Cardenal Terrazas indica que hay una herida tremenda que no deja encontrarnos entre Bolivianos
Oct 07, 2008
El purpurado boliviano pidió que comenzemos a hacer crecer la cultura de la paz, pero no esa paz de las tumbas, sino la paz llena de vida y llena de verdad.
Santa Cruz - 06/10/2008 ( INFODECOM ): Inspirado en las lecturas dominicales, Cardenal Julio Terrazas indicó que hay una "falta de respeto al derecho, de las personas y de los pueblos, el derecho que tiene toda persona humana de que se le respete sus derechos, de que no se le quite todas las libertades, necesarias para realizarse como persona".
"No habiendo derecho, el crimen se va instalando, la muerte va tomando espacios cada vez más dolorosos. Si no hay justicia, los gritos de dolor y de sufrimiento aumentan", dijo.
Cardenal Terrazas en su prédica expresó que "Cuando el odio entra en el corazón, cuando la venganza se convierte en el instrumento para conseguir algo, cuando la búsqueda del dinero a como dé lugar entra en el corazón de personas y grupos, se pierde el horizonte del respeto a la vida". Más adelante añadió "que una viña, que un trabajo, que una posesión, no pueden ser motivos para enrolarnos en las filas de la muerte para irrespetar la dignidad de la persona humana". Al respecto el prelado mencionó que "Nada puede justificar para quitar el derecho de vivir, de comunicarse, aún de aquellos que se han equivocado o que a lo mejor han caído en el crimen y la violencia. A todos el Señor ofrece su salvación".
Sobre la situación concreta del diálogo que necesita Bolivia para llegar a un pacto nacional que mantenga la paz entre las regiones, dijo "este momento lo que puede hacer fracasar el anhelo del pueblo no es el que puedan hacer uno u otro documento, lo que puede hacer fracasar es la herida tremenda que se ha instalado en el corazón de Bolivia para no vernos ni encontrarnos entre nosotros".
Según Cardenal Terrazas la única manera de encontrar la paz en Bolivia es acercarse a Dios: "no se aferren a sus propias ideas, sino que entren también en la dinámica de un Dios que quiere que reine la paz, pero la paz abundante y sin exclusión alguna".
El purpurado boliviano propuso un que todos en Bolivia hagamos un cuestionamiento muy importante: "preguntémonos si nosotros respetamos el derecho o aplaudimos a quienes no quieren que reine el derecho y la vida".
El prelado explicó que "la paz, para que la sintamos todos, tiene que llegar al corazón, a la conciencia, a los corazones y a los pensamientos de ustedes...desterrando lo que es crimen, lo que es injusticia, lo que es maldad y división."
Finalizó su reflexión con estas palabras: "Estamos con muchos problemas, la cultura de la muerte y de la desconfianza, sólo va desaparecer si nosotros comenzamos a hacer crecer la cultura de la paz, pero no esa paz de las tumbas, sino la paz llena de vida y llena de verdad".