«El futuro de Europa está en la fe»
Oct 06, 2006
El cardenal Antonio Cañizares impartió la ponencia inaugural del Simposio Europeo de Docentes Universitarios que se celebró en Roma.
(La Razón, 05 de octubre de 2006) Roma- «Europa no es geográficamente un continente aprehensible con claridad, más bien un concepto cultural e histórico. Más aún, es un acontecimiento espiritual», afirmó el cardenal Cañizares el pasado fin de semana en la sesión inaugural del Simposio Europeo de Docentes Universitarios, que se desarrolló en la sede de la diócesis de Roma, junto a la basílica de San Juan de Letrán.
La presencia del cardenal Cañizares suscitó una expectación poco habitual en actos de este tipo. A la asistencia del presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, se sumó el respaldo del cardenal Vicario de Roma y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, Camillo Ruini y del recientemente nombrado Secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, a quien le une una vieja amistad con Cañizares, desde que ambos purpurados coincidieron en la Congregación para la Doctrina de la Fe.
En la sesión inaugural, el arzobispo de Toledo y Primado de España, ahondó en la «dimensión religiosa de Europa», una idea que puso en relación con el discurso de Benedicto XVI en Ratisbona: «Europa comienza a nacer, en el fondo, con el encuentro entre fe y razón, entre auténtica ilustración y religión».
En este sentido, Cañizares se preguntó si «será cristiana la Europa de mañana», para concluir que «lo será siempre que se mantenga en sus raíces», en consonancia con el alegato europeísta que Juan Pablo II lanzó en Santiago de Compostela en 1982: «Europa encuéntrate a ti misma. Sé tú misma».
Así, señaló que «el futuro de Europa, se quiera o no se quiera, se encuentra en la fe, no puede encontrarse en modo alguno en una cultura de la nada, del vacío, de la libertad sin límites y sin contenido, del relativismo o del escepticismo falsamente considerado como conquista intelectual, como parece ser la atención fundamental de los países europeos». Y añadió que «o Europa tiene el valor de afrontar de nuevo las preguntas sobre el significado de la vida y los fundamentos de la moralidad, y en consecuencia apoyarse sobre la “eunomia”, o posiblemente verá como reviven viejos fantasmas, viejos conflictos, debiendo afrontar las “cosas nuevas de hoy” con viejas ideas, que se han manifestado estériles». No faltó tampoco una referencia a los plateamientos laicistas que se viven en nuestro país.
Así, el cardenal destacó que «se confunde frecuentemente, al menos en España, entre neutralidad y laicidad, entre lo que es un Estado no confesional, neutral, y un Estado laico, de confesión laicista en definitiva; o entre “libre pensamiento”y secularidad, o se contrapone la fe y la razón, la religiosidad y la ciencia, como si la fe y la religiosidad fuesen algo que hay que superar, que queda sólo para la individualidad y la intimidad, que no es universalizable en la organización social y útil para el progreso y que, obviamente, debe dejar todo el espacio a la razón humana abandonada a sí misma o a la ciencia y sus propios avances».