Nov 02, 2008
CIUDAD DEL VATICANO, 31 OCT 2008 El cardenal Paul Josef Cordes, presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, el dicasterio encargado de promover la obra caritativa de la Iglesia, viajará del 3 al 10 de noviembre a Estados Unidos para encontrarse con los prelados de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, que celebran su asamblea plenaria en Baltimore.
El purpurado, junto a los responsables de las organizaciones "Catholic Charities USA" y "Catholic Relief Services", analizará algunos elementos teológicos puestos de relieve en la encíclica de Benedicto XVI, "Dios es amor". En el curso de la visita dará también algunas conferencias sobre la caridad, en las archidiócesis de Nueva York, Denver y Newark y recibirá el doctorado "honoris causa" en la Seton Hall University, la universidad diocesana católica más antigua de Estados Unidos.
El objetivo principal de la visita es favorecer el intercambio de experiencias en el ámbito de la pastoral de la caridad, "en un momento -según afirma un comunicado publicado hoy- caracterizado por nuevos retos y oportunidades, en el contexto de un tejido social y demográfico marcado por grandes cambios".
IL CARDINALE CORDES INCONTRA I PRELATI AMERICANI
Nov 01, 2008
CITTA' DEL VATICANO, 31 OTT. 2008 (VIS).- Il Cardinale Paul Josef Cordes, presidente del Pontificio Consiglio Cor Unum, Dicastero incaricato di promuovere l'impegno caritativo della Chiesa, si recherà negli Stati Uniti dal 3 al 10 novembre prossimi per incontrare i Vescovi americani, riuniti a Baltimora in occasione della loro Assemblea Plenaria.
Insieme ai Presuli ed ai responsabili di Catholic Charities USA e di Catholic Relief Services, il Porporato rifletterà sugli elementi teologici evidenziati dalla prima Enciclica di Papa Benedetto XVI, "Dio è amore". Nel corso della visita, il Cardinale Cordes terrà alcuni incontri e conferenze sulla carità nelle Arcidiocesi di New York, Denver e Newark. Riceverà inoltre una laurea honoris causa della Seton Hall University, la più antica Università diocesana cattolica degli Stati Uniti d'America.
L'obiettivo principale della visita è favorire lo scambio di esperienze nell'ambito della pastorale della carità "in un momento - secondo quanto afferma un comunicato pubblicato oggi - caratterizzato da nuove sfide e opportunità, nel contesto di un tessuto sociale e demografico segnato da grandi cambiamenti".
Wie alles begann: Kardinal Cordes über die Entstehung der Weltjugendtage
Jul 16, 2008
Als man 1983 daran dachte, einen Weltjugendtag einzuberufen, erschien diese Idee im Vatikan absurd. Man war der Ansicht, so etwas sei nicht zu verwirklichen. Heute, wie dies auch Sydney zeigt, hat der Weltjugendtag sich zu einem der bedeutendsten kirchlichen Ereignisse im Dienst der Evangelisierung entwickelt.
ROM, 16. Juli 2008 (ZENIT.org).- Kardinal Paul Josef Cordes, heute Präsident des Päpstlichen Rates „Cor Unum“ und damals stellvertretender Präsident des Päpstlichen Rates für die Laien, erzählte die Geschichte der Weltjugendtage am vergangenen 15. März anlässlich der Feier zum 25jährigen Bestehen des Internationalen Jugendzentrums San Lorenzo in Rom, das zum Heiligen Stuhl gehört.
***
Die Idee der Schaffung der Weltjugendtage wurde im besonderen Heiligen Jahr 1983/84 geboren. Die Ewige Stadt erlebte eine Invasion von Verbänden, Gemeinschaften und Gruppen aller Art. Einer der Freiwilligen des Internationalen Jugendzentrums San Lorenzo (das von Papst Johannes Paul II. vor 25 Jahren in der Nähe des Vatikan errichtet worden ist), Don Massimo Camisasca von „Gemeinschaft und Befreiung“ („Comunione e Liberazione“), fragte: „Warum veranstalten wir in diesem Heiligen Jahr nicht auch ein internationales Jugendtreffen?“ Ich antwortete: „Die Idee ist interessant, aber wer könnte das organisieren?“ Es schien klar, dass eine solche Angelegenheit völlig außerhalb der Möglichkeiten des Päpstlichen Rates für die Laien lag – und dass sie nur unter der Bedingung gelingen könnte, dass sich alle neuen geistlichen Initiativen einbrächten und als Partner im Zentrum zusammenarbeiteten. Wir brachten sie alle zusammen, und wir konnten uns ihrer Verfügbarkeit versichern – gegen den Rat einiger der wichtigsten Führer. Diese hatten wegen schrecklichen Erfahrungen mit einem ähnlichen Treffen im Heiligen Jahr 1975 viele Vorbehalte. Aber – Gott sei Dank – die Skeptiker brachten die frische Ernsthaftigkeit und jugendlichen Impulse der anderen nicht zum Erlöschen.
Je näher der erste Weltjugendtag rückte, desto stärker wurde der externe Widerstand. Aus einigen Diözesen, die wir eingeladen hatten, kamen kritische Bemerkungen wie: „Es gehört nicht in den Kompetenzbereich des Vatikan, sich um unsere Jugend zu kümmern.“ Der (kommunistische) Bürgermeister von Rom zog in der letzten Minute bereits erteilte Genehmigungen zurück, so dass es weder möglich war, die Camping-Zelte wie geplant im Park der Pineta Sacchetti von Rom aufzustellen, noch die Unterkünfte einzuteilen. Zu den Umweltschützern gesellten sich Journalisten, die vor der unmittelbaren Zerstörung der Gärten und öffentlichen Bereichen der Stadt warnten. Es gab Zeitungsartikel mit Titeln wie „Die Hunnen kommen“. Und trotz unserer Unerfahrenheit in Sachen Mega-Versammlungen wie dieser wurde allen Hindernissen zum Trotz die große Zusammenkunft ein triumphaler Erfolg.
Etwa 300.000 junge Menschen begrüßten die Einladung des Papstes und nahmen an der Palmsonntagsmesse auf dem Petersplatz teil. Die Anzahl der Ausländer war viel höher als erwartet, und doch lief alles so geordnet und so vorbildlich ab, dass die ganze Welt staunte. Der 90jährige Kardinaldekan Carlo Confalonieri, der einen Teil des Jugendfestes von der Terrasse der Vatikanischen Basilika aus mitverfolgt hatte, bemerkte: „Nicht einmal die ältesten Römer können sich an etwas Ähnliches erinnern.“
Wir vom Rat für die Laien brauchten unsere letzten Kräfte auf. Ein halbes Jahr lang hatten wir nichts anderes im Sinn als den Weltjugendtag. Alles andere hatten wir ad acta gelegt. Damit man uns ins Gesicht sagen konnte: Wir glaubten an ihn, wollten ihn und organisierten ihn mit all unserer Kraft. In der Tat hatten wir unsere Schulden mit der Jugend der Welt bis auf den letzten Pfennig bezahlt. Natürlich dachte Papst Johannes Paul II. anders. Kurz vor den Sommerferien ließ er uns wissen: „Das nächste Jahr wurde von der UNO zum Jahr der Jugend ausgerufen. Wäre das nicht eine Gelegenheit, die Jugend der Welt wieder nach Rom einzuladen?“
Beim Hören dieses Vorschlags hielt sich unsere Begeisterung verständlicherweise in Grenzen. Es blieb wenig Zeit für Vorbereitungen, stand doch die Sommerpause mit einer zweimonatigen Unterbrechung vor der Tür, und der Tag würde wieder auf Palmsonntag fallen. Ganz davon zu schweigen, dass wir unmöglich aufs Neue in einem halben Jahr die Kräfte aller Gruppen für einen Jugendtag vereinen konnten. Andererseits mussten wir zum Papst Ja sagen, vor allem weil es der Papst war, und dann, weil wir selbst gesehen hatten, welch wichtigen Impuls des Glaubens der erste Jugendtag für viele junge Menschen gebracht hatte. Unsere Bereitschaft zum Gehorsam fand schon bald ein unerwartetes Echo, das uns viele Sorgen abnahm: Chiara Lubich, Gründerin der Fokolar-Bewegung, setze alle zur Verfügung stehenden Kräfte der Bewegung ein, so dass wir uns auf eine Organisation verlassen konnten, die bereits stand.
Zum zweiten Mal war die Teilnahme der Jugendlichen berauschend: Bei der Abschlussmesse vor der Lateran-Basilika waren es an die 250.000 Menschen. Der Rat für die Laien hätte das Kapitel „Jugend“ gerne für ein wenig geschlossen, denn wir hatten viele andere Verpflichtungen. Am Montag der Osterwoche floh ich am Rande der Erschöpfung nach Deutschland, um endlich schlafen zu können und mich ein bisschen von der Müdigkeit zu erholen. Am Ostersonntag verfolgte ich die Fernsehübertragung der Liturgie auf dem Petersplatz. Die Predigt des noch jungen Papstes begeisterte mich. Aber eine Passage irritierte mich: Mit viel Energie sprach der Papst diese Sätze: „Ich habe mich am vergangenen Sonntag mit Hunderttausenden von jungen Menschen getroffen, und das Bild ihrer rauschenden Begeisterung hat sich in meine Seele eingeprägt. Der Wunsch, dass diese wunderbare Erfahrung in der Zukunft wiederholt wird, wird zum Ursprung für den Weltjugendtag am Palmsonntag…“ Der Heilige Vater hatte Geschmack gefunden und führte nun eine neue Praxis in der katholischen Kirche ein.
So begann die Feier der Weltjugendtage, die in verschiedenen Ländern der Erde, im Wechsel mit dem internationalen Treffen der Ortskirchen, durchgeführt wurden. Die Einweihung fand in Buenos Aires in Argentinien statt. Danach folgten Spanien, die USA, Europa und Asien. Von besonderer Bedeutung war das Treffen in Paris und Rom im Heiligen Jahr 2000. Zum numerischen Höhepunkt kam es auf den Philippinen, wo sich etwa vier Millionen Menschen zur Feier versammelten. Die Medien kommentieren einstimmig, dass die Menschheitsfamilie ein solches Ereignis noch nie gesehen hätte, an dem – freiwillig und mit großer Freude – eine so große Menschenmenge teilnahm.
Il segreto delle istituzioni caritative cattoliche
Jun 26, 2008
Il Cardinale Cordes sui primi Esercizi Spirituali per i responsabili di questi enti.
CITTA' DEL VATICANO, mercoledì, 25 giugno 2008 (ZENIT.org).- Il segreto delle istituzioni caritative cattoliche non sta nelle loro risorse umane, ma nella fonte del loro amore, spiega il Cardinale Paul Josef Cordes.
Il Presidente del Pontificio Consiglio Cor Unum è arrivato a questa conclusione nel tracciare a ZENIT un bilancio del primo ciclo di Esercizi Spirituali che l'organismo vaticano ha convocato dal 1° al 6 giugno 2008 per i responsabili delle Caritas diocesane e nazionali del continente americano.
Al ritiro, condotto da padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap., Predicatore della Casa Pontificia, hanno partecipato anche alcune organizzazioni caritative cattoliche operanti sul medesimo territorio, come la Società di San Vincenzo de' Paoli.
Secondo quanto ha fatto sapere Cor Unum, "questa iniziativa è diretta applicazione della prima Enciclica del Papa Benedetto XVI, Deus Caritas est, e vuole essere uno stimolo ad approfondire la formazione spirituale di tutti coloro che operano in favore degli organismi cattolici di aiuto e di assistenza".
Per la prima volta, i responsabili di alcune istituzioni caritative della Chiesa si sono riuniti in un ritiro continentale per meditare e pregare. In quei giorni si sono verificate delle emergenze mondiali, come la crisi dei prezzi degli alimenti che affama le popolazioni dei paesi in via di sviluppo. Non è stata una perdita di tempo?
Cardinale Cordes: Effettivamente, potrebbe sembrare così, almeno a livello pratico. Credo tuttavia che un servizio migliore a favore dei poveri si possa fare solo quando le persone che si dedicano alle attività caritative hanno un profondo e solido radicamento in Cristo e nella vita ecclesiale.
Questo incontro è stato un forte investimento: l'efficacia dell'azione caritativa della Chiesa non dipende, come afferma Benedetto XVI nella sua Enciclica Deus Caritas est, soltanto dalla professionalità o quantità degli interventi. Ciò che caratterizza l'intervento caritativo è il suo inserimento nella vita stessa della Chiesa, il fatto che porta agli uomini un messaggio di speranza e di amore, l'amore di Dio proprio per i più sofferenti. Questo rende l'aiuto un atto di Carità come inteso dalla Sacra Scrittura.
Il Santo Padre afferma che una attività di aiuto cristiano deve essere in primo luogo professionale ed efficiente, ma che questo da solo non basta. E' proprio intorno a questo punto, il "non basta", che abbiamo voluto organizzare questi Esercizi Spirituali a Guadalajara. Abbiamo potuto costatare che, nonostante le Diocesi in qualche modo tengano già conto anche dell'aspetto spirituale, le persone hanno una grande sete di incontri di questo genere. Uno dei partecipanti, al termine degli Esercizi, mi ha detto: "Eminenza, ritorno alla mia diocesi, al mio lavoro, come ricaricato, e con un grande e rinnovato desiderio di continuare a servire, ad aiutare il prossimo, così come ci chiede la Chiesa".
La Chiesa Cattolica è definita da molti “l'ONG più grande del mondo”. E' d'accordo con questa definizione? Qual è la differenza tra la Chiesa e un'altra ONG?
Cardinale Cordes: Padre Cantalamessa, OFM Cap., Predicatore della Casa Pontificia, che ha guidato il ritiro con le sue conferenze, ha affrontato spesso questo argomento. La carità più grande consiste nell'aiutare il nostro prossimo offrendogli, insieme all'aiuto concreto, anche il bene più grande, più ineffabile: Cristo stesso. La Chiesa è chiamata quindi ad assistere i poveri, i bisognosi, le persone colpite da calamità nei loro bisogni materiali; ma insieme a questo, chi opera come cristiano – cioè partendo dalla sua fede – è chiamato a portare l'amore che Dio come Padre ha per ciascun uomo, specialmente per coloro che si trovano nella sofferenza.
Le ONG sono abituate a riflettere sui problemi del mondo, come le catastrofi, la fame, la siccità, le migrazioni, la guerra, per poter affrontare soprattutto politicamente e tecnicamente queste sfide. Prediligendo gli aspetti pratici e organizzativi degli interventi, si perde facilmente quello spirituale profondo. Dal punto di vista quantitativo e con categorie puramente sociologiche, possiamo certamente confermare che la Chiesa Cattolica è la più grande ONG del mondo, ma questo "primato" ci interessa poco. La Chiesa vuole essere un segno, rendere visibile il fatto che nessuna persona è mai uscita dallo sguardo paterno di Dio anche se colpita da una miseria distruttiva, terribile e disumanizzante. E, non meno importante, annunciare che esiste una vita eterna.
A parte questo, c'è un secondo argomento; la grande forza della Chiesa si trova nel fatto che spesso coloro che operano in essa vivono "incarnati", radicati, nelle realtà concrete, nel loro territorio: sono presenti, provengono da quelle stesse situazioni di sofferenza, le conoscono "di persona"; e soprattutto, una grande forza è che la maggior parte dei volontari offrono il loro aiuto gratuitamente. Si impegnano già prima dell'arrivo di fondi o strumenti da parte di altri.
Il Papa ha mandato un messaggio ai partecipanti per invitarli ad intensificare la loro amicizia con Cristo. Rivolgendosi ai responsabili di grandi istituzioni di aiuto, sembrerebbe che il suo messaggio non affronti la loro specificità, l'aiuto, lo sviluppo... Condivide questo giudizio?
Cardinale Cordes: Una spinta pastorale non deve tanto sottolineare le qualità già praticate dagli ascoltatori; piuttosto, alcuni aspetti a volte dati per scontati e che devono invece essere rinvigoriti, rinforzati. Il Papa pensa che, per meglio affrontare i problemi reali, serva come fondamento e punto di partenza l'amicizia con Cristo. E' questa amicizia che rende l'operatore della carità un Buon Samaritano, a modello e sull'esempio di Cristo.
Padre Raniero Cantalamessa ha detto che la Chiesa non solo deve lavorare con i poveri, ma deve essere povera. Cosa significa e come vede lei questo invito?
Cardinale Cordes: Padre Cantalamessa, che è andato veramente al cuore del problema, ha sottolineato come sia importante il modo in cui la Chiesa si pone nell'aiutare i poveri. A questo proposito, ha posto come esempio la Beata Madre Teresa di Calcutta. La Chiesa si rende credibile nel modo in cui si pone di fronte alle varie povertà. E' significativo l'aneddoto tante volte citato di quel giornalista che, visitando la Casa dei Moribondi a Kalighat, dopo aver visto il lavoro delle suore che accudivano i sofferenti, esclamò: "Io non farei questo nemmeno per un milione di dollari!", al che la Madre rispose: "Neppure io!". Madre Teresa aveva capito, nel suo carisma di aiuto ai più disgraziati, che in ciascun povero incontrato noi stiamo servendo Cristo. Di fronte al povero, a Cristo stesso, se non mi presento povero, non si tratterà di vera Carità.
Ci sono state delle reazioni da parte dei partecipanti di questa nuova esperienza?
Cardinale Cordes: Sì, tante testimonianze di contentezza e di gratitudine. Stiamo preparando ora una pubblicazione nelle diverse lingue con alcune esperienze, come ricordo per i partecipanti. Inoltre, alcuni partecipanti hanno già messo in agenda di riportare questi esercizi nelle loro Diocesi, d'accordo con il Vescovo locale.
E' la prima volta che un organismo della Santa Sede organizza un incontro di queste caratteristiche. Ce ne saranno altri?
Cardinale Cordes: Ce lo auguriamo, vista l'allegria e l'entusiasmo sperimentato, vissuto e riferito dai partecipanti. Di cuore, sinceramente, spero che questa esperienza possa ripetersi anche negli altri continenti.
Kardinal Cordes Mitglied in vier Dikasterien der Kurie
Jun 21, 2008
Erzbischof Paul Josef Kardinal Cordes, Präsident des Päpstlichen Rates "Cor Unum" in Rom, ist von Papst Benedikt XVI. in vier weitere Dikasterien der Kurie berufen worden.
(sauerlandkurier.de) Kirchhundem, 20.06.2008 - Der ehemalige Weihbischof des Erzbistums Paderborn gehört zukünftig der Heiligsprechungs-, der Missions- und der Kleruskongregation des Heiligen Stuhles an. Darüber hinaus ist Kardinal Cordes Mitglied in dem für Friedens- und Menschenrechtsfragen zuständigen Päpstlichen Rat "Iustitia et Pax". Kardinäle der Kurie in Rom gehören in der Regel mehreren Behörden an und nehmen stimmberechtigt an deren Vollversammlungen teil.
Als Dikasterien bezeichnet man die Behörden der Römischen Kurie. Zu ihnen zählen neben den Kongregationen das Staatssekretariat, die Kirchlichen Gerichtshöfe, die Päpstlichen Räte und Kommissionen, sowie die Ämter.
Paul Josef Cordes, Cardinale nella chiesa della "nuova evangelizzazione"
May 13, 2008
Le nuove realtà ecclesiali, nuovi missionari.
CITTA' DEL VATICANO, domenica, 11 maggio 2008 (ZENIT.org).- La nuova evangelizzazione dà oggi senso al ruolo di un Cardinale, così come a quello di ogni battezzato, ha spiegato il Cardinale Josef Cordes prendendo possesso della chiesa titolare che gli è stata affidata da Benedetto XVI.
Al presidente del Pontificio Consiglio "Cor Unum" il Papa ha affidato la chiesa di San Lorenzo in Piscibus, un piccolo tempio medievale che si trova dietro Via della Conciliazione, accanto a piazza San Pietro, trasformato da Giovanni Paolo II nel centro internazionale di accoglienza ai giovani pellegrini.
Il 9 marzo, Benedetto XVI ha celebrato i 25 anni del centro nella chiesa e il Cardinale Cordes ha considerato che la solennità della Pentecoste fosse il momento migliore per la "presa di possesso" della sua chiesa, dopo essere stato creato Cardinale il 24 novembre scorso.
Essere Cardinale, ha spiegato nell'omelia, non significa solo partecipare al conclave di elezione di un Papa; vuol dire impegnarsi in modo particolare nella "nuova evangelizzazione", promossa oggi dallo Spirito Santo, proprio l'obiettivo per il quale è nato questo centro.
Papa Karol Wojtyla ha dato al Cardinale Cordes, quando era vicepresidente del Pontificio Consiglio per i Laici, il compito di fondare il centro, in cui in 25 anni hanno offerto il proprio contributo giovani cattolici provenienti da varie realtà ecclesiali: la Comunità dell'Emmanuele, gruppi carismatici, Giovani francescani, Sant'Egidio, Quinta dimensione, seminaristi studenti di Roma, Cammino Neocatecumenale, Movimento dei Focolari, Comunione e Liberazione, Regnum Christi, Alpha e Omega...
La Pentecoste, ha detto il porporato nell'omelia, rappresenta una chiamata alla "nuova evangelizzazione" perché "il fuoco, la fiamma dello Spirito di Dio vuole infiammare gli altri". "Ci spinge fuori. E nessuno dica che la gente non ne ha bisogno!".
"Dove sono i missionari?", si è chiesto, rispondendo: "Pare che Dio abbia pensato già da anni a questa necessità della sua Chiesa", "poiché fin dalla metà del secolo scorso ha spinto nei cosiddetti movimenti e nuove realtà uomini e donne a risvegliare nella Chiesa gusto per l'evangelizzazione", ha aggiunto.
"Ha dato a loro la grazia di parlare in modo affascinato e affascinante di Gesù Cristo; di accendere gli animi alla sequela di Cristo; di trovare in Gesù di Nazareth - così come la Chiesa lo annuncia - il perno della propria esistenza e la fonte di una pienezza di vita".
"Questi gruppi non costruiscono nuove barriere tra consacrati e laici, tra missione nella Chiesa e missione nel mondo. Sebbene questo non significhi cancellare la diversità di ministeri e delle
responsabilità: essi cercano di risvegliare in tutti gli stati di vita l'amore per Cristo, nostro fratello e nostro Signore, perché da lui solo possono venire salvezza e gioia", ha osservato.
"Nonostante l'aggressività della secolarizzazione, che vuole indurre tutti noi all'idolatria dell'io, essi conservano Cristo come stella che guida la loro attività".
"Non che essi siano cristiani 'più perfetti'!", ha avvertito. "Sono peccatori come tutti gli altri. Ma sono speciali perché Dio li ha preparati meglio alla sfida decisiva di oggi: la nuova evangelizzazione".
Prendendo possesso della sua diaconia, il Cardinale ha concluso assicurando che "la chiesa San Lorenzo in Piscibus vuole e deve essere dentro al Vaticano un segno tangibile della nuova evangelizzazione, un appello per me e te".
Die katholische Identität der karitativen kirchlichen Organisationen stärken
Apr 11, 2008
Kardinal Cordes zu Besuch in Großbritannien.
LEEDS, 10. April 2008 (ZENIT.org).- Kardinal Paul Josef Cordes, Präsident des Päpstlichen Rates „Cor Unum“, hat die englischen und walisischen Bischöfe besucht, um die Frage nach der Förderung der katholischen Identität der kirchlichen Hilfsorganisationen aufzuwerfen.
Der Kardinal nahm vom 7. bis zum 10. April an der Vollversammlung der Bischöfe in Leeds teil. Er ermahnte sie, die Liebestätigkeit der Kirche auf die neuen Herausforderungen und rasch auftretenden Veränderungen abzustimmen.
Der Kardinal traf auch mit den Verantwortlichen von kirchlichen Hilfsorganisationen zusammen, um zu „einer vertieften Reflexion anzuregen“. Am Dienstagnachmittag hielt er diesbezüglich eine öffentliche Konferenz am Institut Maryvale in der Erzdiözese Birmingham. Dieses Institut bietet Fortbildungen und Fernstudien in Theologie, Evangelisation und Katechese an.
„Auch wenn die Kirche in England und Wales mit wirksamen Werken der Nächstenliebe der Not begegnet ist, machen die historischen und kulturellen Veränderungen eine Reflexion über die Rolle des Bischofs als ersten Verantwortlichen für karitative Tätigkeiten erforderlich“, berichtete der Päpstliche Rat in einer Aussendung.
Allein in England leben rund fünf Millionen Katholiken. In England und Wales gibt es 22 Diözesen. Der Vorsitzende der Bischofskonferenz ist Kardinal Cormac Murphy-O´Connor, Erzbischof von Westminster.
Der Päpstliche Rat „Cor Unum“ wurde 1971 von Papst Paul VI. gegründet, um die karitativen Projekte des Heiligen Vaters zu verwirklichen und die Arbeit der katholisch geprägten Hilfsorganisationen in aller Welt zu koordinieren.
Vatikan weist jüdische Kritik zurück
Mar 20, 2008
Kardinal Cordes verteidigt Neuformulierung der Karfreitagsfürbitte
(dradio.de, 20.03.2008) Moderation: Sandra Schulz
Kurienkardinal Paul Josef Cordes hält die Kritik des Zentralrats der Juden an der Karfreitagsfürbitte von Papst Benedikt XVI. für unberechtigt. Man dürfe es Christen nicht vorwerfen, dass sie für eine Zuwendung der Juden zu Jesus Christus beten, sagte der Kardinal. Zudem verteidigte er, dass der Vatikan erst einige Tage nach Ausbruch der Unruhen in Tibet Stellung bezogen hatte.
Sandra Schulz: Die Situation in Tibet bleibt weiter unübersichtlich. Die Nachrichtenagentur meldet, die chinesische Regierung zeige inzwischen eine verstärkte Truppenpräsenz. Aber sichere Angaben fehlen noch immer, und eine Deeskalation ist nicht in Sicht - trotz internationaler Appelle für ein Ende der Auseinandersetzungen. Zu Wort gemeldet hat sich gestern auch Papst Benedikt XVI. Bei seiner wöchentlichen Audienz im Vatikan sagte er, Gewalt löse keine Konflikte, sondern verstärke sie nur.
Unter anderem darüber möchte ich nun sprechen mit seiner Eminenz, mit dem Kurienkardinal Paul Josef Cordes. Guten Morgen!
Paul Josef Cordes: Guten Morgen, Frau Schulz!
Schulz: Kardinal Cordes, in den italienischen Medien hatte in den vergangenen Tagen ja ein Rätselraten richtiggehend darüber eingesetzt, so berichten es unsere Korrespondenten, warum der Papst so lange geschwiegen hat. Erst am Wochenende hatte er einen Appell lanciert für ein Ende der Gewalt, im Irak allerdings. Warum das lange Schweigen?
Cordes: Zunächst muss man ja feststellen, dass der Vatikan keine Presseagentur ist, die unmittelbar Stellung nimmt. Es geht immer darum, zunächst einmal sensibel die Situation zu analysieren. Und es ist schwierig unter Umständen, das korrekt zu tun, zu intervenieren ohne genaue Kenntnis der Umstände. Dazu kommt gewiss auch, dass China nicht kalkulierbar ist, dass man auch immer bedenken muss, dass es dort über zwei Millionen Christen gibt und dass sich jedwede Intervention des Vatikans in irgendeiner Weise auch für deren Sicherheit niederschlagen wird.
Schulz: Kardinal Cordes, Sie sind Präsident des Hilfswerks Cor Unum, man könnte sagen, der Caritas des Papstes. Welche Krisen beobachten Sie zurzeit mit der größten Sorge?
Cordes: Es bleibt natürlich Afrika. Wir brauchen nur das Stichwort Darfur zu nennen. Dann weiß jeder, dass es sehr viel Not gibt in der Welt, aber es gibt auch eine Menge Aufruhr. Wir hatten jetzt gerade die Probleme in Kenia. Darüber hinaus gibt es die üblichen Katastrophen mit Überschwemmungen und Erdbeben und so weiter und so weiter, wo wir zu intervenieren versuchen.
Schulz: Welche Art von Hilfe können Sie leisten?
Cordes: Zunächst geht es natürlich um materielle Unterstützung. Wenn irgendwo in der Welt etwas Besonderes passiert, dann wenden sich unter Umständen die Bischöfe oder auch die Hilfsorganisationen an uns und erbitten eine materielle Unterstützung, wobei also das wahrscheinlich nicht die wichtigere Unterstützung ist. Die wichtigere ist die, ich würde mal sagen, emotional-personelle Unterstützung. Ich muss dann sehr oft auch in die Länder fahren. Ich weiß nicht, ob es sich lohnt, einmal Ihnen zu nennen, wo ich überall gewesen bin in den letzten Jahren. Das ist eine ganze Liste von Problemfeldern: in Ruanda, im Irak, in Kolumbien, in Mexiko, in Mosambik, in Taiwan, dann in den Ländern Mittelamerikas, in Albanien, Skopje und so weiter und so weiter. Was ich sagen möchte ist, dass diese materielle Unterstützung, die natürlich stärker ins Auge fällt, nicht alles ist und vielleicht auch nicht das Wichtigere, insofern ich in diesen Reisen spüre: Die Leute, die dort leiden, wollen nicht nur Materielles, sondern sie wollen emotionale Zuwendung, sie wollen ein Gesicht sehen. Man kann Geld mit der Bank überweisen, aber das, was sie brauchen, sind Menschen, die ihnen Hoffnung versprechen und die auch vielleicht, wenn ich dahin komme, eine ganze Welt ihnen repräsentieren, dass beispielsweise dahinter der Papst steht, die katholische Kirche. Dann gibt es eine neue Aktion, wenn ich dort gewesen bin und kann ein bisschen was in der Presse los werden.
All diese Dinge spielen eine große Rolle, und ich bete dann auch immer mit den Menschen. Wir feiern Gottesdienst dort. Ich erinnere mich: In Ruanda nach dem Genozid kamen die Witwen alle, die ihre Männer verloren hatten, und dann habe ich gedacht, jetzt muss ich was sagen. Oder auch im Gefängnis dort bin ich gewesen. Das ist ein Beispiel dafür, dass die materielle Hilfe wichtig ist, aber darüber hinaus eben doch Anteilnahme wichtig ist im heutigen Leben.
Schulz: Und auf die materielle Hilfe würde ich mit Ihnen gerne noch mal blicken, auf eine Initiative katholischer Bischöfe aus dem letzten Jahr. Die sind auf die G8-Staaten zugegangen und haben an die Zusagen bei der Entwicklungshilfe erinnert. Warum muss eigentlich an diese Zusagen immer wieder erinnert werden?
Cordes: Die Regierungen wollen einerseits den Eindruck erwecken, dass sie sich der bedürftigen Länder, der bedürftigen Zonen der Erde, annehmen, weil sie wissen, die Wähler schätzen das. Andererseits ist das Budget immer knapp und es gibt sozusagen für diese Länder kaum eine Lobby, so dass dann niemand da ist, der das einklagt. Es gibt also immer neue Versprechen der Regierungen auch, das Budget zu erhöhen. Und wenn man da etwas genauer hinschaut, dann ist es, wenn überhaupt, minimalst. Insofern braucht die notleidende Welt eine Lobby. Die besteht natürlich nicht nur jetzt in Cor Unum oder in anderen Hilfsorganisationen, sondern in sehr, sehr vielen auch weltlichen Institutionen, aber man muss die Stimme erheben, um die Repräsentanten der Regierungen daran zu erinnern.
Schulz: Und mit welchen Argumenten kann die Kirche auf diese Staaten zugehen?
Cordes: Das ist inzwischen eigentlich eine sehr gute Sache, denn es gehört zur westlichen Kultur dazu, die Notleidenden nicht im Stich zu lassen. Das ist, ich glaube, ein Ergebnis, über das wir uns alle freuen müssen. Der Samariter des Evangeliums ist eine Gestalt geworden, von der wir alle gelernt haben. Insofern ist es in der Theorie unbestritten, dass man da etwas tun muss. Die Praxis sieht dann natürlich manchmal noch etwas anders aus. Wenn ich meinen Geldbeutel öffne und sehe, wie viel darin ist, dann fällt es mir manchmal schwer, da noch ein paar Euro herauszunehmen, aber im Prinzip ist die Theorie, wie ich sagte, unbestritten. Daran knüpfen diese Institutionen an. Es ist wohl ein christliches Erbe, aber das ist ein Element unserer Kultur geworden, das unbestreitbar geworden ist. Davon zehren in diesem Sinne die hilfsbedürftigen Menschen.
Schulz: Kardinal Cordes, ich möchte mit Ihnen noch einen Blick auf das kommende Osterwochenende richten und auf den Streit, der sich rankt um die neu formulierte Karfreitagsfürbitte von Papst Benedikt XVI. Darin heißt es, man bitte für die Juden, damit Gott sie erleuchte und sie Jesus Christus als Retter aller Menschen erkennen. Der Vizepräsident des Zentralrats der Juden in Deutschland, Korn, sprach gegenüber der "Frankfurter Rundschau" von einem Rückfall in längst überwunden geglaubte Zeiten. Verstehen Sie die Kritik?
Cordes: Ja, einerseits verstehe ich es, dass die Menschen, die Juden in Deutschland immer wieder Gelegenheit nehmen, nehmen müssen, auf sich aufmerksam zu machen und die vergangene Geschichte wieder ins Licht zu rücken, dass man nicht vergessen darf, was sie erlitten haben, und dass man, sagen wir mal, auch die Spannungen, die zwischen den Juden und der Gesellschaft sind oder sein können, anspricht. Wenn man jetzt mal gerade von der Reise der Bundeskanzlerin absieht, ist es ja nicht überall in der Gesellschaft so, dass die jüdischen Menschen, die bei uns leben, akzeptiert sind. Und ich verstehe von daher die Tatsache, dass zum Beispiel eben der Leiter des Zentralrats wieder auf sich aufmerksam macht und auf das Problem der Juden.
Andererseits verstehe ich es also nicht, denn, wenn Christus gekommen ist, um den Menschen Heil zu bringen - und es gibt ja interessanterweise auch im Judentum eine messianische Bewegung, die dahin zielt, Christus anzuerkennen -, dann, meine ich, darf man es uns Christen nicht vorwerfen, dass wir für eine Zuwendung der Juden zu Jesus Christus beten.
Schulz: Kardinal Paul Josef Cordes. Vielen Dank für dieses Gespräch heute Morgen im Deutschlandfunk.
Cordes: Guten Morgen, Frau Schulz.
La fondation du Centre San Lorenzo racontée par le cardinal Cordes
Mar 05, 2008
A l'occasion du 25ème anniversaire du Centre international de jeunes « San Lorenzo », situé près de la Basilique Saint-Pierre à Rome, nous publions l'histoire de sa fondation, racontée par le cardinal Paul Josef Cordes, actuellement président du Conseil pontifical « Cor Unum ».
ROME, Lundi 3 mars 2008 (ZENIT.org) - « C'était en 1982. A l'époque, je prêtais service au Conseil pontifical pour les Laïcs. Un voyage scolaire a fourni à ma nièce l'occasion de me rendre visite à Rome avec quelques amies. Elles n'étaient pas de très bonne humeur. 'Toujours et rien que des marbres antiques ! Où sont les jeunes à Rome ?' se lamentaient-elles. Ce n'était pas la première fois que j'entendais cela. C'est ainsi qu'est née, au Conseil pour les laïcs, l'idée de créer un lieu où les jeunes pèlerins du monde entier puissent rencontrer les jeunes de Rome. Toutefois, dès le début, nous étions convaincus que ce lieu devait avoir un caractère spirituel et non touristique.
Non sans difficultés lorsqu'il a fallu négocier avec les institutions ecclésiastiques, nous avons choisi la magnifique église romane de San Lorenzo in Piscibus, située non loin de la basilique vaticane. Nous avons dû faire appel au pape en personne pour que celle-ci nous soit accordée. Grâce à des subventions allemandes, nous avons réussi à construire des locaux internes et des salles de réunion, adjacents à l'église. Tous ne voyaient pas cela d'un très bon oeil au Vatican et je compris que la curie du pape n'était pas supposée prendre personnellement des initiatives pastorales. Le Saint-Père en revanche, ne nous priva pas de son soutien : il célébra la liturgie d'inauguration du Centre le 13 mars 1983 et descendit même dans les souterrains du Centre. Nous avions les locaux. Mais où allions-nous trouver les jeunes disponibles à accueillir les pèlerins
A l'époque, il existait à Rome un grand nombre de mouvements spirituels. Ceux-ci ne manquaient pas dans leurs rangs de personnes disposées à accomplir bénévolement et régulièrement un service d'accueil, étant donné qu'à Rome les jeunes du monde entier voulaient voir des visages jeunes, et pas seulement s'ennuyer avec « de vieux marbres ».
Cardinal Paul Josef Cordes
Président du Conseil pontifical Cor Unum
Il cardinale Cordes esprime preoccupazione per il crescente materialismo in India
Feb 21, 2008
Le opere di carità dovrebbero essere segno dell’amore di Dio e dovrebbero seguire l’esempio della beata madre Teresa di Calcutta, che nei poveri e nei sofferenti “vedeva e cercava di consolare Gesù stesso”.
(Radio Vaticana, 20/02/2008) Lo ha affermato nei giorni scorsi il presidente del Pontificio Consiglio “Cor Unum”, cardinale Paul Josef Cordes, rivolgendosi a 160 vescovi cattolici indiani, riuniti per il loro 28.mo incontro generale a Jamshedpur, in India. Riprendendo le parole di Benedetto XVI nell’Enciclica ‘Deus caritas est’, il porporato ha sottolineato poi che l’esigenza principale è quella di “essere persone mosse dall’amore di Cristo”. Dopo aver lodato l’opera caritativa svolta dalla Chiesa nel Paese, il cardinale ha quindi analizzato “il rapido boom economico “ dell’India. Questa crescita – ha detto – è accompagnata da “un crescente materialismo”: la voglia di possedere – ha osservato il porporato – sembra essere la tendenza del momento. L’India rimane, inoltre, ancora uno Stato con profonde divisioni: la maggior parte dei cittadini continua, infatti, a vivere in condizioni di povertà e sembrano destinate ad aumentare le differenze tra ricchi e indigenti. Non mancano, comunque, anche segnali positivi: negli ultimi anni – riferisce l’agenzia Zenit – è cresciuto il fenomeno del volontariato e sta aumentando anche “la filantropia corporativa”. Parlando infine dei recenti attacchi subiti dai cristiani in India, il cardinale Paul Josef Cordes ha auspicato che “l’amore puro e generoso del prossimo porti a realizzare pienamente il comandamento di Gesù”.
Cardinal Cordes in India to "reflect upon charity"
Feb 16, 2008
The president of the pontifical council "Cor Unum" has been in India since yesterday, at the invitation of the bishops. The aim of his trip is to "reinforce the testimony of the Catholic Church in the field of charity". Christians have a fundamental role in education and health, but the development of the country raises new challenges.
Vatican City (AsiaNews, 02/16/2008) - A reflection on the spirit and social impact of the Church's charity efforts is the aim of the visit to India - from February 15 to 19 - of Cardinal Paul Josef Cordes, president of the pontifical council "Cor Unum". A statement from the same dicastery, which promotes the charitable initiatives of the Holy See, publicly revealed the cardinal's visit today, at the invitation of the Indian bishops' conference (CBCI). The first stop will be the tomb of Blessed Teresa of Calcutta, and the cardinal will then move on to the houses for the poor and suffering that she founded. Cardinal Cordes will also meet with the bishops gathering for their plenary assembly in Jamshedpur.
The trip, the message says, will be an occasion to reflect upon the Church's activities "in the light of the encyclical Deus Caritas Est, with special emphasis on the deepening of the Christian roots of charity". In spite of threats and cases of persecution, the Church plays an important role in Indian society. Christians in India run 20% of the elementary schools, 25% of the support structures for widows and orphans, and 30% of those for the disabled, lepers, and AIDS patients.
And today new challenges and opportunities are emerging in connection with the country's accelerating development. "The mission of diakonia", explains the statement, "remains indispensable, both in consideration of the poor, and because of the essence of the Church itself. Since diakonia is an ecclesial activity, the role of the local bishop or ordinary is fundamental: he, in fact, is ultimately responsible for charitable activity".
It's the Thought That Counts
Jan 30, 2008
Cor Unum President Presents Pope.
VATICAN CITY, JAN. 29, 2008 (Zenit.org).- God looks at the thoughts and intentions of those who give alms, not the amount given, said the president of the Pontifical Council Cor Unum.
Cardinal Paul Cordes joined Hans-Peter Rothlin, president of the Catholic association Aid to the Church in Need, to present today Benedict XVI's message for Lent. The message is titled "Christ Made Himself Poor for You."
The Pontifical Council Cor Unum is the agency that coordinates and promotes the world's Catholic institutions of assistance and volunteering.
The cardinal first noted the high structural costs of assistance organizations, noting that sometimes 50% of revenue is spent on maintaining them.
He then focused on how Benedict XVI's message highlights the intention with which benefactors should aid the poor.
"In the first place," the cardinal explained, "the Pope shows -- above all to practicing Christians -- the indissoluble bond between piety and caring for the needy."
The Holy Father also speaks of the intentions of the donor, the cardinal noted. "At a time in which such great honor is paid to benefactors it is certainly appropriate to call attention to the spirit of a benefactor's gesture, which is not to look to the glorification of self but to the glorification of the Father who is in heaven," he said. "The love of God is at the root of all good actions accomplished by man."
Cardinal Cortes recalled the Holy Father's reference to the evangelical episode of the widow who gave everything she had.
The prelate affirmed that "the value of our gifts is measured not on the basis of the amount stamped on the coins. Before God it is only the hand of the donor that determines the importance of a gift. Its value depends on the [...] thoughts and intentions that have caused the person to give."
Supporting the Church
During the presentation, Rothlin explained the work of Aid to the Church in Need, saying that it is "not an order or an ecclesial community, but a 'work' that has the aim of helping the Church wherever she is not capable of carrying out her mission without external assistance."
Aid to the Church in Need is an international pastoral aid organization under the authority of the Holy See.
In the "Spiritual Guidelines" written by the organization's founder in 2002 shortly before his death, he indicated that "the majority of his 'benefactors' were and remain simple people who do not possess great wealth, but are, rather, like the widow of the Gospel who makes her offering in secret [...] then goes on her way," Rothlin said.
The text of the "Spiritual Guidelines" make it clear, Rothlin added, that those who distribute the offerings "must never forget that 'they are not just administrating money, but above all the charity of our benefactors.'"
"Here we come to the central point of the Holy Father's message," he said, "which could be entitled: 'The secret of almsgiving is charity.'"
La charité c’est montrer l’amour de Dieu pour tout homme (II)
Jan 28, 2008
Entretien avec le card. Cordes, président de « Cor Unum »
ROME, Lundi 28 janvier 2008 (ZENIT.org) - Dans la deuxième partie de cet entretien à Zenit, le cardinal Paul Josef Cordes, président du Conseil pontifical Cor Unum, raconte comment il a fait la connaissance de Karol Wojtyla, puis de Joseph Ratzinger...
Pour la première partie de l'entretien, cf. Zenit du 27 janvier.
Zenit - Puis votre vocation vous a conduit à devenir prêtre et évêque et vous avez connu le cardinal Karol Wojtyla. Quand vous êtes-vous rencontrés pour la première fois et quels types de relations aviez-vous ?
Card. Cordes - Déjà durant le Concile Vatican II, il y avait eu, à cause de la guerre, un échange de lettres entre les épiscopats polonais et allemand qui étaient soucieux de paix et voulaient favoriser la réconciliation entre les peuples. Mais le gouvernement communiste en Pologne empêchait les catholiques d'intensifier leurs contacts avec le gouvernement allemand qui était libre, et les relations étaient difficiles.
En 1978, pour la première fois, une délégation officielle de l'épiscopat polonais est venue en Allemagne. Mais à vrai dire, ce n'était pas une commission de l'épiscopat, c'était le cardinal Stefan Wyszynski, le grand primat de Pologne, accompagné de quelques évêques, apparemment moins importants et dont on ne connaissait même pas les noms.
J'avais travaillé au bureau de la Conférence épiscopale et au dernier moment le secrétaire général m'a appelé en me disant : « Nous avons oublié une chose importante. Pour ce genre de visite, il faudrait que quelqu'un accompagne en permanence la délégation ». C'était donc à moi, devenu entre temps évêque, que l'on avait demandé d'accompagner le groupe. Le cardinal Wyszynski allait toujours dans la première voiture avec l'évêque local, et avec moi dans la seconde voiture se trouvait le cardinal Wojtyla que peu de personne connaissaient vraiment. On s'est retrouvé à passer quelques jours ensemble. Nous avons parlé. Le cardinal était très discret, très attentif.
Quand on rencontrait des personnes et qu'il se trouvait en difficulté, le cardinal Wyszynski disait à son confrère : « Maintenant à toi de parler, tu parles mieux l'allemand ». J'étais très impressionné par cet homme et quand je suis rentré dans mon diocèse de Paderborn, à un prêtre que j'avais rencontré et qui m'avait di t: « Wyszynski est un grand personnage, il a très bien fait les choses », d'emblée j'avais répondu : « Wyszynski est bien, mais Wojtyla est mieux ».
Par la suite, Jean Paul II m'a appelé à Rome, pour travailler à la Curie. J'ai accepté volontiers d'autant que je voulais aider ce personnage authentique, pieux et sympathique. C'est donc sans connaître un mot d'italien que je me suis retrouvé ici à Rome.
Zenit - Puis à Rome vous avez eu l'opportunité de faire la connaissance du cardinal Joseph Ratzinger, qui est maintenant notre pape Benoît XVI, même si vous le connaissiez peut-être déjà...
Card. Cordes - Je l'ai rencontré quand il était encore professeur, au début de Vatican II, peut-être en 1963, je ne me souviens pas. Il tenait une conférence et j'étais surpris de ses réponses aux questions des étudiants. Elles étaient toujours exhaustives, presque une petite conférence sur un sujet précis. Lorsque l'un de nous, séminaristes, posait une question, lui il avait sept ou huit arguments, je pensais : « Mais cet homme connaissait déjà la question ! Comment se fait-il qu'il trouve une réponse aussi variée à tous les niveaux ? ». Telle a été ma première impression. Après cet épisode, je l'ai rencontré à plusieurs reprises.
Lorsqu'il était préfet de la Congrégation pour la doctrine de la foi, nous nous sommes souvent vus car j'étais aussi consulteur. Par la suite, j'ai pris un appartement dans l'immeuble de la Congrégation, et quand il quittait le bureau, c'était souvent l'heure à laquelle je rentrais à la maison. Ainsi, nous nous rencontrions souvent, et quand j'avais des problèmes sur une question je lui demandais conseil ; nos relations étaient très amicales. Il m'a offert beaucoup de ses livres avec une dédicace. C'était certainement une très belle relation pour moi. Il est évident que lorsque les cardinaux l'ont élu pape j'étais très heureux.
Zenit - Mais, en un certain sens, il n'y a plus la proximité qu'il y avait avant, et j'imagine que vous le regrettez un peu...
Card. Cordes - Les gens me disent souvent : « Saluez le pape de ma part ! » Saluer le pape est maintenant devenu difficile pour moi, donc je salue son ange gardien. D'une part la relation est plus compliquée, je vois qu'il a un tel fardeau à porter, au point d'ailleurs qu'au début il avait refusé l'idée de devenir pape. Il doit donc se protéger, faire un bon usage de son temps. C'est pourquoi les contacts sont devenus difficiles. Mais je pense souvent à lui, à travers la prière aussi, car lui aussi n'a pas honte de demander des prières. Ainsi la relation se maintient, même si c'est sans l'expression humaine d'avant.
La charité c’est montrer l’amour de Dieu pour tout homme
Jan 27, 2008
Entretien avec le président de « Cor Unum », le card. Cordes.
ROME, Dimanche 27 janvier 2008 (ZENIT.org) - Qu'est-ce qui différencie les chrétiens des non chrétiens dans leur façon d'aider les personnes qui sont dans le besoin ? La charité, pour le chrétien, c'est montrer l'amour de Dieu envers chaque homme et chaque femme, répond le cardinal Paul Josef Cordes, président du Conseil pontifical Cor Unum, n'hésite pas à répondre.
Né à Kirchhundem, en Allemagne, en 1934, le cardinal Cordes, à travers son dicastère, est chargé de coordonner les œuvres catholiques de charité dans le monde entier et de distribuer les aides que le pape décide d'apporter aux populations frappées par les catastrophes naturelles ou les guerres.
Lorsqu'il était évêque auxiliaire de Paderborn, le cardinal Cordes a eu l'occasion de connaître personnellement le cardinal Karol Wojtyla qui, une fois élu pape, l'a appelé à Rome pour le nommer d'abord vice-président du Conseil pontifical pour les laïcs et ensuite président de Cor Unum. En tant que collaborateur de Jean-Paul II, il a également eu l'occasion de travailler avec le cardinal Joseph Ratzinger.
Il le révèle dans cet entretien accordé à ZENIT dont nous publions ci-dessous la première partie.
Zenit - Le Saint-Père vous a confié la direction du Conseil pontifical Cor Unum qui s'occupe de coordonner l'esprit et l'œuvre de charité des institutions de l'Eglise. Quelle est la priorité de votre travail ?
Card. Cordes - Après cette Encyclique Deus caritas est du pape Benoît XVI nous voyons d'une part que faire du bien aux personnes, montrer la bonté de Dieu, nécessite de notre part un engagement consistant, surtout dans les situations de misère, et une grande sensibilité aux besoins des gens ; de l'autre il faut que ces efforts soient faits en lien avec la parole de l'Evangile.
Jésus Christ a toujours fait acte de bonté, joignant à son geste la proclamation de la Parole. Un aspect que le pape aime à souligner comme il l'a montré en voulant rédiger cette encyclique. La première partie insiste beaucoup sur l'importance que Dieu a pour l'homme et je pense que l'Eglise, ou les chrétiens, ont cette importante mission. Les initiatives d'aide sont nombreuses : nous avons la Croix Rouge, nous avons les différentes institutions de l'ONU et celles d'agences philanthropiques. Et tout cela est très bien. Mais si nous regardons les choses d'un point de vue plus spécifiquement chrétien, cela suppose aller au-delà de misère humaine. Souvent l'aide matérielle ne suffit pas. Les difficultés des gens peuvent être telles que leur donner du pain, un toit ou des médicaments ne suffit plus à les aider. Qu'offrir à un moribond, à une femme qui a perdu ses enfants dans un tremblement de terre? On peut encore les consoler, en leur parlant de Dieu qui nous a préparé la vie éternelle. Ce message est très important et nous, fidèles, devons le sauvegarder.
Zenit - L'Eglise catholique étant vaste, comment arrivez-vous à transmettre cet esprit ? Avez-vous des possibilités pour intégrer la dimension de foi dans l'aide offerte par les différentes organisations catholiques dans le monde?
Card. Cordes - En ce moment, nous faisons un peu le tour des conférences épiscopales. J'ai été dans divers pays : en Russie, en Autriche, en Espagne, et je vais en Inde. Il s'agit de faire part aux évêques de cette volonté du pape et de souligner la dimension spirituelle qui doit accompagner toute les aides. Nous le faisons aussi durant leur visite ad limina. Quand l'encyclique Deus Caritas est a été publiée nous avons organisé un grand congrès, et tout cela nous aide. Maintenant nous avons une autre idée, peut-être un peu originale, qui pourrait susciter un peu d'étonnement. Nous avons programmé une grande retraite spirituelle pour les responsables des activités de charité dans les diocèses. Autrement dit,pour les présidents, les directeurs... Et nous voulons commencer avec l'Amérique du nord et l'Amérique du sud.
C'est un pas nouveau. On pourrait se demander à quoi ça sert concrètement. Mais dans un monde aussi pragmatique, et le plus souvent superficiel, pressé et peu sensible, nous devons redécouvrir les racines, un cœur qui écoute et la force de la parole de Dieu. Nous avons invité le père Raniero Cantalamessa, le prédicateur de la Maison pontificale, qui est un grand orateur et un homme de grande expérience. Nous voulons tenir cette retraite à Guadalajara, au Mexique, au début du mois de juin de cette année. Nous voulions un endroit qui soit au centre des deux Amériques, et pour nous rapprocher nous avons choisi le Mexique.
Zenit - Vous avez été créé cardinal par Benoît XVI. Après toute une vie de fidélité à l'Eglise, pouvez-vous nous expliquer comment est née votre vocation à suivre le Christ quand vous étiez jeune.
Card. Cordes - Oui, j'ai une longue histoire, c'est vrai. Mes parents tenaient un cinéma, un restaurant et un hôtel. Je suis donc né dans un milieu pas très protégé, disons très normal. Ma famille a probablement été un peu surprise quand j'ai voulu entreprendre des études de théologie et devenir prêtre. Derrière tout cela, il y avait la prière fervente d'une religieuse, qui habitait dans ma petite ville, et qui priait pour moi depuis toujours afin que le Seigneur fasse de moi un prêtre... mais sans jamais m'en parler. Elle ne m'a jamais demandé si je le voulais. Et quand je l'ai su, cela ne m'a pas plu du tout. Je suis donc allé chez elle pour le lui dire. Mes reproches la faisaient rire. Ce jour-là nous avons fait un pacte : chaque fois que j'aurais quelque chose de difficile à faire, je lui écrirais et je ferais appel à ses prières. Je suis convaincu que ce sont les prières de cette religieuse qui ont fait naître ma vocation.
Zenit - Puis votre vocation vous a conduit à devenir prêtre et évêque et vous avez connu le cardinal Karol Wojtyla. Quand vous êtes-vous rencontrés pour la première fois et comment étaient vos relations ?
(A suivre)
„Große Ehre für einen Sohn unseres Erzbistums“
Jan 03, 2008
Viele hundert Menschen haben am vergangenen Sonntag dem neuen Kardinal aus dem Erzbistum Paderborn, Erzbischof Paul Josef Kardinal Cordes, einen freudigen Empfang bereitet.
(SauerlandKurier) 02.01.2008 Der frühere Paderborner Weihbischof und jetzige Präsident des Päpstlichen Rates „Cor unum“ war Ende November von Papst Benedikt XVI. in den Rang eines Kardinals erhoben worden. Das Erzbistum Paderborn ehrte ihn mit einem feierlichen Pontifikalamt im Hohen Dom und einem Festakt in der Kaiserpfalz.
Erzbistum empfängt den neuen Kardinal Cordes in der Heimat Paderborn.
Kardinal Cordes feierte den Gottesdienst gemeinsam mit Erzbischof Hans-Josef Becker, dem Apostolischen Nuntius in Deutschland Erzbischof Dr. Jean-Claude Périsset, dem Kölner Erzbischof Joachim Kardinal Meisner, dem emeritierten Würzburger Bischof Dr. Paul-Werner Scheele sowie den Paderborner Weihbischöfen Dr. Karl-Heinz Wiesemann und Matthias König. Außerdem konzelebrierten der Apostolische Protonotar und frühere Kolping-Präses Heinrich Festing, der im Jahr 1961 gemeinsam mit Kardinal Cordes zum Priester geweiht wurde, und Pfarrer Georg Wagener aus Kirchhundem, dem Geburtsort von Kardinal Cordes.
Aus den Händen von Erzbischof Becker (rechts) erhielt Kardinal Cordes eine Statue des hl. Liboirus aus dem 19. Jahrhundert. Foto: SK
Aus den Händen von Erzbischof Becker (rechts) erhielt Kardinal Cordes eine Statue des hl. Liboirus aus dem 19. Jahrhundert. Foto: SK
In seiner Predigt gab der neue Kardinal aus dem Sauerland einen kuren Rückblick auf sein Leben. Er tue dies vor allem, um auf Gott zu verweisen, „denn ihn heute zu übersehen, wäre eine fatale Blindheit in Glaubensdingen“. Unter anderem kam er auf seine Berufung zum Priestertum zu sprechen: Nach seinem Eintritt ins Leokonvikt habe er erfahren, dass eine Franziskanerin in seinem Heimatort schon lange dafür gebetet habe, dass Gott aus ihm einen Priester mache. „Sie überzeugte mich davon, dass das Gebet Macht hat, wenn der Betende sich ganz dem Willen Gottes anheim gibt“, so Cordes. Auch seinen Wechsel von Paderborn nach Rom bezeichnete er als „Eingriff Gottes in mein Leben“: Als Papst Johannes Paul II. ihn in den Vatikan gerufen habe, sei er sicher gewesen „dass aus diesem Mann Gottes Wille für mich sprach“. Solche Erfahrungen seien für ihn ein Beleg, dass Gott viele Eingriffsmöglichkeiten habe und immer am Werk sei.
Festakt in der Kaiserpfalz
Beim anschließenden Festakt in der Kaiserpfalz erinnerte Erzbischof Becker in seiner Ansprache an die Bischofsweihe von Kardinal Cordes im Jahr 1976. Diese stehe ihm noch lebhaft vor Augen, „weil mir damals als Seminarist die Aufgabe zukam, die Mitra des neu erwählten Bischofs zu halten“. Wenn dieser ehemalige Weihbischof sein Heimatbistum nun als Kardinal besuche, schließe sich ein Kreis zwischen seiner Berufung ins Bischofsamt und seiner Erwählung ins Kardinalskollegium. „Wir sind dem Heiligen Vater dankbar für seine Entscheidung, einen Sohn unseres Erzbistums auf diese besondere Weise zu ehren“, so Erzbischof Becker.
Auch er hob hervor, welch große Bedeutung der verstorbene Papst Johannes Paul II. für Kardinal Cordes gehabt habe. Johannes Paul sei es gewesen, der ihn 1980 als Vize-Präsident des Päpstlichen Rates für die Laien in den Vatikan gerufen und ihm 1995 die Leitung des päpstlichen Rates „Cor Unum“ anvertraut habe. Der Erzbischof würdigte ferner die Verdienste, die sich der gebürtige Sauerländer als „Entwicklungshilfeminister“ des Papstes erworben habe. Auf zahlreichen Dienstreisen in viele Krisen- und Konfliktgebiete der Welt habe er den Menschen die Solidarität des Papstes überbringen und konkrete Hilfe vermitteln können.
Dabei sei es für Cordes als Cor Unum-Präsidenten von größter Bedeutung, dass das caritative Handeln der Kirche und der kirchliche Verkündigungsauftrag untrennbar zusammengehörten. Es dürfe Kardinal Cordes mit Freude und Dankbarkeit erfüllen, dass Papst Benedikt XVI. mit seiner ersten Enzyklika „Deus Caritas est“ dieses „spezifische Liebeshandeln der Christen und der Kirche“ aufgegriffen habe. Als Geschenk des Erzbistums Paderborn überreichte Erzbischof Becker dem Kardinal eine Statue des heiligen Liborius aus dem 19. Jahrhundert.
„Einem Globetrotter tut es gut, wenn er irgendwo ein Standbein hat“, sagte Kardinal Cordes den vielen hundert Zuhörerinnen und Zuhören, nachdem er sich ins Goldene Buch des Erzbistums Paderborn eingetragen hatte. Die ihm überreichte Statue des heiligen Liborius werde ihn stets an dieses Standbein erinnern. Er freue sich, in Paderborn zu sein und spüren zu dürfen, „dass es hier Menschen gibt, die mich geistig begleiten wollen und die mir wohl wollen“.
Kardinal warnt CDU vor Etikettenschwindel
Dec 13, 2007
Der neue deutsche Kardinal Paul Josef Cordes hat die CDU wegen deren Haltung zu Lockerungen des Embryonenschutz-Gesetzes scharf attackiert.
Düsseldorf (Rheinische Post, 13.12.2007) - Cordes, als Präsident des Päpstlichen Rates "Cor unum" Koordinator der weltweit tätigen Hilfswerke der Weltkirche, sagt im Interview mit der Rheinischen Post (Donnerstagausgabe): "Wenn eine Partei das C in ihrem Namen trägt, ist sie dem christlichen Menschenbild verpflichtet, sonst betreibt sie Etikettenschwindel." Cordes fuhr fort, noch schlimmer seien Parteigrößen, die sich zur Irreführung auf ihr Katholischsein beriefen. Die Stellungnahmen der deutschen Hirten beider Konfessionen gegen die Lockerung des Embryonenschutzes sei eindeutig.
Cardinal Cordes: Modernity has destroyed awareness of sin in the world
Dec 11, 2007
“The root of the discord between men is discord with God”.
Lourdes, Dec 10, 2007 / 03:29 pm (CNA).- Presiding at celebrations marking the 150th anniversary of the Marian apparitions of Lourdes, the president of the Pontifical Council Cor Unum, Cardinal Paul Joseph Cordes, lamented that modernity has destroyed the reality of bad morality and the awareness of sin, with myths packaged as psycho-pathological considerations and biological explanations.
Speaking about the value of reconciliation, the cardinal explained, “The insatiable aspiration of humanity for peace and reconciliation is often frustrated in Darfur, Kosovo, Iraq, as well as in the home, in sports and among neighbors. Aggressiveness persists, despite all calls to reconciliation,” he said.
“Those who deliberately reach out to their brothers and sisters, who live in a correct way and who foster forgiveness, are undoubtedly working for peace,” but “the root of the discord between men is discord with God. Only when man gives himself to God is peace born in the world. Only the man who has made peace with God can make peace reign around him,” he said.
Cardinal Cordes emphasized, therefore, the importance of the sacrament of Reconciliation. “My aversion, my hatred, should be acknowledged and confessed. Reconciliation with God is not fictitious; it’s not a simulation or a trivialization of evil. It allows man to have an idea of the importance of the forgiveness of God,” he said.
Il singolo e la comunità ecclesiale. Gli opposti modelli di Lutero e Sant'Ignazio
Dec 08, 2007
Da Mons. Paul Cordes, 24 novembre 1991, Centro Culturale „Charles Péguy“, Stresa.
(www.charlespeguy.it) La Chiesa non si costruisce su un'isola beata e noi, suoi membri, viviamo la nostra fede immersi nelle correnti della storia del pensiero. Una storia che influisce in modo determinante sull'ascolto della parola di Dio e la nostra capacità di accettarla. I mutamenti di queste correnti - o, come si dice oggi, cambiamenti di "paradigma" - possono costituire una provocazione per la risposta dell'uomo alla parola di Dio, anzi un suo impedimento.
Fino al Medioevo l'uomo costituiva un tutto con la comunità e ne dipendeva fortemente.
Nei secoli XV e XVI l'individuo si svincolò dalla compagine sociale. Non intese più se stesso in base alla comunità, ma questa dovette retrocedere a favore dell'individualità. Henry de Lubac ritiene che questa evoluzione si è continuata fino ai nostri giorni. Non si può ridurla in una formuletta né condannarla in blocco, e nemmeno circoscriverla con cippi cronologici precisi. Certo si è che la preminenza dell'individuo in fatto di fede e teologia coincide "evidentemente con il disfacimento della cristianità medievale".
Non è questa la sede per descrivere le cause precise e i molteplici effetti di questo processo. Ci accontentiamo di rilevare che nel secolo XVI la Riforma non fu solo una reazione ad abusi ecclesiastici. Nel 1517, infatti, la Chiesa non era più ammalata di uno o due secoli prima, e aveva avuto indiscutibilmente le sue grandi figure e i suoi impulsi di riforma anche prima della...Riforma. Ma fino allora non si era mai toccato il principio comunitario. L'emancipazione del singolo da esso è la novità che mette in questione la Chiesa stessa. E il riformatore tedesco Martin Lutero non solo s'era abbandonato a questa nuova corrente dell'individualismo, ma l'aveva altresì guidata e sospinta vigorosamente.
Il frate di Wittenberg era a sua volta spinto dalla paura dell'ira di Dio. Taluni teologi evangelici scorgono nel suo convincimento di stare sotto l'ira di Dio la "primigenia esperienza vissuta del luteranesimo". In questo essere nel mirino del Giudice e Vindice onnipotente sta l'esperienza chiave di Lutero. Questi è assillato da un'idea: tutto quel che mi propongo e tutto quel che faccio, è peccato e viene condannato da Dio. Anche quello che altrove, fra gli uomini, sembra nobile e grande, non regge allo sguardo di Dio.
Questa concezione Lutero la sviluppa, in termini incomparabilmente foschi e in tutti i particolari, nella sua Esposizione sul salmo 90 (1534): "Nel mezzo della vita siamo avvolti dalla morte...". Egli è convinto della propria perversità e non può far altro che attendere il subitaneo sopravvento della morte. Ma ciò lo riempie di paralizzante terrore. Ad altro perciò non aspira, altro non sospira che gli sia possibile sopravvivere. Ricerca parole di fede che comunque gli indichino, a lui personalmente, la via della salvezza: come potrò sfuggire a Colui che pigia nel tino? (Is 63,3). "Come troverò un Dio benigno?".
La primigenia esperienza luterana di peccato, angoscia e ira divina colpisce il singolo nel suo interiore. La sua attenzione è accentrata sul mondo ambiente ed egli è oppresso dalla solitudine. Ne consegue che fin dall'inizio il cammino di fede luterano subisce uno scambio di binario e assume la tendenza al soggettivismo religioso. Questo, a sua volta, accelera il processo d'isolamento del credente e di privatizzazione della fede. Scrive Lutero: "Siamo tutti votati alla morte, e nessuno morrà per l'altro, ma ciascuno deve esser corazzato ed equipaggiato per combattere di persona col diavolo e la morte... Occorre che ciascheduno si veda nella sua trincea e di persona venga alle prese coi nemici, col diavolo e la morte, e regga lo scontro con essi: io non potrò quindi essere al tuo fianco e tu non potrai essere al mio..." (Opera omnia dell'edizione di Weimar WA 10, III, pp. 1 ss.). Queste righe sono abbastanza rivelative: sono completamente spariti in dissolvenza l'aiuto divino e la comunione cogli altri cristiani; la paura impedisce una chiara visione complessiva di tutti gli asserti di fede.
Teologi protestanti di livello si chiedono se una simile esperienza chiave di solipsismo e solitudine non abbia inevitabilmente fatto di Lutero il distruttore della comunione, e quindi della Chiesa; se per caso egli non abbia inferto il colpo di grazia alla Chiesa come a "unità sovraindividuale", pur non avendone probabilmente l'intento.
E' specialmente in sede di mistica che la Chiesa si confronta con la forza dirompente dell'individualismo teologico. Per la mistica questa corrente culturale è un modo di legittimare il metter fra parentesi quadre la realtà comunionale della Chiesa nell'itinerario verso Dio. Il rapporto interindividuale con Dio appare come il punto archimedeo dell'esistenza di fede, che non può esser indagato nè messo in questione. La vita di fede si distacca dalla tradizione secondo lo slogan "Dio e l'anima" e può fare a meno della mediazione umana che si ha nel mistero ecclesiastico. Cade l'interesse per la società e non ci si sente più corresponsabili di essa; chi, infatti, è preso di Dio, s'accontenta di questa sua condizione e non cerca altro.
La Chiesa, perciò, affronta con gran cautela tutto quel che si riferisce a rivelazioni private. E di siffatti fenomeni si prende cura sempre e solo se v'è tirata a forza.
Dal Duecento in poi il fiume della mistica s'è andato ingrossando considerevolmente in Europa: Chiara d'Assisi (+ 1253), Matilde di Magdeburgo (+ 1294), Gertrude di Helfta (+ 1302), Enrico Susone (+ 1366), Caterina da Siena (+ 1380), Giovanni van Ruysbroek (+ 1381), Gerardo Groote (+ 1384), l'autore della prima stesura dell'Imitazione di Cristo ne furono gli esponenti più noti. Ma le acque di quel fiume erano scorse, certo, anche in antecedenza. In linea di principio non v'è dubbio che alla Chiesa sarebbe stato possibile riconoscere il cammino individuale della fede e far sua la cosiddetta devotio moderna; senonché in tutti quei cercatori di Dio per lungo volgere di tempo si colse esclusivamente l'aspetto problematico: la minaccia alla Chiesa in quanto comunione e il disinteresse per la Chiesa in quanto istituzione.
In Ignazio di Loyola Dio forgiò un uomo che doveva aprire nella Chiesa una via "ufficiale" per il singolo che voglia esser guidato da Dio in persona. Lo Spirito di Dio non si serve esclusivamente della comunità ecclesiale per far conoscere la sua volontà, ma può far cogliere il suo orientamento anche nel cuore d'un singolo fedele. Il Racconto del pellegrino ha pagine in cui si narrano il rigetto e il "bando" che Ignazio ebbe a sopportare al riguardo. Egli poté aprire alla Chiesa nuove fonti d'approfondimento di fede solo a prezzo di sospetti e inimicizie.
Nel 1526 - all'età di trentacinque anni - si recò ad Alcalà de Henares, in diocesi di Toledo, dove si dedicò ad insegnare il catechismo e, con il libro degli Esercizi spirituali, ad aiutare gli uomini a scoprire la presenza di Dio nella propria vita. Il consenso dei cristiani non si lasciò attendere, tanto da attirare l'attenzione degli ambienti ecclesiastici.
Di fatto sembra che nelle riunioni ignaziane accadessero cose alquanto singolari. Gli atti del processo di canonizzazione riferiscono che, specie certe donne, fra i presenti, reagivano stranamente ai discorsi d'Ignazio. "In una decina circa delle sue discepole, durante gli esercizi (ma anche le riunioni di pietà) si producevano fenomeni stranissimi. Esse si coprivano d'un sudore d'angoscia e smarrivano i sensi o, perdendo il controllo degli arti, cadevano a terra e, prive del tutto o in parte di coscienza, si rotolavano da una parte all'altra per un'ora in preda a spasimi".
Nessuna meraviglia che ben presto scendesse in campo l'Inquisizione spagnola. In quanto istituzione della Chiesa di Stato, essa aveva il compito di tutelare l'unità religiosa e - al tempo stesso - politica. La persona presso cui Ignazio aveva trovato alloggio, informò lui e i suoi compagni che erano sospettati e che erano perfino minacciati di tortura. Sennonché gli inquisitori si limitarono stranamente ad indagare sulle "gonne grigie" - come essi chiamavano i gruppi che si adunavano intorno ad Ignazio - senza interrogare direttamente gli interessati. Figueroa, vicario generale di Toledo, prese in mano la questione e dopo riferì di non aver scoperto alcun errore nella dottrina e nulla di deviante nel modo di vita degli inquisiti. Questi furono lasciati in pace, senza che si prendessero misure al loro riguardo, salvo disposizioni circa il loro abbigliamento.
Ma quattro mesi dopo lo stesso Figueroa riaprì l'inchiesta. Durante un'udienza furono interrogate tre donne circa l'attività pastorale d'Ignazio, che però anche stavolta se la cavò solo con un pò di paura. Nell'aprile del 1527, poi, Ignazio fu messo in prigione, ma non in un carcere di rigore, tanto che poteva ricevere molte visite e perfino continuar ad esercitare la cura d'anime. Rimase colà senza che lo si sottoponesse ad interrogatorio e senza che gli si comunicasse la causale dell'arresto. Solo dopo diciassette giorni il vicario generale si decise all'interrogatorio. Questo si concluse con la decisione di protrarre la detenzione fino al primo di giugno, data in cui il santo fu rimesso finalmente in libertà. Gli fu imposto di vestire come gli altri studenti e di non parlare più su questioni di fede per quattro anni.
Da Alcalà i catechisti perseguitati si recarono a Salamanca, dove caddero, di nuovo, nelle mani dei più inesorabili custodi della fede: i padri domenicani escussero Ignazio, che era accompagnato da un suo seguace, sui contenuti della loro dottrina cristiana, ed entrambi s'impelagarono in discussioni teologiche.
Ignazio, che ormai era un uomo bruciato, si rifiutò di dare qualsiasi informazione. I due inquisiti finirono in prigione, dove furono messi in ceppi, appaiati entrambi per una gamba alla stessa catena. In seguito furono tratti in arresto anche gli altri compagni. Dagli interrogatori, però, non emerse errore teologico di sorta. Perciò furono rimessi tutti in libertà dopo tre lunghe settimane.
Qualcosa del genere capitò al piccolo drappello altre volte, a Parigi (1535) e a Venezia (1536), dove si sparse la voce che in precedenza Ignazio s'era sottratto con la fuga al giudizio del tribunale ecclesiastico e alla susseguente consegna al braccio secolare. Nemmeno a Roma, meta del pellegrinaggio raggiunta nel novembre del 1537, Ignazio e i suoi furono al sicuro dalle ostilità: il frate agostiniano Agostino Mainardi, che con le sue prediche aveva diffuso nell'Urbe le idee luterane, sospettò di quest’eresia Ignazio e i suoi compagni e, insieme con alcuni spagnoli che avevano ottenuto posizioni influenti nella Curia romana, istigò contro di essi l'opinione pubblica. Solo il 18 novembre 1538 il Tribunale dell'Inquisizione stabilì l'insostenibilità delle accuse.
Indubbiamente la reazione si scatena soprattutto perché nel rinnovatore è sempre il testimone di Dio a scandalizzare l'uomo "inteso alle cose della terra" (Fil 3,19), lanciando così una sfida allo stile di vita terragno della Chiesa e dei suoi membri.
Ma per Ignazio l'opposizione s'inasprisce particolarmente, dal momento che la Riforma e le sue conseguenze avevano scosso globalmente l'autorità ecclesiastica; dal momento che si faceva, con tutta evidenza, pressante la sollecitudine per l'intatta purezza della fede; dal momento, infine, che l'individualismo come corrente culturale e la devotio moderna come forma di pietà mettevano senz'altro in questione la funzione mediatrice della Chiesa.
L'opposizione ad Ignazio, quindi, non può esser messa semplicisticamente sul conto della miope incomprensione o addirittura della cattiveria delle gerarchie ecclesiastiche, che saranno sbrigativamente condannate al riguardo solo da chi manca di prospettiva storica.
Certi storici hanno definito i Gesuiti una "sorta di Esercito della Salvezza cattolico". E in verità il parallelo fra la fondazione d'una setta e la creazione d'un ordine religioso non va ignorato del tutto. Allorché, il 15 Agosto 1534, nel parigino Montmartre si costituì intorno ad Ignazio, la "Compagnia di Gesù" poté apparire come un corpo estraneo nella Chiesa Cattolica. Ma nel frattempo l'impulso spirituale in Ignazio s'era nutrito di estasi e mistica a tal punto da poter sfociare in una realtà ecclesiale strutturata. "L'Ignazio del 1534 si distingue nel suo genere da quello del 1526 così come Ignazio di Parigi non è interamente lo stesso che l'Inigo di Alcalà. Non interamente, eppure lo stesso... Otto o nove anni non sono un tempo assai lungo: Ignazio s'era fatto più capace di freddezza, ma non era diventato affatto un gelido. Quando fece ritorno nella vita pubblica della Chiesa, era in lui ancora fuoco sufficiente per disgelare le forme infrigidite e far risfavillare la piccola fiamma. La riforma della Chiesa, che nel seno di questa viene continuamente ripresa dalle semisette, dagli ordini religiosi, è resa possibile dal fatto che l'assimilazione di similsettari ordini religiosi alla tiepida pietà del mondo ambiente comincia propria allorché essi escono dal loro isolamento e si mischiano alla storia d'ogni giorno. E ciò è, a sua volta, la felice conseguenza d'un fatto ulteriore o, per meglio dire, previo: i movimenti di protesta hanno sempre protestato senza diventar protestanti; confermano, consolidano salutarmente all'interno, invece d'attaccare sterilmente dall'esterno; ed è la felice conseguenza d'un altro fatto: questo modo d'agire viene loro consentito da chi di dovere.
Quali frutti portarono, dunque, alla Chiesa questa "esodo" di Sant' Ignazio e la sua obbedienza allo Spirito di Dio che gli indicava un cammino di fede, per molti scandaloso?
Sia consentito cominciare dalla risposta che il santo basco diede alla devotio moderna, quella tendenza della pietà cristiana che, scarsamente avvertita fino al Quattrocento, si propaga però largamente ai primi del Cinquecento grazie all'individualismo ormai in voga e alla Riforma.
Questa corrente spirituale non rimane ignota ad Ignazio, il quale, anzi ne viene fortemente improntato egli stesso: la struttura mentale e spirituale della sua personalità, come pure i fatti della sua vita, costituiscono senz'altro i presupposti ideali per la ricerca della mozione divina nelle profondità del cuore umano, così come era stata sperimentata da Maestro Eckhart, Enrico Susone e Giovanni Taulero, ma anche dagli olandesi facenti capo a Giovanni van Ruysbroeck o dagli appartenenti alla cerchia degli "amici di Dio"; si lasciarono stimolare dal movimento anche i frati agostiniani, l'ordine religioso a cui appartenne Martin Lutero.
Nel già menzionato Racconto del pellegrino, messo per iscritto da Luìs Goncalvez da Camara, Ignazio tratteggia gli scontri con l'Inquisizione che gli valse il cammino peculiare della sua pietà. Ma il racconto contiene anche la chiave del libro degli Esercizi spirituali, nel quale il santo raccoglie i risultati del suo travaglio personale per una lucida conoscenza della volontà di Dio, facendone un libro da poter mettere anche in mano altrui.
Dopo l'atroce operazione chirurgica, che fu costretto a subire per i postumi della ferita alla gamba, nel suo letto di degenza chiese qualche cosa da leggere. Invece dei sospirati romanzi cavallereschi - un miscuglio di eroiche leggende sentimentali e di piccanti ambiguità - gli furono messe in mano la Vita Domini nostri Jesu Christi di Ludolfo di Sassonia e la Leggenda aurea del domenicano Jacopo da Varagine (o Varazze), una raccolta di vite di santi."Percorrendo più volte quelle pagine restava preso da ciò che vi si narrava. Ma quando smetteva di leggere, talora si soffermava a pensare alle cose che aveva letto, altre volte ritornava ai pensieri del mondo che prima gli erano abituali" (Racconto del pellegrino, n. 6).
Il solitario convalescente è evidentemente ben consapevole della sua personale reazione alla lettura. Nota, infatti: "... pensando alle cose del mondo provava molto piacere, ma quando, per stanchezza, le abbandonava, si sentiva vuoto e deluso. Invece andare a Gerusalemme a piedi nudi, non cibarsi che d’erbe, praticare tutte le austerità che aveva conosciute abituali ai santi, erano pensieri che non solo lo consolavano, mentre vi si soffermava, ma anche dopo che li aveva abbandonati, lo lasciavano soddisfatto e pieno di gioia" (il. n. 8).
Già subito dopo essere stato ferito (1521) nella guerra fra Spagna e Francia, Ignazio comincia a percepire un'eco interiore del suo lavoro mentale e spirituale, e questa eco requisisce in misura sempre crescente la sua attenzione: egli sa di stare alla scuola di Dio. A poco viene condotto ad ulteriori prese di coscienza, come ad esempio a Manresa, dove gli accadeva "in pieno giorno di vedere nell'aria, vicino a sè, una cosa che lo riempiva di consolazione, perchè era bellissima, piena di fascino". Una cosa che ai suoi occhi aveva "forma di serpente, con molti punti che splendevano come occhi, anche se non lo erano". Egli si sente piano di "consolazione" nel contemplare il fenomeno, e anzi "quanto più spesso la vedeva, tanto più cresceva la consolazione " (ib. n. 19). Senonchè, contemporaneamente al manifestarsi dello strano fenomeno, lo abbandona l'imperturbabilità di cui godeva. E' tormentato da dubbi: potrà perseverare in una simile vita di preghiera e di rinuncia? Perde il gusto di partecipare alla santa messa. Ciò l'induce a rendersi conto che l'incantesimo da lui contemplato doveva essere stato un miraggio diabolico (cf. Ib. nn. 20 s.).
Grazie a questa implacabile autosservazione, cui si dedica per lungo tempo e che affina continuamente, discutendone anche con molte "persone dotate d'esperienza nella vita spirituale", gli si viene a formare un elemento basilare degli esercizi, le "Regole per il discernimento degli spiriti": la perseveranza e fedeltà nel tempo della prova; lo smascheramento delle mene diaboliche; l'ambiguità delle consolazioni; l'importanza dell'intero decorso in cui si concatenano i pensieri; la purificazione delle intenzioni che il Maligno propone perseguendo i suoi scopi ecc. In tutto questo Ignazio non ha alcun dubbio circa la sperimentabilità della consolazione; ma afferma altresì a chiare note che è Dio, e unicamente Dio, a donare le consolazioni genuine all'anima che gli si abbandona (cf. Esercizi[330]). E' dunque Dio in persona a dare segni della sua presenza e del suo orientamento nell'anima dell'uomo che gli è dedito, e lo fa donandole per un verso coraggio, pazienza e gioia, per l'altro afflizione, dolore e la cosiddetta aridità. Nella fede e nella risposta dell'anima ad un evento significativo per lo spirito di fede siffatti stati d'animo sono assai più che una condizione di spirito puramente naturale: manifestano all'anima stessa qual è il suo rapporto con Dio, e Dio sembra servirsene per guidare personalmente l'uomo.
Sono quindi pressoché incommensurabili la portata spirituale di questa autosservazione e il valore spirituale-pastorale che va riconosciuto al frutto dell'"esodo" ignaziano. Ignazio non costituisce certo il capostipite di quanti contestualizzano rivelazione divina e sensibilità umana. A questa correlazione sono già improntate le lettere di Paolo (op. cit., pp. 216 ss.). E a proposito di questa cospirazione divino-umana i Padri della Chiesa espongono svariate cognizioni circa l'esperienza di fede (ib., pp. 254-280). Ma Ignazio è il primo a descrivere in tutti i particolari il ruolo che hanno i sensi nella percezione della volontà di Dio; nell'affermare che con l'ausilio dei sensi l'uomo può farsi guidare da Dio in persona.
Dal momento che Ignazio sostiene che la mozione dell'anima di qualsiasi cristiano "comune" non va attribuita alla psicologia, poiché l'anima è aperta alle manifestazioni di Dio, in linea di principio non sono da separare gli uni dalle altre gli stati d'animo apparentemente insignificanti e le profondità di genuine delibazioni mistiche. Deve essere indubbiamente ammessa l'esistenza d'un confine fra mistici veri e propri, che sono testimoni qualificati di Dio, e gli altri credenti; ma d'altro canto non è contestabile l'analogia fra le due modalità d'esperienza. "Quella mistica è un'esperienza che ne prolunga un'altra, di cui è approfondimento e affinamento, trascendimento e coronamento... Solo se si può palesare che l'esperienza mistica è indubbiamente un ampliamento dell'esperienza cristiana integrale, pur non essendone inizio, si potrà dimostrare che essa non costituisce un fenomeno degenerativo (op. cit., p. 288). Non solo, quindi, il superdotato e ricolmato di grazie speciali è suscettibile, solus cum Deo solo, d'esser profondamente toccato dalla verità dell'evento di Cristo; ogni battezzato riceve l'invito a sentire come singolo l'appello di Cristo "nell'ascolto orante, nella presentificazione della "vita di Cristo", che è dato cogliere nella "consolazione" che consiste nella conoscenza esistentiva della volontà di Dio".
Ammettendo l'esperienza individuale di Dio, Ignazio aderiva alla corrente spirituale moderna dell'individualismo e ai tentativi di rinnovamento della fede provenienti della devotio moderna. A poter essere condotta alla perfezione spirituale, dedicandosi alla meditazione e all'esame di coscienza, non è soltanto la gente di convento o d'università. Ogni persona, infatti, si trova direttamente di fronte a Dio, Ma benché, per quanto riguarda l'approfondimento della fede, Ignazio abbia di mira proprio la persona singola e lasci in totale dissolvenza la comunità di fede, non per questo abbandona il singolo completamente a se stesso. Si veda, a questo proposito, l'avvertimento dato a chi detta gli esercizi spirituali, perchè non s'immischi nel dialogo fra Dio e l'anima; egli deve piuttosto "restando nel mezzo, come una bilancia" lasciar "che il Creatore agisca direttamente con la creatura, e la creatura col suo Creatore e Signore" (Esercizi [15]). Al tempo stesso, però, alla soggettività del singolo deve accompagnarsi l'oggettività della Chiesa ministeriale: chi dà gli esercizi deve verificare, in base all'esperienza ecclesiale, il discernimento degli spiriti che l'esercitante ha appreso. In tal modo la verifica degli spiriti non è esposta al pericolo d'incapsularsi o fissarsi nell'esperienza individuale. Nel quadro ecclesiale essa rimane "uno sforzo di sviluppare qualcosa di donato, di scoprire qualcosa di nascosto, d'attingere se stessi in quel mistero in cui, tramite la Chiesa e nella Chiesa, si attinge il mistero di Cristo, il Redentore".
La potenza storico-salvifica dell'impresa intellettivo-spirituale d'Ignazio riceve nuova luce dal confronto con il frate agostiniano Martin Lutero. Anche questi ricercò la via della pietà individuale. Anche egli volle contrapporre ad una pratica ecclesiastica esteriorizzata l'approfondimento del rapporto personale con Dio. Senonché nel farlo finì col distaccarsi dalla comunità di fede esistente e coll’assolutizzare la sua scelta personale: "Agire contro coscienza è gravoso, insano, pericoloso. Dio mi aiuti, Amen": così suona l'articolo fondamentale da lui formulato a Worms nel 1521. Che la frattura prodotta da Lutero nel corpo ecclesiale non fosse inevitabile, lo ritiene fra gli altri anche Adolf von Harnack, insigne storico protestante della Chiesa. Egli giudica assolutamente positiva la risposta del Concilio di Trento alla dottrina luterana della giustificazione, e fra l'altro la ricollega ad un influente "partito nell'ambito del cattolicesimo", che non poteva "identificarsi semplicemente" con "la vecchia scolastica nominalistica" e che piuttosto "metteva in vigoroso risalto" le "idee misticoagostinuane - che equilibravano il sistema sacramentale - e ... contrastava il pelagianesimo e il probabilismo". Harnack, poi, propone interessanti riflessioni sul decorso storico degli eventi e deplora il ritardo con cui fu formulato il decreto sulla giustificazione: egli pensa che una tempestiva e intensa diffusione della "mistica agostiniana" (ma allora anche della prassi spirituale ignaziana!) avrebbe impedito lo scisma. Scrive: "Si può ben dubitare che la Riforma si sarebbe sviluppata se questo decreto fosse stato promulgato dal Concilio Lateranense all'inizio del secolo XVI e si fosse realmente tramutato in carne e sangue della Chiesa". Ignazio, dunque, diede la migliore risposta alla problematica che con Martin Lutero sfociò nella scissione della Chiesa.
Non solo per quanto attiene al rapporto individuale dell'uomo con Dio, Ignazio approda ad una presa di coscienza fondamentale di quello che è il cristiano. Il suo impegno di fede lo induce a dare risalto anche ad una verità del massimo rilievo per la struttura ecclesiale: il papato.
Dal Racconto del pellegrino si apprende che a quest’istituzione egli si era consacrato già subito dopo essersi convertito. Dal 1528 Ignazio fu, con qualche intervallo, a Parigi, dove nel 1533 cominciò a studiare teologia. In quegli anni s'erano uniti a lui i primi compagni: Pietro Faver (Fabre, Favre, Fabro) e Francesco Saverio, Diego Laynez e altri. Il gruppo tiene riflessioni comunitarie e il 15 Agosto 1534, a Montmartre, giunge all'atto costitutivo: durante la santa messa, i componenti del minuscolo drappello pronunciano il voto di servire Dio in povertà e di recarsi in Terra Santa, per dedicarvisi alla cura d’anime. Nel caso, però, che entro un anno dal loro arrivo a Venezia non si concretasse la possibilità di questo viaggio o nel caso che non potessero rimanere a lungo in Terra Santa, si metterebbero a disposizione del Papa in quanto Vicario di Cristo "perchè egli li impiegasse là dove a suo giudizio fosse da conseguire di più per la gloria di Dio e la salvezza delle anime".
Questo particolare legame tematizzato con il Papa è senza esempio nella storia dei tentativi di rinnovamento ecclesiale. All'epoca della Riforma è segno di una sorprendente capacità di scelta di campo. La sua motivazione e il suo senso sono in qualche modo lumeggiabili attraverso gli avvenimenti susseguenti e le annotazioni di riflessioni successive che sono collegate con quello atto.
Nel gennaio 1536 Ignazio si reca a Venezia; i compagni lo raggiungono ai primi dell'anno seguente. Vengono a sapere che per quello anno non è prevista la partenza di nessuna nave alla volta del vicino Oriente, dal momento che si è avuta la rottura delle relazioni fra veneziani e turchi. Il piccolo drappello vede in quest’ostacolo un segno di Dio: come nelle reazioni dell'anima alla sua azione Dio dà richiami alla sua volontà, così fa conoscere ai credenti il suo orientamento anche attraverso gli eventi della storia. Dopo essere stati in lista d'attesa, i primi gesuiti si decidono quindi a volgere verso Roma (Racconto del pellegrino, ne. 92-96).
Nell'estate del 1538 - la scadenza fissata a Montmartre è ormai scaduta da un pezzo - i dieci compagni sono finalmente tutti insieme di nuovo, e in novembre compiono il passo decisivo dell'assoggettamento peculiare agli ordini del Papa. Sopravviene ben presto la seducente proposta dell'imperatore d'andar missionari nelle Indie spagnole. Ma la risposta non può essere che negativa. Se ne evince che peso avesse la promessa di obbedienza: "Tutti noi, che ci siamo vincolati l'uno all'altro in questa Compagnia, ci siamo messi nelle mani del Papa, poiché egli è il capo supremo delle messe di Cristo. Nel fargli offerta di noi gli abbiamo dichiarato d'esser pronti a tutto quello che egli deciderà in Cristo a nostro riguardo ... Perchè ci siamo rimessi al suo giudizio e al suo volere con un impegno del genere ? Perchè sappiamo che egli conosce meglio di chiunque altro i bisogni dell'intera cristianità". I compagni restano così a Roma, "perchè anche a Roma la messe è molta".
Nel suo Memoriale, del 1542, il B. Pietro Faber parla ancora una volta di questo atto, che viene denominato "consacrazione". Come sempre, esso appare un evento della massima importanza per la comunità gesuitica: "Fu pure beneficio memorabile e quasi fondamento di tutta la Compagnia, che in quel medesimo anno in cui ci arrivò la sentenza della nostra innocenza (1538), ci presentassimo come olocausto al Sommo Pontefice Paolo III... Il Signore volle che egli ci accettasse e fosse lieto dei nostri propositi". L'autore prosegue poi con commosse parole per rendere grazie a Gesù Cristo della sua vocazione ed esprime i motivi della sua gratitudine in questi termini: "... per bocca del suo Vicario in terra (ciò che è un’evidentissima vocazione) trovò conveniente manifestarci il suo gradimento che lo servissimo e volle impiegarci al suo servizio per sempre" (Memoriale, n. 18).
Quel che più impressiona in tutto questo è che la Compagnia si ritiene totalmente nelle mani di Dio. E' questi in persona a condurne le sorti. Ai Gesuiti tocca esclusivamente accertare la sua volontà, così come egli manifesta nella loro storia. In questo senso essi vivono esemplarmente una fede che tutto abbraccia e pervade. Così vede le cose anche Ignazio, in una lettera che risale a quest’epoca: "Da quando abbiamo cominciato qui il nostro lavoro, non abbiamo potuto fino ad oggi tralasciare nemmeno una volta le due o tre prediche dei giorni festivi nè le due ore quotidiane di lezione. Altri sono pienamente occupati nelle confessioni e nel dare esercizi... L'ostilità che abbiamo incontrata, era violenta. Ma sarebbe contraddire la verità affermare da parte nostra che ci sia mancato il lavoro e che Dio nostro Signore non ci abbia aiutati in una misura che supera di gran lunga tutto quello che avremmo potuto conseguire solo col nostro sapere e volere". In un poscritto della stessa lettera egli implora ancora una volta forze più copiose per il servizio di cura d'anime: "Piaccia a Dio nostro Signore questa impresa, giacché è di certa cosa sua...". Anche nel sovraccarico di lavoro Ignazio scorge l'ordinante mano di Dio, e nella vastità dei compiti affidatigli riconosce una speciale benevolenza di Dio, che a lui e ai suoi compagni offre la possibilità di spendersi in così dure fatiche.
Ma tutto questo passa per la mediazione personale del Papa. Il tono di fondo del Memoriale di Pietro Fabro è comprensibile solo in uomini che nutrono un'altissima considerazione per il ministero papale. Ne consegue che la conferma della loro missione da parte del Papa equivale alla certezza che Dio è con loro e con le loro iniziative. A buon diritto commenta il Ravier: La "consegna che essi fanno di se stessi al Papa riveste la massima importanza per la realizzazione dei loro progetti. Già da essa si può evincere che la Compagnia di Gesù non è nata nè da una brillante intuizione tutta intellettuale, nè dal progetto d'una riforma cattolica. La decisione di quell'ora si pone invece sulla linea degli eventi di ieri e resta aperta agli eventi di domani".
Il voto d'obbedienza al Papa come Vicario di Cristo mira soprattutto all'accertamento della volontà di Dio, ad esercitare un apostolato efficace e al rinnegamento di se stessi nel servizio di Gesù Cristo.
Il vincolo con il vescovo di Roma, voluto da Ignazio per sè e i suoi compagni, sorprenderà particolarmente chi ha una qualche conoscenza della vita dei papi rinascimentali. La Chiesa si trovava in mezzo ad una società in ebollizione e mutamento, e anche i suoi pastori erano segnati da questa epoca per molti aspetti orripilante. Erano non solo capi spirituali della cristianità, ma anche, e almeno altrettanto, impegnati dalle esigenze del potere d'uno stato terreno e occasionalmente perfino da preparativi di guerra. Non è forse ovvio che fossero scelti secondo criteri che oggi sarebbero piuttosto scandalizzanti ?
Quel che si dice del Papa, vale anche per i cardinali; d'altronde il Papa usciva dalle loro file. Scrive in proposito un insigne storico: "Il Sacro Collegio raccoglieva nel suo seno personaggi illustri per altezza di lignaggio, per favore goduto presso principi e signorie, per parentele o affinità con i pontefici, per rari talenti d'esperienza nel maneggio di pubblici negozi ed anche in cose di guerra, per cultura umanistica e splendida protezione delle arti belle. All' eccelenza di dottrina nelle sacre discipline, alla specchiata illibatezza di vita non si attese quanto si conveniva dai successori di Nocolò V sino a Paolo III".
E come trascorreva la vita quotidiana d'un uomo del genere? Ecco il ritratto che lo stesso storico, attingendolo da un suo collega più antico, fa del cardinale Ippolito dè Medici, un nipote di Clemente VII (+ 1534): "Cingeva la spada all'uso de’cavalieri, spendeva gran parte del giorno a giocare di scherma o a cavalcare, né mai si vestiva da cardinale, se non allorquando era costretto d'intervenire ai concistori o a qualche pubblica funzione. Vedevasi più spesso al corso, alla caccia, alla commedia che nel suo gabinetto o nelle chiese. Di nottetempo passeggiava per Roma scorato da persone, che vivevano nei disordini e nella mollezza"(op. cit., p. 10). Poco appresso leggiamo: "Rispetto... all'opinione che di tal vita portavano i contemporanei, ci attesta un diplomatico e storico fiorentino della prima metà del Cinquecento che non era tenuta in quel secolo cosa degna d'infamia che un papa avesse figluoli bastardi, nè che cercasse per ogni via di farli ricchi e signori; anzi erano avuti per prudenti e di buon giudizio i pontefici che aspiravano alle grandezze temporali" (op. cit., p. 11).
Questi erano gli uomini nelle cui mani Ignazio mette senza riserve se stesso e il suo ordine! Non può certo farlo fidando nell'umana grandezza o addirittura in una santità personale. Lo Spirito di Dio deve avergli fatto conoscere il rango augusto della dignità papale. E' a lui che egli ha creduto. Altrimenti il voto speciale d'obbedienza resta privo di qualsiasi logica.
L'esplicito assoggettamento alla persona del Papa fu ovviamente gravido di conseguenze allorché fu redatta la prima stesura del programma della Società (Formula). A renderlo tangibile è in primo luogo il fatto che viene sollecitato un riconoscimento della "Formula" da parte del Papa: la giovane società, dunque, - a differenza d’altri ordini o congregazioni - non mira ad un'iniziale approvazione da parte d'un semplice vescovo locale. Ne consegue che le sorti del nuovo ordine sono legate alla decisione d'una sola persona. Questa caratteristica peculiare della Società viene inoltre esposta particolareggiatamente nel primo capitolo della "Formula". Ogni membro della Compagnia, come pure questa nel suo insieme, sono messi in rapporto con il Papa. Viene quindi postulata esplicitamente un'obbedienza che va oltre la misura del doveroso ossequio clericale. La proposta d'un voto speciale mira proprio a questo "più", in forza del quale i membri della Compagnia sono tenuti "a mettere immediatamente in opera, per quanto sta a noi, tutto quello che in ogni momento Sua Santità disponga per il bene delle anime e la diffusione della fede, senza scappatoie o scuse di sorta". Gli autori del documento sono perfettamente consapevoli del particolare onere di questo obbligo, che li muove a consigliare prudenza e cautela nell'assumerlo ai candidati all'ammissione nella Compagnia: costoro faranno bene "prima di addossarsi questo onere a riflettere lungamente e diligentemente per accertare se nel loro patrimonio dispongano d'un capitale spirituale così grande da metterli in grado, secondo il consiglio del Signore, di recare a termine questa torre".
Dopo lunga attesa e il superamento d'alcune resistenze, la "Formula" fu approvata per iscritto dal papa Paolo III il 27 Settembre 1540. Il "quarto voto" in essa contenuto può esser inteso come direttiva spirituale per l'intero evo moderno e il postmoderno. Se le teste pensanti degli ordini religiosi medievali, soprattutto dei mendicanti, avevano formulato le argomentazioni teologiche a favore del primato papale, ecco che Ignazio compie per così dire un passo, o meglio un salto, dalla dogmatica alla spiritualità: muovendo dalla fede nell'azione di Dio nella storia, la giovane società applica la dottrina sul primato di giurisdizione del Vicario di Cristo a tutte le iniziative apostoliche. Il primato estende così il suo campo d'applicazione: la volontà di Dio si fa tangibile nelle direttive pastorali del successore di Pietro. A questi, perciò, compete un'assoluta facoltà personale di comando. "Pensi, infatti, ciascuno che tanto più profitterà in tutte le cose spirituali, quanto più si staccherà dall'amore, dalla volontà e dall'interesse proprio."
Con il suo quarto voto la Società di Gesù dà a conoscere, al tempo stesso, che la Riforma e i suoi errori vanno, certo, affrontati nell'ambito della dottrina e della difesa intellettuale della verità; ma che la verità ha bisogno anche di chi l'annunci, e non solo d'esser formulata in modo esatto: il supporto dottrinale della verità che salva non è nient'altro che un grado previo alla sua diffusione per mezzo di testimoni credibili.
(*)Mons.Paul Cordes
Vice Presidente Pontificio Consilium pro Laicis
-Trascrizione rivista dall'autore
Kardinalspurpur für Erzbischof Cordes
Nov 29, 2007
Ein Sauerländer trägt jetzt das rote Seidenbirett. Erzbischof Paul Josef Cordes wurde im Rahmen des zweiten Konsistoriums von Papst Benedikt XVI. zum Kardinal ernannt.
(Sauerland Kurier, 28.11.2007) Rom/Kirchhundem. Der gebürtige Kirchhundemer ist einer von 23 Kirchenmännern, die am Samstag im Petersdom in Rom in die Reihen der Kardinäle aufgenommen wurden. Rund vierzigtausend Menschen aus aller Welt verfolgten gestern Morgen die Zeremonie im Dom und auf dem Petersplatz. Unter den Gläubigen auch eine 46-köpfige Reisegruppe aus Kirchhundem, dem Geburtsort von Paul Josef Cordes, dem Präsidenten des Päpstlichen Rates "Cor unum - das eine Herz".
Pastor Wagener: "Es war ergreifend"
"Es war ergreifend! Das war etwas Besonderes für Kirchhundem und für alle Kirchhundemer, die mit hier in Rom sind", sagte der Kirchhundemer Pastor Wagener gestern in einem Telefoninterview mit dem SAUERLANDKURIER.
Im Petersdom war zwar nicht genug Platz für all die vielen Tausend Gläubigen, aber die Reisegruppe aus dem Sauerland hatte einen Platz dicht vor dem Dom gefunden und konnte die ganze Zeremonie auf Großbildleinwänden verfolgen.
"Die Kardinäle haben wir zwar noch nicht gesehen", so Wagener gestern Nachmittag, "Aber der Papst hat uns gesegnet und zu den Menschen hier gesprochen." Und am späten Nachmittag würde man sich dann auch mit Kardinal Paul Josef Cordes persönlich treffen. Während des Telefonats nach Rom eine kurze Unterbrechung: Zwei Gläubige aus dem Senegal wünschen sich ein Foto mit dem deutschen Pfarrer. Auch sie sind nach Rom gereist, weil einer aus ihren Reihen jetzt neuer Kardinal ist. "Hier im Dom und auf dem Petersplatz zeigt sich die große Weltvielfalt der Katholischen Kirche", äußert sich Pastor Wagener beeindruckt. "Sogar ein Iraker wurde heute zum Kardinal ernannt. Ich sehe das als ein besonderes Zeichen."
Ein neuer Kardinal aus Deutschland
Nov 26, 2007
„Dare il benvenuto“ - Herzlich willkommen, Paul Josef Cordes! VON ANDREAS ENGLISCH.
(Bild-Zeitung, 26. November 2007) Was für ein Tag der Freude für die Deutschen:
Wir bekommen einen weiteren Kardinal! Du bist es, lieber Paul Josef Cordes. Ich werde mich daran gewöhnen müssen, Eminenz zu dir zu sagen, aber ich tue das gern. Papst Benedikt XVI. hat am 17. 0ktober nicht nur einen Mitarbeiter, sondern auch einen Freund dazu berufen, am kommenden 24. November mit der Ehre ausgezeichnet zu werden, ein Kardinal der römisch-katholischen Kirche zu sein.
Insgesamt steigt die Zahl der stimmberechtigten Kardinäle, die eines Tages den Nachfolger von Papst Benedikt XVI. wählen werden, auf 122. Es ist ein Geheimnis, und trotzdem weiß es im Vatikan jeder, dass niemand anders als du mit Papst Benedikt XVI. an seiner ersten Enzyklika Deus Caritas Est geschrieben hast.
Du, der Junge aus Kirchhundem im Sauerland, geboren am 5. September 1934, hast es weit gebracht. Vielleicht kommen wir deswegen gut zusammen aus, weil ich aus dem Westfälischen komme und da, wo du geboren wurdest, rodeln ging.
Deine Verbundenheit mit deiner Heimat habe ich immer bewundert. Du warst schon längst der mächtige Chef des päpstlichen Sozialministeriums „Cor Unum“ und hast trotzdem wie ein einfacher Gemeindepfarrer Vertretungen in Gemeinden im Sauerland absolviert.
Du hast im Auftrag des Papstes viel Elend gesehen auf dieser Welt. Du hast oft darunter gelitten, nicht helfen zu können, denn deine Mittel sind gemessen an den großen Hilfsorganisationen wie dem Roten Kreuz sehr begrenzt. Manchmal reichte es nur für den Tropfen auf den heißen Stein.
Aber du warst immer da, wo Menschen unter Hunger und Krieg litten oder Opfer von Naturkatastrophen wurden. All das im Auftrag des Papstes, um zu zeigen, dass der Vatikan den Menschen im Leid nahe ist.
Deswegen freue ich mich heute, gratulieren zu dürfen. Du wirst bald das purpurrote Gewand der Kardinäle tragen, als Zeichen, dass du bereit bist, dein Blut für die katholische Kirche zu vergießen. Ich weiß, in deinem Fall ist das nicht nur eine Floskel.
Ich werde vor dem Tag, an dem der Papst dir den Kardinalhut geben wird, noch einmal ins Sauerland fahren und dir luftgetrocknete Salami besorgen. Ich weiß, dass du sie gern magst. Dann werde ich mich der Reihe der Gratulanten im apostolischen Palast anschließen.
Rüttgers würdigt Kardinal Cordes als „streitbaren Kirchenmann“
Nov 26, 2007
Die Kardinalserhebung von Paul Josef Cordes ist nach den Worten von Nordrhein-Westfalens Ministerpräsident Jürgen Rüttgers (CDU) ein großer Tag für sein Bundesland und alle Deutschen.
(Radio Vatikan, 25/11/2007) Bei einem Empfang in der Deutschen Botschaft beim Heiligen Stuhl würdigte er am Samstagabend in Rom den neuen Kardinal als „streitbaren Kirchenmann, der sich verzehrt für das, was er glaubt, für den, an den er glaubt und für das, was er für richtig hält“.
Dem gebürtigen Sauerländer und Präsidenten des päpstlichen Hilfswerks Cor unum gebühre Dank dafür, dass „die, die in Armut, Krieg und Hunger leben, nicht alleine sind“, sagte Rüttgers. Der Ministerpräsident überbrachte auch Glückwünsche von Bundeskanzlerin Angela Merkel (CDU). Es sei gut, in Cordes jemanden an der Kurie zu wissen, der die Vorgänge in Deutschland nicht nur mit wachem Auge, sondern auch mit innerer Anteilnahme verfolge, sagte Rüttgers im Namen der Kanzlerin. Der Ministerpräsident erinnerte auch an die Reise des
Cor-unum-Präsidenten in den Irak, mit der er der Bevölkerung unmittelbar nach dem Krieg 2003 die Solidarität der Kirche bekundet habe. Weiter hob er die Mitarbeit von Cordes an der ersten Enzyklika Benedikt XVI., „Deus caritas est“ (Gott ist die Liebe), hervor.
Auch Botschafter Hans-Henning Horstmann lobte den Einsatz des Kardinals für soziale Belange. Die Caritas als christliche Nächstenliebe sei für ihn stets „eine Kardinaltugend“ gewesen. Ausdrücklich würdigte Horstmann auch Cordes' Beitrag für die Ausrichtung der Weltjugendtage. Der neue Kardinal, von 1980 bis 1995 Vizepräsident des Päpstlichen Rats für die Laien, ist einer der Architekten der seit 1984 bestehenden internationalen Großveranstaltungen.
Cordes bekräftigte seinerseits seine Verbundenheit mit Deutschland, besonders mit seiner süd-westfälischen Heimat. Ihm sei bewusst, dass „internationale Präsenz ein festes Standbein zu
Hause braucht“. Zugleich betonte er die Bedeutung einer weltweiten kirchlichen Hilfstätigkeit. Wenn Kirche das Evangelium glaubwürdig verkünden wolle, müsse dies „durch die Tat“
geschehen. Umgekehrt müssten sich karitative Dienste der Kirche von anderen humanitären Organisationen durch ein erkennbar christliches Profil unterscheiden, verlangte der Kardinal.
Katholische Kirche Deutschland bekommt einen neuen Kardinal
Oct 18, 2007
Papst Benedikt XVI. will den deutschen Erzbischof Paul Josef Cordes in den Kardinalstand erheben. Der 73-jährige Sauerländer ist seit 1980 in Rom. Er ist Inspirator des ersten Weltjugendtages, Präsident des Dachverbandes aller Caritas-Verbände und ein alter Nachbar des Papstes.
(Welt, 17. Oktober 2007) Am Ende seiner Audienz hat Papst Benedikt XVI. für den 24. November ein Konsistorium einberufen, bei dem er 18 Bischöfe und 5 Prälaten in den Kardinalstand erheben wird. Der Schritt war lange erwartet worden. Denn das Kardinalskollegium zählt derzeit zwar 180 Mitglieder, von denen aber nur 104 (unter 80 Jahren) berechtigt sind, beim Todesfall des Papstes an der Wahl seines Nachfolgers teilzunehmen.
Aus Deutschland fügt Papst Benedikt diesmal Erzbischof Paul Josef Cordes jenem Zirkel der „Prinzen“ hinzu, die so etwas wie den Senat der Weltkirche bilden. Ihre purpurroten Gewänder sollen sie nicht nur an die Senatoren des alten Rom, sondern auch an ihre Bereitschaft erinnern, für Christus notfalls und furchtlos das eigene Blut zu vergießen. Jetzt erfolgte die Ankündigung am Festtag des heiligen Ignatius von Antiochien, der sich im Jahr 110 unter Kaiser Trajan im Colosseum für seinen Glauben von wilden Tieren zerfleischen ließ. Die Ernennung zum Kardinal ist also nicht nur ein Ehrentitel, und das weiß in Rom vielleicht kaum ein Geistlicher wie Paul Josef Cordes.
Ein alter Nachbar des Papstes
Als er im November 2001 sein 40jähriges Priesterjubiläum feierte, zelebrierte Joseph Kardinal Ratzinger den Festgottesdienst für ihn in der Basilika Tre Fontane an der Via Laurentina. Jahrzehnte lang begegneten sich die beiden im Sant’Ufficio, wo der Kardinal seine Diensträume als Präfekt der Glaubenskongregation und Cordes seine Wohnung hatte.
Doch dass Papst Benedikt XVI. seinen alten Nachbarn nun zum Kardinal erhoben hat, geschah nicht (nur) aus Freundschaft, sondern wegen vieler Verdienste des 73jährigen vitalen Sauerländers. Nach einem Studium in Münster wurde Cordes 1961 in Paderborn zum Priester geweiht und nach weiteren Studien in Paderborn, Lyon und Mainz (unter Prof. Karl Lehmann, bei dem er promovierte) 1976 Bischof. 1980 rief ihn Johannes Paul II. nach Rom, wo Cordes bald zum Vater und Inspirator der ersten Weltjugentage wurde, mit denen der Papst aus Polen danach zu seinen spektakulären Evangelisierungreisen in alle Welt aufbrach. 1980 ernannte er ihn zum Vizepräsidenten des Päpstlichen Rates für die Laien und 1995 zum Präsidenten des Päpstlichen Rates „Cor Unum“ – dem Dachverband aller Caritas-Verbände der katholischen Kirche.
Als Reisender in Krisengebiete
In dieser Funktion reist er seit damals immer neu in die jeweils aktuellen Krisensituationen der Welt, um im persönlichen Auftrag des Papstes konkrete Zeichen der Anteilnahme und Hilfe gegenüber Menschen zu setzen, die von Krieg, Not und Katastrophen geschlagen wurden. Elend hat er seitdem in jedem Winkel der Erde gesehen. Die Situation in Darfur kennt er ebenso aus eigenem Augenschein wie das fassungslose Entsetzen der Opfer des Tsunami. Als die Türme des World-Trade-Center zusammenstürzten, war zufällig in der Nähe, worüber er für WELT ONLINE ein Stück in der Weihnachtsausgabe 2001 schrieb: "Wo war Gott am 11. September?" – mit der erschütternden Antwort des heiligen Augustinus: „Wenn du Ihn verstehst, so ist Er nicht Gott".
Zum Ausdruck kam in dem Artikel aber auch seine Leidenschaft für das geschriebene Wort, der er etwa ein wunderbares Buch über „Die verlorenen Väter“ (als Notruf, bei Herder) oder ein Standardwerk über die geistlichen Bewegungen der Kirche abgerungen hat. Dass diesen Bemühungen mit seiner Kardinalsernennung nun vielleicht noch einmal mehr Aufmerksamkeit entgegen gebracht wird, wird er sich gewiss so sehr erhoffen wie jeder Schriftsteller. Ihm selbst war hingegen schon Anerkennung wie nie zuvor zuteil geworden, als Benedikt XVI. die wesentliche Arbeit der Caritas für den Missionsauftrag der Kirche zum zweiten Hauptthema seiner ersten Enzyklika machte: „Deus Caritas est“.
Schlagworte
Kirche Religion Papst Benedikt XVI. Paul Josef Cordes Kardinal
Seitdem war es eigentlich nur eine Frage der Zeit, bis er den bescheidenen und liebenswürdigen Präsidenten der internationalen Caritas auch zum Kardinal erheben würde. Das sah auch Paul Josef Cordes so kommen, der es dennoch nie eilig mit der Ehre hatte, die unter den Deutschen sonst nur noch Kardinal Meisner, Kardinal Wetter, Kardinal Kasper, Kardinal Lehmann, Kardinal Sterzinsky und Kardinal Mayer (auch in Rom) inne haben, seit Joseph Ratzinger den Purpur-Habit mit dem Weiß des Papst eintauschte. Den Petersplatz, wo seine Ernennung nun verkündet wurde, lernte der neue Kardinal darüber immer gelassener auch als einen Bahnhof zu betrachten, „wo auch der nächste Zug noch eintrifft, wenn man den letzten wieder einmal verpasst hat.“ Über Glückwunsche aus Berlin – und aus Rom – wird er sich nun dennoch freuen.