Homilía de Cardenal Julio Terrazas 14-Sep-2008
Sept 29, 2008
Santa Cruz - 14/09/2008.
Vamos a iniciar nuestra meditación de hoy, reafirmando nuestra confianza en la palabra del Señor, que es palabra de vida, luz que alumbra todas las tinieblas. Las tinieblas que encontramos a cada momento, a cada paso, las tinieblas que también se anidan en nuestros corazones.
Escucha mi ley pueblo mio, tiende tu oído a las palabras de mi boca, voy abrir mi boca en parábolas; esta es la oración del salmo. Lo que hemos oído y lo que sabemos, lo que nuestros padres nos contaron no se lo callaremos a sus hijos, a las futuras generaciones, lo cantaré. Aquí está la oración que hoy más que nunca tenemos que hacer, en esta tierra que el Señor nos dio para vivir como hermanos, para vivir, no para prepararnos cada día a la muerte o al sufrimiento.
En esta palabra, en esta fiesta de la cruz, de la exaltación de la cruz, del triunfo del Señor, de este Dios que nos da esperanza, de que su presencia va cambiar todo; quiero abrazar con todo afecto a los hermanas y hermanos que han perdido sus seres queridos en los combates que ya conocemos, quiero abrazar a todos con el afecto del Señor para decirles al oído esta palabra de vida que El nos dice hoy. Aprovecha la luz del Señor, para producir obras de la luz, las tinieblas nunca producen obras que sean realmente luz, que sean realmente algo que cambien la manera de mirar las cosas, sólo con la mirada del Señor y con esa presencia luminosa del Señor podemos encontrar el camino; ese camino que todos anhelamos y que Dios quiere, nuestro Dios quiere que vivamos como hermanos, que nos tratemos como hermanos, que nos respetemos como hermanos, que sepamos que más allá de las diferencias, pertenecemos a la familia de Dios. Para eso el Señor ha sido levantado.
¡Cuando yo sea levantado de la tierra atraeré a todos hacia a Mí!. Es el Señor que lo ha dicho tratando de explicar que su muerte no iba ser un fracaso, que su muerte no iba ser considerada como un castigo, sino que su muerte sería liberadora, El iba a ser levantado, iba a extender los brazos para atraer todo hacía si.
Esa es la grandeza del Señor, y eso lo que hoy celebramos con alegría, este Dios levantado en la cruz, no para aplastar a nadie, sino para liberarnos por amor, con toda justicia, que sólo Dos puede dar, con todo el cultivo de la libertad de los hijos de Dios.
Cuando yo sea levantado de la tierra atraeré a todos hacia a Mí. Tenemos que mirar al Señor, tenemos que levantar nuestra mirada hacía ese Cristo crucificado, para que nosotros comprendamos que mirándolo a El, habrá salvación, habrá libertad, habrá realmente ganas de seguir viviendo y conviviendo con los demás. Por supuesto que esto no lo entendieron mucho, aquellos que lo escuchaban al Señor directamente. ¿Por que dices, que es necesario que El hijo del hombre sea levantado, a nosotros nos han enseñado que el hijo del hombre, no muere, no es necesaria su muerte?. Y El Señor le responde con está frase, que deberíamos nosotros aprenderla hoy. “La luz está con ustedes todavía, por un poco más de tiempo, caminen mientras tienen luz, para que no los alcancen las tinieblas”. Los que caminan en tinieblas no saben a dónde van, mientras tengan luz, crean en la luz, para ser hijos de la luz.
Esta luz necesitamos hoy, aquel que piense que no necesita de Dios, está equivocado, aquél que no desea la luz del evangelio que es luz de libertad, de justicia y de paz, pero paz verdadera, auténtica, y verdadera. Si no se acepta esta luz vamos creando espacios llenos de tiniebla, y la tiniebla no es sólo la oscuridad, es también el odio, es la venganza, la violencia, no hagamos de nuestras vidas un carnaval más, hay que aceptar esta luz de Cristo, No se da luz al pueblo tocando campanas solamente, no es eso lo que nuestro pueblo necesita, nuestro pueblo necesita a Dios, ese Dios que no llama a nadie para condenar, sino que convoca a todos a vivir del amor, como El vive del amor con su Padre y con el Espíritu Santo.
Frente a los acontecimientos de nuestro país, dolorosos, frente a lo que va sucediendo también en nuestro departamento, en nuestra Iglesia en Santa Cruz de la Sierra, cuando la violencia se va apoderando de todos los espacios, no nos dejemos seducir por las tinieblas, tenemos que recurrir a la luz de Cristo, esa luz que nos va dar la capacidad de buscar lo bueno, sin necesidad de multiplicar lo malo, esa luz que nos va dar la capacidad de buscar libertad sin necesidad de estar esclavizando a otros, es esa fuerza que necesitamos hoy como cristianos para que realmente la cruz que tanto amamos, esa cruz cuyo nombre llevamos también en esta tierra, no sea un instrumento para quedarnos al margen de la vida, sino realmente sea el espacio para que todos y cada uno nos volvamos a encontrar con las ganas de vivir, sirviéndonos unos a otros.
Era necesario que el Señor fuera levantado, y es necesario que nosotros cristianos que hablamos tanto de la cruz, que nos santiguamos a cada momento, sepamos que esa cruz tiene un valor extraordinario, porque el Señor no se quedó ahí clavado, sino que resucitó, y llenó de vida a esa cruz, a ese instrumento para darle otro sentido, no basta besar cruces, hay que ser capaces de dejarnos transformar por la fuerza del Señor, que pasa ciertamente por la cruz, ahí tendremos la capacidad de entender y de captar, los dolores , los sufrimientos, las limitaciones que podamos tener personalmente, que pueda tener nuestra sociedad y que encontramos todavía en toda nuestra patria, todo eso puede mejorarse si miramos al Señor de la vida extendiendo sus brazos para atraernos a todos hacia sí.
Pablo, entendió bien lo que significaba, fue el que canto de forma extraordinaria esa alabanza al Señor, Cristo a pesar de ser Dios no se consideró allí intocable, sino que se despojó así mismo, como la condición de siervo, de esclavo, y se hizo semejante a nosotros, se humilló, aún más a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte en cruz.
Ahí está la manera de salvar que tiene el Señor, que Pablo lo captó y que lo recordaba a su comunidad cristiana. Queremos cosas grandes, sepamos bajarnos, para comprender a nuestra gente sencilla, sepamos hacernos uno más, para que entre todos seamos capaces de imitar al Señor, en ese gesto de humildad. Lo peor que acontece a un pueblo en tinieblas, es que además sea un pueblo soberbio.
La humildad la necesitamos todos, pero de manera especial quienes tienen responsabilidades con la comunidad, si no hay humildad nos vamos separando de la manera de actuar de Cristo y no basta que pronunciemos su nombre, si no somos capaces de proyectar la manera de actuar que El mismo tuvo.
En el desierto, el pueblo empieza a sentir dificultades, comienza a sentir el dolor de caminar hacia el lugar que el Señor los está llevando, comienza a sentir las dificultades y se ponen nerviosos, y reniegan de Dios, y reniegan de Moisés. ¿Por qué nos ha sacado, del lugar donde estábamos, allí por lo menos había comida? ¿Por qué nos llevas a una aventura tan grande, para que todos muramos? Esa protesta, el Señor la va a corregir de una manera pragmática, como la que cuenta aquí, se multiplicaron las serpientes venenosas y comenzaron a picar y los que eran picados morían, y el pueblo se da cuenta que ha renegado de Dios y por eso le pide a Moisés, reza, rézale a Dios que nos perdone, que siga conduciéndonos, pero a la vida, y Dios le da una señal a Moisés, haz una serpiente de bronce, colócala bien en alto, todos los que sean picados, que miren esa serpiente y se salvarán.
Esta es la manera de dar vida, hay que levantar la mirada, los venenos que nos pueden hacer morir, quizás hoy no son las sapientes, hoy son los odios, los racismos, hoy son los llamados a la violencia, esos son los venenos, las serpientes nuevas, venenosas que van matando el alma y el espíritu.
Hoy también nuestro Dios nos dice, miren al que ha sido levantado, levanten la vista, no se dejen arrollar mirando sólo las cosas de la tierra, hay que mirar al Señor de la vida, que quiere que realmente nosotros caminemos llenos de esperanza, llenos de fervor. La manera de salvar de Dios, Cristo ya lo dijo: Será levantado, para atraer a todos hacia sí.
En el antiguo testamento, miren esa serpiente de bronce, el que levanta la vista, se salva, el que anda buscando quién envenenó, el que anda contando muertos envenenados, el que anda buscando sólo cifras de dolor y de sufrimiento y aprovecha eso para seguir lanzando más veneno; impide que el pueblo levante la vista; nosotros hemos sido llamados por Dios, para elevar nuestra mirada hacia Dios; nosotros sabemos que Dios nos ha dicho mírenme, allá van a tener la vida, la luz, la inspiración para hacer las cosas que hay que hacer en bien de los demás; van a tener la fuerza para hacer con urgencia lo que necesitan hoy, sobre todo, el humilde, el campesino, los que están sufriendo, sobre todo, los nuevos abatidos que se van multiplicando en nuestras calles, en nuestros barrios, en nuestras comunidades.
Hay mucho veneno o serpientes venenosas, lo que ha acontecido estos días a nadie tiene que enorgullecernos, las formas y las maneras violentas no son jamás signos de vida y de luz auténtica; pero fuera de eso, silenciosamente se van multiplicando, la droga que llega a nuestros niños, a nuestros jóvenes; se va multiplicando la compra de conciencia, se va multiplicando la explotación de nuestros niños, utilizados para sembrar más dolor y sufrimiento, eso también tiene que ser corregido mirando al Señor y esto no es un castigo de un barrio, es un castigo que lo estamos experimentando en todo el país y eso es lo que hay que combatir con urgencia, aquello que está destruyendo el alma y el corazón de nuestros niños y jóvenes y que se ha convertido en la mercadería que se adquiere a cualquier precio y a cualquier modo.
Hermanos, esta es la exaltación de la cruz, no vayamos a confundir la exaltación de la cruz con actitudes de los exaltados; cuando hablamos de la exaltación queremos decir que el Señor cambió el sufrimiento, el dolor y la muerte en vida, no es que quiera que seamos exaltados, lo seremos en la medida que nos unamos a El, llegando también a poseer su vida, pero no es esa manera de actuar, que se está generalizando, que todo se hace con la violencia, con la amenaza, con los insultos.
Hermanos y hermanas, estamos llamados a hacer que el signo de la cruz sea el signo que nos une, sea el signo que nos ha sido dado para que tengamos vida.
Amén.