Homilía del Cardenal Terrazas 31/08/2008
Sept 05, 2008
Santa Cruz - 01/09/2008 ( INFODECOM ).
Mes de la Biblia para escuchar la Palabra y ponerla en práctica
1.-Todo este mes en nuestra Iglesia y en Bolivia, estamos invitados no sólo a aprender la Biblia, sino a escucharla de verdad. Es Palabra de vida y si a nosotros no nos interesa la vida, yo no sé a quién le puede interesar. Queremos vida en cada persona, en cada grupo, en cada región, en cada calle de nuestra ciudad; la vida es lo que cuenta para Dios y es eso lo que tenemos que tratar de asimilar durante todo este mes de septiembre y eso también con el llamado que nos hacen nuestros pastores o el recuerdo de que la Fe sin obras no es más que un canto de sirenas o un silbido de cualquiera, hay que llevar a la práctica la Palabra de Dios, no basta decir que creemos, es importante también actuar como creyentes.
La salvación del Señor pasa por la cruz
2.- Recuerdan la respuesta de Pedro el domingo anterior cuando Jesús les preguntaba a sus apóstoles: ¿Ustedes quién creen que soy Yo? Y Pedro dijo:”Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”, bonita respuesta; feliz eres Pedro, le dice el Señor porque eso que acabas de decir no te lo han enseñado en tu casa, en la calle o en ninguna parte, eso te lo ha revelado mi Padre. Entonces el Señor va explicándoles qué significa reconocerlo como el Cristo, como el Salvador. ¿Es un salvador que va ha venir de las nubes o que va ha llegar con aviones, helicópteros y va repartir toda clase de bienes a todos? ¿Cómo se va realizar esa salvación? y empieza el Señor con toda claridad a decir a sus discípulos que hay que ir a Jerusalén y hay que sufrir mucho.
3.- Esta partecita ya nos cuesta entender, hay que sufrir mucho, de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes, de los escribas que están buscando la manera de matarme, pero voy a resucitar al tercer día, eso se lo dice el Señor con todo cariño. No se imaginen ustedes una salvación fácil, para flojos; aquellos que no trabajan y que no se comprometen, que no saben que las cosas cuestan son aquellas que uno ama más. El Señor les previene, vamos a Jerusalén, con rapidez, pero hay que sufrir y hay que morir en manos de los grandes de esa época, de esos grupos de poder, pero va resucitar y fíjense cómo Pedro reacciona, no le gustó nada, cómo va ser eso posible y entonces va ha tomar otro discurso totalmente diferente del que dijo el día anterior: ¿Cómo puedes decir eso, Señor?...eso no te va suceder, no lo vamos a permitir, tú no puedes sufrir, no puedes ser condenado a muerte, tú no puedes ser víctima de los poderes de turno, no lo vamos a permitir y el Señor le responde: “apártate de mí, Satanás”. Qué respuesta más dura, eres una piedra en mi camino, porque no piensas como Dios, sino como los hombres.
Hay que escuchar a Dios y no las enseñanzas de odio de los hombres
4.- Ahí está la dificultad, podemos hablar muy bonito de Dios, pero a veces lo arreglamos de acuerdo a lo que enseñan los grandes de este mundo, un Dios que no habla, un Dios que mejor es tenerlo en el sepulcro, un Dios que no quiere el cambio del corazón, un Dios que siempre nos está diciendo amen, no maten, no roben, no sientan odios ni rencores, un Dios que nos dice dejen las armas, hay que buscar la reconciliación, ese Dios no nos gusta… preferimos seguir las enseñanzas de los hombres.
5.- “Tú eres un obstáculo en mi camino” ¿qué quiere decir con eso el Señor a Pedro?, te estás olvidando que eres mi discípulo, que hace poco has dicho que soy el Hijo de Dios viviente y ahora te pones adelante como para enseñarme cuál es el camino para llegar al Padre, tú eres discípulo mío, no me puedes estar engañando con palabras o al menos que cambie el estilo de predicar, de hablar, de pensar, Yo tengo los pensamientos de Dios, tú estás lleno de los pensamientos, a veces idiotas, de los hombres. Es un llamado fuerte y duro para que Pedro se acuerde lo que es, no es Dios, no puede suplantar a nadie, él es un discípulo entusiasta, pero también débil y es eso lo que quiere el Señor, discípulos entusiastas que le digamos: Tú eres el Dios de la vida y también sepamos reconocer cuando nos equivocamos y pedir perdón; levantarnos y reconciliarnos con Dios y con nuestros hermanos.
6.- Luego dijo Jesús a los discípulos: “Si alguien quiere seguirme niéguese a sí mismo, cargue su cruz y sígame”. Otra palabra dura: “niéguese a sí mismo”. Imaginemos que el Señor está hablando a cada uno de nosotros, que el Señor diga: Señor Cardenal, niéguese a sí mismo, señor cura párroco, niéguese a sí mismo; Señor Presidente, Señor Prefecto, cualquiera que tenga una responsabilidad, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame! Esto sí que es difícil, pero esto vale también para todo bautizado, no sólo para los que tienen responsabilidad. Negarse a sí mismo, es decir, destruya aquella imagen que usted piensa que es lo mejor que usted tiene, una imagen llena de odio, de seguridades, cosas que no le permiten abrirse a Dios y aquél que no se abre a Dios si no echa fuera todo eso que tiene dentro de su conciencia y en su corazón, jamás se va encontrar con el Dios de la vida.
Seguir al Señor exige destruir en nosotros todo aquello que es obstáculo para la Vida, la Dignidad y la Paz.
7.- Igual que Pedro, tenemos que vaciarnos de nuestras seguridades, de nuestras fanfarronadas de pensar que no vamos a admitir ninguna cruz y que todo eso está solucionado si seguimos ciegamente a aquél que nos lleva por un camino o por otro. Hay que negarse, el Señor no nos está pidiendo que nos destruyamos, porque El nos ha creado y ha dicho que somos buenos; porque El nos ha creado a su imagen y su imagen es buena, porque El se preocupa de cada uno, más que los lirios del campo, que las avecillas, entonces somos bueno, no nos dice destruyan lo bueno sino destruyan lo malo. Eso es negarse a sí mismo, eso malo que nosotros creamos y que a veces sirve para oponernos a la voluntad de Dios y lo peor es que a veces defendemos esos puntos de vista: Dios se ha equivocado, Dios me ha olvidado, Dios permite todo esto… Cuando no es Dios que se equivoca, quien se olvida somos nosotros que nos construimos de manera chueca; somos nosotros que nos olvidamos que somos imagen de Dios y cuando esto acontece nos exponemos a todas las barbaridades que podemos observar y que nos van aconteciendo.
8.- Hermanos, qué palabras tan hermosas y tan exigentes: Esta es la única manera de hacer que nuestra fe tenga obras, aceptar la cruz como la aceptó el Señor, seguirlo a El y no ser una piedra en su camino, ni convertido en un obstáculo que impide dejar ser lo que El ha recibido de su Padre, para bien de todos. No dejemos que las piedras que se van tirando en el camino, llenas de odio, de maldad, de veneno, de inhumanidad, de falta de respeto a la persona, a la vida. No dejemos que eso nos esté acarreando de un lado para otro como si fuéramos objetos.
Hay que ser valientes y seguir predicando y anunciando la Palabra de Dios
9.- Practicar las obras es duro, miren que siempre ha sido así, Jeremías ya se quejaba, primero dice qué lindo, el Señor me habló y yo me entusiasmé con el Señor, acepté todo aquello que El quería hacer conmigo, porque era más fuerte, por eso me venció su amor. “Tú me sedujiste Señor y yo me dejé seducir”, pero después viene la queja, “A donde voy todos se ríen de mí, se burlan y además, cada vez que hablo tengo que decir violencia, destrucción, no puede seguir el mal, me insultan, se hacen la burla porque anuncio tu palabra. Siempre la tentación es no hablar de este Dios, porque las reacciones son fuertes, insultan, maltratan, persiguen y hasta matan a quienes hablan de la vida, de la justicia, de la verdad, del respeto a la dignidad humana, de la libertad a la que estamos llamados. Siempre habrá quienes deseen que eso no exista y es mejor burlarse de todos quienes hablan y que quieren todo esto.
10.- Dice Jeremías: Yo pensaba, no voy a pensar más en el Señor, no voy a volver a hablar en su nombre. Entonces su palabra, tu Palabra, Señor, se convierte en un fuego que devora, que me cala los huesos, trato de contenerla, pero no puedo; hermosa imagen: Tu palabra, Señor está dentro de mí, esa palabra de vida, abundante para decirla, para practicarla, para compartirla con los demás, es un fuego que está dentro de mí, no puedo dejar de hablar de tu nombre, de tu proyecto, de tu vida, de lo que tú deseas para tu pueblo. Hermanos por allá va la práctica de las obras.
Discípulos y misioneros para ser testigos del Amor de Dios en comunidad
11.-Lo que nos ha propuesto la Conferencia de Aparecida, realizada el año pasado, de ser discípulos y misioneros, tiene que aceptarse en todo esto; no se puede ser discípulo de un Dios cuyo nombre lo inventamos a nuestro gusto, a nuestra medida y a nuestra semejanza. Tenemos que ser discípulos de este Dios que nos habla con cariño, con firmeza y claridad, pero siempre para llevarnos al camino que nos conduce al Padre. Discípulos del Señor para formar una Iglesia discípula; esto es prepararse para anunciar a este Dios que está dentro de nosotros y que arde como fuego y que no permite instalarnos, callarnos, silenciar nuestra voz; ese es el misionero y para esto quizá no necesitamos mucho discurso porque tenemos ejemplos; qué hermoso que en esta mañana coincide la presencia de nuestro hermano el Señor Arzobispo de Bamberg. Varios de sus sacerdotes están aquí, varios de sus misioneros han pasado por Bolivia, ellos también han venido para traer la Palabra del Señor, dejándolo todo; ése estilo de vida es el que necesitamos hoy nosotros para hacer frente a los desafíos que vive nuestra propia nación.
12.- El problema misionero es responsabilidad de todos, todos tenemos que llenarnos de este fuego de amor que debe arder en nuestro corazón para no callar, para no ser cobardes, para no amedrentarnos y no asustarnos frente a las amenazas que puedan venir. Tenemos que tener la valentía para preocuparnos como hermanos de este grupo creciente de jóvenes, algunos están en nuestros hogares; muchos siguen teniendo como hogar la calle, aún allí tiene que haber respeto, no porque estén en la calle no tienen dignidad, ellos también pueden llenarse de ese amor de Dios, de esa Palabra de Dios y decirla y gritarla a su estilo, a su manera, pero tenemos que darles el respeto que se merecen y yo vuelvo a decir con toda claridad, no sólo porque están ellos acá, no es posible que les quitemos hasta la libertad de la calle, que ellos ya no puedan circular, porque los violentos enceguecidos andan de un lado para otro sembrando el terror. Eso es lo peor que le puede pasar al país, que entre la violencia indiscriminada, la violencia ciega, que porque no tienen razones ni pensamientos y les falta la racionalidad propia de los humanos tomen palos, piedras, y comiencen una destrucción humana. Yo no sé a qué Dios obedecen, y no se puede decir que es nuestro Dios y no podemos ni siquiera utilizar a nuestro Dios usando su casa para sembrar odio y violencia, no podemos, no permitiremos; nuestros recintos sagrados son para sembrar paz, para sembrar justicia, para sembrar verdad, ya lo dijo el domingo anterior nuestro Obispo Auxiliar, lo que pasa en nuestra catedral, las campanas de nuestra catedral y de nuestros templos no son llamados al odio, a la violencia y los insultos, sirven para reunirnos, para que podamos rezar, para que podamos pedirle al Dios de la vida que nos haga sus apóstoles, defensores de la vida y defensores de la dignidad humana.
13.-Es eso lo que quiere el Señor, disciernan, dice Pablo, cuál es la voluntad de Dios y la voluntad de Dios es: Lo que es bueno, lo que a El le agrada, lo que es perfecto. Miremos a nuestro alrededor, miremos a donde estamos ubicados, realmente estamos cumpliendo la voluntad de Dios cuando hablamos de El, cuando gritamos por El, cuando decimos que lo estamos defendiendo y en nuestros labios, nuestras actitudes, en nuestros gestos no hay más que crispación, violencia y odios reconcentrados.
Que la Palabra del Señor brote con frutos de verdad y justicia en cada corazón. Amén!.