Cardenal Cipriani comienza otra "Guerra santa"
Oct 29, 2006
Llamó "mentirosos y asesinos" a los promotores de la píldora del día siguiente.
(La Primera, 29 de Octubre del 2006) Lima - Nuevamente las palabras del primado de la Iglesia en el Perú remecieron a la sociedad, esta vez más que los sismos de los últimos días.
El cardenal Juan Luis Cipriani calificó como “mentirosos y asesinos” a quienes promueven el uso del Anticonceptivo Oral de Emergencia (AOE) más conocido como “píldora del día siguiente”, exhortando a todos a respetar la vida desde el primer instante de su concepción.
“Que no nos vengan jamás con mentiras; que esa medicina, que dice ser ciencia, solamente mata. Que un día antes, que sí un día después, ¡mentirosos!, ¡asesinos! La vida no se toca, la vida es sagrada”, enfatizó el cardenal.
Con estas palabras, el cardenal se dirigió a la multitud que asistió ayer a la misa por el penúltimo recorrido procesional del Señor de los Milagros.
En la ceremonia, Cipriani pidió a los fieles a rezar especialmente por “esas criaturas que esperan en el vientre de la madre” y exhortó a la ciudadanía a no dejarse llevar por el libertinaje, advirtiendo que vivimos en un momento en el cual se está atacando mucho a la familia y a la vida.
“DEBE SER REALISTA”
Las reacciones ante las críticas pronunciadas por el cardenal Cipriani no se hicieron esperar. La directora del movimiento feminista Manuela Ramos, Gina Yáñez, consideró que las expresiones del primado de la iglesia son “intolerantes”, y sostuvo que la opinión religiosa debe corresponder a la realidad del país.
“Sin duda es una expresión que refleja intolerancia. Yo le pediría mayor tolerancia, saber respetar; no se está discutiendo sobre la vida.
Ya está debidamente explicado por los científicos que la píldora del día siguiente no es un método abortivo”, refirió Yáñez de la Borda, defendiendo al anticonceptivo, que actualmente se comercia en casi todas las farmacias del país.
Agregó que el cardenal ayudaría mucho más al país si viera la realidad de miles de mujeres peruanas que, por diversas razones, tienen que verse obligadas no sólo a recurrir al uso de la píldora, sino al propio aborto, cuya práctica actualmente está penada, salvo que se trate de un caso terapéutico; es decir, que ponga en peligro la vida de la madre.
Enfatizó que no se trata de obligar a las mujeres a que usen este método de anticoncepción de emergencia, sino de informarles para que ellas mismas tomen finalmente una decisión.