Cardenal de Hong Kong denuncia la falta de "libertad" en China
May 13, 2008
El cardenal de Hong Kong, Joseph Zen, la mayor autoridad religiosa católica en China, denunció este lunes en Turín (norte de Italia) la "falta de libertad religiosa y de prensa" en China.
(AFP, 12 de Mayo de 2008) - "No ha llegado aún el momento para que el Papa visite China. Su viaje sería instrumentalizado, incomprendido y no serviría de nada a los fieles de la Iglesia romana", afirmó el cardenal Zen, al margen de la Feria del Libro de Turín.
"El gobierno chino, aún en pleno clima pre olímpico, quiere controlar todo, es omnívoro", agregó.
El purpurado citó la carta enviada en mayo del 2007 por el papa Benedicto XVI a las autoridades de Pekín en la que pedía que se garantizara "una auténtica libertad religiosa" a los católicos chinos.
"Después de esa carta nada ha cambiado", comentó el cardenal.
El gobierno chino "aceptó aplazar durante el periodo olímpico de ordenar obispos (no reconocidos por el Papa, ndr) pero nadie sabe si cumplirá", aseguró el prelado.
La ordenación de obispos sin la aprobación del pontífice figura entre los asuntos que suscitan fricciones con las autoridades comunistas.
"En China no hay libertad religiosa ni de prensa y aunque el gobierno deje creer que está abriéndose en vista de los Juegos Olímpicos, controla todo el tiempo internet", agregó el purpurado.
"Los Juegos Olímpicos pueden ayudar a cambiar la situación actual, de represión", admitió.
La Santa Sede rompió relaciones diplomáticas con China en 1951 (dos años después de la llegada de los comunistas al poder) y en los últimos años trabaja por un acercamiento con Pekín para reunificar la Iglesia de ese país bajo la autoridad del Papa y obtener mayor libertad de acción.
China le reprocha por su lado al Vaticano que reconozca a Taiwán (China nacionalista).
La Iglesia católica en China está dividida entre la "oficial", reconocida por Pekín, y la clandestina, fiel al Papa.
Las meditaciones que se leyeron durante el pasado Vía Crucis del Viernes Santo en el Coliseo de Roma fueron escritas por el cardenal Zen a pedido de Benedicto XVI, cuyo pontificado concede amplia importancia a Asia.