Cardenal advierte que se juega en forma peligrosa con el país
Nov 18, 2005
El presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia, cardenal Julio Terrazas, advirtió ayer que se juega en forma peligrosa con la vida del país al no dar respuestas claras y urgentes a los hechos que preocupan a la mayoría del pueblo, y en lugar de responder a esas exigencias se las ignora y resquebraja "el ser del pueblo exacerbando sentimientos de grupos y regiones".
(lostiempos.com, 12 de noviembre de 2005) Para no seguir con esto, la autoridad religiosa dijo que sería adecuado "despertar la responsabilidad, el espíritu creativo y la fe en nuestras capacidades para construir lo que eleva a todos".
El cardenal Terrazas hizo ayer esta exhortación durante su saludo inaugural de la LXXXI (81) Asamblea Anual de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB), que se desarrollará hasta el próximo miércoles en la Casa José Clemente Maurer.
Dijo que en esta reunión de obispos no se dejará de mirar la realidad del país. "No se trata de una mirada de simple curiosidad, sino de una mirada solidaria y de fe".
En el acto inaugural de la asamblea, el nuncio apostólico, Ivo Scapolo, dijo que en nombre de la Santa Sede durante los últimos meses no dejó de acompañar con mucha atención y a veces con seria preocupación, los momentos delicados y difíciles de la vida de esta nación, por lo que viene compartiendo los varios llamamientos realizados por la Conferencia Episcopal de Bolivia a favor de una solución pacífica y justa a los varios problemas existentes y los desafíos que todavía va a enfrentar el pueblo boliviano los próximos meses.
Scapolo manifestó que estos acontecimientos son motivo para reavivar la campaña nacional de oración por la paz que se realizó el año 2003. "Ese año la Conferencia Episcopal redactó una hermosa e inspirada oración, espero que se continúe rezando en todas las iglesias", dijo al concluir sus palabras con una parte de esa plegaria: "deseo de todo corazón, podamos construir juntos una Bolivia mejor, por caminos de reconciliación, de verdad, justicia, de fraternidad y de paz".
Una alerta
Para el cardenal Terrazas "es incomprensible que, frente a hechos reales de dolor y angustia de una inmensa mayoría de nuestro pueblo, no se busquen las respuestas claras y urgentes que hoy se necesitan. Se juega con la vida del país cuando se archivan las exigencias del bien común o cuando se esgrimen supuestas argumentaciones legales ignorando la dignidad y las exigencias del mismo pueblo".
Advirtió que se resquebraja el ser de un pueblo cuando se exacerban sentimientos de grupos o regiones que fomentan los egoísmos de unos o las nostalgias de otros. "Hay que despertar la capacidad de vivir los unos con los otros, acogiendo la diversidad de nuestras identidades y aportar un reconocimiento social a los diferentes grupos y comunidades", exhortó.
Agregó que sin saber todavía qué puede acontecer "luego de los sobresaltos sociales que se multiplican a gusto de personas o grupos", el país ha ingresado a vivir dos grandes hechos que tocan a la vida misma de la sociedad y de los cuales nadie puede quedarse al margen ni desinteresarse "si se quiere un país más justo, más equitativo, más solidario y más libre".
Uno de esos acontecimientos es el proceso electoral y el otro es la Asamblea Constituyente, los mismos que según el Cardenal han hecho que renazcan las esperanzas de mejores días, pero a los cuales no se les debe dar características mágicas y sin hacer de ellos "la panacea que todo lo soluciona".
Anotó que el acto eleccionario reclama "conciencias lúcidas y fuertes compromisos de sacrificio y entrega", es preciso aprovechar estos espacios no solo para ejercer los derechos irrenunciables sino, sobre todo y con urgencia, asumir los deberes inherentes a todo ciudadano, si no queremos caer en mayores frustraciones. "Es mucho lo que hay que hacer y, mejor, si lo hacemos entre todos".
A propósito de la democracia, Terrazas recordó la carta Encíclica "Centesimus annus" de Juan Pablo II, en la que el Pontífice señala que "una auténtica democracia no es sólo el resultado del respeto formal de las reglas, sino que es el fruto de la aceptación, convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos: la dignidad de toda persona humana, el respeto de los derechos del hombre, la asunción del bien común con el fin y criterio regulador de la vida política. Si no existe un consenso general sobre estos valores, se pierde el significado de la democracia y se pierde la estabilidad".
Luego de las elecciones, viene la realización de la Asamblea Constituyente. "En torno a ésta hay expectativas, algunas que provocan temores, otras que confían en que se abran nuevos caminos. Es urgente crear ámbitos de consenso para evitar los miedos y tampoco sembrar ilusiones distractivas. La Constituyente pretende rediseñar un nuevo Estado, una patria para todos los bolivianos sin marginación, ni exclusión alguna. Una patria que se fundamente en los valores cívicos, políticos y éticos", remarcó Terrazas.