Julio Cardinal Terrazas Sandoval, C.SS.R. Julio Cardinal Terrazas Sandoval, C.SS.R.
Function:
Archbishop of Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Title:
Cardinal Priest of S Giovanni Battista de' Rossi
Birthdate:
Mar 07, 1936
Country:
Bolivia
Elevated:
Feb 21, 2001
More information:
www.catholic-hierarchy.org
Send a text about this cardinal »
View all articles about this cardinal »
Spanish Homilía de Cardenal Julio Terrazas
Jun 09, 2008
Domingo 8 de Junio de 2008, Santa Cruz

Sígueme hoy; deja todo, no importa lo que van a decir de ti, no te preocupes de aquellos que te van a criticar, Ven y Sígueme.

Muy amados y queridos hermanas y hermanas, apreciados fieles que se unen a nuestra celebración dominical, en sus hogares, en sus campos, en sus lugares de trabajo, a través de los medios de comunicación social.

El profeta Oséas, en breves y cortas palabras nos dice que es lo que le interesa a Dios; pero le dice a su Pueblo, a ese Pueblo que estaba dividido, que estaba en luchas fratricidas, que en ese momento histórico parecía no tener esperanzas, en ese Pueblo donde las injusticias y la maldad campeaba por todos lados; ese pueblo reacciona de alguna manera y dice: “Esforcémonos por conocer al Señor”.

Pero ¿cuál es el conocimiento de ese Señor del que nos habla el profeta Óseas?; es el deseo de que se comprenda de lo que Él es para su Pueblo. No es un Dios mercantilista, ni un Dios que se conforma con las cosas que le puedan regalar, no es un Dios que bebe sangre de animales o de personas humanas. Es el Dios de la Misericordia, del Amor, de la Gracia, de la Vida que Él nos da a todos y a cada uno de nosotros.

Ese Dios quiere ser conocido por su Pueblo. No bastan las cosas externas, no basta que se le den sacrificios y holocaustos, Lo que quiero de ustedes es que tengan amor, misericordia y no que me hagan sacrificios, que me reconozcan como su Dios y no que me ofrezcan holocaustos.

Ese Dios estaba olvidado, eso pasa siempre cuando nuestros pueblos comienzan a pelear entre sí, cuando comienzan a perseguirse, cuando se va sembrando por todos lados desconfianza, odios y rencores; y se van dando signos a nuestros niños y a nuestros jóvenes de que la vida es lucha, guerra, es pelea.

Nuestro Dios no camina con ello, pueden caminar algunos ídolos: el ídolo del dinero, el ídolo del poder, del placer, pueden caminar, pero eso no son dioses que liberan; esos son ídolos que siguen esclavizando a las personas.

El deseo del Señor es: Que su justicia brote como la luz, que brote, que no sea una confesión que se parece a la neblina, o al rocío que desaparece rápido.

Tiene que brotar como la luz: una luz que ilumine, una luz que cambie, una luz que sea realmente una proyección de todo lo divino para que el hombre se levante para que tenga confianza, para que sepa que no es un objeto manejable por cualquiera, sino que es un obra de su Padre que tanto nos ama y que siempre confía en que nosotros podemos llegar a conocerle.

Esa es la conversión, no nos engañemos: “No bastan las cosas externas”, pueden ser bonitas, pueden ser tradicionales, pueden ser hasta folklóricas, pero no es suficiente hay que conocer a Dios, a ese Dios generoso, misericordiosos que anda buscando el cambio del que está más abandonado, que anda buscando la transformación autentica del corazón de aquellos que realmente lo buscan.

El Dios de la vida, el Dios de la luz, el Dios que involucra todo lo que nos interesa a nosotros hoy: La libertad, la Justicia, el Respeto; el Respeto mismo. Ese Dios sigue actuando hoy, nos lo vuelve a recordad su enviado Jesucristo el Señor.

Y lo vuelve a enviar para que nos acordemos de que nuestro Dios no entra en las categorías, aún en las más sabias, que no se identifica con ningún mesianismo por muy bonito que parezca. Al señor le interesa lo que se desprecia hoy: la vida, al Señor le interesa el hermano que está sufriendo, que es despreciado, que es señalado como si fuera lo peor que hay en el mundo. Eso busca el Señor, eso tenemos que buscar también nosotros.

Como lo hace el Señor, fijémonos bien aquí: Mateo cobrador de impuestos, por lo tanto un empleado de mala fama, alguien que abusada de la gente, alguien que estafaba a los que iban a pagar y estafaba también las arcas del estado, alguien que había hecho del dinero una especia de divinidad para conseguirla no importa cómo; esa gente que no es apreciada por nadie, esa gente que muchas veces es arrinconada, a esa gente representa Mateo.

Se acera el Señor y le dice: “Sígueme, él se levanto y lo siguió….”, aquí empieza la historia de cada uno de nosotros, escuchar al Señor que nos dice sígueme y levantarnos inmediatamente e ir con Él. Una Iglesia como la nuestra tiene que madrugar cada vez, para escuchar al Señor que le dice: Sígueme hoy; deja todo, no importa lo que van a decir de ti, no te preocupes de aquellos que te van a criticar, ven y sígueme.

Y hay que levantarse, y hay que ir detrás de Él, si cada mañana nosotros los cristianos nos pusiéramos a escuchar al Señor que nos dice: Sígueme, entonces sabríamos que vamos a ser durante el día, y no vamos a ir rondando por caminos que son de perdición sino siguiendo el único camino que lleva a la vida. Y eso se consolida compartiendo con el Señor.

Estando Jesús sentado en la mesa de la casa de Mateo, llegaron muchos publícanos y pecadores y se sentaron allí junto con los discípulos. Qué cosa más bella, la mesa del Señor está ocupada por aquellos que el mundo desprecia, por aquellos de los que se alejan, por aquellos que han sido tomado por enemigos de la vida.

El Señor no dice nada, no explica nada en voz alta, hace el gesto y el signo. Y un signo vale mucho más que mil palabras, por que el signo cuando nos acerca al pecador, cuando nos acerca al hermano despreciado, cuando nos acerca a aquel que esta privado de su libertad, de su vida, de su manera de pensar, ese signo vale.

Porque estamos sentándonos a la mesa de la vida, esa vida que se alimenta con el esfuerzo y la sangre del Señor hoy para nosotros.

Y comienzan las criticas: “Por qué come tu Maestro con publícanos y pecadores”, hoy también andan por allá y por aquí las críticas: ¿Por qué?; ¿Por qué se dialoga con este?, ¿Por qué habla con este?, ¿Por qué no ha llamado a fulano de tal?, ¿Por qué lo respeta tanto a este que parece ser enemigo de todos?

La crítica mordaz, injusta, que aniquila personas e instituciones, el Señor la responde con una frase que tiene que llenarnos de orgullo: “No necesitan médicos los sanos, sino los enfermos”.

No necesitan asistencia aquellos que ya tienen abundancia, sino aquellos que realmente necesitan desde adentro la vida que les de la capacidad de sentirse dignos delante de Dios, amados por Dios, convocados por Dios a dejar el mal que están haciendo y a comenzar a realizar el bien que Dios quiere que todos realicemos.

Vayan y aprendan el significado: “Misericordia quiero, no sacrificio, porque yo no he venido a llamar a los justo, sino a los pecadores”.

Ese es el estilo Dios: Llamar a los pecadores, buscar a los que necesitan vida, estar con ellos, y estar con ellos no acusándolos para que quiten la vida a otros, no convocándolos para hacer dañado, estar con ellos para que la dignidad humana se mantenga inconome. Para que la justicia y la paz que todos deseamos sean verdaderamente sembrados, cultivados y cuidados por cada uno de nosotros.

La paz y la justicia no es privilegio de unos cuantos, es la atmósfera en la que debemos movernos absolutamente todos los que se creen buenos: los buenos por que los hay y los que necesitan ser buenos y convertirse por la gracia y la misericordia de Dios.

Consolémonos hermanos, el Señor no ha venido a llamar a los justos sino a los pecadores, esto también mis hermanos aquí está nuevamente la palabra del Señor que nos estimula hoy a no desalentarnos por nuestra debilidades, a no desalentarnos por las pruebas que nos da, a no sentir cansancio frente a tanto desafió que nos pide, a estar siempre de pide y nos pide estar siempre hablando de un Dios que es vida, de un Dios que es libertad, de un Dios que es justicia, de paz y de hermandad.

Pablo lo recuerda bien, la fe de Abrahán: a ese pobre anciano, Dios dice que él va ser Padre de generaciones; parece una burla a un anciano de más de cien años decirle que va ser padre de multitudes y sin embargo Abrahán cree, Abrahán acepta. Y esa palabra de Dios le da la fortaleza para ir constituyendo el nuevo pueblo de Dios.

La fe tiene que llevarnos hermanos a esperar contra toda esperanza, a esperar a pesar de todo, una iglesia que tiene fe, no se asusta frente a los insultos o cualquier calificativo.

Una iglesia que tiene fe sabe que el Señor va ha ser Él la obra y que nosotros somos sus instrumentos, Una iglesia que tiene fe no hace las cosas que hace solamente para que lo aplaudan lo hace porque sabe que el Señor está actuando, Él está haciendo la obra, esa obra que nunca va a morir, la vida; la vida de Dios implantada en nuestras propias vidas.

Descubrimos entonces hermanos que el Señor llama a los que la gente desprecia. Pobre Mateo. La gente es llamada aún a pesar de sus limitaciones: Dios elige a un par de ancianos para cumplir su promesa.

Bueno, si Dios elige esto pongamos en esa dimensión, dejemos llamar cada día. Cuidado que vayan a pensar que toda esa sarta de frases que han leído al comienzo: el Cardenal, 30 años de obispo, hasta se han acordado que he nacido en Vallegrande, lo que ya es una cosa muy buena. Nació en Vallegarnde, estudio allá, hizo aquello, viajó, paseo, bueno, todo lo bonito y lo bello.

No vayan a creer que eso lo hice antes de ser elegido por el Señor, no ha sido por esto que yo le doy Gracias al Señor hoy con ustedes, que no ha sido por todo esto que yo estoy aquí: Es gracias al Señor por qué a pesar de mis limitaciones, a pesar de que no vengo ni de nobleza, ni de riquezas, sin embargo he podido ser instrumento del Señor de la vida, para dar esperanza a nuestro pueblo constantemente, para llamarlo a la paz y a la concordia a pesar de que muchos no quieren escuchar.

Para animar a tantos desalentados, y a tanta gente que aún hoy está excluida, misericordia, amor, vida, gracia de Dios, eso es que él quiere manifestar a través de la personas que elige.

Hoy vienen ustedes a decirles gracias al Señor conmigo, pero juntos tenemos que decir gracias al Señor por esta Iglesia, por nuestra Iglesia que no quiere dejar de pensar lo que Tú piensas, que no quiere dejar de hacer lo que Tú haces, que camina pregonando Tú mensaje en medio de tantos mensajes distractivos y a veces alienantes. Ese es el Señor que actúa.

Ustedes han aplaudido bastantes al comienzo y les agradezco, pero también espero que hayan leído bien, lo que el padre Raúl A. seguro a puesto ahí para recordármelo, el lema del obispo de hace 30 años: “Servidor de todos”, un valluno que es tomado de su tierra para servir a todos, imagínense, es llevado a las grandes ciudades de Bolivia, con todos los problemas que se tienen, que es traslado justo al lugar de los conflictos en aquellos momentos extraordinario de sufrimiento para nuestra gente minera, de aquellos momentos de tanta falta de libertad.

Que después también ha llegado aquí, y aquí estamos ya tratando de ser fiel a ese lema, ese lema que no es un invento, esta sacado de la palabra de Dios, cuando el Señor se presenta como él que sirve, como él que enseña a los demás a servir a todos sin diferencia, y a hacerlo abiertamente y no a escondida. Porque todo podrán decirle al Cardenal menos que se esconde para hacer el bien.

Gracias, a todos los que durante mi vida han podido participar de esta bendición que el Señor les lleva a través de mis manos, por mis palabras, a todos Gracias y sigamos adelante, la palabra de Dios no está encadenada y la palabra de Dios hay que seguir pronunciándola contra viento y marea para eso el Señor esta también con nosotros y para eso está también nuestra Madre la Virgen que nos acompaña y nos bendice.

Amén
37 READERS ONLINE
INDEX
back to the first page
printer-friendly
CARDINALS
in alphabetical order
by country
Roman Curia
under 80
over 80
deceased
ARTICLES
last postings
most read articles
all articles
CONTACT
send us relevant texts
SEARCH