Aplaudieron de pie al cardenal Bergoglio
Feb 16, 2006
En un hecho inusual, el cardenal Jorge Mario Bergoglio fue recibido ayer con un aplauso sostenido por un auditorio que se puso de pie cuando el prelado entró en la sede del Consejo Superior de Educación Católica (Consudec), en Bartolomé Mitre al 1800, para hablar sobre la enseñanza, ante unos mil rectores y docentes de colegios católicos de todo el país.
(La Nacion, 10 de febrero de 2006) En su primera aparición pública después del viaje a Roma que suscitó diversas versiones acerca de un supuesto malestar en el Episcopado por los recientes nombramientos de obispos, Bergoglio invitó a los docentes que se dieron cita en el 43° curso del Consudec a reconstruir los lazos que componen el encuentro educativo entre el alumno y el educador autoridad, y a superar los conflictos del sector en el marco de una confianza mutua y sin acuerdos "pactistas".
En ese mismo ámbito, dos días antes, el titular de la Comisión Episcopal de Educación Católica, monseñor Guilermo Garlatti, había pedido más recursos estatales para la educación privada.
En su discurso, pronunciado luego de la exposición del rector de la Universidad de Buenos Aires, Guillermo Jaím Etcheverry, el arzobispo de Buenos Aires propuso superar "la frecuente situación de dos bandos en pugna", entre docentes y alumnos. Dijo que el encuentro entre ambas partes "está amenazado" porque los padres, alumnos, docentes, directivos, gremios y Estado "no desarrollan un objetivo común y único" y, como consecuencia, se da una "dispersión y encierro pertinaz en cada uno de los fines de los agentes mencionados" .
Bergoglio afirmó que la educación hoy sufre una constante erosión. "Se neutraliza cualquier búsqueda de unidad y encuentro por intereses, en la mayoría de los casos, ajenos a la misma educación", dijo, en alusión a distintos reclamos de los gremios docentes. También rechazó las soluciones más comunes de los conflictos, soluciones que describió como "la absorción de una de las realidades en oposición por parte de la otra, o la síntesis de ambas en un pactismo de tipo hegeliano".
Sugirió que la solución "más difícil y la única constructiva es la superación del conflicto en un plano superior donde se mantengan virtuales las realidades en conflicto". Agregó: "La fuerza y la vitalidad de un proceso de aprendizaje cualquiera se sostiene en acuerdos no pactistas en el marco de una actitud básica de confianza mutua".
El martes, en ese mismo ámbito, monseñor Garlatti afirmó que se discrimina a la educación pública de gestión privada y que es necesario que haya leyes apropiadas para hacer realidad en el país la libertad de enseñanza que consagra la Constitución. Al ser consultado por LA NACION sobre las afirmaciones de Garlatti, monseñor Bergoglio dijo ayer que no las conocía.
Pacto roto
En coincidencia, festejada por el mismo cardenal, Etcheverry afirmó que el pacto fundamental de la educación, entre padres y docentes para educar al chico, está roto. Y como ejemplo de esa ruptura, recordó que ante la pérdida de días de clase por las huelgas de docentes, el reclamo de los padres a fin de año no es que sus hijos recuperen el aprendizaje perdido, sino que se les permita pasar de grado.
Más que el aprender, "hoy importa la certificación de haber hecho algo que no se hizo", dijo, y sugirió volver a instalar la concepción de que la educación demanda esfuerzos personales y sociales.