Juan Luis Cardinal Cipriani Thorne Juan Luis Cardinal Cipriani Thorne
Function:
Archbishop of Lima, Peru
Title:
Cardinal Priest of San Camillo de Lellis
Birthdate:
Dec 28, 1943
Country:
Peru
Elevated:
Feb 21, 2001
More information:
www.catholic-hierarchy.org
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Spanish Homilía del cardenal Juan Luis Cipriani Thorne por Fiestas Patrias 2008
Jul 29, 2008
Para el cardenal Juan Luis Cipriani Thorne.

(rpp.com.pe, 28 de Julio del 2008) El 29 de julio de 1821, por invitación del general José de San Martín  al arzobispo de Lima Monseñor Bartolomé de las Heras, se celebró la Santa Misa y se cantó el Te Deum en esta Basílica Catedral de Lima, en acción de gracias a Dios por la declaración de la independencia del Perú.

Cumpliendo esta tradición, que nace con la república, nos hemos reunido también hoy para la celebración del 187 aniversario de nuestra independencia y dar -una vez más- gracias a Dios por los dones y beneficios recibidos en el último año por esta familia peruana, que ahora está constituida por más de 28 millones de habitantes.

"Estén siempre alegres en el Señor; se los repito, estén alegres"(2ª lectura: Filipenses 4, 4)

Los valores más altos, arraigados en el corazón de las personas y en el tejido social, son como el alma de los pueblos que los hace fuertes en la adversidad, generosos en la colaboración leal, e ilusionados en la construcción de un futuro mejor y lleno de vida, en el que todos, sin excepción, tengan la oportunidad de desarrollar su plena dignidad de seres humanos.

La familia célula básica de la sociedad

Destaca entre estos valores superiores, ciertamente una «cultura de la vida», generosa y creadora de esperanza. No sólo por motivos estrictamente confesionales, porque todos los credos religiosos dignos de ese nombre defienden la vida; y todos los humanismos auténticos también, por mucho que difieran unos de otros. La Iglesia defiende la persona, hoy más que nunca, porque ve con preocupación algunas tendencias que tratan de limitar el valor inviolable de la vida humana misma, o de disociarla de su ambiente natural, como es el amor humano en el matrimonio y la familia.

El Santo Padre Benedicto XVI nos confiesa que «su deseo es proponer el papel central, para la Iglesia y la sociedad, que tiene la familia fundada en el matrimonio. Ésta es una institución insustituible según los planes de Dios, y cuyo valor fundamental la Iglesia no puede dejar de anunciar y promover, para que sea vivido siempre con sentido de responsabilidad y alegría» (Cf. Valencia, España, 8 de julio de 2006).

Atentados contra la familia

Sin embargo, vemos que son cada vez más fuertes las presiones de ciertos grupos ideológicos para conseguir la legalización del aborto en los países de América Latina, entre ellos el nuestro. Estos grupos minoritarios, haciendo mucho ruido mediático y con campañas millonarias del exterior, pretenden intimidar al ciudadano común y corriente, recurren a la liberalización de nuevas formas de aborto, bajo el pretexto de la "salud reproductiva" y otros slogan que llevan a la confusión. Nada más falso. Lo que consiguen es incrementar así las políticas del control demográfico, a pesar de que a éstas ya se las reconoce como perniciosas, también en el ámbito económico y social.

El valor sagrado de la vida humana y primacía de la familia

Queremos recordar en esta solemne ocasión que el derecho a la vida es un derecho que debe ser reconocido por todos, porque es el derecho fundamental con respecto a los demás derechos humanos. Lo afirma con fuerza el siervo de Dios Juan Pablo II en la encíclica Evangelium vitae: «Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, (Â…) puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón (cf. Rm 2, 14-15) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo. En el reconocimiento de este derecho se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad política» (n. 2).  

Por ello, recientemente se preguntaba con asombro y dolor el Papa Benedicto XVI en la Jornada Mundial de la Juventud, en Sydney (Australia): "¿Cómo es posible que el seno materno, el ámbito humano más admirable y sagrado, se haya convertido en un lugar de indecible violencia?"

Para dar un rostro verdaderamente humano a la sociedad, los pueblos no pueden ignorar el bien precioso de la vida y la familia, fundada sobre el matrimonio. «La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio para toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole» (CIC c. 1055), es el fundamento de la familia, patrimonio y bien común de la humanidad. Recordamos con agradecimiento lo que, hace 40 años, de manera profética, Pablo VI propuso a la humanidad con las enseñanzas de la Encíclica Humanae vitae.

Quienes creemos en Jesucristo sabemos que "el Señor está cerca" (Filipenses, 4, 5) y poseemos un motivo ulterior y más fuerte para proponer esta defensa de la vida y primacía de la familia, pues sabemos que Dios no nos abandona, que su amor nos alcanza donde estemos y como somos, con nuestras miserias y debilidades, para ofrecernos una nueva posibilidad de bien.

Llamado a las autoridades civiles

Aunque parezca paradójico, hay malestar en los pueblos contra el llamado "Estado de Bienestar". Se percibe que algunos grupos del  llamado del primer mundo quieren utilizar los beneficios de la globalización pretendiendo imponer un "dogma" que afirmaría que "todo lo serio en la vida se reduce a las transacciones de poder, dinero e influencia, que acontecen en los ámbitos de la política, la economía y la comunicación social".

Hay que decir que no. Que esa visión es producto del materialismo pragmático, que deshumaniza y maltrata la condición y dignidad de las relaciones humanas especialmente de las grandes mayorías.

Invito, pues, a los gobernantes, legisladores y magistrados a reflexionar sobre el bien evidente que los hogares en paz y en armonía aseguran a la vida humana, al matrimonio y a la familia, aspectos neurálgicos de la sociedad peruana. No olvidemos que el objeto de las leyes es el bien integral del hombre, la respuesta a sus necesidades y aspiraciones.

Ciertamente, también es necesario hablar de los criterios morales que conciernen a estos temas con profesionales de la educación, médicos y juristas, para comprometerlos a elaborar un juicio competente de conciencia y, si fuera el caso, también una valiente objeción de conciencia.

"todo lo que es verdadero, noble justo, puro, amable, todo es virtud o mérito (Â…) pónganlo por obra". (Filipenses 4, 9)

La educación

Así llegamos al importantísimo rol que tiene la educación, que se inicia en la familia, que tiene a los padres como los primeros responsables y que debe encontrar en la escuela su complemento subsidiario. No podemos descuidar las aulas, porque en las aulas se forma orgánica y sistemáticamente a la juventud, durante un número considerable de años.

Sabemos que la añoranza del tiempo perdido no sirve para recobrarlo. El vasto problema de la pobreza y la marginación representa un desafío, especialmente apremiante. Pero es más urgente aún seguir impulsando con firmeza una reforma educativa con la participación de los padres de familia, que contemple y priorice la formación de personas en los valores cristianos.

Que ponga en el centro de todo proceso educativo, la dignidad de la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural como lo señala la Constitución; el respeto a la estabilidad de la institución del matrimonio;  los padres como principales responsables de la educación de sus hijos; y la moralidad pública como parte importantísima del bien común.

Invitación a los medios de comunicación

Para finalizar quiero volver a recordar, brevemente pero con mucha urgencia, la responsabilidad que tienen los medios de comunicación en los tiempos actuales. Vivimos en una realidad televisada, en una «sociedad-espectáculo», donde las imágenes son «reales» y la realidad es «imagen». Se trastoca la verdad en su esencia. De ahí que sea especialmente urgente una respuesta positiva a la invitación que continuamente hace la Iglesia a los medios de comunicación escritos, radiales  y audiovisuales, para que asuman a cabalidad el rol que les corresponde en la educación de la niñez y de la juventud y en la formación de un coherente tejido moral que sea sustento espiritual del desarrollo material que contemplamos.

"Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador" (San Lucas 1, 47)

Mi bendición especial a toda la familia peruana,  a cada uno de los hogares del país, a la vez que elevo el corazón al Señor pidiéndole que derrame sobre cada uno de nosotros gracia suficiente para vivir como verdaderos cristianos, unidos a nuestra Madre la Virgen María, Madre de Dios y Esperanza Nuestra.
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