Jorge Mario Cardinal Bergoglio, S.J. Jorge Mario Cardinal Bergoglio, S.J.
Function:
Archbishop of Buenos Aires, Argentina
Title:
Cardinal Priest of San Roberto Bellarmino
Birthdate:
Dec 17, 1936
Country:
Argentina
Elevated:
Feb 21, 2001
More information:
www.catholic-hierarchy.org, www.arzbaires.org.ar
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Spanish San Ramón Nonato
Dec 06, 2007
Desgrabación de la homilía del cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, en la misa en honor del santo protector de las embarazadas, San Ramón Nonato (31 de agosto de 2007).

Jesús guiaba y vio que la gente que estaba invitada a la fiesta, en cuanto se abrió la puerta del salón, a los codazos entraba para ver quién ocupaba el mejor lugar. Y Jesús se entristece por eso. Por eso: que quien aparentaba, que quieren ocupar el primer lugar, que quieren estar por sobre los demás, que se sienten más importantes que los demás. Entonces Jesús hace esta reflexión que acabamos de escuchar; y pensaban acá los padres de la Parroquia una cosa muy linda que me gustó: “Todos somos invitados a éste banquete de la vida.” Dios nos invita a la Vida: nos trajo acá, nos ha invitado. Ninguno de nosotros somos los dueños de la casa de la Vida, nadie tiene la llave y Él nos invita porque Él es la Vida. Él nos hace participar de su grandeza, de su belleza, de su bondad, de su Verdad que es la Vida.

Todos somos invitados. Por eso si alguna vez alguno de nosotros se cree dueño de la Vida ahí perdió, se equivocó. No sos dueño: sos un invitado. Estás porque te invitaron a estar y cuando a uno lo invitan a un lugar tiene que saber que está invitado, que no es el dueño de casa. Está invitado. El dueño de casa es el Señor; el autor de la Vida que nos ha venido a invitar a todos; o sea, no creernos dueños y tampoco andar acaparando lugares. Todo es de nosotros porque todos… todos…somos invitados; desde el más grande al más pequeño, el que tiene más sabiduría al que tiene menos, el que tiene más dinero al que tiene menos, el que tiene más poder al que tiene menos… Todos somos invitados.

A todos se nos da eso tan lindo que es la Vida, el gozo de vivir, el gozo de poder cantar, hablar, pensar, gozar, sufrir también. Es un regalo. Todos somos invitados. Y la primera lectura, esa frase que le dice Dios a través de la Biblia a aquellas personas que por ahí la vida los ha hecho mas ricos o mas poderosos: “Cuanto más grande seas más humilde tenés que ser.” Porqué dice esto? Porque el poder, el dinero, las alturas son como la ginebra en ayunas… A ver abuelo, abuela: ¿tomó ginebra en ayunas? Y van a ver como todo le empieza a dar vueltas, no??… Es decir, marean. Las alturas marean. Entonces, cuanto mas grande seas, cuanto mas poder, mas dinero, lo que sea tengas, mas humilde tenés que ser para que no te marees porque el que está mareado dice pavadas, dice cosas que no están en su sitio. Cuanto más grande seas más humilde tenés que ser.

Y lo otro que dice a aquellos que se creen dueños de la vida, aquellos que se creen los que tienen que ocupar el mejor lugar dice: “Gran mal es el del orgulloso.” No tiene remedio. El orgullo es una raíz mala que prendió en el corazón. Las dos cosas, no es cierto?. Tenés que ser humilde porque sos un invitado a la vida, no sos el dueño de la vida, no podés acaparar los lugares como estos invitados querían acaparar los mejores lugares; y tené cuidado del orgullo: no te creas mejor que nadie porque el orgullo es una raíz mala que se mete en el corazón. Y fíjense leyendo los diarios, escuchando la radio, viendo la televisión que aquellos que se sienten dueños de la vida, aquellos que dicen: “Yo hago lo que quiero en la vida”, los dueños… Todos son orgullosos. Ningún humilde se cree dueño de la vida. En cambio, algunos vemos a esas personas que dedican toda su existencia a trabajar por la vida, por la vida de los demás, las abuelas que tejen los escarpines de nietos o tataranietos que van a venir, no?? Que ustedes por ahí no conocen, de estos tantos chicos que acá están esperando las mamás los escarpincitos que les vamos a dar… Ustedes se sienten con sencillez… Con humildad dando la vida… Es la sencillez, la humildad de aquellos que se sienten invitados.

Desde ya el Evangelio es muy sencillo. Acordémonos de la fotografía que nos pone el Evangelio, esa fotografía de entrada, la entrada al salón del banquete y a los codazos para ver quién ocupa el mejor lugar. Ellos son orgullosos, los que quieren el mejor pedazo de la vida, los que se creen dueños de la vida, que pueden decir: “Este vive, éste no vive…” Son orgullosos. Y Jesús nos dice: “Vos no sos dueño de la vida, ni sos un acaparador de los lugares de la vida.” Sos uno mas en el camino de los que estamos andando en la vida, sé humilde y si la vida te pone en un lugar donde aparecés un poquito mas arriba de los demás por dinero, por poder, por trabajo, por lo que sea… sé más humilde todavía para que no te prenda el orgullo, eso que hace que la gente viva con la nariz parada. No vieron esa gente que mira por sobre el hombro?? Que como aquel fariseo del Evangelio entró a la Iglesia y se puso aquí adelante, bien delante de todo. Empezó a mirarlo a Dios y con las manos en alto para que lo oyera todo el mundo decía: “Te doy gracias Señor porque no soy como los demás”, y ahí nos señalaba a todos nosotros que estábamos detrás. Ese hombre era un invitado a la vida?? Se creía dueño, no podía convivir con nadie porque despreciaba a todos los demás; los que se creen dueños de la vida no pueden convivir en la sociedad, no saben… tienen que pisar, siempre pisar a otro. Imagínense una señora cualquiera que cuando está en su casa dice “Bueno, yo le tengo que dar gracias a Dios porque no soy como fulana, mengana, sultana” Nooo! Nooo… Está mal eso!. Nunca se crean superiores al otro. Para convivir, todos somos invitados, todos somos iguales.

Padre: Y cómo sé yo que me estoy comportando como un invitado a la Vida y no como un dueño de la Vida? Mirá: hay tres palabras. Tres palabras que dice el que se siente invitado a la vida, que se siente humilde. "Permiso", "Por favor" la primer palabra. Nunca viene de prepo. Yo en mi vida, en mi actitud, pido por favor las cosas? Pido con permiso las cosas? O soy un prepotente? Un orgulloso? La segunda palabra: "Gracias". Vieron que hay gente que nunca agradece? Se creen los dueños de todo. No tienen gratitud en el alma. Y la gratitud es una flor que sólo prende en los corazones nobles. Y la tercera palabra que es tan difícil decir… "Perdón". Porque todos metemos la pata… todos tenemos fallas, entonces cuando descubrimos que hemos metido la pata…. "Perdón".

"PERMISO…POR FAVOR…GRACIAS…PERDON". Una persona que desde el corazón vive diciendo esas palabras, esa persona nunca se siente dueño de la vida, se siente un invitado. Permiso para entrar a la vida, para estar en la vida; gracias por el don de la vida; y perdón por las veces que no estuve a la altura de la vida…. Eso es vivir con humildad; y esa es la humildad que Jesús nos enseñó, que siendo Dios quiso vivir como nosotros, siendo grande se hizo pequeño, siendo rico se hizo pobre.

Vamos a pedir a San Ramón hoy, la gracia de que sepamos convivir en la familia, en el trabajo, en el barrio, en la sociedad, como invitados al banquete de la vida. Que nunca nos creamos los dueños; que nunca andemos prepoteando para ocupar un lugar y que vivamos con el corazón, como cantando, como diciendo esas tres palabras: "PERMISO, POR FAVOR, GRACIAS, PERDÓN."



Card. Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires
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