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Spanish Entrevista al cardenal Ratzinger después del 11-S
May 21, 2005
Benedictus XVI. P.P.
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Publicamos la trascripción de la entrevista que hizo en 2001 al cardenal Joseph Ratzinger Antonella Palermo, de «Radio Vaticana».

ROMA, viernes, 13 mayo 2005 (ZENIT.org).- La emisora pontificia recibió numerosas peticiones para su redifusión por la elección del purpurado como Papa. En el momento de la entrevista, la guerra de los Estados Unidos contra el terrorismo en Afganistán había entrado en su segundo mes.

--Usted aceptó que su libro-entrevista «Dios y el mundo» empezara con esta pregunta que le dirigió el periodista Peter Seewald: «¿Tiene usted a veces miedo de Dios?». Se la vuelvo a plantear hoy.

--Cardenal Ratzinger: No tengo miedo de Dios porque Dios es bueno. Naturalmente soy consciente de mi debilidad, de mis pecados. En este sentido existe un temor de Dios, que es otra cosa que el miedo entendido en sentido humano. San Hilario dijo: «Todo nuestro temor está en el amor». Por lo tanto el amor implica no temor, sino digamos la preocupación de no contrariar el don del amor, de no hacer nada que pudiera destruir el amor. En este sentido hay algo distinto que no es temor, es reverencia, mucha, de modo que nos sentimos obligados realmente a responder bien a este amor y a no hacer nada que pudiera destruirlo.

--Una de las cuestiones que me parece crucial hoy es la que de modo bastante lacónico se expresa con el eslogan «Dios sí, Iglesia no». Usted en el libro responde con una preocupación ulterior sobre este aspecto. ¿Desea aclararla?

--Cardenal Ratzinger: Sí, porque diciendo «Dios sí, o tal vez incluso Cristo sí, Iglesia no» se crea un Dios, un Cristo según las propias necesidades y según la propia imagen. Dios ya no es realmente una instancia que está frente a mi, sino que se convierte en una visión mía, que yo tengo, y por lo tanto responde también a mis ideas. Dios se convierte en una verdadera instancia, un verdadero juez de mi ser, por lo tanto también en la verdadera luz de mi vida, si no es sólo una idea mía, sino si vive en una realidad concreta, si verdaderamente se sitúa ante mí y no es manipulable según mis ideas o deseos. Por eso separar a Dios de la realidad en la que Dios está presente y habla a la Tierra quiere decir no tomar en serio a este Dios, que se hace por lo tanto manipulable según mis necesidades y deseos. Considero por esto un poco ficticia esta distinción.

--Usted habla en su texto también del hecho de que tal vez se tiende a estar de acuerdo hoy con el eslogan «Dios no, religión sí».

--Cardenal Ratzinger: Éste es otro aspecto del problema actual: se busca algo religioso, algo religioso que dé cierta satisfacción, porque el hombre tiene este deseo de encontrarse con el infinito, de tener esta respuesta de otra dimensión, de un más allá que además le dé también una dulzura, una esperanza que las cosas materiales no pueden dar. Pienso que ésta es realmente una gran tendencia de hoy: separarse de la necesidad de fe, de un sí concreto y pleno de contenidos, por un sentimiento satisfactorio, por una especie de mística anónima que me da un poco de respiro, pero que por otro lado no exige mi compromiso. Por un momento puede ser algo muy bello encontrarse con esta dimensión mística, tener esta especie de ensanchamiento de mi yo, pero sin un compromiso mío, sin una respuesta mía, se transforma también en algo vacío, una auto-satisfacción en la que al final el yo permanece en la cárcel del yo.

--Su libro apareció en las librerías de Italia dos días después de los atentados en los EE. UU. Si hubiera salido un poco más tarde, ¿qué habría querido añadir a la luz de aquellos sucesos?

--Cardenal Ratzinger: Mencionaría probablemente este problema del abuso del nombre de Dios; porque estos atentados se llevan a cabo también en nombre de Dios, en nombre por lo tanto de una religión de la que se abusa por los propios objetivos, una religión politizada y sometida así al poder, que se convierte en un factor del poder. Por otra parte tal vez habría hablado más de la necesidad de conocer a Dios con su cara y su rostro humano. Si vemos a Cristo, el rostro de Cristo, de un Dios que sufre por nosotros y no usa la omnipotencia para regular con un golpe de poder la realidad del mundo, sino que va a nuestro corazón y tiene un amor que incluso se hace matar por nosotros, tenemos una visión de un Dios que excluye todo tipo de violencia; así, el rostro de Cristo me parece la respuesta más adecuada al abuso de un Dios que sería instrumento de nuestro poder.

--«Me atrevería a decir que nadie puede matar a otro hombre sin saber que esto está mal»: así se expresa usted en el libro respondiendo a la pregunta «¿Hay personas sin conciencia?». Me pregunto: los fundamentalistas, de cualquier naturaleza, se expresan en nombre del bien, invocando el nombre de Dios. Entonces, ¿qué podemos decir?

--Cardenal Ratzinger: Sí, naturalmente los fundamentalistas son muy diferentes entre sí. Diría que, por ejemplo, entre los evangélicos en los Estados Unidos hay personas que se identifican hasta el final con las palabras de la Sagrada Escritura, y pueden así, si son realmente fieles a la palabra de la Escritura, superar el peligro del fanatismo y de una religión que se hace violencia. Pero en todo caso es importante que la religión no sea definida por nosotros mismos, sino que es un don que nos viene del Señor, y que sea vivido en una realidad viva como la Iglesia, que excluye la manipulación por mi parte y que por otro lado está ligada, vinculada a la palabra de Dios; de esta forma diría que tenemos este equilibrio entre una realidad no manipulable, la Palabra de Dios, y la libertad que vive esta palabra y que la interpreta en la vida.

--¿Pero en su opinión existe una guerra justa?

--Cardenal Ratzinger: Esto es un gran problema. En la preparación del Catecismo había dos problemas: la pena de muerte y la guerra justa eran los temas más debatidos. Es un discurso que ahora se hace concreto en el caso de las respuestas de los americanos. O bien podemos hacer referencia a otro ejemplo, el de Polonia, que se defendió contra Hitler. Diría, no se puede excluir según toda la gran tradición cristiana, en un mundo marcado por el pecado, que existe una agresión del mal que amenaza con destruir no sólo muchos valores, muchas personas, sino la imagen del hombre como tal. En ese caso, defenderse, defenderse también para defender al otro, puede ser un deber. Digamos, por ejemplo, que un padre de familia que ve agredidos a los suyos tiene el deber de hacer lo posible para defender a la familia, la vida de las personas a él confiadas, incluso eventualmente con una violencia proporcionada. Por lo tanto el problema de la guerra justa se define en base a estos parámetros: 1. Si se trata realmente de la única posibilidad de defender vidas humanas, defender valores humanos. Todo ponderado realmente en la conciencia y ponderando todas las otras alternativas. 2. Que se apliquen sólo los medios inmediatos aptos a esta defensa y que se respete siempre el derecho; en una guerra tal el enemigo debe ser respetado como hombre y todos los derechos fundamentales deben ser respetados. Pienso que la tradición cristiana sobre este punto ha elaborado respuestas que deben ser actualizadas sobre la base de las nuevas posibilidades de destrucción, de los nuevos peligros. Provocar, por ejemplo, con una bomba atómica la destrucción de la humanidad puede tal vez incluso excluir toda defensa. Por lo tanto hay que actualizarlas, pero diría que no se puede excluir totalmente a priori toda necesidad, incluso moral, de una defensa de personas y valores con los medios adecuados, contra agresores injustos.

--Hablaba del respeto de la dignidad de la persona. Se me ocurre pensar también en la necesidad y en la dificultad del perdón. ¿A usted le resulta siempre tan fácil perdonar?

--Cardenal Ratzinger: Naturalmente si uno está herido íntimamente debe superar también esta amargura dada por la herida, y no puede ser algo fácil, porque el hombre está atacado en lo íntimo de su ser, debe purificarse, debe superar las agresiones innatas, y sólo en un camino de purificación interior, que puede ser también difícil, se llega al verdadero perdón; pero en este sentido la necesidad del perdón es también una gracia para el hombre, porque así él mismo es purificado y renovado y se hace más auténtico hombre en el proceso de purificación y de perdón.

--¿Qué es el castigo en la lógica de Dios?

--Cardenal Ratzinger: Dios no nos hace el mal; ello iría contra la esencia de Dios, que no quiere el mal. Pero la consecuencia interior del pecado es que sentiré un día las consecuencias inherentes al mal mismo. No es Dios quien nos impone algún mal para curarnos, pero Dios me deja, por así decirlo, a la lógica de mi acción y, dejado a esta lógica de mi acción, soy ya castigado por la esencia de mi mal. En mi mal está implicado también el castigo mismo; no viene del corazón, viene de la lógica de mi acción, y así puedo entender que he estado en oposición con mi verdad, y estando en oposición con mi verdad estoy en oposición con Dios, y debo ver que la oposición con Dios es siempre autodestructiva, no porque Dios me destruya, sino porque el pecado destruye.

--Eminencia, usted ocupa el cargo de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe desde hace 20 años. Su tarea es defender la verdad de Cristo en la fidelidad absoluta a las Escrituras, pero en la encarnación del tiempo presente. Es una tarea extremadamente delicada y difícil, tal vez también por que no todos quieren saber la verdad...

--Cardenal Ratzinger: Es ciertamente un encargo difícil, también porque el concepto de autoridad ya casi no existe. Que una autoridad pueda decir algo parece ya incompatible con la libertad de todos a hacer lo que quieren y sienten. Es difícil también porque muchas tendencias generales de nuestra época se oponen a la fe católica, se busca una simplificación de la visión del mundo en el sentido de que Cristo no podría ser Hijo de Dios, sino que se le considera como mito, como gran personalidad humana, que Dios no puede haber aceptado el sacrificio de Cristo, que Dios sería un Dios cruel... En fin, hay muchas ideas que se oponen al cristianismo y muchas verdades de la fe que realmente deben ser reflexionadas nuevamente para ser expresadas adecuadamente al hombre de hoy. Así, uno que está encargado de defender la identidad de la fe católica en estas corrientes que se oponen a nuestra visión del mundo necesariamente se ve en oposición con muchas tesis dominantes de nuestro tiempo, y por lo tanto puede parecer como una especie de oposición a la libertad del pensamiento, como una opresión del pensamiento libre; por lo tanto necesariamente este trabajo crea oposición y reacciones negativas. Pero debo decir que también muchos están agradecidos porque en la Iglesia católica persiste una fuerza que expresa la fe católica y da un fundamento sobre el que poder vivir y morir. Y esto es para mí lo consolador, satisfactorio, y que veo muchas personas que están agradecidas porque esta voz existe, porque la Iglesia sin violencia, sólo con los medios de convicción, busca responder a los grandes desafíos de nuestro tiempo.

--Veinte años en la Congregación introducidos prácticamente en los veinte años de pontificado de Juan Pablo II: sus recuerdos más fuertes...

--Cardenal Ratzinger: Los recuerdos más fuertes están unidos a los encuentros con el Papa en los grandes viajes; después al gran drama de la teología de la liberación, donde hemos buscado el camino justo; y luego todo el empeño ecuménico del Santo Padre, esta búsqueda de una gran apertura de la Iglesia en la que al mismo tiempo no pierda su identidad. Los encuentros normales con el Papa son tal vez la experiencia más bella, porque aquí se habla de corazón a corazón y vemos la intención común de servir al Señor, y vemos cómo el Señor nos ayuda también a encontrar compañía en nuestro camino: porque nada se hace sólo por mí; esto es muy importante, no tomar solo decisiones personales, sino en una gran colaboración. Esto siempre en un camino de comunión con el Papa, que tiene una gran visión de futuro. Él me confirma y me guía en mi camino.

--¿Pero cómo es el Papa? ¿Algún adjetivo por su parte que pudiera hacérnoslo también más familiar...?

--Cardenal Ratzinger: El Papa es sobre todo muy bueno. Es un hombre que tiene un corazón abierto, también un hombre bromista con quien se puede hablar alegremente y de forma distendida. No estamos siempre sobre grandes nubes, estamos en esta vida... Esta bondad personal del Papa me convence siempre de nuevo, no olvidando su gran cultura, su normalidad y el hecho de que está con los dos pies sobre la tierra.

--Usted afirma que la Iglesia «aún no ha dado el salto al presente». ¿Qué quiere decir?

--Cardenal Ratzinger: Existe todavía por hacer un gran trabajo de traducción de los grandes dones de la fe al lenguaje de hoy, al pensamiento de hoy. Las grandes verdades son las mismas: el pecado original, la creación, la redención, la vida eterna... Pero muchas de estas cosas se expresan aún con un pensamiento que ya no es el nuestro, y es necesario hacerlas llegar al pensamiento de nuestro tiempo, hacerlo accesible para que el hombre vea verdaderamente la lógica de la fe. Es un trabajo aún por hacer.

--Con mucha ternura y con palabras muy bellas usted recordada la figura de Juan Pablo II. ¿Podría ahora describirse a sí mismo? ¿Cómo se ve usted?

--Cardenal Ratzinger: Es imposible un autorretrato; es difícil juzgarse uno mismo. Sólo puedo decir que vengo de una familia muy sencilla, muy humilde, y por ello no me siento mucho cardenal, me siento un hombre sencillo. En Alemania vivo en un pequeño pueblo con personas que trabajan en la agricultura, en el artesanado, y allí me siento en mi ambiente. Al mismo tiempo busco ser así también en mi función; si lo logro, no lo puedo juzgar yo. Recuerdo siempre con gran afecto la profunda bondad de mi padre y de mi madre y naturalmente para mí bondad implica también la capacidad de decir «no», porque una bondad que deja pasar todo no hace bien al otro; alguna vez la forma de la bondad puede ser también decir «no» y arriesgarse así incluso a la contradicción. Pero incluso esto debe estar realmente alimentado no por sentido de poder, de reivindicación, sino que debe provenir de una bondad última, del deseo de hacer bien al otro. Estos son mis criterios, éste mi origen; otras cosas deberían decirlas los demás.

--El libro se cierra con una frase de Juan XXIII que usted hace suya, en la que expresa el gozo de pertenecer «a una Iglesia que es viva y joven y continúa su obra sin miedo adentrándose en el futuro». Dice creer en la juventud de la Iglesia. ¿Qué dice hoy a las nuevas generaciones?

--Cardenal Ratzinger: Que deben tener confianza, que la Iglesia es siempre joven y el futuro siempre pertenece a la Iglesia. Todos los otros regímenes que parecían muy fuertes han caído, ya no existen, sobrevive la Iglesia; siempre un nuevo nacimiento pertenece a las generaciones. Confianza, ésta es realmente la nave que lleva a puerto.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
German Dem Menschen helfen, das Leiden zu erlernen und anzunehmen
May 08, 2005
Benedictus XVI. P.P.
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Predigt von Joseph Kardinal Ratzinger in der heiligen Messe zur Vorbereitung auf die Seligsprechung von Anna Schäffer aus Mindelstetten, Rom in St. Paul vor den Mauern (6. März 1999).

Liebe Mitbrüder im priesterlichen Dienst, liebe Christen,

die heilige Messe zur Vorbereitung auf die Seligsprechung von Anna Schäffer aus Mindelstetten begehen wir hier in der Grabeskirche des Völkerapostels Paulus. Äußerlich scheint es gar keinen größeren Gegensatz geben zu können als den zwischen der gewaltigen Gestalt des Apostels Paulus und der armen leidenden Frau aus einem bayerischen Dorf.

Paulus war in die Schule des berühmten Meisters Gamaliel gegangen. Er war in der griechischen und hebräischen Kultur gleichermaßen zu Hause. Er hat die Mittelmeerwelt durchreist, er hat vor Königen, vor Großen und vor Kleinen gesprochen, er hat kühn das Evangelium um die ganze damals bekannte Erde getragen, die Kirche der Völker aufgerichtet und in seinen Briefen spricht er aus einer unermeßlichen Weite und Tiefe heraus, die die Gelehrten auch heute noch ausmessen.

Und daneben ist diese Frau, deren Leben fast ganz Leiden gewesen ist. Gewiß, auch sie hat in die Mission gehen wollen, auch sie drängte es hinaus in die weite Welt, um den Menschen von Christus her zu helfen und zu dienen. Aber deswegen ist sie ja auch als Magd gegangen, sich zu verdingen, um ihre Mitgift zu verdienen, damit sie dann diesen Beruf als Schwester erfüllen konnte. Als sie 18 Jahre alt war, im Jahr 1900, wurde ihr das alles wie nichts aus den Händen gerissen. Während sie ein Rohr des Waschkessels wieder zu befestigen versuchte, fiel sie in kochende Wäschelauge, und von da an war dieses Leben fortwährende Qual. Sie wurde zu den Ärzten, von einem zum anderen geschleppt. Immer wieder wurde das Fleisch bis auf die Knochen ausgebrannt. Wir können uns das Maß der Schmerzen, das sie in diesen 25 Jahren getragen hat, gar nicht vorstellen. Nun war sie an ihr Kämmerchen gefesselt, und nur selten konnte sie einmal herüber in die Kirche getragen werden. Ihre Welt war äußerlich sehr klein geworden.

Aber in diesen 25 Jahren ihres Leidens hat sie eine große Reise nach innen und nach oben gemacht. Am Anfang hatte sie aufbegehrt, warum muß mir jetzt das Leben, wo es beginnen würde, entrissen werden. Warum bleibt mir nur der Schmerz? Aber dann ist sie hineingewandelt in die Nacht des Leidens und hat darin den Tag Jesu Christi gefunden. Nie hat sie gesagt, wie der Unfall zustande gekommen war. Immer tiefer hat sie im Leiden den Willen Gottes angenommen, sich hineinversenkt in das Geheimnis des leidenden Christus, ist mit ihm, der ein Mitleidender für uns war, eine Mitleidende geworden. Und im Herzen Jesu, in der Gemeinschaft mit ihm, dem Leidenden und Liebenden, hat sie ihren Frieden, ja ihre innere Größe und Freude gefunden, so daß am Ende die Menschen nicht mehr kamen, um sie zu trösten, sondern von ihr getröstet zu werden. Wenn man die Notizen dieses einfachen Menschen liest, dann spürt man doch hinter ihren Worten etwas von der Tiefe und Größe des Glaubens und der Liebe des da Gelernten. Ihr letztes kleines Gedicht, das sie 1923 niedergeschrieben hat, sagt: „Herr, deine Magd ist müde. Hol mich heim zur ewigen Ruhe. Hier ist kein Friede. Herz Jesu ruf mich du“.
In solchen Worten spüren wir etwas von der Demut und von der Größe dieser Frau und können erkennen, welche Reise des Herzens sie in diesen Jahren getan hat. Und wenn wir sie von da aus nun anschauen, dann ist die Differenz zu Paulus, die es immer gibt, geben muß, doch nicht mehr so abgründig.

Denn auch Paulus war vor allem ein großer Leidender. Er war nicht einfach der Aktivist, der durch die Welt fuhr, der Mann des Erfolgs und der Tatkraft, der immer handelt und siegreich und erfolgreich ist.
Am Anfang seines Weges steht das Wort von Hananias, der ihm die Taufe spendete: „Ich will diesem Mann zeigen, wie viel er für meinen Namen leiden muß“ (Apg 9,16). Und erst wenn wir von diesem seinem Taufwort, seinem Weisungswort, her das Leben Pauli lesen, verstehen wir es richtig.

Dann sehen wir, daß die Gründung der universalen Kirche an allen Orten nicht das Werk eines großen Organisators, eines unbekümmerten Tatmenschen war, sondern daß jede Gründung eine mit Schmerz erlittene Geburt gewesen ist, daß er immer neu um das Geborenwerden der Kirche leiden und sich selbst geben mußte, daß er immerfort nur in der Gemeinschaft mit dem leidenden Christus seinen Weg gehen konnte, immerfort in Verfolgung und Verkennung, in Gefahr und in Schmerzen und daß gerade so in diesem Erleiden des Wortes Gottes die Gründung seiner Kirche entsteht.

Am Ende seines Weges, im 2. Timotheusbrief, hören wir sozusagen eines der letzten Worte des Paulus, das er an seinen Lieblingsschüler schreibt: „Leide mit mir für das Evangelium“ (2 Tim 1,8).
Nun kann er nichts mehr tun. Er ist im Kerker Neros in Rom, auch von den Freunden verlassen. Man schämt sich seiner. Man hat keine Zeit für ihn. Er ist in der Nacht dieses Kerkers, und alles scheint umsonst zu sein, vergeblich. Man spürt in diesem Brief etwas von den Dunkelheiten des Verlassenen, von dem, was er da erlitten hat, und doch weiß er auch - das erkennt man -, daß erst jetzt seine in der Taufe empfangene Sendung: „Ich will ihm zeigen, was er für meinen Namen leiden muß“- zur Erfüllung kommt, daß er erst jetzt das Eigentliche vollends tut, indem er mit dem leidenden und verlassenen Christus eins ist, mit ihm in seiner Verlassenheit, in seinen Schmerzen.

„Leide mit mir für das Evangelium“. In diesem Wort des Paulus ist das Leben von Anna Schäffer angesiedelt. Sie ist mit Christus eine Leidende geworden, und da steht freilich die Frage auf: Wenn das ihre Botschaft ist, verstehen wir heute eigentlich diese Botschaft noch? Spricht sie wirklich zu uns? Heute ist alles ganz umgekehrt auf Erfolg, auf Lust, auf Macht und Einfluß angelegt. In der Werbung sehen wir nur schöne und erfolgreiche Menschen, und es wird uns gesagt, wie wir selber so werden können. Ich erinnere mich dabei immer wieder an ein Gespräch zwischen Kardinälen und Professoren, bei dem einer der Kardinäle gesagt hatte, daß im Krankenhaus - es ging um Medizin - nicht nur Medizin ausgeteilt werden muß, nicht nur medizinische Kunst geübt werden darf, sondern daß man dem Menschen helfen muß, das Leiden zu erlernen, das Leiden anzunehmen.

Einer der Professoren hat daraufhin gesagt: Nein, das Leiden darf man nicht annehmen, man muß es beseitigen. Und natürlich müssen wir alles tun, um das Leiden zu mildern und zu lindern. Aber wer behauptet, mehr bräuchten wir nicht, der ist töricht. Denn genau so wichtig ist und bleibt es, das Leiden zu lernen und darin sich zu finden. Denn Leid und Menschsein sind untrennbar.

Es gibt keine Liebe ohne die Bereitschaft, sich selber zurückzunehmen, ohne die Notwendigkeit, immer neu die Andersheit des anderen zu ertragen. Es gibt keine Liebe ohne das Leid der Verwandlung. Nur darin können wir überhaupt reifen. Es gibt keine Treue ohne den Schmerz und die Geduld der Verwandlungen, die wir brauchen. Und wenn reich nur werden kann, wer viel verwandelt worden ist, dann kann reich nur werden, wer auch wirklich Leiden angenommen hat und Leiden anzunehmen gelernt hat. Wer nicht mehr leiden kann, kann auch nicht mitleiden. Und wer nicht mehr mitleiden kann, kann nicht mehr mitlieben. Eine Welt, in der man nicht mehr sinken kann im Leid, wird eine kalte und grausame Welt. Aldous Huxley hat es in seinem Buch „Schöne neue Welt“ geschildert, daß in einer solchen Welt alle in der Droge leben müssen und alle in der Lüge sein werden und alle an sich vorbeileben müssen.

Als Pius X. noch Landpfarrer im Veneto war, hatte er handschriftlich einen kleinen Katechismus für die Schule zusammengeschrieben. Er ist erhalten. Und darin steht auch die Frage: Warum ist der Sohn Gottes Mensch geworden? Die merkwürdige, überraschende Antwort: Um uns das Leiden zu lehren. Das Veneto war ungeheuer arm damals. Armut und einseitige Ernährung bedingten vielfache Krankheit und frühen Tod. Das Leiden war allgegenwärtig. Nur wer leiden konnte, konnte leben. Und leiden zu lernen war der erste Schritt der Erlösung, des Selberwerdens, des inneren Freiwerdens. Heute ist es gottlob bei uns anders. In großen Teilen der Welt ist es immer noch so. Aber auch bei uns gilt, wenn wir nicht zu leiden lernen, lernen wir auch nicht zu leben und lernen wir nicht zu lieben.

Und so steht Anna Schäffer für uns, als die, die das Leiden gelernt hat und die uns so zu leben lehrt. Sie hat in die Mission gehen wollen. Sie kannte die Gestalt der hl. Theresia von Lisieux, die damals als neuer Stern am Himmel der Kirche aufging, und hat von ihr viel angenommen. Theresia von Lisieux hatte ja auch den Gedanken gehabt, eigentlich in der ganzen Welt sein zu müssen und überall das Evangelium zu verkünden. Im Umgang mit dem Wort Gottes und mit ihrem Leiden vom Wort Gottes her, hat sie, die im Karmel der französischen Provinz eingeschlossen war, gelernt, daß sie im Leiden mit Christus, in ihrem Beten und Dienen wirklich mit ihm hineinwirkte in den ganzen Leib Jesu Christi; daß sie gerade so, trotz ihrer Abgeschiedenheit, gegenwärtig war an allen Stellen der Not und mit ihm hinausging in die ganze Welt, mehr als es geschehen wäre, wenn sie an dem einen oder anderen Ort Missionarin gewesen wäre.

Und das war auch die Erfahrung Anna Schäffers, die ihr Leiden mit dem Leiden Christi vereinte, und so in den ganzen Leib des Herrn hineinwirkte über die Zeit hinweg bis zu uns und in die künftigen Generationen.
So ist auch an ihr das Wort wahr geworden, und von ihr her verstehen wir es neu, und wird es zu einem Auftrag an uns, was Paulus an die Kolosser geschrieben hat: „Ich ergänze, was von den Leiden Christi noch fehlt an meinem Fleisch.“ (Kol 1,24)

Sie hat ergänzt, was von den Leiden Christi fehlte und gerade so leuchtet sie und hilft uns, Christus zu verstehen und rechte Christen zu werden. Wenn wir sie anschauen, dann begreifen wir auch, daß ein Christentum, das nur noch „Zuckerbrot“ sein wollte, nicht die wahre Botschaft ist, daß wir gerade die Botschaft des Kreuzes brauchen, um der Wahrheit zu begegnen und um die wirkliche Freude zu erleben.

Und von da aus können wir endlich auch den Schluß des heutigen Evangeliums begreifen, das uns so geheimnisvoll, ja unrealistisch klingt, wenn der Herr den Jüngern nach Ostern verheißt: „Ihr werdet den Kranken die Hände auflegen“ - und im griechischen Text heißt es nicht - „und sie werden gesund werden“ - sondern, - „und es wird ihnen gutgehen.“ (Mk 16,18). „Gut gehen“ nicht in dem äußeren, oberflächlichen Sinn, in dem die Droge ´high´ sein läßt, sondern gutgehen in dem tiefen Sinn, daß wir das wahrhaft Gute erlernen, daß wir dem wahrhaft Guten begegnen, daß wir selber gut werden.

Mit dieser Botschaft steht Anna Schäffer vor uns. Sie zeigt uns, wie es geschehen kann, daß wir durch die Hand des Herrn Gutes erfahren, daß es uns wahrhaft gut geht. Daß wir das Gutgehen erlernen. Wir danken dem Herrn für dieses große Zeichen der Seligen, in der sich zugleich ein Stück der Kirche unserer Heimat spiegelt. Denn hinter ihr steht ihre gute Mutter, die sie gepflegt hat. Neben ihr steht der gütige und weise Pfarrer Carl Rieger, einer der gütigen Priester, die den Menschen in der Kirche Mut gemacht haben. Wir danken Gott für dieses Zeichen, und wir bitten die selige Anna, daß sie auch uns hilft, daß es uns wahrhaft gutgehe. Amen.
Italian Il vero Benedetto XVI
May 05, 2005
Benedictus XVI. P.P.
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Alcuni servizi giornalistici successivi all’annuncio del nuovo Papa hanno sciorinato immagini stereotipate di quest’uomo, che lo ritraggono come una persona autoritaria e inflessibile. Altri servizi, specialmente sulla stampa britannica, sono stati ossessionati dall’idea di un Papa tedesco che ha vissuto fino all’adolescenza sotto il regime nazista.

ROMA, sabato, 30 aprile 2005 (ZENIT.org).- Tuttavia, un buon numero di testimonianze personali, tratte dalla stampa di due settimane fa, rivelano una personalità assai diversa. Il cardinale Tarcisio Bertone, ora Arcivescovo di Genova, è stato per molti anni vice del cardinale Joseph Ratzinger alla Congregazione per la Dottrina della Fede.

Intervistato il 21 aprile da Il Messaggero, l’Arcivescovo ha parlato di un uomo di “grande umanità, un amante della natura e della musica”. Il cardinale Bertone ha anche testimoniato la franchezza e la semplicità nel trattare con le persone propria del cardinale Raztinger, e di come nel corso degli anni passati a Roma abbia instaurato numerose amicizie.

Monsignor Alejandro Cifres, per 14 anni Archivista della Congregazione per la Dottrina della Fede, in alcuni articoli pubblicati dal quotidiano spagnolo ABC il 21 e 22 aprile, ha dato la sua testimonianza sul nuovo Papa.

Quando nel 1981 è arrivato a Roma per assumere il suo incarico di Prefetto della Congregazione, non ha neppure preso possesso dell’appartamento che gli sarebbe spettato di diritto, in quanto era occupato da un Cardinale più anziano al quale non ha voluto recare disturbo. L’appartamento in cui il cardinale Ratzinger ha risieduto per tutti questi anni non ha quelle caratteristiche che normalmente corrisponderebbero alla sua carica ed è arredato con mobili di seconda mano. Inoltre è situato dal lato opposto della Piazza di San Pietro rispetto al suo ufficio, anziché essere come di norma nello stesso palazzo.

Monsignor Cifres ha osservato che, durante gli anni in cui ha prestato servizio alla Congregazione per la Dottrina della Fede, il cardinale Ratzinger ha sempre dato grande esempio di dedizione al servizio, alzandosi presto e andando a riposare tardi per poter espletare sollecitamente le importanti questioni che richiedevano particolare attenzione.

Inoltre il monsignor Cifres ha ricordato che il cardinal Ratzinger in numerose occasioni aveva chiesto al Papa Giovanni Paolo II l’autorizzazione a lasciare la sua carica per ritornare agli studi teologici. Lo stesso desiderio lo aveva ribadito al personale della Congregazione in occasione del suo 78° compleanno, solo due giorni prima dell’inizio del Conclave.

A Borgo Pio

Il 22 aprile, il quotidiano La Repubblica ha pubblicato una serie di commenti espressi dai proprietari dei negozi di Borgo Pio, strada adiacente all’appartamento dove il cardinal Ratzinger ha vissuto per circa 24 anni.

Spesso il futuro Papa usciva per una passeggiata pomeridiana per le strade vicine al suo appartamento, fermandosi per salutare i negozianti di Borgo Pio. Mario, un fruttivendolo, ricorda di una volta in cui il Cardinale gli chiese consiglio su quali mele comprare per preparare lo strudel. L’elettricista Angelo Mosca racconta di una volta in cui era andato all’appartamento del Cardinale per effettuare una riparazione e di come vi era rimasto per un’ora a chiacchierare con lui “proprio come due vecchi amici”.

Il giornalista britannico Charles Moore, scrivendo sul Telegraph del 20 aprile, ha descritto un incontro di qualche anno fa con il cardinal Ratzinger. Tre cose del prelato avevano colpito Moore. Anzitutto la “sua incredibile cortesia”. Moore ha raccontato di come il Cardinale avesse letto attentamente un articolo che portava con sé, in cui il giornalista descriveva la sua conversione al cattolicesimo.

La seconda cosa che l’aveva colpito era la curiosità intellettuale del cardinal Ratzinger: “Non è un uomo che vive nel passato, ma uno che affronta le nuove problematiche del pensiero umano con una mente colta e chiara”. La terza caratteristica era il suo atteggiamento aperto e disposto a rispondere a qualsiasi domanda che gli venisse rivolta.

Un altro giornalista, David Quinn, scrivendo sull’Irish Independent del 19 aprile, ha raccontato di un suo incontro con il cardinal Ratzinger, durato un’ora intera, di circa 10 anni fa. “Durante l’intervista egli era stato la cortesia in persona, comprensivo e paziente verso le mie domande”, ha ricordato Quinn.

Ricordando un compleanno

I Cardinali degli Stati Uniti hanno voluto ricordare l’affabilità del nuovo Papa in un servizio pubblicato il 20 aprile dall’Associated Press. Il Cardinale di Philadelphia, Justin Rigali, ha affermato che nel mezzo della trepidazione del Conclave, dopo che i voti erano stati scrutinati, Benedetto XVI aveva preso del tempo per fargli gli auguri di compleanno. “Con tutti pensieri che gli affollavano la mente ha dimostrato quel tocco di umanità”, ha osservato il cardinale Rigali.

E l’Arcivescovo di New York, il cardinale Edward Egan, ha ricordato di come qualche anno fa il cardinal Ratzinger gli avesse voluto fare personalmente gli auguri in vista della sua nomina arcivescovile. “È una persona amabile e squisita”, ha affermato il cardinale Egan. “Sono sicuro che gli vorremo molto bene”.

Questa opinione richiama quella espressa dal cardinale George Pell, Arcivescovo di Sydney, il quale è stato per 10 anni membro consultore della Congregazione per la Dottrina della Fede. Nel descrivere la sua esperienza di lavoro con il cardinal Ratzinger, ad un giornalista della Australian Broadcasting Corporation lo scorso 21 aprile, l’Arcivescovo ha affermato che il nuovo Papa è “la gentilezza in persona”. E, “se le persone lo vedessero come lo abbiamo visto noi, che abbiamo lavorato con lui, capirebbero subito cosa voglio dire”, ha aggiunto il porporato.

Custode della verità

Durante i suoi anni di guida alla Congregazione dottrinale, il cardinal Ratzinger ha fatto ricorso a provvedimenti disciplinari nei confronti di alcuni teologi che si erano allontanati dal Magistero della Chiesa.

Padre Thomas Frauenlob, Rettore del Seminario di San Michele a Traunstein, in Germania, dove il Papa Ratzinger ha compiuto i suoi studi, ha commentato all’ Associated Press lo scorso 19 aprile che “solo qualcuno che conosce la Tradizione è capace di plasmare il futuro”.

Padre Frauenlob ha descritto Benedetto XVI come un “fine pensatore con una profonda conoscenza della Tradizione cattolica ed un tocco personale di cui spesso non gli viene dato credito”. Ad esempio, il cardinal Ratzinger accolse subito l’invito a presiedere la celebrazione delle cresime del 2003 presso il Seminario, quando nessun altro Vescovo si era reso disponibile. Egli diede subito la sua conferma ed andò alla cresima dei 14 ragazzi, dedicando del tempo per parlare con ciascuno di loro al termine della cerimonia.

E Daniel Johnson, scrivendo sul Times di Londra del 19 aprile, ha sottolineato quanto sia sbagliato pensare che il nuovo Papa possa improvvisamente apportare cambiamenti drastici all’insegnamento della Chiesa. Non possiamo aspettarci che il Papa “abbandoni il ‘deposito della fede’, che è suo sacro dovere custodire”, ha osservato Johnson.

Rocco Buttiglione, politico italiano e studioso del pensiero di Giovanni Paolo II, è stato intervistato dal quotidiano La Repubblica lo scorso 20 aprile. Buttiglione, che ha conosciuto il futuro Benedetto XVI più di 30 anni fa, ha affermato che è un grande teologo, “uno dei maggiori intellettuali della nostra epoca”, e che ha anche un marcato senso dell’umorismo.

Uno dei pensieri chiave del nuovo Papa, ha spiegato Buttiglione, è quello di ritenere essenziale riscoprire la verità eterna nel contesto della società moderna. La modernità pone molte questioni, ma è in Cristo che troviamo le risposte. In questo senso, ha proseguito Buttiglione, il cardinal Ratzinger come Prefetto della Congregazione per la Dottrina della Fede ha agito non tanto come chi impone una disciplina, ma come qualcuno che vuole custodire gli elementi essenziali della fede cristiana. Un compito che certamente continuerà a portare avanti.
German „Wenn er nicht über den Glauben wacht, wer wacht dann über ihn?”
Apr 28, 2005
Benedictus XVI. P.P.
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„Ich kann nur hoffen, dass die Entscheidung nicht allein 115 Kardinälen überlassen wird, sondern dass der Heilige Geist einen starken Einfluss ausübt, dass es ein gutes Ergebnis gibt“

(Mysan.de, 16.04.05) Bonn - Der Vorsitzende der Konrad-Adenauer-Stiftung und ehemalige Ministerpräsident Bernhard Vogel (CDU) in der PHOENIX-Sendung „Im Dialog“ über die bevorstehende Wahl eines neuen Papstes

„Wenn er nicht über den Glauben wacht, wer wacht dann über ihn? Er hat ja sogar darüber gewacht, dass der Papst katholisch blieb – um es einmal etwas salopp zu sagen. Aber im Kern hat Ratzinger Recht!“

„Wir haben ja in Deutschland nicht nur einen Selbsthass im Theologischen, sondern wir mögen uns ja insgesamt nicht. Wir jammern ja über uns noch mehr als über die Kirche.“

„Das Papsttum darf sich mit der Wahl des neuen Papstes nicht von Europa verabschieden, das wäre des Guten zuviel.“

„Er muss anders sein und um Gottes Willen nicht zur Kopie des Vorgängers werden. Und er darf vom ersten Tag an nicht am Vorgänger gemessen werden. (…) Ich hoffe, es ist nicht ein Wojtyla im Taschenformat.“

Der Vorsitzende der Konrad-Adenauer-Stiftung und ehemalige Ministerpräsident Bernhard Vogel (CDU) in der PHOENIX-Sendung „Im Dialog“, die PHOENIX am heutigen Freitag um 21 Uhr ausstrahlt.
Italian I ricordi del senatore Lauro e del presidente dei termalisti dell'isola
Apr 24, 2005
Benedictus XVI. P.P.
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Affascinato dai panorami, amabile, non timido ma riservato. E' l'immagine lasciata da papa Benedetto XVI (allora 'soltanto' cardinale Joseph Ratzinger) all'armatore e senatore della Cdl Salvatore Lauro e al presidente dell'associazione Termalisti dell'isola di Ischia, Peppino Di Costanzo, in occasione del suo nell'isola nell'ottobre del '93.

(Adnkronos, 20 apr. 2005) Lauro ''offrì'' al cardinale Ratzinger il ritorno a Napoli dall'isola verde dove si era svolto il Convegno dei cappellani militari italiani. ''Fu un viaggio davvero interessante - ricorda Lauro all'ADNKRONOS - Ratzinger all'inizio poteva sembrare timido, invece ho capito che era soltanto riservato con quell'atteggiamento tipico dei bavaresi. Con lui pero' si poteva discutere di ogni cosa, sapeva di tutto''.

Durante il percorso si parlo' dunque di mare, dell'isola, che Ratzinger sapeva bene essere molto amata dai suoi compatrioti. ''Gli spiegai persino della 'rivalità' che esiste tra capresi e ischitani e lui mi poneva delle domande''. Il cardinale era molto affascinato, dice Lauro, dal panorama. ''Ammirava la costa, Bagnoli, l'area Flegrea, Mergellina, mostrando di provare grande piacere per quelle bellezze''. ''Poi gli mostrai la cabina comando e gli presentai il comandante, e Ratzinger mostrava molto rispetto e attenzione per tutto quanto''.

Lauro non nasconde di aver ''approfittato'' della vicinanza dell'illustre personaggio per parlargli delle sue questioni familiari, confessandolgi che era divorziato. ''Mi sembro' molto aperto a questo problema -dice- e non espresse alcun giudizio''. Poi di nuovo a discutere dell'isola, delle cure termali e del fatto che a Ischia Ratzinger per qualche giorno aveva avuto la sensazione di ritrovare la propria terra, tanti erano stati i turisti tedeschi che vi aveva incontrato durante i suoi giorni di permanenza.

''Mi disse poi che un giorno sarebbe ritornato e noi lo aspettiamo'' conclude Salvatore Lauro che ricorda un evento che da qualche anno ''poco tempo dopo che Ratzinger era stato sull'isola'' si verifica a Forio. ''Giovani raccontano di apparizioni. Naturalmente la Chiesa non si sbilancia, ma quel posto sembra davvero mistico''.

E di persona ''assai semplice'' parla Di Costanzo, che all'Adnkronos ricorda: ''Fu una delle esperienze piu' belle della mia vita. Ratzinger risulto' da subito, appena sbarcato al porto, una persona assai semplice, capace di mettere ognuno a proprio agio senza far sentire in alcun modo il peso della sua figura. Era semplicemente 'agreable'''. Erano molti i turisti tedeschi, che come si sa sono innamorati dell'isola d'Ischia, che fermavano Raztinger quando lo riconoscevano ''e lui, anche a fine giornata- racconta Di Costanzo - non manifestava mai un attimo di stanchezza ma si fermava sempre a chiacchierare con i suoi concittadini''.

''Appena arrivato -ricorda Di Costanzo- andammo al bar Riviera a bere qualcosa, all'inzio avevo una sorta di soggezione, ma dopo un paio di minuti sembrava di conoscerlo da sempre. La sua grande capacita' sta nel mettere le persone, chiunque, a proprio agio''. Ratzinger nei momenti di pausa era molto felice di recarsi in visita all'isola. ''Era molto preso dai panorami piu' belli di Ischia. Il Soccorso, la vista di Sant'Angelo, Serrara, ma anche la struttura termale dei Poseidon, sono i luoghi che lo hanno affascinato di piu' e la sera amava molto passeggiare''.

''Se venisse a Ischia? Sarei la persona piu' felice del mondo. E anche gli ischitani lo sarebbero'' afferma Di Costanzo che con il cardinale Ratzinger continuo' un rapporto epistolare e si incontrarono anche a Roma. ''E' il mio papa'' dice Di Costanzo che mostra profonda gioia, ma anche rispetto per l'elezione di Benedetto XVI. A lui deve anche l'approfondimento di certe letture. Ratzinger stesso, infatti, gli ha inviato nel corso degli anni alcuni dei suoi libri. ''Una grande forma di cortesia che mostra tutta la sua affabilita' e signorilita'. Difficile non essere arricchiti spiritualmente quando lo si incontra''.
Italian Joseph Ratzinger: la sua vita e il suo pensiero
Apr 24, 2005
Benedictus XVI. P.P.
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Una breve biografia del nuovo papa Benedetto XVI attraverso spunti tratti dalle sue meditazioni e opinioni dell'ambiente ecclesiastico. Da una famiglia di contadini a Prefetto della Congregazione per la Dottrina della Fede fino al soglio pontificio.

(korazym.org, 19/04/2005) Molti gli appellativi che Joseph Ratzinger si è conquistato o gli hanno attribuito in questi anni sotto il pontificato di Wojtyla: il Prefetto, il PanzerKardinal, il grande Inquisitore, la Cassandra, il Cardinal No, il Carabiniere della Fede. Il suo nome ha fatto il giro di tutti i continenti in questi anni, tanto che ha già uno stuolo di fans e diversi siti internet. Forse il cardinale considerato alla vigilia del Conclave maggiormente papabile è anche il più temuto per la forte personalità. La sua autorevolezza dottrinale si somma al carisma dell'uomo buono e raffinato, gentile con tutti, ma da taluni è definito uomo di scarsa comunicatività. Sua principale preoccupazione, pensando alla società d'oggi, è la “sordità alla voce di Dio; l'agnosticismo che diventa quotidianità, che diventa scelta di vita!”.

Joseph Ratzinger, nato a Marktl am Inn (Baviera) il 16 aprile 1927, da famiglia contadina ma molto devota, ha studiato filosofia e teologia all'università di Monaco e alla scuola superiore di Frisinga; a 24 anni, il 29 giugno 1951 è stato ordinato sacerdote e ha intrapreso l’insegnamento. La vita sacerdotale prosegue alla lettura del messaggio di Cristo Buon Pastore guida dei fedeli e a 1977, a soli 50 anni, fu creato cardinale da Paolo VI. Un passo alla scoperta della vita del giovane Joseph, lo si può fare leggendo la sua autobiografia "Memorie 1927-1977", storia dell’arruolamento nella Gioventù nazista (all'epoca  obbligatorio) sua e del fratello, riporta alcuni aneddoti di vita familiare durante il Terzo Reich.

Non è un caso, data la sua formazione di brillante e fine teologo, dagli anni ’80 fu chiamato da Papa Giovanni Paolo II a dirigere la Congregazione per la dottrina della fede: un tempo Sant'Uffizio: a lui il compito di preservare la dottrina da ogni devianza. A lui spettò anche scrivere le meditazioni per la Via Crucis di quest’anno: "In quest'ora della storia, viviamo nell'oscurità di Dio". Toni scuri ma realistici colorano le riflessioni sulla realtà; ancora, la suggestiva immagine dei mali che affliggono la Chiesa: "Signore spesso la tua Chiesa ci sembra una barca che sta per affondare, che fa acqua da tutte le parti". La barca ha bisogno di un timoniere vigoroso che le faccia superare la tormenta. La riflessione incalza: "Vediamo più zizzania che grano. La veste e il volto così sporchi della tua Chiesa ci sgomentano. Ma siamo noi stessi a sporcarli. Siamo noi stessi a tradirti ogni volta".

Non sono mancati giudizi del Decano del Collegio Cardinalizio su temi quanto più attuali come la pedofilia e l’aborto, definito da lui stesso “cultura della morte”. La Chiesa deve "fare un esame di coscienza su quello che è accaduto” ha dichiarato in un’intervista. “La Chiesa è Chiesa immersa nel mondo con tutte le sue tentazioni" anche se "molti sacerdoti hanno perso l'ancoraggio con la comunione a Cristo. Ora dobbiamo riflettere su come, da una parte, conservare l'apertura al mondo, cioè essere solidali coi nostri contemporanei, e dall'altra, su come rimanere in profonda comunione con Cristo".

Custode intransigente del dogma cattolico, Ratzinger, da una parte ha posto un freno al dialogo interreligioso per mezzo del  documento "Dominus Jesus", dall’altra, ha redatto il catechismo ecumenico, poi pubblicato nel 1992. Proprio per la sua intransigenza, non ha il sostegno e la simpatia dei cattolici progressisti. Dal 1981, un cammino costellato di "no": no alla teologia della liberazione, no al sacerdozio femminile, no al matrimonio dei preti, no all'omosessualità, no alla Turchia in Europa… fino al no alla musica rock quale "espressione di passioni elementari" e veicolo di messaggi satanici.

Negli ultimi anni, più volte, quella che era il Decano dei cardinali ha mostrato il desiderio di essere sciolto dall'impegno di Prefetto della congregazione e di rientrare in patria: "Questa vita è molto faticosa. Aspetto con ansia il momento in cui potrò ricominciare a scrivere libri", disse Ratzinger in un'intervista di alcuni anni fa. Wojtyla non ha però mai accettato di perdere un valido collaboratore, sul quale poteva contare non solo per l'amicizia personale, ma anche per la cultura estesa. E ora, Ratzinger è chiamato a succedere proprio a Giovanni Paolo II.
German Bundeskanzler Schröder gratuliert Kardinal Joseph Ratzinger
Apr 24, 2005
Benedictus XVI. P.P.
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Der deutsche Kardinal Joseph Ratzinger ist zum neuen Papst gewählt worden. Bundeskanzler Gerhard Schröder hat die Wahl des 78-jährigen Theologen als große Ehre für Deutschland begrüßt und ihn als würdigen Nachfolger des verstorbenen Papst Johannes Paul II. bezeichnet.

(bundesregierung.de, 19.04.2005) "Mit Papst Benedikt XVI. wurde ein Papst gewählt, der die Weltkirche wie kaum ein anderer kennt. Er ist ein großer, weltweit geschätzter Theologe. Ich gratuliere ihm im Namen der Bundesregierung und aller Bürgerinnen und Bürger seines Heimatlandes Deutschland ganz, ganz herzlich", erklärte Bundeskanzler Schröder am 19. April.

Auf dem diesjährigen Weltjugendtag wird der Bundeskanzler mit dem neu gewählten Papst zusammentreffen. "Und ich freue mich schon jetzt, ihn zum Weltjugendtag im August in Köln willkommen zu heißen", sagte Schröder.

Der deutsche Kurienkardinal Joseph Ratzinger war nach nur knapp 24-stündigem Konklave zum Nachfolger des verstorbenen Papst Johannes Paul II. gewählt worden. Von der Sixtinischen Kapelle des Vatikans stieg um 18:00 Uhr weißer Rauch auf. Dann schlugen die Glocken des Petersdoms und verkündeten der Welt die erfolgreiche Wahl eines neuen Papstes.

Der in Bayern geborene Ratzinger ist der erste deutsche Papst seit mehr als 500 Jahren. Ratzinger hat sich den Namen Benedikt XVI. gegeben. Der deutsche Kardinal diente dem am 2. April verstorbenen Johannes Paul II. seit 1981 als Präfekt der Glaubenskongregation. In dieser Funktion hatte er die Einheit des Glaubens zu wahren.
German Kardinal Ratzinger zum Papst gewählt
Apr 24, 2005
Benedictus XVI. P.P.
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Joseph Ratzinger (geb. 16.4.1927) ist der weltweit bekannteste deutsche Kardinal. Ein Theologe im Vatikan meinte einmal, seit Martin Luther habe kein Deutscher die Kirche so sehr geprägt wie der Mann aus Bayern. Andere nennen ihn den "Chefdenker" im Vatikan. Sicher ist, an keinem anderen deutschen Kirchenmann scheiden sich so sehr die Geister wie an Ratzinger. Allerdings: Die meisten und die schärften Kritiker hat er in Deutschland.

(ORF, 19. April 2005) Der Sohn eines Gendarmeriemeisters aus Marktl am Inn hatte schon als kleiner Junge den Wunsch, Kardinal zu werden. Nach Theologie- und Philosophiestudium wurde er 1951 zum Priester geweiht, mit nur 30 Jahren habilitierte er und wurde Dogmatik-Professor an der Freisinger Hochschule. Die Wissenschaft hatte ihn gepackt, später lehrte er in Bonn, Münster, Tübingen und Regensburg. 1977 wurde er zum Erzbischof von München und Freising berufen, wenig später zum Kardinal.

"Er ist kein Hardliner, aber ein Mann mit Prinzipien", sagt Bischof Egon Kapellari über seinen neuen Oberhirten.

Der große Karrieresprung

1981 berief Papst Johannes Paul II. Ratzinger nach Rom. Der Posten des Präfekten der Glaubenskongregation war dem kühlen und strengen Denker wie auf den Leib geschrieben. Mit dem Papst sprach Ratzinger Deutsch - aber auch sonst lagen die beiden in Glaubensfragen Männer auf einer Wellenlänge. Ob Verurteilung künstlicher Geburtenegelung, Verbot weiblicher Priester oder Befreiungstheologie in Lateinamerika: Das oberste Urteil im Vatikan trug die Handschrift des Deutschen.

Nirgendwo ist die Kritik an ihm so harsch, so unerbittlich wie in Deutschland, für viele ist der Mann mit den eisgrauen Haaren schlichtweg das Symbol für Dogmatismus und Konservatismus. In vielen Ländern wird er, trotz mancher Kritik, dagegen einfach als "Bewahrer" angesehen - was in Zeiten dramatischen gesellschaftlichen Wandels durchaus anerkennend gemeint ist.

Erste Reaktionen

Der Wiener Erzbischof Christoph Schönborn hat sich am Dienstag Abend "sehr glücklich" über die Wahl von Joseph Ratzinger zum neuen Papst gezeigt. Mit einer möglichen eigenen Wahl habe er "nie ernsthaft gerechnet", meinte Schönborn in der "ZiB 2". Nicht äußern wollte er sich zu Spekulationen, er könne Ratzinger als Präfekt der Katholischen Glaubenskongregation beerben.

Die deutschen Kardinäle wollten keine besondere Auswirkung der Papstwahl auf Deutschland erkennen. "Die Frage nach der Herkunft und Kultur spielt absolut keine Rolle", sagte Kardinal Karl Lehmann. Wetter sagte weiter, der Papst sei "nicht da, um alle Probleme der Menschheit zu lösen". Nur der Kurienkardinal Walter Kasper hatte sich als einziger deutscher Wähler nicht in der Vatikanstadt der Öffentlichkeit gezeigt.

Obwohl viele afrikanische Gläubige auf einen schwarzen Papst gehofft hatten, zeigte sich der kenianische Erzbischof Raphael Ndingi von der Wahl begeistert. "Ratzinger stand Papst Johannes Paul II. so nahe, dass er nicht von seinem Kurs abweichen wird". Er sei nicht enttäuscht, dass es kein afrikanischer Papst geworden sei. "Wir sind glücklich, dass wir einen neuen Papst haben, die Nationalität spielt keine Rolle."

"Mit großer Freude haben wir die Botschaft aus dem Vatikan vernommen, dass die Katholische Kirche einen neuen Papst hat", schloss sich Bundeskanzler Wolfgang Schüssel (ÖVP) am Dienstag in einer ersten Reaktion den Gläubigen am Petersplatz an.

UNO-Generalsekretär Kofi Annan wünschte dem neuen Papst "Stärke und Mut" für sein Amt. Die US-Regierung stellte ein kooperatives Verhältnis zum neuen Papst in Aussicht. Neben dem österreichischen Bundespräsidenten Heinz Fischer, gratulierten unter anderem auch Bundespräsident Samuel Schmid, der französische Staatspräsident Jacques Chirac, Italiens Premier Silvio Berlusconi und EU-Kommissionspräsident José Manuel Barroso.

Im bayerischen Geburtsort von Joseph Ratzinger ist das Ergebnis der Papstwahl mit Begeisterung aufgenommen worden. Der Bürgermeister von Marktl, Hubert Gschwendtner, zeigte sich stolz, hofft jetzt auf den Wirtschaftsaufschwung in seiner Gemeinde und genehmigte selbiger ein großes Fest.
Italian Il cardinal Joseph Ratzinger, Papa Benedetto XVI
Apr 24, 2005
Benedictus XVI. P.P.
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Questo martedì sera, il cardinale tedesco Joseph Ratzinger, Decano del Collegio cardinalizio, ha accettato l'elezione a 265º Pontefice della Chiesa cattolica, adottando il nome di Benedetto XVI.

CITTA’ DEL VATICANO, martedì, 19 aprile 2005 (ZENIT.org).- Il porporato cileno Jorge Arturo Medina Estévez, Cardinale protodiacono, ha dato ufficialmente l’annunzio in latino, premettendo un saluto in spagnolo, italiano, francese, tedesco e inglese.

Nell’affacciari dal balcone della facciata della Basilica di San Pietro in Vaticano, il neoeletto Papa ha pronunciato il suo primo saluto:

* * *

Cari fratelli e sorelle,

dopo il grande Papa, Giovanni Paolo II, i Signori Cardinali hanno eletto me un semplice, umile, lavoratore nella vigna del Signore. Mi consola il fatto che il Signore sa lavorare e agire anche con strumenti insufficienti e soprattutto mi affido alle vostre preghiere. Nella gioia del Signore risorto, fiduciosi del suo aiuto permanente, andiamo avanti. Il Signore ci aiuterà, Maria, Sua Santissima Madre, sta dalla nostra parte. Grazie.

* * *

Dopo un lungo applauso, prima di congedarsi, Benedetto XVI ha impartito la Benedizione “Urbi et Orbi” (alla città di Roma e al mondo), ai fedeli presenti in piazza San Pietro.
English Cardinal Ratzinger s wish for "a pastor that guides us to knowing Christ"
Apr 24, 2005
Benedictus XVI. P.P.
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The homiliy of Cardinal Joseph Ratzinger in the church of Saint Peter in the Vatican, at the beginning of the conclave, April 18, 2005. By Joseph Ratzinger.

In this hour of great responsibility, we listen with special attention to what the Lord tells us in his own words.  I would like to choose from each reading just a few passages that refer directly to us in a moment such as this.

The first reading offers a prophetic portrait of the figure of the Messiah  --  a portrait that receives all its meaning from the moment that Jesus reads this text in the synagogue of Nazareth, when he says "Today this scripture passage is fulfilled." (Lk 4, 21).  In the middle of this prophetic text we find a word that -- at least at first sight -- seems contradictory.  The Messiah, speaking of Himself, says that He was sent to "announce a year of favour from the Lord and a day of vindication by our God." (Is 61:2).  With joy, we hear the announcement of the year of favour: divine favour sets a limit to evil, the Holy Father told us.  Jesus Christ is divine mercy in person: encountering Christ means encountering God's mercy; Christ's mandate becomes our mandate through priestly consecration; we are called to announce -- not only in words but with our life and with the effective signs of the sacraments, "the year of favour from the Lord."  But what does Isaiah mean when he announces "the day of vindication by our God"?  At Nazareth, in His reading of the prophetic text, Jesus did not say these words -- he ended off announcing the year of favour.  Was this perhaps the reason for the scandal that developed after his sermon?  We do not know.  In any case,  the Lord offered his authentic comment on these words with death on the Cross.  "He himself bore our sins in his body upon the cross...", says St Peter (1 Pet 2:24).  And Saint Paul writes to the Galatians: "Christ ransomed us from the curse of the law by becoming a curse for us, for it is written, 'Cursed be everyone who hangs on a tree,' that the blessing of Abraham might be extended to the Gentiles through Christ Jesus, so that we might receive the promise of the Spirit through faith. (Gal 2:13).

Christ's mercy is not grace at a discount, it does not require the trivialization of evil.  Christ bears in His body and His soul the entire burden of evil, its entire destructive power.  He burns and transforms evil in his suffering, in the fire of this suffering love.  The day of vindication and the year of favour coincide in the Paschal mystery, in the dead and Risen Christ.  This is God's vindication:  He Himself, in the person of the Son, suffers for us.  The more we are touched by the Lord's mercy, the more we enter into solidarity for his suffering -- we become willing to complete in our flesh "what is lacking in the afflictions of Christ." (Col 1:24).

Let us go to the second reading, the letter to the Ephesians, which essentially deals with three things: first, the ministries and the charismas of the Church, as gifts of the Risen Lord who has ascended into heaven; therefore, the maturing of faith and the knowledge of the Son of God, as condition and content of unity in Christ's body; and, finally, the shared participation in the growth of Christ's body, that is the transformation of the world in communion with the Lord.

Let us dwell on just two points.  The first is the journey towards "the full stature of Christ" or, according to the Greek text, "the measure of Christ's fullness", which we are called to in order to be truly mature in faith.  We should not remain infants in faith, in a state of minority.  What does it mean to remain infants in faith?  Saint Paul answers: it means being "tossed by waves and swept along by every wind of teaching..." (Eph 4:14).  A very topical description!

How many winds of teaching we have known in these last decades, how many ideologies, how many ways of thinking...The little vessel of thought of many Christians has often been rocked by these waves -- hurled from one extreme to another: from Marxism to liberalism, to the point of libertinism; from collectivism to radical individualism; from atheism to a vague religious mysticism; from agnosticism to syncretism and so forth.  New sects are born every day and we see what Saint Paul says in terms of human trickery and cunning that tends to lead to error (cf Eph 4:14).  To have a clear faith, according to the Creed of the Church, is often labelled as fundamentalism.  While relativism, i.e. letting oneself be "swept along by any wind of doctrine", seems to be the only up-to-date way to behave.  A dictatorship of relativism is taking shape which recognizes nothing as definite and for the ultimate  measure is simply one's own self and its desires.

We, instead, have another measure: the Son of God, the true man.  He is the measure of true humanism.  "Mature" is not a faith that follows the waves of fashion and the latest novelty; of full stature and mature is a faith profoundly rooted in friendship with Christ.  It is this friendship that opens us to all that is good and gives us the criteria for discerning between true and false, between trickery and truth.  We must bring to maturity this adult faith, and we must guide Christ's flock to this faith.  And it is this faith -- only faith -- that creates unity and is achieved in love.  Saint Paul offers in this regard -- in contrast with the continuous vagaries of those who are like infants tossed by waves -- beautiful words: do the truth in love, as the fundamental formula of Christian existence.  Truth and love coincide in Christ.  To the extent that we get closer to Christ, even in our life, truth and love will merge.  Love without truth would be blind; truth without love would be like "a clashing cymbal." (1 Cor:13-1).

Let us turn our attention now to the Gospel, from the richness of which I would like to extract just two small observations.  The Lord addresses to us these wonderful words: "I no longer call you slaves ... I have called you friends" (Jn 15:15).  Often we feel -- as is true -- that we are just useless servants (cf Lk 17, 10).  And, despite this, the Lord calls us friends, He makes us His friends, He gives us His friendship.  The Lord defines friendship in a twofold way.  There are no secrets among friends: Christ tells us all that He heard from His Father; He trusts us fully and, with this trust, He also gives us knowledge.  He reveals His face and His heart to us.  He shows His tenderness for us, His passionate love which goes as far as the madness of the Cross.  He entrusts Himself to us, He gives us the power to speak with his "I": "This is my body..." "I absolve you...".  He entrusts His body, the Church, to us.  He entrusts to our weak minds, our weak hands, His truth -- the mystery of God Father, Son and Holy Spirit; the mystery of God that "so loved the world that he gave his only Son" (Jn 3:16).  He made us His friends -- and how to we reply?

The second element, with which Jesus defines friendship, is the communion of wills.  "Idem velle -- idem nolle", this was also for the Ancient Romans the definition of friendship. " You are my friends if you do what I command you." (Jn 15:14).  Christ's friendship coincides with what is expressed by the third request of the "Our Father": "Your will be done on earth as it is in heaven".  In the hour of the Getsemane, Jesus transformed our human, rebellious will into a will that corresponds and unites with divine will.  He suffered the whole drama of our autonomy -- and precisely by bringing our will into the hands of God, give us true freedom: "not as I will, but as you will" (Mt 26:39).  Our redemption is achieved in this communion of will: being friends of Jesus, becoming friends of God.  The more we love Jesus, the more we know Him, the more our true freedom grows, the joy of being redeemed grows.  Thank you, Jesus, for your friendship!

The other element of the Gospel that I would like to dwell on is what Jesus says about bearing fruit: "I appointed you to go and bear fruit that will remain" (Jn 15:16).  Here appears the dynamic dimension of the existence of a Christian, of an apostle: I appointed you to go...

We must be imbued with a holy restlessness: the restlessness to bring to everyone the gift of faith, of Christ's friendship.  In truth, God's love and friendship was given to us so that it reaches also others.  We received faith in order to give it to others -- we are priests to serve others.  And we must bear a fruit that remains.  Everyone wants to leave a trace behind.  But what remains? Money, no.  Even buildings do not remain: nor do books.  After a certain amount of time, more or less long, all these things disappear.  All that rests, that rests eternally, is the human soul, man created by God for eternity.  The fruit that remains is therefore that which we have sown in the soul of men -- love, knowledge, the gesture that can touch hearts, the word that opens the soul to the joy of the Lord.  So then we go and pray the Lord, that He may help us to bear fruit, a fruit that remains.  Only in this way can the earth be changed from a valley of tears to God's garden.

Let us return, once again, to the Letter to the Ephesians.  The letter says, with the words of Psalm 68, that Christ, ascending to heaven, "gave gifts to men" (Eph 4:8).  The vanquisher distributes gifts.  And these gifts are apostles, prophets, evangelists, pastors and teachers.  Our ministry is a gift from Christ to men, to build His body -- the new world.  Let us live our ministry in this way, as Christ's gift to men!  But in this hour, above all, let us pray with insistence to the Lord, that after the great gift of Pope John Paul II, he gives us again a pastore according to his own heart, a pastor that guides us to knowing Christ, to His love, to true joy.  Amen.
Italian Il testo integrale dell'omelia del Cardinale Ratzinger
Apr 24, 2005
Benedictus XVI. P.P.
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Omelia del Cardinale Ratzinger alle Missa pro eligendo Summo pontifici nella basilica di San Pietro all’apertura del conclave, 18 di aprile 2005.

''In quest'ora di grande responsabilità, ascoltiamo con particolare attenzione quanto il Signore ci dice con le sue stesse parole. Dalle tre letture vorrei scegliere solo qualche passo, che ci riguarda direttamente in un momento come questo''. Inizia con questa premessa l'omelia proposta dal cardinale Joseph Ratzinger, decano del collegio cardinalizio, in occasione della Santa Messa 'Pro Eligendo Romano Pontifice' nella Patriarcale Basilica Vaticana.

''La prima lettura offre un ritratto profetico della figura del Messia - un ritratto che riceve tutto il suo significato dal momento in cui Gesù legge questo testo nella sinagoga di Nazareth, quando dice: ''Oggi si è adempiuta questa scrittura''. Al centro del testo profetico troviamo una parola che - almeno a prima vista - appare contraddittoria. Il Messia, parlando di sé, dice di essere mandato ''a promulgare l'anno di misericordia del Signore, un giorno di vendetta per il nostro Dio''.

Ascoltiamo, con gioia, l'annuncio dell'anno di misericordia: la misericordia divina pone un limite al male - ci ha detto il Santo Padre. Gesù Cristo è la misericordia divina in persona: incontrare Cristo significa incontrare la misericordia di Dio. Il mandato di Cristo è divenuto mandato nostro attraverso l'unzione sacerdotale; siamo chiamati a promulgare - non solo a parole ma con la vita, e con i segni efficaci dei sacramenti, ''l'anno di misericordia del Signore''. ''Ma cosa vuol dire Isaia quando annuncia il ''giorno della vendetta per il nostro Dio''?

Gesù, a Nazareth, nella sua lettura del testo profetico, non ha pronunciato queste parole - ha concluso annunciando l'anno della misericordia. E' stato forse questo il motivo dello scandalo realizzatosi dopo la sua predica? Non lo sappiamo. In ogni caso il Signore ha offerto il suo commento autentico a queste parole con la morte di croce. ''Egli portò i nostri peccati nel suo corpo sul legno della croce?'', dice San Pietro. E San Paolo scrive ai Galati: ''Cristo ci ha riscattati dalla maledizione della legge, diventando lui stesso maledizione per noi, come sta scritto: Maledetto chi pende dal legno, perché in Cristo Gesù la benedizione di Abramo passasse alle genti e noi ricevessimo la promessa dello Spirito mediante la fede''.

''La misericordia di Cristo non è una grazia a buon mercato, non suppone la banalizzazione del male. Cristo porta nel suo corpo e sulla sua anima tutto il peso del male, tutta la sua forza distruttiva. Egli brucia e trasforma il male nella sofferenza, nel fuoco del suo amore sofferente. Il giorno della vendetta e l'anno della misericordia coincidono nel mistero pasquale, nel Cristo morto e risorto. Questa è la vendetta di Dio: egli stesso, nella persona del Figlio, soffre per noi''.

''Quanto più siamo toccati dalla misericordia del Signore, tanto più entriamo in solidarietà con la sua sofferenza - diveniamo disponibili a completare nella nostra carne ''quello che manca ai patimenti di Cristo''. Passiamo alla seconda lettura, alla lettera agli Efesini. Qui si tratta in sostanza di tre cose: in primo luogo, dei ministeri e dei carismi nella Chiesa, come doni del Signore risorto ed asceso al cielo; quindi, della maturazione della fede e della conoscenza del Figlio di Dio, come condizione e contenuto dell'unita' nel corpo di Cristo; ed, infine, della comune partecipazione alla crescita del corpo di Cristo, cioè della trasformazione del mondo nella comunione col Signore. Soffermiamoci solo su due punti.

Il primo è il cammino verso ''la maturità di Cristo''; così dice, un po' semplificando, il testo italiano. Più precisamente dovremmo, secondo il testo greco, parlare della ''misura della pienezza di Cristo'', cui siamo chiamati ad arrivare per essere realmente adulti nella fede. Non dovremmo rimanere fanciulli nella fede, in stato di minorità. E in che cosa consiste l'essere fanciulli nella fede? Risponde San Paolo: significa essere ''sballottati dalle onde e portati qua e là da qualsiasi vento di dottrina?''. Una descrizione molto attuale!

''Quanti venti di dottrina abbiamo conosciuto in questi ultimi decenni, quante correnti ideologiche, quante mode del pensiero... La piccola barca del pensiero di molti cristiani è stata non di rado agitata da queste onde - gettata da un estremo all'altro: dal marxismo al liberalismo, fino al libertinismo; dal collettivismo all'individualismo radicale; dall'ateismo ad un vago misticismo religioso; dall'agnosticismo al sincretismo e così via.

Ogni giorno nascono nuove sette e si realizza quanto dice San Paolo sull'inganno degli uomini, sull'astuzia che tende a trarre nell'errore. Avere una fede chiara, secondo il Credo della Chiesa, viene spesso etichettato come fondamentalismo. Mentre il relativismo, cioè il lasciarsi portare ''qua e là da qualsiasi vento di dottrina'', appare come l'unico atteggiamento all'altezza dei tempi odierni.

Si va costituendo una dittatura del relativismo che non riconosce nulla come definitivo e che lascia come ultima misura solo il proprio io e le sue voglie''. ''Noi, invece, abbiamo un'altra misura: il Figlio di Dio, il vero uomo. E' lui la misura del vero umanesimo. ''Adulta'' non è una fede che segue le onde della moda e l'ultima novità; adulta e matura e' una fede profondamente radicata nell'amicizia con Cristo.

E' quest'amicizia che ci apre a tutto ciò che è buono e ci dona il criterio per discernere tra vero e falso, tra inganno e verita'. Questa fede adulta dobbiamo maturare, a questa fede dobbiamo guidare il gregge di Cristo. Ed è questa fede - solo la fede - che crea unità e si realizza nella carità. San Paolo ci offre a questo proposito - in contrasto con le continue peripezie di coloro che sono come fanciulli sballottati dalle onde - una bella parola: fare la verità nella carità, come formula fondamentale dell'esistenza cristiana. In Cristo, coincidono verità e carità.

Nella misura in cui ci avviciniamo a Cristo, anche nella nostra vita, verità e carità si fondono. La carità senza verità sarebbe cieca; la verità senza carità sarebbe come ''un cembalo che tintinna''.

''Veniamo ora al Vangelo, dalla cui ricchezza vorrei estrarre solo due piccole osservazioni. Il Signore ci rivolge queste meravigliose parole: ''Non vi chiamo più servi? ma vi ho chiamato amici''. Tante volte sentiamo di essere - come è vero - soltanto servi inutili. E, ciò nonostante, il Signore ci chiama amici, ci fa suoi amici, ci dona la sua amicizia. Il Signore definisce l'amicizia in un duplice modo. Non ci sono segreti tra amici: Cristo ci dice tutto quanto ascolta dal Padre; ci dona la sua piena fiducia e, con la fiducia, anche la conoscenza. Ci rivela il suo volto, il suo cuore. Ci mostra la sua tenerezza per noi, il suo amore appassionato che va fino alla follia della croce. Si affida a noi, ci da' il potere di parlare con il suo io: ''questo è il mio corpo...'', ''io ti assolvo...''. Affida il suo corpo, la Chiesa, a noi. Affida alle nostre deboli menti, alle nostre deboli mani la sua verita' - il mistero del Dio Padre, Figlio e Spirito Santo; il mistero del Dio che ''ha tanto amato il mondo da dare il suo Figlio unigenito''. Ci ha reso suoi amici - e noi come rispondiamo?.

''Il secondo elemento, con cui Gesù definisce l'amicizia, è la comunione delle volontà. ''Idem velle - idem nolle'', era anche per i Romani la definizione di amicizia. ''Voi siete miei amici, se fate ciò che io vi comando''. L'amicizia con Cristo coincide con quanto esprime la terza domanda del Padre nostro: ''Sia fatta la tua volontà come in cielo così in terra''.

Nell'ora del Getsemani Gesù ha trasformato la nostra volontà umana ribelle in volontà conforme ed unita alla volontà divina. Ha sofferto tutto il dramma della nostra autonomia - e proprio portando la nostra volonta' nelle mani di Dio, ci dona la vera liberta': ''Non come voglio io, ma come vuoi tu''.

In questa comunione delle volontà si realizza la nostra redenzione: essere amici di Gesù, diventare amici di Dio. Quanto più amiamo Gesù, quanto più lo conosciamo, tanto più cresce la nostra vera libertà, cresce la gioia di essere redenti. Grazie Gesù, per la tua amicizia!''.

''L'altro elemento del Vangelo - cui volevo accennare - è il discorso di Gesu' sul portare frutto: ''Vi ho costituito perché andiate e portiate frutto e il vostro frutto rimanga''. Appare qui il dinamismo dell'esistenza del cristiano, dell'apostolo: vi ho costituito perché andiate? Dobbiamo essere animati da una santa inquietudine: l'inquietudine di portare a tutti il dono della fede, dell'amicizia con Cristo. In verità, l'amore, l'amicizia di Dio ci è stata data perché arrivi anche agli altri. Abbiamo ricevuto la fede per donarla ad altri - siamo sacerdoti per servire altri. E dobbiamo portare un frutto che rimanga.

Tutti gli uomini vogliono lasciare una traccia che rimanga. Ma che cosa rimane? Il denaro no. Anche gli edifici non rimangono; i libri nemmeno. Dopo un certo tempo, più o meno lungo, tutte queste cose scompaiono. L'unica cosa, che rimane in eterno, è l'anima umana, l'uomo creato da Dio per l'eternità.

Il frutto che rimane è perciò quanto abbiamo seminato nelle anime umane - l'amore, la conoscenza; il gesto capace di toccare il cuore; la parola che apre l'anima alla gioia del Signore. Allora andiamo e preghiamo il Signore, perché ci aiuti a portare frutto, un frutto che rimane. Solo così la terra viene cambiata da valle di lacrime in giardino di Dio''.

''Ritorniamo infine, ancora una volta, alla lettera agli Efesini. La lettera dice - con le parole del Salmo 68 - che Cristo, ascendendo in cielo, ''ha distribuito doni agli uomini''. Il vincitore distribuisce doni. E questi doni sono apostoli, profeti, evangelisti, pastori e maestri. Il nostro ministero è un dono di Cristo agli uomini, per costruire il suo corpo - il mondo nuovo. Viviamo il nostro ministero così, come dono di Cristo agli uomini! Ma in questa ora, soprattutto, preghiamo con insistenza il Signore, perché dopo il grande dono di Papa Giovanni Paolo II, ci doni di nuovo un pastore secondo il suo cuore, un pastore che ci guidi alla conoscenza di Cristo, al suo amore, alla vera gioia. Amen''.
English Cardinal Ratzinger's Challenge
Apr 24, 2005
Benedictus XVI. P.P.
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The words broke like a thunderclap inside St. Peter's Basilica. Cardinal Joseph Ratzinger, addressing the world's cardinals just hours before they sequestered themselves Monday to choose the next leader of the world's 1 billion Catholics, decided to define this conclave.

(The Washington Post, April 19, 2005) ROME -- "We are moving," he declared, toward "a dictatorship of relativism . . . that recognizes nothing definite and leaves only one's own ego and one's own desires as the final measure."

The modern world, Ratzinger insisted, has jumped "from one extreme to the other: from Marxism to liberalism, up to libertinism; from collectivism to radical individualism; from atheism to a vague religious mysticism; from agnosticism to syncretism and on and on."

Those are fighting words. They guaranteed that Ratzinger, who was Pope John Paul II's enforcer of orthodoxy, will either set the church's course -- or offer his fellow cardinals the ideas they choose to react against. Decades from now many conservative Catholics will see the war against the "dictatorship of relativism" as their central mission. It's not a line you forget.

What makes this papal election so unusual is not the normal disagreement over specific issues. The odd part is that the cardinals disagree fundamentally over what the election is really about because they differ in their judgments of what are the most important issues confronting the church.

Ratzinger, who is German, spoke for the conservative side of a culture-war argument that is of primary interest to Europe and North America. When Ratzinger said on Monday that "to have a clear faith according to the church's creed is today often labeled fundamentalism," his words were undoubtedly welcomed by religious conservatives far outside the ranks of the Catholic Church. One can also imagine that liberals of various stripes shuddered.

But for the many cardinals here from the Third World -- 20 of the 115 voting are from Latin America, 11 from Africa, 10 from Asia -- the battle over relativism is far less important than the poverty that afflicts so many of their flock. Some of these cardinals -- Claudio Hummes of Brazil is a representative figure -- may share points in common with Ratzinger on doctrine. But for them the struggle against suffering and social injustice is part of their lives every single day.

Many of these same cardinals, and some in Europe and the United States, place a higher priority on Christianity's rekindled competition with Islam and the urgency of Muslim-Christian dialogue. It's not clear where Ratzinger's approach would take these efforts.

Ratzinger, in other words, is now central to two very different dynamics inside the conclave. Cardinals will be asked to decide -- by voting for or against him or someone he favors -- whether Ratzinger's theological approach is right. And they will decide whether Ratzinger's priorities involve the things that matter.

It makes perfect sense that Ratzinger would be the decisive player in defining the church after the papacy of John Paul II. Joaquin Navarro-Valls, the Vatican spokesman, once said that John Paul's choice of Ratzinger as his doctrinal chief was "one of the most personal choices of his pontificate."

Ratzinger is a brilliant, tough-minded intellectual who started out as moderately liberal and -- like so many American neoconservatives -- developed a mistrust of the left because of the student revolt of the 1960s. He once said that "the 1968 revolution" turned into "a radical attack on human freedom and dignity, a deep threat to all that is human." The pope knew what he was getting with Ratzinger, and he got what he wanted.

With Ratzinger playing the tough cop against dissent, John Paul was free to be more expansive. Rocco Buttiglione, a philosopher who was close to the late pope, captured their division of labor perfectly in an interview some years ago. "The pope has more the gift of synthesis, because of his office," Buttiglione said. "Cardinal Ratzinger has more the gift of polemic."

There was also the matter of their personalities. Where John Paul was sunny, Ratzinger was serious -- and a worrier. Walls in Rome are plastered with memorial posters to John Paul that carry his famous quotation, "Be not afraid." Cardinal Ratzinger declared yesterday that the church has much to fear.

Ratzinger now carries on his battle without the charismatic support of his friend. He is proposing that the church take one aspect of John Paul's synthesis -- the battle against relativism reflected in doctrinal rigor -- and make it the late pope's central legacy. The cardinals who marched solemnly into the Sistine Chapel yesterday afternoon will be deciding if that is the right fight for the future.
French Le cardinal Ratzinger ferait «un bon pape», selon son frère
Apr 24, 2005
Benedictus XVI. P.P.
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Georg Ratzinger, frère du cardinal allemand Joseph Ratzinger, considéré comme un des principaux favoris à la succession de Jean Paul II, pense que son frère ferait un bon pape, même s'il est moins charismatique que le souverain pontife défunt.

BERLIN (AP, 18.04.05) -- «Je pense assurément qu'il ferait un bon pape», a-t-il déclaré lundi à la chaîne allemande RTL.

«Il a une personnalité complètement différente de celle de Jean Paul II, qu'il aimait beaucoup et de qui il était aimé», a-t-il précisé.

Joseph Ratzinger «avait une bonne relation» avec Jean Paul II, mais «il n'aurait pas la faculté de s'adresser aux gens de manière aussi directe et spontanée, et de les fasciner», a estimé l'aîné du cardinal.

Georg Ratzinger s'exprimait depuis son domicile de Regensburg, en Allemagne, où son frère à enseigné la théologie à l'université avant d'être nommé évêque puis cardinal. Considéré comme le gardien du dogme au Vatican, Joseph Ratzinger est le doyen du sacré collège et le préfet émérite de la puissante Congrégation pour la doctrine de la foi.
Italian I seguaci di Ratzinger lanciano l'allarme: guai alla disunione!
Apr 24, 2005
Benedictus XVI. P.P.
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In prima battuta Ruini e Scola con Ratzinger. Sale Policarpo e spunta la coppia Tettamanzi-Re.

La Repubbica, 15 aprile 2005) CITTA' DEL VATICANO - I seguaci di Ratzinger lanciano l'allarme: guai alla disunione! Alla meditazione per la congregazione cardinalizia il predicatore francescano Raniero Cantalamessa sfodera il repertorio classico della Curia, ogni qualvolta si prospetta l'esigenza di riforme.

"La Pentecoste - ha detto, usando un'immagine per la riunione degli apostoli e dunque dei cardinali - non deve diventare una Babele, come avviene quando si cerca un'affermazione personale". Cantalamessa ha sottolineato l'unità della Chiesa con il papato, anche se ha aggiunto che va coniugata con la richiesta di diversità e pluralità. E' seguita l'elencazione pessimistica dei problemi affrontati da Wojtyla nel suo pontificato: divorzio, aborto, eutanasia, manipolazione genetica.

Sul futuro, tra i conclavisti, regna ancora grande incertezza. Gli italiani sono più divisi che mai. Il cardinal Martini appoggia Tettamanzi di Milano e manifesta dubbi sull'ipotesi di essere usato come candidato di bandiera dello schieramento liberal. Si sta facendo strada la possibilità di un ticket Tettamanzi-Re. Quest'ultimo potrebbe diventare Segretario di Stato: una garanzia che la macchina curiale, trascurata da papa Wojtyla, verrà messa in grado di funzionare in piena efficienza anche nel caso di un prudente decentramento. Non è passato inosservato l'accenno alla "collegialità" fatto da Re mercoledì scorso in congregazione.

I cardinali Ruini e Scola sono pronti ad appoggiare Ratzinger in prima battuta, ma ognuno dei due è disponibile come candidato se il blitz del porporato tedesco dovesse arenarsi. Perché parecchi principi elettori non sono convinti di un papato di transizione nel segno ratzingeriano. Il porporato tedesco appare, comunque, serenissimo. "Procediamo, procediamo", ha commentato uscendo dalla riunione cardinalizia.

Dai fitti contatti fra gli elettori emergono due novità. Anzitutto, il cardinal Sodano non intende farsi prematuramente da parte. Forte dei suoi rapporti con i prelati latino-americani è portato a piantare una sua bandiera nelle prime votazioni. Poi c'è l'ascesa silenziosa del patriarca di Lisbona Policarpo. Policarpo è schivo, e già questo gioca a suo favore. Ha molti contatti sia con porporati latino-americani sia con porporati europei. Inoltre i suoi interessi pastorali sono a largo raggio: rievangelizzazione in Europa, missionarietà nelle metropoli moderne, valorizzazione della religiosità popolare (Fatima), dialogo con l'ebraismo e apertura alle altre religioni.

Anche il cardinale Schoenborn di Vienna continua, peraltro, a occupare la scena come possibile candidato.

La verità è che, a parte il gruppone pro-Ratzinger, la massa degli altri porporati non ha ancora le idee chiare. Non è scattato quel momento magico, tipico di molti conclavi, in cui un nome "coperto" diventa improvvisamente attraente per molti o in cui una personalità già nota si trasforma in calamita di suffragi.

Nel dibattito di ieri, dove ha preso la parola tra gli altri l'ex decano del sacro collegio Gantin del Benin, ha favorevolmente colpito una new entry: il cardinale Errazuriz di Santiago del Cile. Il suo intervento dedicato alle vicende del cattolicesimo in America latina è stato caratterizzato da franchezza e slancio. Il porporato ha descritto il pericolo delle sette e della secolarizzazione (ogni anno la Chiesa cattolica nel Sudamerica perde l'1 per cento dei fedeli, che passano ai movimenti neo-evangelici), si è soffermato sulla ripresa delle vocazioni e ha messo in luce il permanere della vitalità della religiosità popolare. Un nome da tenere presente.
German Porträt: Joseph Kardinal Ratzinger
Apr 24, 2005
Benedictus XVI. P.P.
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Nach 23 Jahren als Präfekt der römischen Glaubenskongregation ist der Deutsche Joseph Ratzinger, der am Samstag 78 Jahre alt wurde, der dienstälteste Kurienkardinal - und nicht nur protokollarisch der anerkannteste.

(kna, 18.04.05) Als Dekan des Kardinalskollegiums zelebrierte er die Totenmesse für den verstorbenen Papst. Und in dieser Funktion leitet er unter den Fresken der Sixtinischen Kapelle auch das Konklave zur Wahl eines neuen Papstes. Als brillanter Intellektueller und Theologe von Weltruf genießt der frühere Erzbischof von München und Freising Respekt über alle kirchlichen Lager hinweg - auch über die Kirche hinaus. So diskutierte er mit Jürgen Habermas auf hohem Niveau und wurde 1992 in die Academie française gewählt.

Zusammen mit dem kranken US-Kardinal William W. Baum hat er als einziger bereits als Papstwähler an den beiden Konklaven von 1978 teilgenommen. Ratzinger wurde am 16. April 1927 als Sohn eines Gendarmeriebeamten in Marktl am Inn geboren. 1951 empfing er die Priesterweihe. Mit 26 Jahren wurde er Dozent für Dogmatik und Fundamental-Theologie in Freising.

Beim Zweiten Vatikanischen Konzil (1962-1965) fungierte er als theologischer Berater des Kölner Kardinals Josef Frings. Dann lehrte er in Bonn, Münster, Tübingen und Regensburg. 1977 berief ihn Papst Paul VI. als Nachfolger von Kardinal Julius Döpfner zum Erzbischof von München und Freising. Wenige Wochen später erhielt er in Rom den Kardinalspurpur. 1981 betraute ihn Papst Johannes Paul II. mit der Leitung der Glaubenskongregation, in der er sich den Ruf eines strengen Glaubenswächters und insbesondere in Deutschland auch den Ruf eines Hardliners erwarb, der die umstrittenen Theologen Leonardo Boff und Eugen Drewermann maßregelte.

Zuletzt wurde Ratzinger Amtsmüdigkeit nachgesagt. Das Leben eines Kirchenmannes in leitender Stellung sei sehr hart, sagte er im September 2001. Er sehne deshalb die Zeit herbei, "in der ich noch einige Bücher schreiben kann". Dennoch blieb Ratzinger auf Bitten des Papstes im Amt und akzeptierte vier Verlängerungen der Fünfjahre-Amtszeit. Der Kardinal wurde in den vergangenen Tagen immer wieder als möglicher Papst gehandelt. Beobachtern gilt er zumindest als ein "Großwähler" oder "Papstmacher", der großen Einfluss auf das Ergebnis des Konklaves hat.
German Hasenhüttl über Kardinal Ratzinger: "Menschlich angenehmer Kontakt"
Apr 19, 2005
Benedictus XVI. P.P.
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Ausgerechnet der in Ungnade gefallene Theologieprofessor Hasenhüttl hat für den deutschen Papst-Favoriten Ratzinger freundliche Worte gefunden. Als junger Wissenschaftler habe er Ratzinger ab und zu chauffiert. Die alte Verbundenheit half ihm wenig: Vor zwei Jahren verfügte der Kardinal Hasenhüttls Entfernung aus dem Priesteramt.

(AP, 18-4-05) Saarbrücken - Die Frage, ob der deutsche Kurienkardinal Joseph Ratzinger tatsächlich zum Papst gewählt wird, bewegt viele Katholiken in der Bundesrepublik. Für den kritischen Theologen Gotthold Hasenhüttl in Saarbrücken aber ist sie von ganz besonderer Bedeutung: Er hat Ratzinger Ende der sechziger Jahre an der Tübinger Universität kennen und schätzen gelernt und sogar öfter als Fahrer mit dem Auto chauffiert. Andererseits war es aber auch der deutsche Kardinal, der Ende letzten Jahres Hasenhüttls Suspendierung vom Priesteramt endgültig bestätigte.

Der Grund war, dass der Saarbrücker Theologieprofessor am Rande des Ökumenischen Kirchentags im Mai 2003 bei einer Eucharistiefeier nach katholischem Ritus auch evangelischen Christen die Kommunion erteilt hatte. In dem von Ratzinger und weiteren Kardinälen und Erzbischöfen unterzeichneten und schließlich auch vom Papst abgesegneten Schreiben werden dafür klare Worte gefunden: Von einer "Straftat" ist ebenso die Rede wie von einem "schwerwiegenden Missbrauch" des Amts. Wer Hasenhüttl heute nach seiner Meinung über Ratzinger befragt, bekommt aber dennoch keineswegs hasserfüllte Sätze über den möglichen Papstkandidaten zu hören.

Im Gegenteil: Der Saarbrücker Theologe spricht zunächst positiv über Ratzinger: "Er hat mir früher sehr geholfen und mich auch bei kirchenkritischen Publikationen durchaus unterstützt", erzählt Hasenhüttl. Der mittlerweile suspendierte Priester war Assistent des ebenfalls später vom Vatikan mit Bann belegten katholischen Theologieprofessors Hans Küng in Tübingen, als Ratzinger 1967 an dieselbe Universität berufen wurde.

Hasenhüttl fuhr den Newcomer "sehr gerne" zu Terminen und chauffierte ihn auch nach Stuttgart, wo Ratzinger seine Berufungsverhandlungen zu führen hatte. Es ergab sich ein guter, menschlich angenehmer Kontakt. Mehrfach war Hasenhüttl auch zum Abendessen bei Ratzinger und dessen Schwester eingeladen, die ihm bis zu ihrem Tod in den 90er Jahren auch noch im Vatikan den Haushalt führte.

Aber es sind durchaus nicht nur persönliche Kontakte, über die Hasenhüttl heute Positives zu berichten weiß. Auch die Laufbahn des Theologen wäre ohne Ratzinger wahrscheinlich anders verlaufen. "Er hat meine Habilitation sehr gefördert und als Dekan dafür gesorgt, dass ich trotz kirchenkritischer Äußerungen sofort eine Dozentenstelle bekam", lobt Hasenhüttl.

Selbst als er 1979 ein Buch über kritische Dogmatik veröffentli