"Esto es totalmente nuevo y estoy encantado"Agregar a mi carpeta
Jan 30, 2006
"Hasta ahora no hay ninguna encíclica con estos análisis sobre el amor. Esto es totalmente nuevo y estoy encantado. El Papa sale con esta cosa estupenda, desplazando a todos".
ROMA (La Nacion, 26 de enero de 2006).- El cardenal argentino Jorge Mejía, archivista y bibliotecario emérito de la Santa Sede, no oculta su entusiasmo al comentar ante LA NACION la primera encíclica del papa Benedicto XVI, "Deus caritas est".
-Cuál fue su primera reacción al leer la encíclica?
-Me gustó mucho, pero es difícil, sobre todo la primera parte. Hay que leerla dos veces, como hice, para seguir el pensamiento del Papa, que es complejo. La primera parte requiere más reflexión, más estudio. La segunda parte es más fácil, porque es el ejercicio de la caridad, que es lo que conocemos, lo que hacemos, o no hacemos... La primera parte es más filosófico-teológica y se ve que él la pensó antes, desde hace mucho: no es algo que elaboró en el verano, como dijo Joaquín Navarro Valls.
-Cuál es el corazón de la encíclica?
-El corazón es que hay un sólo amor, y eso es muy importante. La distinción clásica que viene de Platón entre eros y agape está bien, pero si se la extrema, se falsea el eros, y se falsea el agape. El eros, para ser humano, necesita purificación, meditación, ascetismo, renuncia. Una forma de eros se convierte en agape en el matrimonio. El agape es el amor plasmado a la fidelidad por la verdadera vocación humana, que va más allá del cuerpo y el sexo. El Papa ve continuidad entre eros humano y el amor de Dios. Y ahí entran las referencias a la Biblia, que son muy lindas: lo que conocemos de Dios, en la creación, en la historia de Israel, en Cristo y en la Eucaristía, es el eros convertido en el amor de Dios. Es difícil, pero es lo que él dice.
-Le sorprendió que el papa Ratzinger hablara del amor?
-Siendo él quien escribe no me extraña nada. La primera parte es él, y me encanta, porque siempre nos sorprende. Ultimamente el Papa ha insistido mucho en la verdad, y esta vez se dedica al tema del amor, que es algo notable. El no es sólo un intelectual que vive en las esferas de las ideas, sino que se da cuenta de la importancia del amor en el mundo, y lo hace a través de la reflexión filosófica y de la Biblia, mostrando gran coherencia.
-Se hubiera imaginado que el ex custodio de la ortodoxia católica también hablara de sexo?
-No, y es notable cuando, al respecto, en la encíclica evoca que el epicúreo Gassendi, bromeando, se dirigió a Descartes con el saludo "¡Oh alma!", y Descartes replicó "¡Oh carne!" Y así explica que ni la carne ni el espíritu aman, sino que es el hombre, la persona, la que ama como criatura unitaria, de la cual forman parte el cuerpo y el alma.